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Cómo ser la novia del Rubius sin matar a Mangel en el intento — capítulo 11
Y a las 6 de la mañana ahí estaba yo, dando vueltas en mi cama. Cama, casa, ciudad, familia y amigos que después de 19 años dejaría en dos horas cuando cogiera mi tren hacia la libertad.
Había dormido bastante poco por los nervios y la nostalgia que me rondaba por la cabeza, también por las dudas porque a ese nuevo mundo me enfrentaría yo sola. Dónde no conocería a nadie que me pudiera ayudar, estaba Mar.. pero nos faltaría esa persona sabia y con experiencia que nos aconsejara a mí y a mi amiga en nuestras locas y precipitadas decisiones.
Hecha un ovillo pensaba toda esa cruda realidad mientras esperaba las horas pasar en mi cama. Vi cómo poco a poco se ponía el Sol y cómo las criaturas de la noche se ocultaban y se abrían paso para las plantas que abrían sus capullos para aprovechar hasta el último rayo de sol. Ese círculo vicioso de la vida, luz y oscuridad, todos las llevamos dentro pero elegimos que parte potenciar..
(V: Siempre que estoy nerviosa o emocionada me pongo a relatar cosas en tono así paranoico y melancólico, tranquis, no me fumé nada)
Pasados 20 minutos me levanté y fui hasta la habitación de mis padres; estaban dormidos. Mi padre roncaba como un condenado y mi madre estaba tapada con la sábana hasta el cogote a pesar de que hiciera un calor de cojones.
Les iba a echar de menos, a mi padre y a su extraño sentido del humor, su forma de reírse de los chistes políticos y su pesimismo en cuanto a la decadente economía de nuestro país, su poca sociabilidad y su carácter cerrado de abogado estricto dedicado únicamente a su trabajo. También echaría de menos la complicidad que en ocasiones tenía con él, soy muy parecida a mi padre en muchos aspectos, como nuestro amor a la lectura, también en nuestra poca paciencia y fácil irritabilidad y también que cuándo se nos harta podemos ser unos bordes de mucho cuidado. Mi padre, tal vez el ser más extraño que he conocido, un hombre cerrado y nada sociable ante los demás, dedicado a su trabajo de abogado con pasión y en mi casa otra realidad bastante diferente, un hombre que nada más llegar del trabajo no para de hablar de sus problemas y dificultades, un soñador y un viajero. También bastante consentido conmigo, me compra todo lo que quiera. Al contrario de mi madre él tiene más complicidad conmigo que con mi hermanas, creo que es porque en mí ve esa parte de él que mis hermanas no tienen, su carácter soñador y de persona pacífica que se dedica a lo suyo sin hacer mal a nadie. Aunque nunca haya sido un hombre cariñoso y que si lo molestabas mucho con jueguecitos o algo te mandaba al cuerno, también tenía momentos buenos y en los que me he reído con él, y cuando a veces por las noches me daba un beso de buenas noches y me daba la tabarra por las mañanas dándome mordiscos en la oreja, cuando nos poníamos tontos y jugamos al pilla - pilla en casa.
En definitiva, mi padre ese ser extraño que fue uno de los partícipes en darme la vida, lo recordaré como ese hombre que todas las tardes leía el periódico y como le gustaba chincharme.
Mi madre simplemente mi protectora y la persona que más se haya podido sacrificar por mí. Aunque siempre haya sido la que me reñía y la que me castigaba cuando sacaba malas notas, ha sido una madre buena, paciente y comprensiva con sus hijos. No olvidaré los momentos en los que le contagiaba mi locura y bailábamos en medio del salón o gritábamos diciendo tonterías por puro gusto.
Después de ese análisis sobre mis padres me di cuenta de que me había quedado sentada en el filo de su cama y 10 minutos había pasado.
Me levanté y seguí con mi última visita a mi casa, mi adiós al sitio en el que he pasado tantas horas de mi vida. Fui a la habitación de mis hermanas, entré y vi a las gemelas. Sisi estaba dormida en la litera de abajo con la almohada entre las piernas y el pelo en toda la cara, Clare tenía todas las sábanas enrolladas en el cuerpo y su osito de peluche descabezado (V:by herself) apretujado entre sus brazos como abrazándolo.
Eran unos demonios y me habían hecho muchas faenas en mi vida como coger un trabajo de horas y horas para física y tirarlo a la trituradora, pero eran mis hermanas y en lo fondo de mí las quería,y bastante.
Saqué la almohada de las piernas de Sisi y la coloqué bajo su cabeza mientras le quitaba los pelos de la cara y pudiera respirar bien.
En cuanto a Clare, desenrollé las sábanas de su frágil cuerpo y la tapé con cuidado. Cuando me quedé media hora mirándolas con aire nostálgico mientras observaba su maquiavélica belleza me despedí de ellas dándoles un beso en la mejilla a cada una. Salí de allí con la sensación de que se habían despertado y oí unos gemidos ahogados por las almohadas provenientes de una de las camas.
Tal vez mis hermanas también me echarían de menos.
Llegué al salón y harta de dar vueltas sin hacer nada cogí mi móvil y me puse a escuchar música, en concreto la canción Blue Jeans de Lana del Rey que me transmite tranquilidad y también nostalgia. Al cabo del rato vi una cola negra agitarse frenéticamente bajo mis pies, era Canuto mi perro.
- Oh ven aquí chiquitín. (aunque de eso no tuviera nada, al contrario era enorme como todos los Pastores Alemanes)
Canuto se subió sobre mí y me saludó con un lametón en la cara. Después de que se cobijara bajo mi vientre estuve acariciando su pelaje negro azabache brillante, al menos él vendría conmigo a Madrid. Vi a Mar conectada al WhatsApp y le hablé seguro que mi amiga estaba en mi misma situación y no podía dormir, y acerté de lleno me contó que pasó toda la tarde del día anterior con su familia, su madre una mujer encantadora y moderna, su hermano un tanto borde, sus abuelos, sus tías y sus primas.
Cuándo me di cuenta eran las 7 y media de la mañana, bajé a Canuto de mí y empecé a vestirme con ropa cómoda, unas Vans de color fucsia y verde pistacho, un pantalón vaquero, una camiseta blanca y una sudadera como las de los jugadores de béisbol americano azul marina y gris de Abercrombie and Fitch, mi marca de ropa favorita. Cerré la maleta y la bajé, mi madre que ya se había levantado y arreglado me preguntó si había desayunado, le dije que sí. Mentí.
No quería perder tiempo y a demás tenía fatiga. Cogimos un taxi y nos subimos mi madre, mi padre, mis hermanas y yo. El hombre empezó a hablar con mi padre sobre política y mis hermanas me miraban de forma diferente, serias y expectantes a cualquier movimiento. Llegamos a la estación y sacamos mi billete. Poco a poco fueron llegando mis abuelos, mis tíos y mi primo para despedirse de mí; después apareció Mar con su familia y por fin pude abrazar a mi amiga, a mi compañera en esa aventura. Nuestras familias se pusieron a hablar mientras ella y yo nos mirábamos nerviosas, hasta que la abracé y me refugié en sus brazos.
La mujer avisó por megáfono de que los pasajeros del tren salida Huelva destino Madrid debían embarcar por la puerta principal. Nos levantamos y nos dirigimos hacia allí, dimos nuestros billetes, subimos al tren y nuestros familiares nos ayudaron a dejar el equipaje, yo le di a una mujer el transportín gigante con Canuto dentro para que lo guardara y lo mismo hizo Mar con su gato siamés Lumos.
Cuando avisaron de que el tren empezaría a arrancar nos despedimos definitivamente de cada familiar nuestro y bajaron del tren, cuando este empezó a andar los saludamos a través del cristal con besos, esté se alejaba y ellos seguían allí hasta el final, mientras nos alejábamos lentamente de ellos. Aquello si que me recordaba a la sensación de Ron cuando despedía a toda su numerosa familia mientras el Expreso de Hogwarts se iba alejando de King's Cross.
La primera hora del viaje no hablamos nada Mar y yo, ella se quedó dormida y yo me puse a escuchar música. Después ella se despertó y se puso a escuchar música de One Direction su boyband favorita y yo me puse a leer Orgullo y Prejuicio de Jane Austen.
Al rato pasó la mujer con el carrito del desayuno, se paró delante de la fila en la que estábamos sentadas Mar y yo y cogimos lo que queríamos para desayunar, Mar cogió un descafeinado (es adicta a ellos desde los 13 años) y una tostada con mantequilla y mermelada, yo sólo cogí un poco de leche caliente, tenía un nudo en el estómago.
Cuando la mujer se alejó vi a Mar untar la mantequilla en el pan , después la mermelada y vi a mi amiga con cara de niño de tres años al que le regalan su primera bicicleta, al ver mi interés Mar dijo:
- Vic mira, se le han quedado grumitos :3
Yo: facepalm
- Tía, eres más trocha que un polo de chorizo, de veras.
Ante mi comentario Mar respondió dándole un bocado con cara de puro placer a la tostada y después se relamió los labios. Capulla, ahora tenía ganas de tostada.
-
Je, pues menos tontería señora que yo estoy muy loca eh... - y le arrebaté la tostada de las manos a Mar y le metí un bocado.
-
Eh! Perra! - se me echó encima en mi asiento y yo riéndome me zampé toda la tostada, la mujer del carrito volvió a pasar y al ver semejante escena se quedó con cara de wtf, pero nos daba igual, exactamente igual.
Volvimos a sentarnos en nuestros sitios y Mar gruñó:
-
Ea, ahora tengo hambre.
-
A ti lo que te pasa es que eres una Mameluca.
-
Ya.
-
Y el moreno te dio un clavel.- Se veía venir.
1º CONVERSACIÓN SIN SENTIDO DEL VIAJE A la media hora volvió a aparecer la mujer del carrito, esa vez nos miró mal. Estaba repartiendo periódicos y revistas, cuando pasó a nuestro lado Mar cogió una sopa de letras y yo el QMD de esa semana.
Pocos minutos después Mar no encontraba una palabra y estaba aburrida de la sopa de letras y yo estaba cansada de leer cotilleos sobre qué actrices de Hollywood se habían operado las tetas. Rebusqué en mi bolsa de mano y saqué una libreta y un lápiz, me acerqué a mi amiga y le arranqué los auriculares de las orejas, esta me miró con interés:
-
¿Te acuerdas de Clara García? - le pregunté a Mar.
-
Claro, estuviste sentada con Clara durante un trimestre entero en clase de Literatura porque Ana te pidió que la ayudaras con la asignatura.
-
Exacto, pues ella en una clase viendo obras de teatro, me enseñó este juego.
Situé la libreta entre los dos reposabrazos de los asientos de Mar y yo y le expliqué a mi amiga en qué consistía el juego.
-Mira, es fácil y muy divertido. La cosa va de que me tienes que decir cuatro nombres de chicos que conozcas o que te gusten, los enumeraré del 0 al 3 que es el número de hijos que tendrás con ellos, también me tienes que decir cuatro colores que elegirías para el traje de boda, el medio de transporte que utilizarías cuando te recogieran de la boda, dónde pasarías la luna de miel y las clases sociales a las que pertenecerías que serían Rica, Pobre, Normal o Millonaria y por último me dices un número del 1 al 20 que es con el que por azar saldrán los nombres, ¿qué te parece?
-
Me mola, vale juguemos.
-
Cuatro nombres de tíos.
-Mmm... Tom Felton..- dijo Mar.
-
Cómo no, tu Draco - resoplé yo.
-
Please bitch, sabías que no se me iba a olvidar decirlo, bueno los otros nombres son Oliver Phelps (Actor de George Weasley y el gemelo que le gusta a Mar, ya que James, Fred es mío ^^) y también Pablo..
-
Uff, eso es apostar duro nena.
-
Jajaja y también....Madaleno O.o
-
Madaleno es mío BITCH!
(Aclaración: Madaleno es una figurita de gomaespuma de una magdalena que una vez me regalaron en el supermercado, desde entonces le llamé Madaleno y es mi novio, disfrutamos de una buena relación y una vida sexual muy activa, vivimos en la calle MachoCabrónPeludoMechudo y nos gusta comer altamuces o chochos, como en mi tierra se dice everyday)
(M:Mmm vale, sal del aturdimiento princesa)
Total, cuando Mar me dijo todo los datos que necesitaba para el juego y lo sorteé al azar la cosa quedó así:
Se casaría con mi sexy Madaleno, tendrían 3 hijos humanos-barra-madalenísticos, Mar se casaría de amarillo pollo (V: amarillo poshoo:3) (M: for everybody) iría a su boda en helicóptero (V:wtf xD) (M: entrada triunfal, Mar haciendo paracaidismo entrando en la Iglesia xD) iría al asilo de luna de miel (V: yeah, con los viejos hediendo a meao!) (Mar: YEAH!) y por último sería pobre. Vamos una merienda de negros de lío, como diría mi abuela.
Más tarde volvió a pasar la misma jodida mujer del carrito, esta vez ni repartía periódicos ni comida; estaba dando toallitas calientes para que la gente se limpiara las manos de leer las revistas, TÓCATE LOS COJONES.
-
Qué de tontería, io - bufé yo.
-
Eso es lo que lleva ir en primera - me respondió Mar aún riéndose ante mi comentario.
Después cómo no volvió a pasar la mujer para llevarse las toallitas sucias y llegó otro funcionario del tren para repartir el almuerzo, gracias a Dios era un chaval y no la misma tía de siempre, que ya nos tenía el ojo echado.
Cuándo nos dieron las bandejas con nuestras respectivas comidas apartamos el papel de aluminio que las recubría y había un aguachirri que por lo visto era una sopa.
#ComidaMuyApropiadaParaRefrescarteEnPlenoMesDeJunio.
También había un pescado con unos guisantes tan duros con los que se podía matar a alguien si los tirabas con mala leche a su cabeza.
Vi a Mar dispuesta a llevarse a la boca un guisante pero la paré antes de que le diera una intoxicación y peor, tuviera que pagarse una muela nueva en los dentistas, con las clavadas de dinero que esa gente mete.
Parecería una rácana pero cogí la bolsa y saqué dos bocadillos de chorizo para Mar y para mí, mientras los demás pasajeros nos miraban a cara de perro mientras ellos comían esa bazofia y nosotras nos poníamos púas de chorizo.
Al menos comimos algo y llenamos el estómago.
Por último recuerdo los 20 últimos minutos de viaje en el tren, fueron épicos.
Mar y yo a esas alturas estábamos cantando "Voy buscando a Lupita" a todo volumen sin dejar echar una cabezadita a los demás pasajeros hasta que una mujer muy apurada pasó por delante de nuestros asientos buscando el baño y tan solo metros delante se cayó al suelo del vagón. Todo el mundo se llevó una sorpresa y mujer fueron los curiosos que se levantaron de sus asientos, pero en cuestión de minutos la mujer... Dios mío... la mujer... fue épico....
SE PUSO A VOMITAR COMO LA NIÑA DEL EXCORCISTA
En cuestión de segundos eso que había tumbado en el suelo no era una mujer, era una ¡FUENTE! Es más después de minutos ya no se veía a la mujer, sólo se veían las ondas color naranja con tropezones que esta expulsaba.
Mar estaba aterrorizada, pero yo no me pude partir más el culo. Para colmo el niño que estaba sentado delante gritó con voz de bruto:
-
MÍALAAA LAJAPUTA EH UNA FUENTEE MAMAAA.
-
JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA DIOOOSSS.
La mujer estuvo en ese estado hasta que el tren anunció que por fin habíamos llegado a Madrid, la verdad es que dudé en preguntarle a la mujer si quería un poco de chorizo de mi bocadillo para suavizarlo, pero lo pensé y preferí no quedar tan hija de perra allí delante. Eso sí a los funcionarios del tren les saldría caro la vomitona. Necesitarían una limpieza a profusión y también un nuevo tapizado de la moqueta que cubría el suelo del vagón.
Mientras bajaba las maletas del compartimento de arriba del vagón Mar me llamó y me dijo:
- Tía mira esto en Twitter.
Era una fotografía de Eva, nuestra tutora en nuestro antiguo instituto de Huelva y estaba con Ángel, el portero de dicho instituto con el que junto a Eva bailamos locamente cuándo fuimos a recoger las notas. #MomentosQueMarcaron
Estaban muy sonrientes y entre ellos había enmarcada una foto de Mar y mía haciendo el loco y sonrientes con el patio del instituto de fondo de foto. Debajo ponía; en honor a las dos alumnas más locas y prometedoras que ese instituto a dado.
Cuando lo vi me embargó la emoción, aun así no supe si reír o llorar de la alegría, Mar siguió hablando pero no le eché cuenta, estábamos fuera del tren con las maletas, en la estación de Atocha, en Madrid. Cienes de personas pasaban por los andenes y llevaban maletas, era un tránsito continuo de gente.
Pero que leches, estábamos en ¡Madrid! Por fin empezaba la aventura, esa aventura que cambiaría mi vida.