← ¡Un papá genial! · de
¡Un papá genial! — capítulo 7
Scorpius miro al hombre frente a él, en su vida hubiera imaginado volver haberlo sobre todo cuando hace más de diez años el presencio como Ronald Weasley echo de su casa a su propia hija sin contemplación alguna, ahora después de tanto tiempo reaparecía ¿para qué? Que era lo que quería Ron Weasley.
— Malfoy— pronuncio con asco, su mirada no se despego de la de Scorpius parecía estarlo retando. Scorpius le mantuvo la mirada firme y su cuerpo aun cubría el del niño, sentía la necesidad de protegerlo aunque sin comprender aun, era obvio que Weasley no le haría daño a su propio nieto o al menos rogaba porque fuera de esa manera.
— Weasley, eh de imaginarme a que viene a mi casa— respondió. — Por supuesto que para mí es difícil poder recibirlo y no echarlo a patadas de mi casa ya que esta aquí sin invitación…
Scorpius no pudo evitar seguir hablando mejor dicho reclamando ya que una mujer de cabellera castaña apareció en el recibidor de su casa, le dedico una mirada furiosa a su esposo antes de acercarse a él, Scorpius imagino que querría golpearlo o cualquier cosas, sin embargo ella lo rodeo para tomar entre sus brazos y abrazar al niño detrás de él.
— Lo siento. Lo siento— dijo mientras mecía al niño contra su cuerpo, el cohibido por la actitud de la mujer miro a Scorpius quien tan solo hizo un ligero movimiento de hombros. Noah termino por aceptar y también abrazo a la mujer de cabello castaño—. Lo siento—una lagrima rebelde se escapo de su ojos.
Ron Weasley permaneció con su mirada azul aun sobre él.
— Es tu abuela— musito Scorpius ante la mirada atenta del niño que con los ojos pedía a gritos una explicación—, y él es tu abuelo— con un movimiento de cabeza señalo a Ron, la mirada de Ron se suavizo cuando el niño lo miro con aquellos ojos azules tan parecidos a los suyos.
— Mi mamá…
Comenzó el niño, su mamá le había dicho que estaban solos que no había nadie además de Lily, Lorcan y Scorpius. A Astoria siempre la presento como una vieja amiga pero nunca dijo que fuese su abuela, ahora se daba cuenta de todas las mentiras de un día para otro tenía un padre, abuelos y ¿magia? Era el día más raro de su pequeña existencia.
— Tu mami— gimoteo las castaña aun con sus brazos alrededor del pequeño rubio—, mi niña ella ha muerto, nosotros le dimos la espalda y ahora…
Scorpius despego la mirada de su hijo, el cual comenzaba a doblegarse y sus ojos se apreciaban cristalinos.
— Hemos venido por el niño— dijo Ron volviendo su mirada al rubio de ojos grises. Scorpius negó con un débil movimiento de cabeza y con ojos amenazadores se acerco a Hermione para apartarla del niño y tomarlo en brazos como si fuera un pequeño levantándolo sin problema. Se alejo dispuesto a llevarse al niño a otro lugar, dado que su casa ahora parecía no ser tan segura sobre todo con el hecho de que aun protegida su red flu lograron entrar a su casa. — Malfoy, crees que él va a querer vivir contigo que vienes de una familia de asesinos, mortifago— se interpuso Ron mirándolo de la misma manera, amenazante.
— Tú Weasley, crees que el mundo está a tus pies por haberlo salvado, pero dime "hombre ejemplar" como es que te crees mejor que el resto si estas repleto de prejuicios tales como los que imaginas que tiene mi padre, rechazaste a tu hija y la aislaste solamente por estar conmigo, ahora Rose se ha ido y tu quedas como un pobre idiota ante los ojos de tu gloriosa familia— escupió las palabras dejando a Ron con un rostro perplejo—. Dime ahora quien es peor.
— Cometimos un error con Rose— interrumpió la mujer ganándose una mirada por parte del rubio de ojos grises y del pequeño— fuimos injustos y estúpidos, actuamos de manera que… estuvimos equivocados lo reconocemos— era confuso escuchar a la madre de Rose decir esto que ella actuaba de esa manera puesto que todo el mundo hablaba de su inteligencia y buenos sentimientos hacia causas—. Pero con él niño no será así…
— No permitiré que se lo lleven, Rose quería que yo lo tuviera por alguna razón— ni el mismo creía las palabras que estaba diciendo, el al principio también lo rechazo, pero ahora que los Weasley aprecian frente a él, decidía que no lo dejaría con ellos. No se lo entregaría a nadie, era su hijo—. Potter lo trajo a mi porque Rose se lo pidió, eso es todo y Noah se quedara conmigo… por cierto se llama Noah—comento con ironía.
— Conocemos lo ocurrido Malfoy… lo que Rose te hizo— soltó Weasley, la castaña lo miro con indignación y señalo al niño, Ronald le hizo una seña dándole a entender que no diría de mas por la presencia del niño. — ¿Qué hay sino es tu hijo?— indago.
— ¡RONALD!— grito Hermione indignada y molesta por la insinuación referente a su hija.
Ron la silencio con unos enormes ojos.
— Es mi hijo—aseguro Scorpius, fastidiado por el intento de Ron Weasley, su día había estado lleno de sorpresas como para rematar que el hombre estuviera jodiendo aun mas, el mismo lo comprobó—. Yo sé que es mi hijo, así que les pido de manera "decente" que se larguen de mi casa y no la vuelvan a pisar.
Con zancadas el rubio se retiro de la sala principal de su propia casa y subió las escaleras, pensar que el día de ayer en su casa reinaba la serenidad incluso su cama que siempre lo recibía tendida y con las mantas pulcras ahora estaba desarreglado.
El niño el cual no había dicho nada hasta el momento y se había quedado callado, pataleo para que Scorpius lo dejara nuevamente en el suelo, Scorpius al recibir un golpe bajo volvió a dejarlo en el suelo con un gruñido de molestia.
— Todos me mienten— rugió el niño con sus ojos lanzando chispas, si definitivamente era su hijo—. Mi mamá, tú y todos los demás— reclamo dejándose caer con enojo en la cama des tendiéndola aun mas. Scorpius imito el gesto soltando otro gemido de dolor.
— ¿Por eso me golpeas?— indago cuando Noah volvió a patearlo, el niño se cruzo de brazos e hizo un puchero de molestia. Scorpius soltó un bufido al ver que el niño comenzaba a llorar, no tenía ni idea de cómo tranquilizarlo o consolarlo, pero se imaginaba que debía ser por todo lo vivido el día de hoy. — Tu mamá todo lo hizo por tu bien, ella creía que si no sabias mucho sería mejor, Noah. No la culpes— hablar de Rose aun podía ser considerado un tabú a lo que él respectaba sin embargo Noah no sabía lo que él, Noah veía a Rose como una buena mujer puesto que era su madre y nunca hizo algo que dañara al niño.
— Yo quiero estar con ella, no quiero estar con nadie más— titubeo entre lágrimas, su cuerpo temblaba por la fuerza con la que lloraba—quiero que ella regrese, no quiero estar solo, ella me dejo solo.
Scorpius suspiro y se acerco al niño para abrazarlo con fuerza, tan solo cuidando no hacerlo con demasiada fuerza.
— No estás solo, no lo estas— susurro Scorpius, el niño negó con la cabeza y correspondió a su abrazo—. Yo soy tu papá y nadie va alejarte de ti, ella no te dejo solo, te dejo conmigo ¿confías en ella?—pregunto separándose del niño para verlo directamente a los ojos, el asintió a su pregunta—, te dejo conmigo por una razón ¿no crees?—Noah asintió—entonces confiemos en ella.
El niño asintió, unos minutos después ya se había quedado dormido y junto a él Scorpius también lo hizo una media hora más tarde.
— ¿Entonces?— pregunto Rose con una enorme sonrisa adornando su ya de por si hermoso rostro. Todo en ella era perfecto, de esa manera la describía Scorpius cuando la veía reír o enojarse, todo era perfecto—. Es difícil ¿no?—sonrió ampliamente y puso su mano pálida sobre la de Scorpius, el se puso nervioso ante el contacto.
— Si, mucho— reconoció con un suspiro.
— Va pero si es una altura pequeña— una débil risilla acompaño su comentario. — Eres un miedoso, Scorpius—ella hizo el amago de caer en picada y Scorpius cerró con fuerza los ojos ante la expectativa de caer al suelo sin embargo ella enderezo la escoba antes de tocar por completo el suelo.
— ¿Quieres asesinarme?— gimió adolorido, para después soltar un suspiro aliviado.
— No— sonrió volviendo a tocar el suelo, Scorpius bajo en cuanto ella soltó la escoba, se dio la vuelta para correr hacia él y abrazarlo con fuerza Scorpius aun mareado tomo unos segundos para después corresponder. — ¿Confías en mi?— le pregunto con una sonrisa traviesa.
— Siempre— respondió.