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¡Un papá genial! — capítulo 5

— ¿Esa es Rose? si, si es. Que hace con ese idiota. — dijo el pelirrojo cuando se percató de la presencia de Rose, la chica volteo a ver a su primo, le dirigió una mirada asesina y continuo caminando con Scorpius. El chico solo la siguió un poco incómodo por la situación. — Rose no te da vergüenza pasear con ese…

— No les hagas caso… son inmaduros— comento la pelirroja con una débil sonrisa. El rubio hizo un leve movimiento de hombros dándole a entender que le restaba importancia.

— No, está bien.

Rose no creyó mucho en las palabras del rubio, así que con delicadeza lo detuvo.

El rubio se sintió confundido, al ver que Rose lo encaminaba hasta donde estaban sus primos. Se sintió nervioso, claramente no tendría ventaja si peleara con los Weasleys y Potter.

— No, no me da vergüenza que me vean con él, Fred—respondió la pelirroja con una mueca, Scorpius sintió los dedos de Rose rozar los suyos y se sorprendió cuando ella enlazo su mano con la de él.

Los primos de Rose la miraron con si sintieran repugnancia, Scorpius fijo su mirada en el castaño a la derecha el chico parecía estar ms confundido que los demás. Sabía que se trataba de Hugo Weasley: el hermano de Rose.

— ¿No me digas que te estas entendiendo con este hijo de mortifago?— añadió el castaño con un el ceño fruncido. Scorpius no dijo nada, no era sorprendente que se quedara callado. La pelirroja miro a su hermano e hizo un ligero movimiento de hombros.

—No creo que te importe si estoy entendiéndome con Scorpius. Además solo somos amigos, el me invito a Hogsmeade—pronuncio las palabras como si estuviera orgullosa de ellos.

Entonces la idea rápidamente se formó en la cabeza del rubio. Rose le hablaba solo para molestar a su familia, hasta quizá para demostrar que era diferente a ellos, después de todo Rose siempre comentaba que no era como sus padres, tal vez eso era otra estrategia para corroborarlo.

Scorpius se sintió molesto.

— ¿Que no estabas saliendo con Finnigan?—pregunto Louis.

— Yo tengo que irme… olvide que tengo que hacer algo — se justificó el rubio. La chica volteo a verlo con desesperación, no quería que sus primos arruinaran todo, mucho menos quería quedar mal con Scorpius.

— Si creo que es lo mejor—añadió uno de los primos de la chica.

Rose lo miro ceñuda y corrió tras Scorpius.

— Oye—grito corriendo tras Scorpius, el rubio la ignoro y siguió caminando, —No tienes por qué hacerles caso son unos idiotas—exclamo sin importarle que la gente que caminaba por las pequeñas calles, la observara como si se tratara de una loca.

De pronto el rubio se detuvo y se giró para ver a la chica, en su mirada había algo indescriptible. La pelirroja se inclinó sobre sus rodillas para poder tomar aire, sus pulmones se lo exigían.

— Olvídalo, pedirte salir conmigo fue una estupidez, solo déjalo pasar y todo listo—pidió dándose la vuelta para volver a caminar. Rose solo soltó un ligero bufido en son de burla.

— Que fácil te rindes, solo por mi familia ¿en serio? Todos ellos son diferentes y algunos con prejuicios - continuo caminando tras el rubio, Scorpius parecía que tenía mucha prisa por abandonar el lugar, sin embargo la pelirroja le seguía el paso. — Pero está bien, entiendo que te de miedo mi familia, no eres el primero sabes - el rubio hizo un ligero movimiento de hombros— Entonces ni hablar de que me lleves al baile de Navidad.

OoO

Scorpius permanecía con su mirada puesta en los pergaminos tendidos sobre su escritorio, a quien le mentía. Era obvio que ni siquiera se fijaba en lo que hacía solo garabateaba ideas que le venían a la cabeza. Ya de vez en cuando había escrito por error el nombre de Rose.

El recuerdo de su pasado no dejaba de hacer alusión en su cabeza, no hallaba la manera de sacarlo. Necesitaba tomarse un tiempo, necesitaba controlar todo; desde sus sentimientos hasta su razonamiento.

Otro problema era el niño, él no quería quedarse un niño que además de traerle viejos recuerdos le dolía pensar que no podía ser suyo.

Alejo su vista del pergamino al escuchar al niño:

— Entonces me darás de comer ¿o no?—cuestiono el pequeño de ojos azules, Scorpius volteo a verlo y se centró sus ojos grises en los azules del chico, esos ojos le recordaban tantas cosas, muchos recuerdos llenos de sufrimiento pero también de felicidad.

— Si… yo solo, necesito terminar esto— balbuceo, estaba cansado lo único que quería hacer era irse a su casa y tirarse encima de la cama, olvidar todo no pensar en nada más.

La odiaba, porque después de muerta seguía haciéndole daño. Porque cuando creyó que todo estaba bien, hace su aparición Lily diciéndole que ese niño es suyo. No quería creerlo y pensaba que eso era lo mejor, no quería volver a sufrir.

OoO

El la ignoro y continúo caminando, alejándose más de ella.

— ¿No dirás nada?— pregunto ella cuando logro alcanzarlo, lo tomo del brazo obligándolo hacerle caso. Scorpius observo los ojos de la chica y se sintió tranquilo. Ella destilaba tranquilidad y enojo, era increíble ver dos sentimientos en una persona.

Su mirada era tranquilizante pero se veía que estaba enojada, el obviamente conocía la razón de su enojo. — No, no tengo nada que decir—soltó un burdo suspiro, sintió como la chica le soltaba el brazo. — ¿Que puedo decir?—volvió hablar al ver que ella se alejaba, las palabras hicieron que la pelirroja volviera hasta donde estaba el. — Mejor dicho por dónde puedo empezar: empiezo por la parte en la que te digo que no valgo la pena y entonces tú me dices que es mentira y me abrazas; por lastima, cabe añadir.

La pelirroja negó en repetidas ocasiones, y observo al rubio con tristeza.

— Yo, jamás… en verdad lo siento Scorpius—ella avanzo hasta donde estaba su compañero y le sonrió a medias. - Me agradas, demasiado - dijo con timidez, por no ser correspondida.

OoO

Scorpius apareció en casa de sus padres, tomado de la mano del niño. El niño pareció mareado por la aparición, nunca antes sintió una sensación de ese tipo y como consecuencia cayó al suelo.

— Está bien, fue tu primera vez— dijo Scorpius agachándose a un lado del niño, Noah solo lo miro interrogativamente, Scorpius aún no se daba por enterado que el niño apenas y conocía que llevaba magia en la sangre. — No estuvo tan mal si me lo preguntas— trato de animar el rubio, el pequeño solo lo miro como si hubiera perdido la cabeza.

— Claro—dijo el pequeño rodando ligeramente los ojos. Tomo la mano del que ahora creía su padre y se puso de pie, apoyándose en la mano de Scorpius. —Tu casa es demasiado grande — Exclamo emocionado, observando la casa frente a él.

Scorpius no dijo nada y se dirigió hasta la puerta, siendo recibido por un elfo que llevaba en su familia el tiempo suficiente para conocer a Scorpius desde su nacimiento.

Noah camino detrás de Scorpius temeroso al ver a la criatura que podría ser normal para los magos, sin embargo para él era algo extraño. Nunca antes vio un elfo.

— Amo, Scorpius ha venido a casa la señora Astoria estará muy contenta—dijo el elfo con un tono que mostraba que estaba exaltado. - Ha traído un invitado—se dijo en el rubio que estaba tras de Scorpius Noah solo retrocedió ante el acercamiento.

— ¿Que crees que haces?—cuestiono el rubio molesto alejando al elfo del niño. - ¿Dónde está mi madre?—solo espero que el elfo le dijera donde estaba su madre, para tomar al niño del hombro y caminar directo al despacho de su padre.

Astoria sonrió feliz al ver a su hijo, pero la persona que lo seguía le hizo desaparecer la sonrisa; ella conocía a ese niño, no era la primera vez que lo veía.

— Tori— dijo el niño, aproximándose a lo que temía Astoria.