Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← En el espejo de Oesed... · de

En el espejo de Oesed... — capítulo 5

-¡Sirius! ¡Inútil saco de huesos! ¡Hocicos, levanta!- gritó James al abrir la puerta de la habitación que compartía con el resto de los merodeadores. Al fondo, en la cama más grande de todas yacía Frank Longbottom, que era un buen amigo de estos, aunque no Merodeador. Sin embargo, no tenían que preocuparse de nada. Frank dormía demasiado. No lo despertaban ni los gritos de su novia Alice.

-¡Cornamenta! Tío ¿qué pasa?-dijo Remus incorporándose de repente.

-Lunático, tenéis que venir. Todos. Vamos... Rápido.

-¿De qué hablas, James? Quiero dormir. Déjame-masculló Sirius entre dientes.

-Sirius Black, o te levantas ahora o...

Sirius no oyó el resto de la frase. Se tapó con las mantas hasta las orejas y comprobó su reloj.

-Son las tres y doce exactamente, James. Estás loco.

James se quedó callado y agarró las sábanas de Sirius tirando de ellas. Hizo una bola y las tiró al suelo. Sirius gruñó.

Peter dormía.

-Rata asquerosa-murmuró Sirius, ya en pie y cogiendo su chaqueta. Seguidamente, abrió las cortinas de la cama de Peter y se le tiró encima- Vamos, ratita, despierta. Cornamenta quiere enseñarnos algo.

A regañadientes, Peter se levantó y se puso la bata, bostezando. Cuando todos estuvieron listos, Remus sacó de su baúl el mapa del Merodeador aún sin terminar. James cogió su capa y se taparon los cuatro con dificultad, cerrando la puerta y dejando detro los ruidosos ronquidos de Frank.

El fuego aún ardía en la chimenea de la sala común. Silenciosamente, la atravesaron y salieron por el hueco del retrato. La señora gorda no se molestó en advertirlos, ya estaba demasiado acostumbrada. Corrieron por los pasillos hasta el sexto piso, y James no tuvo dificultad alguna en encontrar la maravillosa habitación.

Lily seguía sonriendo desde el espejo. James rió y se acomodó el pelo, diciendo:

-Hola, Evans.

-Este tío está fatal. Cornamenta, vete a la enfermería. Evans no está aquí. Solo hay un viejo espejo. ¿Qué era lo que nos querías enseñar?-dijo Sirius enfadado. Pero algo captó el ojo de Remus.

-El espejo. Miradlo- dijo Remus- Soy yo. Estoy solo.

Remus se movió más cerca. Sus brillantes ojos buscaron su reflejo.

-Es luna llena pero... soy yo. No me transformo. No hago daño a nadie. Sonrío. No soy un hombre lobo más- Remus sonrió mientras contenía las lágrimas-. Ojalá fuera verdad... Mis padres están detrás de mí. Están orgullosos...

Sus amigos le concedieron un poco más de tiempo frente al espejo, ocultando sus deseos de verse a sí mismos también, comprendiendo que el espejo le mostraban lo que ellos más deseaban.

Remus sacudió la cabeza, secándose las mejillas con el dorso de la mano. Peter, ansioso de verse, se acercó a Remus apartándolo del espejo. Unos segundos después, soltó una admiración.

-¡Qué alto soy! Y soy más guapo que nunca-Peter ignoró el bufido de Sirius que provenía de atrás-. ¡Eh, mirad! Soy el más popular de Hogwarts. Todos me quieren. Soy... poderoso. Todos están a mi merced. Y también...

Peter se sonrojó, pero sus amigos no lo vieron porque les daba la espalda. Peter nunca había tenido éxito entre las chicas. Ninguna lo quería, ninguna quería ser algo más que su amiga. Suspiró, esperando que sus amigos no hubieran visto el rojo de sus mejillas. Rompió el contacto visual con el reflejo y se apartó, dirigiendo una mirada nerviosa a Sirius. Este sacudió la cabeza para apartarse el pelo de la cara. Caminó a grandes zancadas hasta estar a dos pasos del espejo, y levantó la mirada del suelo.

Sirius dio un respingo.

-Es mi familia... Toda ella. Me están abrazando... me aceptan. Veo a Lord Voldemort derrotado. Soy feliz. Todo es... perfecto-dijo, añadiendo una risita- Miles de chicas me rodean, todas me quieren... Pero yo me entrego a una sola. No veo su cara, está de perfil. Tiene el pelo negro y le llega hasta los codos. Es alta. Y... -Sirius no alzanzó a ver más. El pomo de la puerta giró y los cuatro se escondieron rápidamente bajo la mesa del profesor. James, pidiendo silencio, echó la capa invisible por encima de los cuatro.

Albus Dumbledore acababa de entrar por la puerta. Sus ojos escanearon la habitación, pasando cuatro veces por el sitio exacto en donde estaban. Todos aguantaron la respiración, hasta que se dio la vuelta y abrió la puerta a sus espaldas. Sin embargo, justo antes de volver a cerrarla, James pudo volver a jurar que el director le volvía a guiñar el ojo.

James dejó escapar el aliento contenido, al igual que el resto. Se miraron, incómodos por el episodio que acababan de presenciar, y se levantaron con dificultad. Se pusieron bien la capa, y echaron un último vistazo al espejo. Justo antes de cerrar la puerta tras de sí, todos murmuraron al unísono:

-Volveremos. Pronto.


Bueno, pues aquí tenéis la segunda parte de los Merodeadores. Espero que os haya gustado ^.^

Tengo mis dudas acerca de quién hacer después. Intentaré ir por orden, por lo que ahora toca la primera generación entera. Me apetece hacer a Lily, pero también a Severus... Creo que Lily quedaría mejor y Severus después, es como que sigue la historia, pero bueno, creo que lo voy a dejar a vuestra elección, así que comentadme con quién queréis que siga :) Muchas gracias por leer, de verdad :3

Lielbay