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En el espejo de Oesed... — capítulo 6

Lily no podía creer lo que había oído. ¿Un espejo, en Hogwarts, que te mostraba lo que tú más quisieras? Tenía que ser mentira. Además, lo había oído de Potter y de Black mientras fardaban en Pociones. No era verdad. No podía ser verdad.

Sin embargo, pensamientos acallaron a la mente de Lily. ¿Qué vería ella? "El deseo más profundo de tu corazón", habían dicho. ¿Y cuál era? Lily no podía ni imaginárselo.

La idea de buscar el espejo por todas partes la asaltaba a ratos, aunque su voz de la conciencia le dijera que estaba mal. Buscándolo rompería varias reglas de Hogwarts, si no del mundo mágico. Apartó los insistentes pinchazos con esa idea mientras subía a su dormitorio, se ponía el pijama, y se echó a dormir, sin dirigir una palabra a sus amigas.

Las dudas la despertaron de madrugada. Se incorporó en la cama, jadeando, muerta de terror. Había tenido una horrible pesadilla en la que buscaba el espejo por todas partes y, cuando lo encontraba, este no le mostraba nada más que... ¿Qué había sido? Los recuerdos del sueño empezaban a desvanecerse, y Lily los apartó con agrado. Pero tenía que buscarlo. Y no sólo se lo decía su corazón, sino que también su cabeza. ¿Cómo iba a andar por el castillo a las cinco de la madrugada sin que nadie la viera? ¿Cómo? Si tuviera una capa de invisibilidad como la de Potter...

¡Potter! ¡La capa! Lily sabía dónde la escondían cuando no podían subirla de nuevo al dormitorio, James se lo repetía constantemente cuando la invitaba a salir mientras ella le decía: "No, Potter, no saldré contigo, y nunca lo haré". Su sentido común le decía que no lo hiciera, pero ella decidió ignorarlo.

Apartando las cortinas de su cama, se levantó y se puso la bata. Caminó hasta la puerta y se puso sus zapatillas con cuidado de no despertar a sus compañeras. Después, abrió la puerta y la cerró tras de sí con suma cautela. Corrió escaleras abajo, deseando que nadie que tuviera sueño ligero estuviera ya a esas horas frente a la chimenea de la sala común. Para su suerte, no se encontró a nadie hasta que cerró el hueco del retrato. Entonces sí que no supo qué hacer. ¿A dónde iba a ir? ¿Por dónde empezaba? Después recordó que debía coger la capa invisible, así que se dirigió a la estatua de la bruja jorobada que llevaba a Honeydukes. La abrió con un toque de su varita y sacó la perlada capa de dentro. Se la echó sobre los hombros y comenzó a caminar. Cada vez que encontraba una nueva puerta desconocida, la abría, esperando encontrar la estancia que con tanto entusiasmo Black le había descrito mientras le pedía bilis de armadillo en pociones. Pero nunca tenía suerte. No fue hasta que llegó al sexto piso que se sintió extrañamente atraída por un pasillo en concreto, una vieja puerta de roble que parecía no haber notado nunca antes. Lily se dirigió a ella, con pasos lentos pero seguros. Casi podía oler la magia que emanaba de la estancia interior...

Era tal y como Black se lo había descrito: grande, con sillas y mesas a los lados, una mesa de profesor, y un viejo espejo al fondo, en una esquina. El corazón le latía desmesuradamente, y Lily se apretó el pecho, creyendo que se le podía salir de allí. Gotas de sudor caían por su frente y sus mejillas sonrosadas por el calor y la emoción. Se aproximó al espejo, con los ojos cerrados fuertemente. Casi se dio de bruces con él, pero paró a los pocos centímetros. Por unos segundos, solo se vio a sí misma, con la nariz pegada al cristal. Pero conforme se fue alejando, vio cómo su reflejo crecía. Se transformaba en una joven mujer, de cabellos rojos como el fuego, y ojos verdes que brillaban. Su yo del espejo le sonrió, y se dio la vuelta, para buscar a una sombra que había aparecido detrás. Lily no pudo ver de quién se trataba porque su reflejo la abrazó, y la sombra se fue haciendo más nítida. Aún así, no sabía quién era el hombre al que se abrazaba, pues tenía la cabeza girada. Su reflejo le sonreía, y cuando se apartó, Lily no pudo evitar dejar escapar un grito de asombro. Un James Potter adulto le sonreía al lado de sí misma en el espejo. Lily se tapó la boca con la mano para evitar gritar otra vez y abrió los ojos como platos. Su mayor deseo, el de su corazón, era ¿James? No.

No podía ser. Lily pestañeó. Ella odiaba a James. No podía quererle, de ninguna manera...

flashback

Los ojos de Lily estaban fijos en una cabeza llena de pelo negro que se sentaba cinco filas por delante de ella en el aula de Historia de la Magia. Era la primera vez que estaba distraída de las palabras del profesor Binns. Pero ese pelo, desordenado, la tenía ensimismada. James se giró para decirle algo a Sirius y Lily apreció su brillo avellana en los ojos. Para cuando James se giró, ella ya había apartado la mirada y escondía sus rojas mejillas en el cuello de la camisa.

Se sorprendió a sí misma buscando con la mirada el pelo negro y la figura alta de Potter a lo largo de la mesa de Gryffindor ese mismo día. ¿Qué le estaba pasando?

Sacudió la cabeza. Sí que era verdad que James era objeto de los suspiros de muchas chicas, pero hasta ahora, no de ella. Aunque ahora las cosas parecían cambiar... Lily recordó las últimas propuestas de Potter, a las que ella se limitaba a asentir e irse para que no vieran el rubor de sus mejillas.

Poco a poco, se fue convenciendo. Quizás Potter no fuera tan malo. Definitivamente no era tan malo como aquellos que se hacían llamar Mortífagos como Severus... Severus...

Ahora Lily sí que lloraba mientras recordaba su historia con Severus. No podía creer que hace siete años lo prefiriera a él mil veces antes que a Potter, y ahora todo fuera tan distinto...

Volvió a mirar al espejo, y tanto el reflejo de James como el suyo propio le sonreían. Pero un tercer reflejo, mucho más corpóreo apareció en el fondo del espejo, abriendo la puerta.

El verdadero James Potter se quedó atónito al ver a Lily allí, al igual que ella. Ambos se ruborizaron inmediatamente, Lily deseando que James no pudiera ver lo que ella había visto en el espejo, y James deseando poder verlo.

Ambos desconocían que lo que veían era lo mismo.


Hola, a ti, que estás leyendo esto :3

Decidí dejar el final abierto para que cada uno se imaginara su propio desenlace, aunque si os ha gustado puede que escriba un fic más largo con este comienzo... todo está en vuestras manos.

Por fin, tras una hora que llevo pensando, acabé de escribirlo, así que espero de verdad que os haya gustado. Como siempre, críticas, comentarios, sugerencias, peticiones, son bienvenidos, como todos vosotros :)

Muchas gracias por leer, a todos.

Lielbay

P.D. El siguiente será Severus. Preparaos para morir muahahahaha (vale, no) (lo siento, tanto estudio me afecta)

:)