← ¡Un papá genial! · de
¡Un papá genial! — capítulo 10
Scorpius se irguió sobre la cama, rascándose la cabeza con lentitud trato de olvidar su sueño, no quería recordar aquel día y luego tener que mirar a Noah a los ojos sabiendo que los ojos del pequeño y los de ella eran prácticamente iguales, como ya lo había repetido muchísimas veces amaba a Rose pero su odio al recordar lo que ella le hizo se volvía mas grande que su amor.
Deseaba volver en el tiempo y detener todo, desde haberla conocido hasta haberse enamorado perdidamente de ella, sin embargo ahora estaba Noah ese niño que ahora era indispensable hacia unos días estaba en su vida pero saber todo lo que había vivido, Noah tampoco tenía las suficientes personas que debía haber en su vida (principalmente su madre) en eso eran idénticos el pequeño solo tenía a Lily y Lorcan, él solo tenía a su padre y a Grace. Él, Scorpius Malfoy era su padre y no iba a dejar que ese niño despertara con la misma soledad que lo hacia él.
— ¿Scorpius… o papá?— pregunto Noah mirándolo con interés, sobre su regazo sostenía una bolsa de grageas de todos los sabores, hacia una mueca de vez en cuando sobre todo la de hígado fue la más asquerosa según dijo el chico, Scorpius quiso decirle que existían de vomito, cerilla y otras cosas pero mejor se quedo callado, solo atino a sonreír cuando Noah volvió a escupir otra gragea que al parecer picaba.
— Creo que Scorpius estaría bien de principio— respondió estirando la mano y tomando una de la gragea de la bolsa, por suerte le toco una de fresa—, luego con el tiempo podrás llamarme Papá, no es obligatorio quiero que cuando lo digas seas sincero por eso hago esto.
Noah asintió con una sonrisa tierna.
— Entonces, Scorpius ¿Por qué te molestaste con tus papás?—indago tratando de no sonar muy interesado en la respuesta que su supuesto padre le brindaría. Scorpius agacho el rostro no tenia forma de responder esa pregunta—. Si yo tuviera a mi mamá jamás me enojaría con ella, al contrario haría lo que fuera porque ella estuviera bien— Scorpius no evito sentirse aun mas incomodo con las palabras de Noah—. Scorpius que sentirías si te llaman para avisar que tu madre ha muerto y que tú estabas molesto con ella— Noah no corto el contacto visual con Scorpius buscando cualquier cambio en él, sonrió cuando encontró la tristeza. Al menos significaba que su padre no era tan malo como aparentaba.
Maravillado de la forma tan madura que tenia Noah para hablar no pudo evitar recordar a Rose, seguramente su hijo haría el honor que su madre tanto deseo: Ravenclaw.
— Algunas veces es bueno enojarse con las personas, bueno tal vez no pero de alguna manera te da tiempo para pensar lo que te conllevo y razonar si en verdad estás listo para perdonar.
Noah asintió con duda, sin embargo la pregunta pareció ser concisa así que no insistió.
— ¿Scorpius cuántos años tienes?—pregunto apartando la bolsa de grageas de su regazo y poniéndolas a un lado de su mano, estiro las piernas dejándolas colgar de la cama.
— ¿Tan viejo luzco? Si creo que sí, tengo 35 años, Noah.
— Pues yo tengo 9 años, Scorpius. Mi cumpleaños es el último día del mes de noviembre— respondió como dato adicional.
El rubio sonrió memorizando la fecha que Noah le dio. Scorpius se sentó sobre la cama y estiro la mano para tomar otra gragea esta vez no tuvo tanta suerte y tomo una de vinagre.
— Sabes Scorpius, mi mamá siempre mencionaba que tú eras u buen hombre, no iba a creerle pero creo que si lo eres, me agradas— sonrió sincero, Scorpius imito su gesto contento por sus palabras.
Noah estaba a punto de hacer otra pregunta cuando el timbre de la puerta principal le hizo saber que había alguien en la puerta.
Scorpius se puso de pie al escuchar que tocaban la puerta, no se pregunto quién podría ser puesto que estaba vez el mismo había invitado a la rubia de cabello largo y mirada impaciente que podía observarse tras el cristal de la puerta, la mujer le sonrió tierna. Scorpius abrió la puerta e inmediatamente se hizo a un lado dejando entrar a los tres pequeños que corrieron adentro sus cabelleras castañas corriendo por todos lados.
— Merlín, Scorp—dijo la mujer, lo tomo con fuerza de los hombros y lo miro a los ojos antes de abrazarlo con fuerza. Scorpius no correspondió al abrazo solo dio tres leves palmadas en la espalda de la mujer—. Cuando recibí tu carta, desee con todas mis fuerzas que aun estuviera viva para poder golpearla por todo lo que te hizo y por lo de tu supuesto hijo
La rubia se alejo de Scorpius y lo miro con lastima.
Noah permaneció de pie en una de las puertas, miro fijamente a la mujer y luego a los niños que ahora corrían peleando por quien podría sentarse en el sillón principal aquel que daba masajes. Una mueca se dibujo en sus delgados labios, sus ojos azules parecían tristes, no dijo nada se dio la vuelta y desapareció por la misma puerta.
La mujer mantuvo la mirada en la misma puerta, avergonzada por no haber inspeccionado antes el lugar.
— Es mi hijo— dijo el rubio con convicción, podía garantizar que Noah había escuchado todo lo que Grace dijo de su madre.
Los hijos de Grace reclamaban la atención de su madre a gritos, nunca antes Scorpius agradeció de no tener un hijo más pequeño los trillizos de su mejor amiga eran el claro ejemplo de una razón para no tener un hijo, Noah era mayor así que el no lidio con eso pero seguro que Rose si lo tuvo que hacer.
Conocía a Grace desde que estaban en el vientre materno, ella era hija de su tía Daphne y por ende también era su prima pero Scorpius prefería llamarla amiga de esa misma manera Grace lo veía. Ella era la única chica (que no fuera su madre y abuela) con la que Scorpius tuvo contacto nunca antes había hablado con una chica era demasiado tímido para hacerlo, ella Grace Pucey era su prima-mejor amiga más que eso su confidente y la única personas que le hablaba sin tapujos. Ella fue la primera en enterarse y entrar en contra de su relación con Rose Weasley, la infinidad de veces que ella le aconsejo sobre su relación con la pelirroja no podría contarla con los dedos.
— Hablemos en la cocina mientras que les preparo el desayuno.
Scorpius asintió.
Grace entro a la cocina con una sonrisa al ver al niño sobre la isla en medio de la cocina, se acerco a él y trato de acariciar una de sus mejillas. Noah ladeo el rostro y de un salto se alejo de la cocina ni siquiera se detuvo cuando Scorpius le pidió que lo hiciera.
— Scorpius sobre él quiero hablar…
Grace se aproximo a la puerta por donde había salido hacia unos segundos el pequeño rubio, con delicadeza cerró la puerta antes echando un vistazo para cerciorarse que sus hijos no estuviera destrozando algo, sonrió hacia ellos al parecer los tres habían conseguido acomodarse en el sillón y reían a carcajadas. La rubia aun con la sonrisa se giro a ver a Scorpius y su sonrisa se borro inmediatamente.
Scorpius la miro y asintió lentamente, lo más seguro era que su amiga quisiera saber todo del niño hasta el más mínimo detalle.
—… hasta donde tengo entendido el niño es mío Grace—concluyo, podía sentir la mirada de su mejor amiga clavarse sobre él como si deseara traspasarlo para ver realmente las cosas.
Grace agito la cacerola donde cocinaba el desayuno.
— Scorp— suspiro antes de comenzar— existe una posibilidad de que no sea tuyo tu mismo tienes tus sospechas— trataba de no sonar demasiado dura con Scorpius pero sería peor que el se ilusionara con un hijo que no fuese suyo.
El rubio tuvo que reconocer que una parte de él aun mantenía la duda, el sueño de la noche anterior no hizo más que despertar sus dudas pero que tal si todo se trataba de un error y en verdad el por su terquedad había echado a Rose de su vida cuando en realidad solo bastaban los segundos que ella pedía para que se diera cuenta que en efecto todo fue un error.
— Yo vi la marca Grace, tiene mi marca— dijo con desesperación los ojos se le llenaron de lagrimas que él se resistía a dejar salir, sus palabras no solo eran para convencerla a ella sino que a él mismo—. Rose me mintió,- bajo la voz convirtiéndose esta en un susurro que solo la rubia alcanzaba a escuchar— me engaño, se burlo de mi. Me dejo mas solo de lo que estaba antes de ella, esto es lo único que me queda de ella es mi hijo. Si, suena estúpido que después de todo siga sintiendo algo tan fuerte por ella y que cuando en realidad la corría de la casa algo por dentro me decía que la amaba y que no la dejara ir de mi vida, que todo era mi culpa por descuidarla…
La rubia se mordió un labio y apago la estufa para prestarle toda la atención a su amigo.
— Las personas enamoradas siempre encuentran justificaciones para las personas que aman— dijo mirando a la nada. Volvió su mirada a Scorpius —. Ella no lo merecía Scorp, ella no. Por eso mismo Scorpius ahora que puedes hazlo, no antes de que sea tarde, antes de que ese niño haya calado hondo en ti.
— Es que entonces ya es tarde Grace—dijo el rubio ocultando las lagrimas.
Scorpius Malfoy tuvo una trasformación total luego de que Rose lo dejara se había vuelto antipático y prefería estar solo, sin nadie que le impidiera hacer lo que el deseara, sin nadie que volviera a lastimarlo se esforzó tanto en encerrarse en su propio circulo uno donde nadie más que él podía entrar. Era muy cierto que también cuando ella apareció se volvió diferente mas social y amable con las personas a su alrededor dejo de importarle lo que las demás personas dijesen de su pasado mientras la tuviera a ella todo saldría bien. Ahora lo que ella trasformo luego de su partida se desmoronaba en aquella privacidad de su casa para darle paso al Scorpius antiguo aquel tímido, asustadizo de la vida e inseguro.
Podía tener 35 años pero nada cambiaba. Ella fue la primera y la última mujer en su vida.
— Scorpius…— dijo la voz dulce cerca de su oído, una risa adorable le siguió—, ¿Por qué estas tan pensativo?— pregunto, el rubio pudo detectar su olor inconfundible a rosas frescas, sonrió ante la sensación de la chica abrazándose a su cuerpo—. Te amo— su cabello rojo fuego le hizo cosquillas en la barbilla.
— Yo también Rose, yo también.
Yo sé, es corto muy corto ahora que lo veo. Prometí actualizar antes del lunes (no especifique cual) así que aquí esta más de relleno que nada (: como es poco dejare un pequeño adelanto del próximo capítulo:
A veces las familias descienden de las mismas dinastías a lo que quiero llegar… tal vez la familia Asset— una mueca marco su rostro, se dio cuenta que pronunciar el apellido le daba nauseas— y los Malfoy estén emparentados, de eso la marca de Noah.
0-0-0
Noah nunca había estado en un lugar como este, siempre vivió rodeado de cosas que para el eran normales, sin embargo ninguna otra persona parecía estar sorprendido más que él, lo que aparentaba ser un papelito con forma de avión sobrevolaba la cabeza de las personas y ninguno de ellos notaba nada extraño, miro sobre su cabeza y una lechuza plateada pasaba justo encima. Estaba tan absorto en las maravillas que había en este lugar que no se percato que frente a él un hombre rubio se detenía para verificar su reloj de bolcillo, cuando dio un paso para seguir con la mirada a donde se dirigía la lechuza choco contra el pecho del hombre.
— Disculpe— dijo Noah retrocediendo dos pasos.
— No fue nada, pequeño ¿cuál es tu nombre?— pregunto con sus ojos curiosos mirando los ojos azules del niño, el balbuceo antes de responder con claridad.
— Noah—dijo con una mueca, al verse observado de esa manera. Su madre le había enseñado que hablar con extraños no era bueno que nunca podrías fiarte de alguien sin conocerlo. El hombre rio y paso una mano por su cabello rubio antes de extenderla, Noah apretó la mano con inseguridad una mueca de curiosidad.
— No te hare daño solo me recordaste a algo… mejor dicho a alguien… en fin mi nombre es Jared, Jared Asset— sonrió apretando con delicadeza la mano del niño.
Drama On
¡Hasta Pronto!