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¡Un papá genial! — capítulo 6

Rose cruzo los jardines de la familia Malfoy, siempre vio la mansión de los Malfoy como tenebrosa y no solo por el hecho de que en un pasado su madre fuera torturada en el lugar, ni que su padre fuera prisionero, más bien era por la tonalidad que tenia, era algo lúgubre por fuera pero por dentro Astoria la convirtió en un juego de ajedrez, así la llamaba Rose ya que abundaban los colores blanco y negro en todo.

Ahora que se dirigía a la puerta se detuvo para meditar bien las cosas, deduciendo que no tenía nada que hacer en el lugar decidió marcharse, era verdad que Scorpius ya no quería estar con ella y sus padres no harían nada para convencerlo de que la escuchara, ellos le darían la espalda cosa muy lógica Scorpius era su hijo y ella solo una maldita que traiciono a su hijo. Se dio la media vuelta y el bultito en sus brazos se removió, Rose lo observo con una sonrisa resplandeciente, al menos se llevaba algo bueno. Creer que Scorpius cuando la hecho le grito que se iría sin nada como la gata que era, Rose rio ante eso era obvio que se llevaba algo, y eso valía mas que todas las pertenencias de Scorpius poseía, ella se llevo un bebé. Una vida era más valiosa que cualquier objeto inánime, no obstante no era nada sino podías compartirla con alguien.

Ella se equivoco y lo reconocía, si pudiera hacer algo para cambiarlo lo haría eso era definitivo. Ya era tarde, no hay cura para la decepción ni para el corazón roto. Scorpius la odiaba, eso no cambiaria.

La pelirroja se sorprendió de recibir una sencilla gota de agua en su cabeza, miro hacia arriba y el cielo se encontraba nublado, una lluvia se aproximaba. Tenía que marcharse enseguida o acabaría empapada y pescaría un resfriado, eso no importaba pero el bebé no podía enfermarse por su irresponsabilidad.

— Desgraciada— una voz furiosa inundo sus oídos, volteo a tiempo antes de que la mujer la golpeara, la castaña se quedo con la mano en alto cuando vio lo que su ex nuera traía en brazos. La misma mano levantada la llevo a su boca para cubrirla ante la sorpresa, sus ojos se abrieron.

Quiso golpearla desde el momento en que su hijo apareció en su oficina y le conto todo lo sucedido, ahora ocho meses después volvía a encontrarla en el portón de su casa, sin embargo la criatura que tenía en brazos se lo impidió, había algo en el que no se lo permitía.

— Es… de— balbuceo la mujer, aparto la mano de su boca y miro a la pelirroja, Rose mantenía la respiración acelerada y su pecho subía y bajaba rápidamente, eso causaba que el bultito en sus brazos también lo hiciera.

— Scorpius no ha querido recibirme, ni en su trabajo ni en la casa, eh intentado colarme pero no puedo, le envió lechuzas pero las rechaza, yo… solo quiero que sepa que tiene un hijo, y que lo siento. Quiero hablar con él, pensé que…— su voz aun temblaba ante el nerviosismo de estar frente Astoria. La madre de scorpius siempre le causo temor poseía una actitud demasiado seria que hacía que la piel se le erizara.

—  ¿Qué?— inquirió la mujer apartando la mirada del bebé y posándola sobre la pelirroja, la miraba con desdén—, que nosotros te ayudaríamos a volver a entrar a nuestro mundo, siempre fue el dinero ¿verdad?—no le dio tiempo a Rose de contestar, siguió hablando— mi hijo se encuentra mal y todo por tu culpa.

— Créame que lo siento mucho, yo amo a Scorpius y—la sonora burla de Astoria hizo que se detuviera y que agachara la cabeza. La mujer dejo de reír y la alentó a continuar hablando—… también se que no va a perdonarme, es muy orgulloso, solo por favor quiero que conozca la existencia de su hijo.

Astoria la miro con desfachatez y le arrebato el niño de los brazos, Rose aunque desconcertada se lo entrego, no había nada de malo en eso, Astoria era la abuela del niño. La pelirroja se tomo ambas manos y están se movían con nerviosismo.

— ¿Cómo se que mi hijo es el padre del niño, y no él otro?— cuestiono Astoria, no hubo ofensa en sus palabras ya que Rose las esperaba desde el momento en el que Astoria la llamo desgraciada.  Rose libero sus manos y avanzo un paso hasta la mujer elegante.

— Todos los Malfoy siempre tienen una marca de nacimiento, me lo dijo una vez Scorpius— dijo con tristeza, el tema de Scorpius aun le dolía, aun mas si recordaba todos los momentos que pasaron juntos. Astoria comenzó a desabrochar la cobija que le brindaba calor al bebé, y sostuvo su pierna. Era verdad él tenía la marca misma que tenían Draco y Scorpius., como había podido olvidarla— el la tiene— corroboro Rose, aunque no hiciera mucha falta.

—Yo te ayudare— declaro Astoria, Rose sonrió volvería a ver a Scorpius y eso le alegraba, no superaba el perdón solo deseaba que la escuchara y que viera por su hijo, el bebé no tenía la culpa de lo que sucedió entre ellos, más aun de los errores que ella cometió y causaron tanto daño—, te ayudare a que te vayas muy lejos—esas palabras golpearon en el pecho de la pelirroja y negó con la cabeza, no iba alejarse Scorpius merecía conocer a su hijo.

— No— Rose le quito el bebé, no se apartaría lo mejor era irse y no volver a buscar ayuda por parte de los padres de su aun esposo—, yo solo quiero que lo conozca, lo juro. Mis intenciones no son otras más que esas— se dio la vuelta dispuesta a marcharse. Pero la voz de la mujer volvió a detenerla nuevamente.

— Scorpius te odia, tus padres te odian, dime ¿Quién va a ver por ti? Ni siquiera terminaste una carrera, quien llevara la comida a tu mesa, nadie, estás sola— fue acercándose hasta Rose la cual se detuvo a unos pasos del portón— si continuas aquí, serás como una espina en el corazón de mi hijo. Vete, déjalo ser feliz, después de todo se lo debes, tu le quitaste la felicidad— volvió a situarse frente a la pelirroja y la miro con ternura fingida. Rose lo sabía ya que era demasiado obvio que fingía— Lárgate, muy lejos, donde tu maldito veneno no toque a mi hijo—la chica se negó nuevamente, sus ojos eran cristalinos debido a las lagrimas que luchaban por no rodar por sus mejillas— vete y yo te prometo que nada te faltara, ni a él—con una mano acaricio al bebé, el cual se removió en cuanto sintió la mano encima de él— hazlo por él. Deja a mi hijo ser feliz, que consiga otra mujer, que se case nuevamente y tenga hijos— Scorpius ya tenía una esposa y un hijo, ella era su esposa pese a lo ocurrido y Noah era su hijo, nada de eso cambiaba.

Pero si algo de razón tenía era que estaba sola, y que si Scorpius aun conociendo al niño lo rechazaba, no habría oportunidad de que ella lo sacara adelante, ni siquiera podía mantenerse en pie ella misma.las lagrimas comenzaron a salir de sus ojos y agacho la cabeza para mirar a su hijo el cual era tan indefenso y no tenia culpa de nada, todo fue su error y su hijo no tendría porque pagarlo. Asintió lentamente aun con las lágrimas saliendo de sus ojos, y se dio la vuelta sin volver a mirar atrás. Era verdad se lo debía a Scorpius. Ni siquiera volvió cuando Astoria le dijo que esperara que le diera un par de galeones. Solo miro a su hijo y continuo caminando sin saber porque una débil sonrisa se asomo entres sus labios, el bebé también le sonrió, era su primera sonrisa. 

El recuerdo se desapareció mostrándole por última vez a una Rose sonriente con un bebé en brazos.

Draco Malfoy entro a la sala principal de su casa fue una sorpresa para el encontrarse con su hijo lleno de furia haciendo una rabieta como las que solía hacer cuando era apenas un niño. Astoria su mujer se quedo en el mismo lugar, el único que parecía estar al borde de un colapso, era el niño de ojos azules que también se encontraba en el lugar. No tuvo oportunidad de preguntarse de donde venia ese niño o que hacía en el lugar, si bien Scorpius ya le había comentado que se sentía solo, Draco diría que para remediar eso un niño al cual criar no era lo correcto, o eso imagino, no tenía ni una idea de dónde provenía ese niño.

Con firmeza se acerco a su hijo y coloco una mano encima de su hombro, justo como hacía antes para tranquilizarlo, no le importo que Scorpius retirara la mano furioso y que continuara golpeando cosas.

— Es la misma cantaleta de cuando era pequeño— resoplo Astoria dirigiéndose al niño, el cual abrió los ojos como platos y se mantuvo al margen de la situación que se desarrollaba. Ni siquiera había captado porque su supuesto padre metía la cabeza en un recipiente, todo esto era muy raro para él.

Draco volvió acercarse a Scorpius eh hizo el mismo gesto milagrosamente esta vez Scorpius no retiro su mano como él hubiese esperado, sino que se dejo caer en el sofá de piel negra y enterró su rostro entre las manos, segundos después un sollozo causo que su cuerpo temblara.

— Lo he hecho por ti— Astoria igualo el gesto de Draco y se acerco a su hijo. Malfoy padre que seguía sin entender nada solo la miro confundido. Scorpius levanto el rostro y observo a su madre para después con un movimiento brusco de hombro apartar su mano, la mujer no hizo nada más que alejarse y bajar la cabeza.

— Tú— la miro con enojo. Astoria tomo aire y levanto el rostro. Ahora que miraba a su hijo se daba cuenta que las cosas que había hecho estuvieron mal, pero ella solo buscaba su felicidad, nada más que eso— dices que eres la mujer que quería mi felicidad, pero tú la has destruido, la destruiste.

Su madre lo miro ofendida, si ella tuvo cierta culpa en todo esto, sin embargo ella no fue la que lo engaño y lastimo, la que se burlo de el metiéndose con otro hombre. Ella era su madre y solo anhelaba su bienestar y su felicidad. Rose nunca le permitiría ser feliz, era consciente de cuanto la amaba su hijo por esa razón ella tenía que desaparecer, porque aunque Scorpius dijese odiarla seguía amándola.

— Ella te había hecho daño ¿le ibas a perdonar eso?—inquirió exaltada, Noah no comprendía nada, Draco que su cabeza trabajaba con otros engranajes ya había captado a que se referían su esposa e hijo. Luego preguntaría a Astoria sobre lo ocurrido ahora debía de sacar al niño antes de que se enterara de cosas que podían cambiar a su percepción de las cosas.

Draco salió de la habitación invitando al niño a recorrer la casa, ese niño le recordaba mucho a Scorpius, por eso la familiaridad que sintió al verlo. Le sonrió, no creyendo hacerlo, el era como un monstro o al menos eso decían, así que sonreírle a Noah le agrado.

— No. Por supuesto que no, jamás— contesto con seguridad, no tenía dudas el odio sobre pasaba al amor— pero el si lo habría sido, él habría sido mi felicidad, me alejaste de mí hijo, alejaste a mi hijo. El no… ella era la… no tenias derecho— las palabras se enredaban y le era imposible continuar hablando, paso una mano por su cabello exasperado por la situación. Apreciaba a su madre pero esto rebalsaba cualquier límite.

—Tú eras el que no quería saber nada de ella Scorpius, tú mismo lo rechazaste, no me vengas con eso ahora, yo jamás lo deje solo mantuve contacto con él, hijo, escucha— se acerco a él, pero Scorpius coloco una barrera ante poniendo su brazo. Astoria sentía las lagrimas salir de sus ojos y eso no aliviaba nada de su dolor.

— Lo remediare— fue lo único que respondió, poniéndose de pie evito el contacto con su madre y se marcho del lugar, no sin antes decirle a su madre que no esperaba que el volviera a pisar su casa. Salió de la casa encontrándose con Noah y su padre en los jardines, el niño jugueteaba con el agua de la fuente, Scorpius cerró los ojos ante un recuerdo que siempre permanecería en su cabeza.

            — ¿Qué haces aquí?—pregunto con una sonrisa al encontrar por fin a la mujer que buscaba, se trataba de su novia. Rose le sonrió débilmente y continuo metiendo las yemas de sus dedos a la fuente que no dejaba de arrojar agua y salpicar la superficie de esta misma.

— Siento que no pertenezco a este lugar— confeso incorporándose, Scorpius soltó un suspiro y fue a sentarse con ella, Rose recargo su cabeza en su hombro y resoplo admirando nuevamente las sombras que se mostraban por los ventanales gente bailando. El rubio tomo su rostro entre sus manos y le dio un beso.

— Tu perteneces a cualquier lugar que yo pertenezca— dijo rompiendo el beso momentáneamente. La mujer sonrió contra sus labios y volvió a besarlo, con toda la intención Scorpius se reclino hacia atrás provocando que ambos cayeran a la fuente. Sonrío ampliamente cuando escucho a Rose soltar un gritito para después reír.

— Ahora mi vestido esta empapado— fingió un puchero, dándole una apariencia angelical Scorpius tuvo que sonreírle y volver a besarla, tomo un puñado de tela del vestido verde y le giño un ojo— si alguien me ayudara a quitármelo— añadió con una sonrisa. El rubio la atrajo de la cintura y la pego más a su cuerpo, ambos uniéndose en un apasionado beso.

—Mete la mano a mi bolcillo—ordeno Scorpius pegando su boca a la oreja de su novia, Rose lo miro un tanto cohibida pero obedeció sus órdenes. Otro grito de emoción salió de su garganta cuando tuvo en sus manos la pequeña cajita color negro, al abrirla asintió rápidamente y volvió a besarlo, el anillo se mostraba orgulloso en la pequeña cajita.

—Sí, sí y mil veces si— respondió la chica abrazándolo con fuerza.

Se acerco hasta Noah y le dijo que se marchaban, sin despedirse de su padre desapareció. Ya había tenido suficiente de su familia por el día o más bien dicho para siempre, estaba harto de esto. Aunque hubiera mentido a su madre, si Rose hubiese aparecido con un hijo suyo, estaba por demás decir que la perdonaría, lo haría porque no negaba que la amaba, pero luego aparecía las imágenes de lo peor que pudo ver en su vida, él creía que solo era suya, nada era como parecía. Volvía odiarla por todo lo que le hizo.

Al llegar a su casa, todo parecía tranquilidad hasta que entro y se encontró con cierto pelirrojo que no esperaba ni quería volver a ver en su vida, definitivo su día era un campo de batalla, como extrañaba esos días monótonos. El hombre lo miro con desprecio y él  igualo la mirada, ocultando tras de el al niño que miraba con curiosidad a los dos hombres.

Yo siempre pongo a Draco como el que rechaza a desprecia a lo venga con Rose y Scorpius, sobre todo Rose pero decidí cambiar eso, si fue difícil ya que yo adoro a Astoria. Lo siento si alguien quiere golpearme por la actitud de Astoria, perdón recuerden que yo también la amo.

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