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Cambiando el pasado — capítulo 16

Basta Hermione…ya no más, él también te usa. Y prometiste no dejar que vuelvan a usarte nunca más

Harry dormía tranquilamente sobre su cama cuando sintió unos labios rozar su oído derecho.

  • Despierta.

El chico abrió los ojos sintiendo cabellos acariciando su pecho desnudo, y lo que vio lo impactó.

  • Ginny? Qué haces aquí!

La pelirroja estaba aún en pijama y se encontraba en su cama, encima de él. Harry miró a su alrededor y vio que nadie estaba en el cuarto.

  • Te has vuelto loca!- dijo él pero ella le puso en dedo sobre los labios

  • En realidad, sí.- dijo la pelirroja.- Estoy harta de ser un juguete tuyo y de mi hermano, y ahora me encargaré de ser yo la que juegue con ustedes dos. O bueno, por lo menos contigo.

Harry se levantó pero al intentar hacerlo chocó con el cuerpo de Ginny y sus rostros solo quedaron a milímetros de distancia. La pelirroja tenía sus manos sobre el pecho de Harry y se hundía en aquellos ojos verdes.

  • Ginny, sal de mi cuarto.- dijo él sin apartarse un solo centímetro ella. El solo hecho de tener a Ginny encima de él en la cama era bastante perturbador. Sus ojos chocolate estaban demasiado cerca de los suyos, sus labios cereza y su cabello rojo fuego eran demasiado tentadores.

  • No me trates como una niña.- dijo ella advirtiéndole.

  • Entonces deja de comportarte como tal

  • Estoy haciendo exactamente todo lo contrario. Verás Harry, estoy un poco harta de que mi vida ronde alrededor de las decisiones de Ron y de que tú te metas donde no te llaman. Mi venganza va a ser bastante dulce.

Ante aquellas palabras reveladoras Harry supo que tenía que alejarse de ella, pero al intentar por segunda vez salir, ella acortó aún más la distancia pegando completamente su cuerpo al de él, sin dejar un solo espacio entre los dos. Harry supo en aquel instante que había perdido el control de la situación.

Ginny había llegado allí solo a provocarlo. Tenía muy claro que él no la quería, y que solo la consideraba la hermanita menor de su mejor amigo; sin embargo él seguía siendo un hombre, y torturarlo iba a ser fácil. Iba a pagar haber interferido en su vida.

La pelirroja terminó de cortar la distancia y unió sus labios contra los del Buscador de Gryffindor. Al principio Harry se resistió e intentó sacársela de encima, pero pronto sus fuertes brazos rodearon su cintura y la pegó aún más contra sí, cortándole la respiración. Sus lenguas se encontraron enseguida mientras que ella pasaba sus manos por la cabeza de Harry despeinándolo aún más de lo que ya estaba. Fue entonces cuando su beso fue interrumpido por la puerta de la habitación abriéndose dejando ver por ella el rostro impactado de Dean.

Cuando Draco bajó las escaleras de su sala común lo que menos esperó ver fue a Pansy obstruyéndole el paso. Sus ojos negros estaban más calmados que ayer, pero aún tenían aquel brillo que solo los celos provocaban en ella. El rubio dejó salir un respingo, como preparándose para lo que venía.

  • No me gustó encontrar ese listón.- dijo Pansy. Mantenía su mentón en alto, tratando de contener el veneno que quería salir de sus poros. - No quiero que estés enojado conmigo por esta estupidez.

  • Ya pasó.- dijo el rubio.- Solo no vuelvas a desobedecerme.

Pansy asintió y sonrió mientras se pegaba a él peligrosamente.

  • Si quieres, puedo recompensar mi mal comportamiento ahora..

A Draco le dolió rechazar aquella invitación. En realidad, ni siquiera supo bien por qué sintió la necesidad de rechazarla.

  • Qué tal esta noche? Es mejor, ahora debo organizar algunos asuntos.

Le dio un beso rápido y salió de la sala común. Pansy sentía como si se hubiera tragado una enorme espina y ahora su garganta estuviera sangrando. Había tenido que ceder, pero la rabia de haber encontrado aquel listón no se había ido; y no se iría hasta encontrar a la dueña de éste.

Draco ingresó a la biblioteca y le molestó no encontrar a Hermione dentro esperándolo. Se sentó irritado sobre una mesa y entonces observó en las estanterías algunos de los libros con los que la había visto a la castaña en innumerables ocasiones. Varios temas y todos relacionados con la importancia de la magia y su desarrollo, incluyendo por supuesto, historia. Su mundo era tan complejo, tan extenso; no era la primera vez que había deseado estar dentro de la cabeza de Hermione aunque fuera unos minutos. Había algo en ella, en su vida, en sus palabras y acciones que lo intrigaban demasiado. La noche anterior hubiera querido decirle que no llorara, que todo estaría bien, que no necesitaba ni a Potter ni a Weasly porque lo tenía a él. Pero aquellas palabras jamás serían pronunciadas. Ella era una sangre sucia, y él tenía que poner una barrera entre ambos. Ya era bastante desesperante el darse cuenta que le estaba empezando a gustar demasiado compartir tiempo con ella.

Voy a tener que hacer algo al respecto. pensó.

Estaba bien que él la usara para sus fines, que ella fuera solo otra más de su colección; pero estaba mal, muy mal, el que empezara a tener un brillo especial que la diferenciaba de las demás. Había rechazado a Pansy, solo para estar con la castaña. Él no era de los que se engañaban estúpidamente, sabía que si hubiera querido estar con Pansy simplemente se hubiera quedado con ella sin importarle en lo más mínimo volver a dejar plantada a Hermione. Pero no lo hizo, y aquello también estaba mal.

Draco se pasó la mano por su cabello rubio y suspiró. No se estaba enamorando de ella ni mucho menos, el amor para un Malfoy no existía. Pero sí estaba empezando a encapricharse mucho con su nueva adquisición, y no debía ser así, menos tratándose de una a sangre sucia.

Hermione caminaba hacia la lechucería con una sonrisa sobre su rostro. Releyó la carta que había llegado hace algunos minutos a su habitación sin dejar de sonreír.

"Querida Hermione:

Perdona si encuentras algunas faltas ortográficas en esta carta, pero aún se me dificulta el idioma. Brevemente, solo quiero decir que pronto iré a Hogwarts por intercambio. Espero verte con ansias.

Vicktor Krum."

Hermione le había respondido una larga carta en la que le contaba algunas cosas que había leído sobre él en el periódico y lo mucho que lo felicitaba. Sabía que no le había puesto la fecha de su llegada porque quería que fuera una sorpresa. A pesar de la distancia no habían cortado su amistad y se comunicaban constantemente. No podía negar que saber que vendría la ponía de muy buen humor.

Colocó la carta en una de las lechuzas y la acarició antes de dejarla ir. Inmediatamente miró el reloj, y sus ojos se abrieron de asombro al notar que ya se había tardado bastante.

Los ojos grises de Draco centellearon al ver la puerta de la biblioteca abrirse y dejar entrar a la Gryffindoriana. El rubio se levantó de la mesa y caminó hacia ella.

  • Llevo esperándote media hora! Dónde estabas?

Hermione parpadeó varias veces.

  • Lo importante es que llegué no es así?

  • Dije que dónde estabas..- volvió a repetir.

  • Eso no te importa.- contestó ella mientras aprovechaba y colocaba un libro que había prestado de la biblioteca en su lugar.

Draco tomó aquello como un gran y enorme golpe a su egocentría. Ella, precisamente ella le estaba diciendo que sus asuntos no le importaban a él. ¿Quién se creía esa sangre sucia para responderle así? De sus amantes, ninguna se había atrevido a responderle de tal forma ¿Qué era lo que la hacía sentirse tan importante como para ser la primera que lo hiciera?

Hermione se dispuso a caminar hacia la siguiente estantería de libros pero el rubio la tomó posesivamente del brazo y la obligó a volver quedando frente a frente.

  • Cuando te pregunto algo, tú debes responder.

  • Y lo he hecho.- dijo ella hasta con cierta inocencia.-Dije que no te importa.

Hermione trató de volver hacia los libros pero él la atrajo nuevamente sin soltar su brazo.

  • Creí que había quedado claro que me perteneces; y mientras seas mía, haces lo que yo te diga.

  • Yo no soy un objeto Malfoy, así que no puedo ser tuya. Mi vida privada, es mi vida privada, y no tengo por qué darte explicaciones de lo que haga con ella.

¿Vida privada? Acaso ella tenía una vida en primer lugar?

Hermione continuó:

  • Creo que yo no te lleno de preguntas sobre lo que haces cada vez que llegas tarde, o lo que sea. Si yo no las hago, tu tampoco las harás. Es lo justo.

  • Yo no conozco la palabra justicia Granger.- aclaró el rubio.- Mis reglas, son mis reglas..y no me agrada que las rompan.

  • Yo respeto las tuyas mientras tú lo hagas con las mías.- dijo Hermione.- Yo no soy como Pansy o las otras a las que estás acostumbrado. Si pretendes mandarme, estás equivocado. Yo no obedezco a nadie. Y si te parece mal pues bien puedes hacer tu berrinche de niño engreído en otra parte.

Hermione pudo ver la rabia en el rostro de Draco, pero eso no le importaba ya; él iba a tener que aprender que ella no era tan fácil como las demás y acostumbrarse a ello.

Draco no quiso saber más y dio media vuelta molesto caminando hacia la sección prohibida ¿Por qué siempre tenía que complicarlo todo? Era una fastidiosa e insoportable sangre sucia. Si pensaba que él le iba a rogar, estaba completamente equivocada. Le había dado todo, incluso había tenido la cortesía de comenzar a tratarla "bien", y ella seguía empeñada en contradecirlo, en rebelarse contra sus decisiones. Ahora pues bien, ella tendría lo que había buscado ¿Quería al antiguo Malfoy? Pues lo tendría de vuelta.

Entró y encontró a William como siempre, rondando entre las estanterías. Hermione entró tras él segundos después.

  • Vaya, no los esperaba.- dijo él.

  • Hemos decidido aprovechar la mañana.- dijo Hermione.

  • Nos regresas antes de las seis de la tarde.- dijo Draco irritado.

  • Está bien, acérquense.

Draco y Hermione se acercaron, y tal como las otras veces, fueron succionados por un gran torbellino.

Ambos se vieron en una habitación familiar, y claro que lo era, pues ya la habían visitado antes. El cuarto de Isabella era más pequeño que el de Carmen, pero tenía la elegancia en decoración que lo compensaba. Todo lo que rodeaba el lugar era sofisticado, lo que dejaba ver a cualquiera que ingresara que la dueña lo era también.

Hermione fijó sus ojos en su antepasado. Isabella permanecía en cama mientras un señor de barba blanca y larga, bastante parecido a Dumbledore, pero con la nariz grande y redonda parecía examinarla. Magdalena estaba en una esquina del cuarto observando todo, había cierto rasgo de angustia en su rostro.

  • Se despertará en cualquier momento.- dijo el doctor.-Lo que tiene es un mal genético; su presión suele subir y bajar con gran intensidad ¿Recibió alguna noticia inesperada?

  • Pues sí, una bastante inesperada diría yo.- dijo Magdalena.- Pero no es nada grave verdad?

  • Nada de qué preocuparse. Cuando le vuelva a dar un desmayo ya sabrá que solo es un problema de presión alta o baja. Dele un zumo de calabaza y se pondrá bien.

  • Está bien, gracias. -dijo Magdalena. -Tyara acompaña al Doctor hacia la salida.- le ordenó a una de las mucamas mientras ella se acercaba y acariciaba la frente de Isabella.

  • Pobre, se desmayó con la propuesta de Xavier recuerdas?- dijo Hermione.- Me pregunto cómo reaccionará al despertar.

Draco quiso decir algo hiriente, algo que la lastimara, justamente como solía hacerlo antes. Entonces notó que los insultos que antes emergían de su boca con naturalidad y espontaneidad ahora tenían que ser pensadas; y aún así, no sentía deseos de decirlas ¿Por qué no era capaz de volver a insultarla como antes? Sus ojos grises la recorrieron despectivamente; no era nadie, tan solo la misma sangre sucia insignificante. Ella no había cambiado en nada, y él tampoco lo había hecho; sin embargo, sabía que ya nada era igual ¿Acaso se estaba encaprichando demasiado con ella? El Slytherin se conocía perfectamente y por lo tanto sabía que los retos y las cosas difíciles siempre habían llamado su atención más de lo normal. Tal vez el hecho de que ella fuera tan complicada era lo que lo había atado de cierta forma.

En ese preciso momento los ojos marrones de Isabella se abrieron. Pareció confundida al principio, mirando a su alrededor preguntándose seguramente qué hacía allí. Se sentó en el borde de la cama sosteniéndose la cabeza. Le dolía bastante.

  • Qué pasó?- dijo ella con la garganta algo reseca. Tomó el vaso con agua que le esperaba en el velador.

  • Te desmayaste ¡Vaya susto que nos has dado! Tu cabeza golpeó contra el suelo como una pelota!

Los ojos de Isabella se abrieron centelleantes, como si de repente todo fuera claro nuevamente en lo que respecta a sus recuerdos. Se levantó de la cama con los ojos llorosos mientras señalaba a Magdalena con un dedo.

  • Tú, tú mentiste verdad? Qué hacía él abajo!- dijo ella aterrada.

  • Xavier Pirandello? No me digas que no lo recuerdas! Ya te dije que vino a comprometerse contigo en matrimonio.

Los temores de Isabella se vieron conformados mientras gruesas lágrimas corrían por sus mejillas, como si aún se sintiera dentro de una pesadilla.

  • No!- gritó ella. - Yo no me casaré con él! No quiero casarme nunca lo he querido!

  • No puedo creer que de verdad hayas dicho todo eso enserio!- dijo Magdalena ofendida. -Creí que eran locuras tuyas como las que siempre planteas! Ahora resulta que realmente te has vuelto loca!

  • Loca o no, no me casaré!

  • Tú harás lo que yo diga porque quieras o no, soy tu madrastra. Yo estoy en cargo de lo que hagas o no. Y ya le di tu mano a Pirandello!

Isabella pareció desfallecer nuevamente. Se sostuvo a la pared para no caer al suelo mientras se tapaba la boca con ambas manos. No podía ser cierto, no podía!

  • Que hiciste qué!

  • Como oíste! Le di tu mano a Pirandello! Y él quiere casarse lo más pronto posible contigo, sin fiesta de compromiso ni nada por el estilo. Será una boda doble; tú y tu hermana se casarán el mismo día. Y no quiero saber más del asunto!- dijo Magdalena mientras caminaba hacia la salida.

  • Huiré!- gritó Isabella entre sollozos. - Me iré lejos antes de que me puedas obligar!

  • No lo harás! Y no lo harás porque te encerraré en este cuarto hasta el día de tu boda! No saldrás a ninguna parte!- y con esto Magdalena cerró la puerta. Automáticamente con un hechizo le puso seguro.

Isabella corrió hacia la puerta y gritó mientras trataba de forzar la cerradura y abrirla. Cuando se dio cuenta que era imposible, se dejó caer al suelo sollozando sin consuelo.

La voz de Magdalena llegó através de la puerta:

  • Probablemente no lo entiendas ahora, pero todo lo que hago es por tu bien.

  • Esto no está bien..- dijo Hermine mirando a Isabella. No era justo que la obligaran. Y sin embargo, sabiendo la historia entre Xavier y Carmen, ella seguía callada protegiendo el honor de su hermana.

  • Lo sé.- dijo Draco. - Cómo se supone que vamos a salir si la puerta está cerrada?

La respuesta fue una ráfaga de viento que los envolvió repentinamente. Draco tomó a Hermione y la abrazó contra sí, sosteniéndola fuertemente.

Cayeron al suelo como tantas otras veces. Draco dejó soltar un grito de dolor al caer sobre su mano derecha. Hermione lo observó mientras se podía de pie.

  • Estás bien?

  • Sí, no es nada.- repondió él.

La castaña entonces miró a su alrededor. Estaban dentro de un enorme barco, y por la bandera que sostenía, parecía uno pirata.

Draco se asomó por la borda y vio que estaban sobre tierra. Una de dos: o al barco aún no zarpaba, o ya había llegado a su destino final. Cualquiera de las dos respuestas parecían sin importancia cuando vio algo completamente nuevo ante sus ojos.

  • Granger…ven.- dijo Draco.

Hermione caminó hacia la borda y se asomó; lo que vio logró impactarla. Siempre había querido ver personalmente Gitanos de verdad, y ahora su sueño había sido cumplido. Gitanas bailaban con sus vestimentas llamativas y con cuencas colgando. Usaban muchas joyas que al moverse sonaban melodiosamente. Los calés tocaban los tambores y bebían mientras contaban dinero. Por lo que parecía, habían robado un barco pirata y se habían apoderado del botín.

  • Gitanos..- dijo Draco impresionado.

  • Ginny! Es Ginny!- gritó Hermione sin poder creerlo señalando a una pelirroja que subía al barco tratando de no ser vista por sus compañeros.

Era nada más y nada menos que ella. Usaba las vestimentas de una Gitana y su cabello rojo era largo y caía por su espalda como cortinas de fuego. Hermione la siguió al ver que bajó por unas escaleras.

Draco corrió alcanzándola inmediatamente. Bajaron las escaleras y se vieron en lo que parecía una bodega. La luz que provenía de una antocha encendida era leve, pero dejaba ver clara y nítidamente, a Tom amarrado en una silla.

  • Potter.- dijo Draco. - Los Gitanos lo atraparon.

Tom miró a la pelirroja que acababa de ingresar. Una media sonrisa se formó en su rostro.

  • Y ahora qué? Te mandaron para seguir torurándome?.- dijo él secamente. - Ya dije que no diré nada.

Ginny sonrió mientras caminaba rodeándolo, observándolo. Se detuvo detrás de él y se inclinó para susurrarle al oído.

  • Vine a sacarte de aquí.

Los ojos verdes de Tom parecieron alumbrarse por unos instantes mientras volteaba la cabeza y fijaba sus ojos en los chocolate de la pelirroja.

  • Quién eres?- dijo él.

  • Mi nombre es Tamara.- dijo ella. - Y soy una infiltrada.

  • Infiltrada?- dijo Draco.

  • No es una Gitana, solo finge serlo para poder llevar noticias a otros.- dijo Hermione comprendiendo la situación inmediatamente.

  • Eres conocida de Pirandello?- preguntó Tom mientras ella lo desataba.

  • No sé de quien me hablas. Soy infiltrada por mi propia cuenta. No tengo un jefe..- dijo cortando las cuerdas.

Tom rió.

  • Pirandello no es mi jefe, es mi socio.

  • Como quieras.- dijo ella por fin terminando de desatarlo. - Ahora voy a gritar, y vas a taparme la boca y ponerme esta navaja en la garganta.- dijo dándole un chuchillo. - Saldrás amenazando a los demás con esta pistola.

Tom tomó la pistola.

  • Qué es esto?- dijo confundido.

  • Un artefacto que recogí en un viaje hacia tierras muggles. El punto es que funciona por medio de pólvora, creo. Apretando el gatillo mientras apuntas a alguien logras herirlo. Los Gitanos de aquí le tienen terror a la pistola, así que te dejarán ir, y llevarme contigo.

  • Si quieres venir conmigo por qué fingir delante de ellos que te estoy llevando forzada?- dijo Tom.

  • Porque pienso regresar algún día.- dijo ella.

Seguido de esto pegó un grito y Tom hizo exactamente lo que ella le había indicado. La tomó y la llevó subiendo por las escaleras con la navaja en su cuello.

Draco y Hermione quisieron seguirlos, pero nuevamente se vieron atrapados por una ráfaga de viento.

Carmen lloraba histéricamente mientras lanzaba contra las paredes todo lo que tenía a su alrededor. Las mucamas alarmadas le suplicaban que se tranquilizara, pero ella no lo hacía, no podía. Hermione esquivó un retrato que casi la golpea y automáticamente el Slytherin se puso frente a ella protegiéndola de los demás objetos que caían por todas partes.

  • Señorita!

  • Lárgense!- gritó Carmen tirándose al suelo y llorando. - Déjenme sola!

La mucamas salieron espantadas y cerraron la puerta. Carmen sollozaba en el suelo justo como lo había hecho Isabella ¿Por qué todo aquello le estaba sucediendo¿Por qué Xavier no le había dicho que era de su misma clase social! Si ella lo hubiera sabido, si tan solo lo hubiera descubierto antes! Sería ella la que estaría comprometida con Xavier y no la insípida de su hermana.

Magdalena abrió la puerta e ingresó a la habitación. Miró espantada el desastre que su única hija había causado.

  • Te has vuelto loca!

  • Sí! Estoy loca qué no ves!- dijo Carmen llorando en el suelo. - Y tú tienes toda la culpa! tú!

  • De qué estás hablando!

  • Compremetiste a la inútil de Isabella con Xavier! Por qué mamá? Yo soy tu hija! No ella!

  • No logro entenderte!- dijo Magdalena. - Siempre me preocupé por tu futuro, te comprometí con Buchamp para que nada te faltara! Yo no busqué a Pirandello para tu hermana! Él vino solo.

  • No! Yo no quiero a Andrés! Es un estúpido! Yo amo a Xavier y él a mí!

  • Qué!- gritó Magdalena espantada.

Hermione estaba boquiabierta ante la situación. Carmen había comenzado a relatarle a su madre toda la verdad ¿Qué iba a suceder ahora?

  • Esta zorra está demente!- dijo Draco. - Xavier va a hacer que pague muy caro lo que hizo.

  • Qué dices! Xavier estaba enamorado de ella! Uno no se puede olvidar de alguien así de rápido.

  • Tú mismo lo haz dicho: "estaba" enamorado de ella.- aclaró el rubio. - Si él es como yo, entonces debes entener que con la misma intensidad que puedo llegar a querer, puedo odiar también.

Aquello le produjo escalofríos a la castaña. Se preguntaba si realmente conocía el lado oscuro de Draco, o si tan solo había visto una parte de él.

Magdalena cayó sentada sobre la cama con los ojos llenos de lágrimas.

  • Tú?...mi única hija…es una cualquiera!- dijo después de haber escuchado toda la historia.

  • Mamá! Ahora lo sabes! No puedes dejar que él se case con Isabella! No puedes!

Magdalena se secó las lágrimas y por un momento pareció pensar y analizar con cabeza fría la situación. Pronto se levantó y miró fijamente a su hija.

  • Tú no vas a manchar el apellido Shawn, ese que tanto me costó mantener en alto! La boda se realizará! Y tú te casarás con Buchamp.

Con esto dio la media vuelta y salió del cuarto mientras Carmen sollozaba en el suelo.

Todo se puso negro, y ambos volvieron a la sección prohibida.

  • Muchas cosas van a cambiar..- dijo Ginny mirando fijamente al frente.

Hermione escuchaba atentamente sintiéndose por primera vez en mucho t iempo tranquila junto a sus amigas. Parvati, Lavander, Ginny y Luna eran muy divertidas y comprensivas. De hecho, ninguna se parecía a la otra ni tenían cosas en común; sin embargo eran amigas, y eso era lo que las hacía especiales. La castaña las observó, y aunque se sentía bien ahí, no podía dejar de sentir el vacío de sus dos mejores amigos.

  • De qué estás hablando Ginny?- dijo Lavander. Se había arrimado al árbol y colocado su bufanda. Estaba comenzando a anochecer.

  • De la gente metiéndose en mi vida. Ron no ve que ya no soy una niña, y Harry se mete en donde nadie lo llama. Ya comenzé mi venganza.

  • Venganza?- dijo Luna algo asustada. - Eso no está bien Ginny..

  • Y lo que ellos me hicieron estuvo bien! No, no, no, hay veces que uno tiene que poner las cosas en su lugar.

Parvati asintió mientras sonreía.

  • Me parece bien Ginny. Y dime qué estás haciendo?

La pelirroja sonrió peligrosamente.

  • Digamos que, estoy descontrolando un poquito las hormonas de Harry..

Hermione al escuchar el nombre de su amigo, y saber que nunca más iba a poder hablar con él como antes, sintió un vacío abismal en su estómago que la hizo querer vomitar. Se levantó del césped mirando al cielo que tomaba una tonalidad rojiza por el ocaso y decidió caminar un rato sola.

Miró a su alrededor, en realidad nunca podría caminar completamente "sola". Muchos alumnos tomaban aire en las afueras de Hogwarts incluso en ese momento en el que estaba por oscurecer. Hermione respiró profundamente y entonces, al sentir el calor de una mano posándose en su hombro derecho, ella se volteó y sus ojos marrones chocaron con unos negros profundos e infinitos. Pronto unos dientes blancos se asomaron en una gran y armoniosa sonrisa que opacaba la tosquedad de un rostro moreno.

  • Vicktor!- dijo Hermione mientras entrelazaba sus brazos en él.

  • Qué bella estás!- dijo él devolviéndole el abrazo con fuerza y levantándola en el aire, riendo de felicidad por volver a verla. - Llegué en el almuerzo, Dumbledore me presentó como de intercambio pero no te vi allí..

Hermione no dijo nada. Sentía que él no podía haber llegado en un momento más oportuno. Justo cuando necesitaba alguien con quien hablar y que no le diera consejos como sus amigas, sino que simplemente la "escuchara". Se separaron por fin pero sin cortar mucho la distancia. Hermione seguía sonriendo y algunos de sus mechones castaños volaban con la suave brisa. Krum los acomodó en su lugar y con su mano acarició la mejilla de la castaña para luego con su dedo dulcemente apuntar a la pequeña y tierna nariz de la Gryffindoriana.

  • Cómo has estado?- preguntó él sonriendo aún. Sus ojos brillaban con tan solo verla.

  • En realidad…- dijo ella borrando sus sonrisa. - No tan bien.

Draco salía del castillo en compañía de sus seguidores y su novia. Spencer parecía ido mientras Zabini, como siempre decía incoherencias. Pansy iba de la mano del rubio sin decir nada, tan solo disfrutando de su compañía y de las miradas envidiosas de muchas que quisieran estar en su lugar. El rubio no pensaba nada en especial. Había decidio salir a tomar aire un rato y su pandilla había decidido seguirlo y no dejarlo solo ni una maldita hora. Había veces en las que simplemente no soportaba las cuatro paredes de Hogwarts. Sí, era cierto; se trataba de cuatro paredes enormes, pero seguían siendo barreras que lo sofocaban. En aquella vez había querido con toda su alma ver a Hogwarts bajo llamas. Y no estaba exagerando.

Zabini paró bruscamente y dejó salir un sonido de burla de los que tanto solía hacer.

  • Vaya! Y yo que pensé que esa iba a ser mía..- dijo riéndose. - Pensándolo bien , quizas desde cuarto que esa Granger ya no es virgen.

Draco ya no escuchaba más lo que salía de la boca de Zabini. Tenía todos y cada uno de sus sentidos fijos en Hermione y Vicktor Krum que hablaban muy juntos alejados de los demás alumnos. Sus ojos grises de hielo no cambiaron de lugar ni un solo segundo. Muchas cosas pasaron por su cabeza en ese instante, y ninguna de ellas fue buena.

¿Qué hacía el imbécil de Vicktor Krum en Hogwarts? Fue lo primero que pensó. Era un maldito mal nacido que había en cuarto curso, elegido como su pareja a una sangre sucia. Recordó inmediatamente la obseción que Vicktor profesó siempre por Hermione. Nunca lo comprendió, ella aparecía ante él tan insignificante delante de todas las interesadas del colegio que se morían por él. Y él la había elegido a ella.

Pero aquello había pasado exactamente dos años atrás; ahora Hermione le pertenecía. Pero entonces¿Qué diablos hacía ella con él! Se lo había repetido millones de veces; ella era de él hasta que él decidiera dejarla. Draco no soportaba la idea de que alguien le desobedeciera…y ella parecía hacerlo todo el tiempo, y sin el menor reparo.

  • Draco, Draco..- dijo Pansy llamando su atención.- Oye qué te pasa reacciona!

El Slytherin dio media vuelta y caminó irritado hacia el castillo.

  • Oye Malfoy! Qué pasa?- dijo Crabbe siguiéndolo.

  • No pasa nada y haz que Pansy no me siga.- ordenó obviamente molesto. Sus ojos hielo parecían ser cualquier cosa menos fríos en aquel instante. Brillaban con tal intensidad y rabia interna que hasta Crabbe se sintió algo intimidado.

  • A dónde vas!

  • A la biblioteca!- gritó enfadado antes de desaparecer por la entrada del castillo.

Harry no se sentía bien. No había hablado con Ron en todo el día porque simplemente no lo había visto.El pelirrojo se había levantado y desaparecido el resto del día. Aún podía sentir las palabras de Hermione como gotas ácidas cayendo sobre su cabeza. "Ya no somos más amigos eso es todo". Cuánto la detestó en ese preciso instante ¿Cómo fue capaz de hablar tan fríamente? Su cabeza daba vueltas tratando de buscar alguna explicación y simplemente no la encontraba. Ni él ni Ron se merecían el trato que ella les había dado últiamente. Lo habían tolerado durante semanas, y lo hubieran podido soportar por muchísimo tiempo más; pero cuando aquellas palabras salieron de sus dulces labios rosa, Harry supo que todo había acabado; por lo menos en lo que respectaba a él. No quería saber nada de Hermione, no quería verla, oirla, ni siquiera sentir el aroma del perfume que Ron le había regalado en 4to curso y que aún usaba. Ella había muerto para él, y para siempre.

Cuando vio a Dean en la sala común y éste le devolvió una mirada algo molesta recordó lo que había sucedido con Ginny en la mañana. Dean subió las escaleras hacia el cuarto y Harry lo siguió. Al entrar cerró la puerta tras de sí.

  • Tenemos que hablar.

  • Yo creo que tienes que hablar con Ron, no conmigo.- dijo Dean mientras guardaba algunas cosas.

  • Lo que viste..- comenzó el moreno. - No es lo que crees.

  • Mira, no soy ciego Harry. Sé muy bien lo que vi y para mí no está mal: Ginny está buena. Pero no me parece justo que no le digas a Ron que estás con su hermanita menor.

  • No tengo nada con Ginny!- gritó Harry molesto. - Ella entró a la habitación y se montón encima mío! Está loca!

Dean no dijo nada por unos segundos. Solo lo miró con una ceja levantada y como un brillo de incredulidad en sus ojos. Cuando notó que Harry no se retractaba de lo que acababa de decir, se vio obligado a hablar.

  • ¿A quién quieres engañar con eso¿Ginny? Ella es una de las chicas más dulces con las que he compartido una conversación. Introvertida, espontánea.. ¿Y dices que se te tiró encima? Qué poco hombre de tu parte no reconocer tus errores Harry!..esto ha sido lo más bajo que jamás te haya escuchado decir!

Dean se había indignado. Tomó su túnica y salió del cuarto dejando a un Harry irritado por completo. Había dicho la verdad y había quedado como un degenerado. Nadie le creería, nadie. Todos consideraban a Ginny una santa. Era más fácil creer que él era un déspota.

Harry cayó sentado sobre la cama sin creer lo terrible que había sido su día, es que simplemente era increíble. La puerta se abrió y Ron ingresó. Tampoco tenía muy buen aspecto.

  • Maldito Snape, me extendió el castigo 5 horas solo porque rompí un frasco.

Harry recordó entonces que su amigo había sido castigado desde el viernes por haber respondido "indebidamente" a la autoridad.

Ron se sentó en su cama.

  • Solo quiero dormir y olvidar que existo ni siquiera voy a cenar.- dijo el pelirrojo hechándose a la cama y desatándose la corbata. - Has visto a Hermione?

El solo nombre de la castaña lo alteró lo suficiente.

  • Quieres dejar de hablar de ella! Trato de olvidar que alguna vez la conocí!- dijo levantándose de la cama.

  • Qué dices estás loco?- dijo Ron.

  • No, estoy más cuerdo que nunca ¿Qué no escuchaste lo que nso dijo? Que haga lo que quiera yo ya no pienso preocuparme más por ella.

  • Sé que lo que dijo fue estúpido, y la hubiera golpeado de no ser que es una mujer; pero no es para tanto. Ya se le pasará.

  • Pareces no entender que lo dijo muy enserio..- dijo Harry entonces sus ojos verdes se fijaron petrificados al ver sobre su cama, justo al lado de las almohadas, un papel que decìa en grande: "Ginny" y un beso estampado color rojo. Su corazón casi sale de su pecho.

  • Mira, yo también estoy enojado con ella. De hecho, no le pienso hablar hasta que me pida perdón. Pero tampoco para olvidarnos de que "existe" como dices.- dijo el pelirrojo. Mientras él habló Harry se había lanzado a la cama y acostado sobre las almohadas. - Oye..estás bien?

Harry arrugó el papel y disimuladamente lo metió en su túnica.

  • Sí, claro.- dijo mientras incómodamente sobre la cama esbozaba una sonrisa intranquila.

Hasta ahí había llegado el jueguito de Ginny.

Hermione entró al gran comedor acompañada de Krum. Varias chicas voltearon recelosas ya que odiaban ver a alguien tan popular con alguien tan "insignificante" como lo era la Gryffindoriana. La castaña sonreía mientras se sentaban y seguían la conversación que ya habían iniciado hace dos horas. Simplemente no podían parar de hablar. Los ojos marrones de Hermione se apagaron añun más cuando vio a Harry entrar por la gran puerta y mirarla con un rencor que le dolió profundamente. El chico se sentó lejos de ella con algunas chicas de sexto ¿Ahora era él el que guardaba rencor? En qué estaba pensando! Ella no le había hecho nada! Era él y Ron quien la habían puesto en segundo plano siempre. Y ahora Harry la miraba con odio.

  • Te pasa algo Herrmione?- dijo Krum. - Hermione, jaja perdón. De vez en cuando pronuncio demasiado la "r"

  • No es nada..- dijo ella. - Es mentira, sí me pasa algo.

  • Quieres hablarme de eso? Lo íbamos a hablar desde el principio pero me fui de largo con mi vida…cuéntame.

  • Es solo que no quiero aburrirte con mis problemas.- dijo Hermione mientras sus ojos se inundaban con lágrimas.

Vicktor la observó, y pudo ver la ternura de su tristeza. Tomó su mano dulcemente sobre la mesa, sin dejar de verla.

  • Nunca, nada que venga de ti podría llegar a aburrirme.

Draco, quien hacía poco había ingresado al gran comedor, al ver lo sucedido se levantó bruscamente de la mesa y salió.

Hermione se sintió muy bien después de hablar con Vicktor. Por fin había encontrado a alguien con quien descargarse. Sacó todo lo que había tenido guardado durante tanto tiempo y que estaba empezando a matarla lentamente. Él la escuchó atentamente, prestando atención a cada una de sus palabras como si fueran lo más importante sobre la tierra en aquel instante. Eso fue lo que hizo que Hermione se sintiera especialmente bien; con Krum se sentía importante, nada "insignificante" como todos la consideraban. Esto hacía que hubiera querido quedarse toda la noche con él. Al ver que el reloj marcaban las 12 de la noche y ellos aún paseaban por las afueras de Hogwarts, la castaña se espantó y se despidió de él rápidamente, pero mucho más tranquila y relajada que antes. Vicktor besó su mano gentilmente y se dirigió a la sala común de Slytherin, donde siempre era colocado.

Durante el camino hacia su sala común, Hermione se cuidó especialmente de no hacer ningún sonido fuera de lo normal que pudiera despertar a los cuadros o gárgolas ni menos atraer a Peeves. Cuando estuvo a una esquina de entrar a su sala común una mano la tomó por la cintura y en cuestión de segundos se vio lanzada contra la pared. El golpe que recibió su espalda tras chocar contra el frío muro fue doloroso y logró sacarle un gemido. Dos brazos se apoyaron contra la pared a sus lados, acorralándola, mientras unos fríos ojos grises la miraban de cerca.

  • Malfoy? Qué estás haciendo?

  • Eso es lo mismo que yo te pregunto: qué estás intentando hacer? Enojarme? Porque déjame decirte que lo lograste

Hermione lo miraba confundida. Hubiera querido decir algo inmediatamente pero estaba demasiado aturdida, así que le tomó unos segundos ordenar las ideas y colocarlas coherentemente en una oración.

  • No entiendo. Ahora por favor quítate tengo que entrar a mi sala común.- dijo ella tratando de empujarlo, pero fue inútil, no dio ni un paso atrás, incluso se acercó más.

  • No me dijiste que Krum y tú tenían algo..Me pregunto qué diría él si sabe que durante su ausencia su dulce Hermione Granger se acostó con un Slytherin.

  • Cállate!- dijo Hermione mientras unas lágrimas de indignación se asomaron por sus ojos. - Eres de lo peor que he conocido!

  • Eso no te impidió acostarte conmigo.

Hermione lo entendía¿por qué disfrutaba tanto de hacerla sufrir¿Por qué todo tenía que ser así¿acaso nunca se cansaría de hacerle daño?

  • Qué es lo que quieres!

  • Nada, solo intento entrar en tu mente por una maldita vez. Y siempre termino fuera, fuera de tu vida Granger.- dijo él con rabia, mas por un instante una señal de dolor se hizo notar en su tono de voz.

Hermione ya no contenía las lágrimas. Ya era demasiado; sus amigos, Malfoy...ya no podía más!

  • Por qué te encanta humillarme? Hacerme sentir tan insignificante! Tan horrible como me siento ahora! Por qué!

Draco lo miró sin decir nada, solo hundiéndose en sus lágrimas.

**- Si fueras insignificante Granger, no estaría aquí.**Aquellas palabras, a pesar de ser aún frías, habían sido las más sinceras que jamás había escuchado Hermione salir de la boca del Slytherin ¿Le estaba diciendo que no era poca cosa? Pero si él precisamente se había encargado de hacerla sentir así siempre!

Hermione lo miraba fijamente, y sus ojos marrones solo dejaban caer las lágrimas completamente confundida.

  • Si quieres estar con Krum, te olvidas de mí.- dijo el rubio sin cortar el contacto visual ni la distancia. - No estoy celoso, pero ya es hora de que sepas que me he encaprichado contigo sangre sucia, y soy posesivo con lo que siento que me pertenece.

Hermione no pudo pronunciar palabra alguna, sus labios permanecían semi abiertos y sus ojos fijos en los de él ¿Era él el que estaba hablando¿Draco Malfoy le estaba diciendo aquello¿Capricho?

  • Las reglas van a cambiar de ahora en adelante.- continuó en rubio. - Si te quedas conmigo, no verás a Krum, ni a nadie que te mire como otra cosa fuera de una simple amistad o como quieras llamarlo. Yo respetaré tu "privacidad" si eso es lo que tanto quieres; pero tú también respetarás mis reglas.

Por fin Hermione pudo hablar.

  • Crees que esto es un juego? Que requiere de reglas y esas cosas estúpidas que pasan por tu cabeza? Ya he sufrido demasiado y prefiero estar sola.

  • Es tu última palabra? Porque una vez que te deje ir, nunca más volveré a aceptarte a mi lado. Piénsalo bien.

Hermione no podía creer lo que estaba oyendo.

  • Malfoy, no eres tan importante como te crees. Ahora, déjame salir.

Draco la miró fijamente y soltó sus brazos de la pared, dando pasos hacia atrás y dejándole el camino libre. Hermione caminó lo más rápido que pudo hacia la sala común, desapareciendo del lugar.

"Ellos creyeron que era el fin¡oh pobre ignorantes! Tan solo era el comienzo.."

Harry y Ron bajaron las escaleras de la sala común y se dirigieron al gran comedor. Aquella mañana del día domingo era fresca, pura, y todos podían sentir cómo se esparcía en el ambiente un aire de alegría y entusiasmo. Al entrar como siempre, vieron a todos los alumnos del colegio hablando y riendo. En realidad el tema del día era el partido de Quittich que se llevaría a cabo al día siguiente. Gryffindor vs. Slytherin, nadie podía perderse de aquello. Desde ya estaban haciendo sus respectivas apuestas entre casas, y los ánimos estaban encendidos.

Harry se sentó con Ron y entonces sus ojos verdes chocaron con unos chocolates que lo miraban. Desvió la mirada inmediatamente, pero aún podía sentir los ojos de Ginny fijos en él y hasta pudo sentir la burla que salía de sus labios al esbozar una sonrisa digna de quien sabe está logrando su objetivo principal. Aquello lo enfadó; estaba hartándose de todo aquello ¿Qué era lo que Ginny pretendía¿Qué quería de él?

En ese instante pudo ver que la pelirroja se levantó de la mesa y caminó hacia él. Solo se tranquilizó cuando ella tan solo se inclinó entre él y Ron y le habló a su hermano mayor.

  • Vamos a tener entrenamiento? No pretendo perder mañana contra los Slytherins.- dijo la pelirroja.

  • Y qué me preguntas a mí?- respondió Ron.- Pregúntale a Harry, él es el capitán.

La pelirroja se volteó y fijó sus ojos dulces en los de él con una sonrisa algo juguetona.

  • Vamos a entrenar Capitán?- dijo ella.

Harry iba a responder, pero de repente el aire se esfumó de sus pulmones. Sintió cómo todo lo que estaba a su alrededor daba vueltas y cómo todo su mundo parecía derretirse. Trató de fingir que nada sucedía, lo que menos quería era que en la mesa Gryffindoriana todos notaran lo que acababa de suceder: mientras Ginny le había preguntado si había entrenamiento, su mano se había posado en su rodilla por debajo de la mesa, y había subido por su entrepierna lentamente. Aquello era demasiado ¿Qué se suponía debía hacer? Si le gritaba que sacara la mano llamaría la atención, y por supuesto, si decía que la pequeña y dulce Ginny Weasly lo estaba acosando nadie le creería. Ella estaba jugando con él, y se jactaba de estar ganando.

Harry tomó bruscamente la mano de la pelirroja y la sacó dando un golpe por debajo de la mesa que llamó la atención de todos los que estaban cerca. Ginny sonrió, mientras más incómoda la situación para el moreno, mejor para ella. Iba a hacerlo sufrir lentamente, hasta que pagara el haberse metido en su vida. Iba a bajarle esos humos, que ya bastante se le habían subido.

  • Qué fue eso?- dijo Ron mirando a Harry extrañado.

  • Yo...golpeé la mesa con la rodilla...- dijo el chico disculpándose con los que estaban a sus lados y lo miraban. - Lo siento

  • Estás demasiado raro últimamente.- inquirió el pelirrojo mientras seguía desayunando.

No más. Esperaría a ver completamente sola a la pelirroja y acabaría con el jueguito que ella había puesto en marcha.

Hermione caminaba por los pasillos de Hogwarts. Se dirigía a la biblioteca. Ni siquiera había cruzado por su cabeza el presentarse a desayunar aquella mañana. Desde temprano había sentido unas inmensas ganas de vomitar, como náuseas hacia la vida. Solía sucederle cuando estaba triste, y el apetito se volaba de ella como un pájaro que deja su nido. Además, no quería toparse con las miradas llenas de rencor de sus amigos. Era increíble como, a pesar de que ella por fin había hecho algo para que cayeran en cuenta de cómo se sentía, ellos aún no se daban cuenta de nada. Creían que ella era la que tenía la culpa y no miraban más allá de sus propias narices. Aquello le dolía más que nada; el darse cuenta de que tal vez nunca fue importante para ellos la lastimaba.

Había disfrutado de haber dormido por fin tranquilamente aquellos últimos días. Las pastillas que había adquirido funcionaban bien, lograban hacerla sentir como si de verdad hubiera dormido toda la noche. Pero nada se comparaba con acostarse en al cama, y sentir todo el cuerpo relajándose al igual que la mente.

Krum había sido muy amable con ella. Definitivamente había llegado en el momento más oportuno. Hubiera querido seguir charlando con él, pero en aquel instante él debía estar entrenando en el campo de Quittich ya que pronto tendría un campeonato en Alemania.

Respiró profundo y siguió caminando. Fue entonces cuando la voz de Snape cruzando la esquina llamó su atención. Comenzó a dar pasos más lentos y precavidos hasta que llegó a la esquina precisa y se asomó con cautela. Sus ojos marrones identificaron al profesor de pociones, ya antes reconocido por el tono de su voz, y a Draco Malfoy.

  • Me avisaron hace poco. - dijo Snape. - Tu padre dice que Narcisa cayó por las escaleras y por eso está en el hospital.

Hermione se tapó la boca con ambas manos. Pudo ver que en el inexpresivo rostro de Draco ni un solo gesto se formaba, mas en sus ojos grises, había un vacío profundo y doloroso, como un abismo sin fin. Por un momento, capturo en su memoria aquella imagen, y notó en el Slytherin algo que jamás había notado antes: una inmensa soledad.

El rubio no dijo nada durante varios segundos, se mantuvo en silencio, mirando un punto fijo. De repente, una rabia pareció emerger de la profundidad de su mirada y lo hizo voltear y caminar lejos del lugar. Snape trató de impedírselo.

  • Malfoy no hagas nada estúpido.- le advirtió.

Draco se volteó lleno de ira. Hermione jamás había visto tanto odio en aquellos ojos grises.

  • Mamá no cayó por las escaleras!- gritó furioso. - Ese es el maldito pretexto que papá siempre pone cuando la golpea!

Los ojos de Hermione se llenaron de cálidas lágrimas. No podía creer lo que estaba escuchando. Era terrible lo que Draco decía. El Slytherin desapareció del lugar caminando sin rumbo definido, mientras la castaña se pegó contra la pared y se dejó caer al suelo lentamente mientras trataba de asimilar lo que había escuchado. Nunca antes sintió lástima por Draco, pero ahora lo hacía. Tal vez el que fuera tan frío, tan seco, también se debía a todo lo que le había tocado vivir ¿Qué clase de ejemplo había recibido de su padre? Tan solo a sentir odio y desprecio por todo lo que se interponía en su camino.

A su mente volvieron las imágenes de lo que había sucedido la noche pasada.

Draco era alguien que no decía lo que sentía, era un ser tan cerrado, que era muy difícil poder decir con precisión lo que pensaba o sentía. Hermione jamás se imaginó que alguna vez él fuera a buscarla, y a decirle que estaba "encaprichado" con ella ¿Sería posible que después de todo, él estuviera comenzando a sentir algo por ella?

Un capricho.. pensó

Aquella soledad que había visto en sus ojos grises no era falsa; de verdad existía. Cuando había hablado con él, el chico le había dicho que era preferible estar solo, pero eso solo lo decía porque jamás había sentido lo que era estar realmente fuera de esa soledad. Draco Malfoy no conocía lo que era "sentir" como ella lo hacía.. ¿Y si ella intentaba enseñarle? Un capricho...puedes hacer que eso se transforme en algo más pensó.

No, estaba pensando en tonterías. Se horrorizó al darse cuenta que ya era demasiado tarde:

**se había enamorado de Draco Malfoy.**No puede ser...cómo pudo suceder? pensó petrificada.

Aquello ya no era importante, lo que realmente importaba era la decisión que iba a tomar. El mal ya estaba hecho, ella ya estaba enamorada de él. No tenía nada qué perder si intentaba ayudarlo. Aunque no quisiera admitirlo, le dolía ver que estuviera tan solo, y que peor aún, no se percatara de que había mejores cosas en la vida. Si aceptaba el trato que le había propuesto la noche anterior, esa sería la única forma de acercarse a él e intentar ayudarlo.

Y si no funciona...y si no lo consigo? pensó.

Si no lo conseguía no habría perdido nada ya. Todo lo que había podido perder ya estaba perdido y era irrecuperable. Por lo menos lo habría intentado.

Hermione! Estás aceptando ser su amante! le dijo una voz en su cabeza.

¿Y qué importaba ahora eso? Hace mucho que estaba siendo la "otra" de Malfoy. Las cosas se habían salido de sus manos desde hacía mucho tiempo ya. Tal vez las cosas podrían cambiar si ella intentaba hacerlo. Se había propuesto algo que muchos hubieran dado por perdido en ese mismo instante: hacer sentir al más frío de los Slytherins. Sabía que podía lograrlo, solo tendría que darle lo que nadie jamás le había dado: amor. En ese momento no tenía claro nada, mas sus piernas la obligaron a levantarse y pronto se vio caminando por el pasillo por el cual el Slytherin había desaparecido poco tiempo atrás.

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Aquí esta el nuevo capitulo, gracias a los que comentaron el capitulo anterior.