Cambiando el pasado — capítulo 31
- Vámonos.- dijo mientras la sacaba de la cabaña.
Ginny caminó directamente hacia el roble en donde vio a Paul sentado escribiendo. Después de su altercado con Harry no había soportado permanecer más tiempo encerrada y prefirió salir a tomar un poco de aire. Sus ojos miel se fijaron en él mientras se sentaba en el césped. El sol se estaba tornando rojo, pronto anochecería.
- Qué estás haciendo?- preguntó ella.
Paul fijó sus ojos verdes en ella.
-
Escribo. Preferiría estar solo.- dijo con su mismo tono inexpresivo.
-
Está bien, siempre y cuando me leas lo que escribes.- dijo ella decididamente. - Hasta ahora nunca me has leído nada tuyo.
Paul la miró intensamente durante varios segundos. Suspiró y miró el papel que yacía sobre sus piernas.
-
Está bien.- dijo. - Pero después quiero que me dejes solo.
-
Lo prometo.
Él estiró el papel en sus manos y leyó.
"Eres dolorosa;
el fuego entre las cenizas,
quemas mi alma,
y produces una tierna herida.
Dulce veneno sobre mis labios,
Me das el placer mortífero y me condenas,
Bella verduga,
A la más perfecta agonía.
Quiero tenerte,
Pero mi voz es un murmullo que no te alcanza.
Estiro mi mano,
Y mis dedos sangran al intentar tocarte.
Lo sabes, y disfrutas del eterno purgatorio al que me has enviado.
Mas dentro de todo este doloroso sin sentido...
Siempre, solo existente en mí.
Te creé,
Y puedo eliminarte si así lo deseo.
Lo sabes,
Y no temes,
Porque conoces mis deseos,
Y sabes que me basta con mirarte para sentirte mía,
Eternamente mía..."
Al terminar de leer sus ojos verdes se fijaron en ella. Ginny casi no podía respirar. Humedeció sus labios y trató de ordenar sus ideas. Pasaron unos segundos hasta que pudo hablar.
-
Creí que no sentías nada hacia nadie.
-
Era cierto.- dijo Paul. - Cuando lo dije era cierto.
Ginny tragó saliva.
- De quién hablas entonces?
Paul rió para luego volver a colocar su mirada en ella, casi clavándola en sus ojos miel.
- De verdad no sabes de quién estoy hablando? Creí que eras más inteligente.
El corazón de Ginny se paró repentinamente. No se habría esperado aquello ni en un millón de años ¿Cómo alguien podía quererla de tal forma cuando ni ella misma podía hacerlo?
Ginny aclaró su garganta mientras el viento lograba hacer volar su cabello. Para el Ravenclaw nunca se vio tan hermosa como aquella tarde.
-
No puedes quererme Paul.- dijo finalmente ella. - Yo...no soy quién tú necesitas.
-
Te dije bien claro una vez que cuando conociera aquella persona que lograra hacerme sentir algo lo sabría. Tú enciendes algo en mí cada vez que te veo. Es así de simple. No te pido nada, pero te advierto que no voy a dejar de amarte porque tú lo consideres equivocado.
Ginny rió sarcásticamente.
-
No me amas! Tú no puedes quererme! Parece que te has quedado ciego.- rió nuevamente. - Mírame, soy un desastre.
-
Lo sé.- dijo Paul sonriendo. - Nunca he conocido a alguien que se parezca tanto a mí.
Ginny sonrió.
-
Entonces amas tu reflejo?
-
No, te amo a ti..
Un silencio llenó el lugar mientras que lentamente, una risa se dibujaba en el rostro de la pelirroja.
-
Me vas a dejar solo sí o no?- preguntó el Ravenclaw.
-
Como quieras.- dijo ella levantándose. - Por cierto, espero que no te ilusiones mucho conmigo.
Paul rió.
- Prometo no acosarte. Ahora, por favor déjame solo.
Ginny caminó hacia el castillo. Él no despegó los ojos de la pelirroja hasta que la vio desaparecer.
Hermione cayó sobre el frío piso de la sección prohibida y sintió el dolor recorrer cada sitio de su cuerpo. Dejó soltar un gemido mientras se levantaba con dificultad. William los observaba a ambos apoyando su barbilla en una de sus manos.- Mañana espero que vengan. Ya casi estamos llegando a la muerte de Isabella y Xavier.
-
Qué? Ya casi?- dijo Hermione sin comprender.
-
Sí, falta un mes a lo mucho. Los eventos que de ahora en adelante se van a dar van a ser bastante importantes y necesitamos avanzar ya.- dijo William. - Pueden irse si así lo desean.
Draco dedicó una mirada fugaz a la castaña y salió de la sección prohibida casi haciéndola a un lado. Su actitud grosera impactó a la Gryffindoriana mas no hizo nada. Al voltearse para salir escuchó la voz de William dirigirse a ella.
-
Recuerda lo que te dije, mañana, ve a su cuarto.
-
No tiene ningún sentido lo que me pides! Para qué voy a ir allá? Cómo voy a lograr entrar!
Pero William desapareció ante sus ojos.
"Perfecto!" pensó.
La puerta de la sala común Gryffindoriana se abrió. Harry y Ron se lanzaron sobre Hermione al igual que Parvati y Lavander, quienes cargaron sus maletas al área de mujeres.- Ya era hora.- dijo Ron. - Te extrañábamos...
- Yo también.- dijo ella sonriendo.
Harry se limitó a sonreír mas no dijo nada. Cuando Ron se alejó ayudando a subir las cosas de Hermione, el moreno se acercó a la castaña y la miró severamente.
- Qué te pasó en la pierna?
Hermione bajó la mirada y notó que su jean estaba sucio.
-
Mmm me caí.- dijo cortante.
-
Pareces haber sudado. Si vas a ocultar algo, hazlo bien.- dijo él tomando un tono molesto.
-
Harry yo...
-
No sé qué es lo que escondes. Pero me gustaría que tuvieras más confianza en quienes son tus amigos. Piénsalo.
Con esto dio media vuelta y se reunió con los demás.
En el preciso instante en el que Draco entró a su sala común, supo que había problemas. Zabini caminó hacia él mientras que Crabbe y Goyle subieron la maleta del rubio.- Malfoy, tenemos problemas.
-
Qué pasa ahora?- preguntó él fastidiado.
-
Los imbéciles de Crabbe y Goyle hablaron de los mortífagos sin notar que una chica de quinto estaba cerca. Escuchó todo. La muy puta es sangre sucia! Si va con el chisme donde Dumbledore, él sabrá que en nuestra casa se han iniciado casi todos los de séptimo y entonces estaremos pasando la graduación en Azkaban!
Draco calló durante varios segundos. En sus ojos grises había un rastro de inexpresividad total. Su piel pálida permanecía en combinación con los rubios pedazos de cabello que caían por su frente. Miró a Blaise firmemente.
- Mañana nos encargaremos de ella. No hablará. De eso me encargaré personalmente.
Hermione despertó al día siguiente sintiendo el peso de toda una vida sobre sus hombros. Su cabello aún estaba húmedo por el baño que había tomado la noche anterior. Miró el reloj y notó que era algo tarde. Se colocó el uniforme con rapidez y bajó al comedor para encontrarse con sus amigos, quienes desayunaban charlando. Ginny permanecía en silencio en una esquina de la mesa. Increíblemente, la castaña caminó pasando por sus amigos y sentándose junto a la pelirroja.- Hola.- dijo Hermione sonriendo.
-
No deberías estar aquí. Es la esquina de los rechazados sociales.- argumentó Ginny.
-
Lo sé, precisamente por eso me siento como en casa.
Las dos amigas rieron y hablaron sin importarles ya nada más. La mañana estaba fresca y todos parecían descansados por los dos días Navideños, más Hermione se sentía aún más cansada de lo que antes. Tendría que poner mucho empeño en sus clases de ahora en adelante si quería mantener su invicto promedio de 100. Además, aún las palabras de William rondaban su cabeza ¿Qué había en el cuarto de Draco que él tanto quería que ella viese? Sería algo comprometedor? Se mordió el labio inferior deseando entender. Tendría que usar el hechizo de invisibilidad nuevamente para entrar. Pues entonces lo haría. No le quedaba otra opción. La curiosidad podía más en ella que cualquier otra cosa.
Había estado pensando en eso sin notar que Parvati se había sentado frente a ellas repentinamente.
- Hola cómo están?- dijo ella amablemente. - Por qué se sentaron tan lejos?
Hermione notó la incomodidad de Ginny así que decidió hablar ella.
- Pues, yo quería hablar un rato con Ginny, y bueno, ella últimamente no se está llevando bien con Ron por lo que supongo no quiere estar cerca de él.
Parvati miró a Ginny.
- Últimamente no se está llevando bien con nadie.
Los ojos miel de a pelirroja se fijaron en ella.
-
Ya basta Parvati. Déjame sola.
-
Necesito hablar contigo.- dijo la rubia insistiendo. - Por favor...
-
Ahora no.- concluyó la pelirroja levantándose como el resto de los alumnos.
Las clases ya estaban por empezar.
Las horas para Hermione pasaron lentas e interminables. Cuando el reloj marcó las tres de la tarde se sintió agitada e impaciente. Se colocó el hechizo de invisibilidad y caminó recordando cada cruce de pasillos hacia la sala común de Slytherin sin saber que cada paso que daba era un punto menos a su favor. Estaba adentrándose a un territorio que no le pertenecía ¿Qué hacía una leona con miles de serpientes alrededor? Podría morir en el intento."Y qué importa ya? Has llegado demasiado lejos como para retroceder." Pensó observando a un Slytherin decir la clave.
Corrió entrando tras de él.
Sí, ya había estado allí anteriormente; pero nunca en una situación como aquella. La primera vez que se vio en aquel lugar había estado con sus amigas, y su fin había sido desquitarse de los degenerados racistas que pertenecían a aquella repugnantemente ambiciosa casa. Ahora estaba sola, en busca de algo que no sabía con exactitud qué era, y queriendo entrar en el cuarto de la única persona que había sido capaz de lastimarla sin compasión. Sin duda alguna debía estar loca.
Subió las escaleras zigzagueantes con muros fríos de piedra. Una vez que estuvo arriba su corazón dio un vuelto impresionante. La respiración en su pecho se había vuelto agitada mientras mordía sus labios conteniendo la exaltación que sentía dentro de ella. Justo al final del pasillo una gran puerta de madera reluciente decía con letras grises lo siguiente:
Prefecto de Slytherin
Draco Malfoy
Justo como en su casa, a los prefectos les otorgaban una sola habitación. Sabía bien que esas alcobas tenían un sistema de seguridad que impedía dejar entrar a cualquiera, mas estando ella invisible, aquello no le impedía pasar. Tragó saliva mientras rodeó la perilla con su mano. Miró hacia tras asegurándose de que nadie estuviera cerca; seguro les llamaría la atención ver una puerta abriéndose sola. Tomando aire giró la perilla y entró con rapidez cerrando la puerta tras de sí.
Pegó su cabeza contra la puerta cerrando los ojos y suspirando. Su respiración se tranquilizaba poco a poco mientras ella ponía su mano en su pecho, autorregulándose. Humedeció sus manos y abrió los ojos.
Casi no pudo respirar.
Sobre el suelo se encontraban un sin número de papeles regados. Varios pedazos de carboncillo se encontraban cerca de ellos como marca de quien había dibujado aquellos retratos. Sus ojos marrones se humedecieron al ver que cada uno de aquellos dibujos contenían una misma imagen. Tragó saliva sintiendo cómo miles de ideas bombardeaban su cabeza como si se tratara de un campo de guerra. Sí, él dibujaba. Una vez en su cuarto lo había hecho, y había dicho mientras permanecía sentado junto a la ventana, que dibujaba el bosque prohibido.
"Dibujo todo lo que me obsesiona, lo que no deja de rondar mi cabeza ni un solo segundo."
Esas habían sido las palabras pronunciadas por él aquella noche. En su mente resonaban constantemente, mientras una lágrima corría por su mejilla sin poder entender qué era lo que estaba sintiendo en aquel preciso momento
"¿Qué significa esto?" pensó aturdida mientras observaba cientos de dibujos de ella sobre el suelo.
Hermione sentía su corazón latir incontrolable dentro de su pecho. Se arrodilló en el suelo, mirando los dibujos en carboncillo que yacían sobre el piso.
"Dibujo todo lo que me obsesiona"
En uno de ellos estaba ella durmiendo en su cama, otros eran de ella mientras estudiaba en la biblioteca; sentada en el césped, retratos mientras sonreía, en algunos permanecía acostada semidesnuda, con la cobija Gryffindoriana sobre su cuerpo. Hasta entonces no había sentido las lágrimas humedecer sus mejillas. Eran cientos de dibujos en los cuales solo había un tema: ella. Estaba en todos los papeles. No podía comprender absolutamente nada.
Pasó su mano sobre ellos, sintiéndose más confundida que nunca. William lo sabía, por eso le había dicho que fuera hasta allí¿pero cómo? Su cabeza parecía estar a punto de explotar. Humedeció sus labios y entonces la puerta se abrió.
Sus ojos marrones chocaron con los grises del rubio. Draco cerró la puerta tras de sí mientras permanecía estático, observando como su secreto quedaba desvanecido. Hermione recordó que el hechizo de invisibilidad era débil, y que seguramente ya se había terminado. No supo qué decir, permaneció allí arrodillada, mirándolo. El Slytherin no pudo hacer nada durante varios segundos, pero lentamente, al descubrir el irrumpimiento de su privacidad pareció enfurecer. Una ira nunca antes concebida se reflejó en sus pupilas mientras tomaba a Hermione del brazo y la obligaba a levantarse. La agitó bruscamente en el aire, sintiendo cómo quedaba desnudo, vulnerable, ante la vista de la única persona que tenía el poder de lastimarlo.
- Qué haces aquí! Maldita sea! Cómo entraste!
Hermione hizo lo imprevisto. Cortó la distancia entre ambos y rodeó sus brazos alrededor del Slytherin, abrazándolo con fuerza mientras sollozaba. Draco no supo qué hacer, se sentía débil, totalmente descubierto. No, no quería sentir, no debía. Cómo la odiaba ¿Por qué disfrutaba tanto de verlo sufrir¿No era suficiente la agonía a la que ella misma lo había condenado¡Qué más quería? Qué! Por qué tuvo que entrar! Por qué tuvo que arruinarlo todo!
Hermione lo abrazaba como si no quisiese nunca separarse de él. Las lágrimas caían voluntariamente mientras trataba de encontrar las palabras.
- Por qué? Por qué si me quieres te uniste a los mortífagos?- dijo finalmente.
Una voz fría de quien no se había atrevido a ponerle un dedo encima le respondió.
-
Te odio Granger, nunca te quise.- mintió haciendo uso de todas sus fuerzas.
-
Mientes!- gritó ella sin soltarse de él. - Eso yo creí estúpidamente hasta que entré a tu habitación! Si no me quisieras no me habrías dibujado en todos tus papeles; si yo no estuviera ocupando todos tus pensamientos jamás los tendrías guardados aquí!
Draco permaneció en silencio durante varios segundos.
-
El día en que te quedaste en mi cuarto me dijiste que dibujabas el bosque por la ventana, pero ahora veo que mentiste. Tienes un dibujo de mí acostada en mi cama en la misma posición que estaba aquella vez¿por qué mientes¿Por qué siempre mientes!
-
Porque así es mi vida Hermione!- estalló alejándola de su lado. - Soy un Malfoy! No puedo sentir nada hacia nadie y tú me volviste vulnerable! Miento para sobrevivir qué no entiendes! No tengo la vida perfecta que tú tienes! No quiero llevarte conmigo a donde voy a ir! No quiero arruinar tu vida! Prefiero verte lejos; prefiero que me odies tanto como yo te odio. Pero no podría soportar verte sufrir.
-
Cómo pudiste unirte a los mortífagos!
-
Lo hice por ti maldita sea! Todo lo que hago en mi vida desde que empezamos a tener algo es por ti! No te quiero cerca, qué no lo entiendes? Conmigo solo vas a destruirte!
Hermione secó las lágrimas de su rostro inútilmente, pues más corrían por sus mejillas.
- No me importa; solo quiero estar contigo
Draco la miró con ojos gélidos.
- Yo no quiero que estés junto a mí.
La castaña enmudeció por unos breves segundos, mas pronto sus ojos marrones intensos se fijaron en él.
- Lo siento, no está en tus manos decidir qué hago y qué no.
Antes de que el rubio pudiera responder ella cortó la distancia entre ambos y lo besó. Rodeó sus brazos alrededor de su cuello parándose en puntas para poder alcanzarlo. El Slytherin no pudo rechazarla, y al sentir el calor de su boca contra la suya soltó en gemido, sintiendo como si su perpetua agonía hubiera cedido en aquel preciso instante. Su lengua penetró la boca de la castaña intensamente, demandando más de ella. Sus manos recorrieron su cuerpo con desesperación, quemándola con cada caricia. Tenía que tenerla entre sus brazos, aunque fuera una vez más tenía que tenerla.
Hermione sintió el peso de Draco aplastándola cuando cayeron sobre la cama. Las sábanas verdes de Slytherin eran suaves y brillantes. El rubio soltó su boca para hacer un camino de pequeños mordiscos en su cuello mientras desabrochaba con algo de impaciencia la blusa de la Gryffindoriana. La castaña hizo lo mismo con la camisa de él arrojándola al piso mientras recorría con sus manos los perfectos pectorales del rubio. Las manos del Slytherin se posaron en sus muslos subiendo poco a poco separando sus piernas y levantando la falda de la chica. Hermione sintió que moriría allí mismo si él la seguía tocando de aquella forma.
*"Sí, aquella tarde ambos olvidaron todos los impedimentos que existían entre ellos; olvidaron que desde el mismo instante en que nacieron fueron destinados a seguir caminos separados. Queridos lectores, solo quienes creen firmemente en que lo imposible no existe podrán entender y captar la esencia de este relato. Precisamente porque nada de lo que sucedió entre Draco y Hermione tiene sentido, es por lo que confío en que fue verdadero. Increíblemente, siguen faltando las palabras para describir lo que ellos vivieron. Y aún con aquel descubrimiento verídico...*Aún así ni Draco ni Xavier han expresado con palabras lo que sienten"
Hermione abrió sus ojos lentamente. El color rojo sangre del atardecer traspasaba las ventanas del cuarto Slytherin. Se estiró cómodamente, sintiéndose feliz, como no lo había hecho tiempo atrás. Él la quería, no había duda de aquello. Los dibujos sobre el suelo lo decían todo. Ya nada le importaba, el simple hecho de saber que no era la única que sentía dentro de aquella "relación", si así se lo podía llamar, que ambos llevaban. Sus ojos marrones recordaron que pronto sería la cena en el gran comedor. Se sentó en la cama y notó que Draco ya no estaba en ella. Fue justo en ese momento cuando la puerta del baño se abrió, dejándolo salir ya completamente vestido.Hermione se cubrió con la cobija mientras lo observaba con una tierna sonrisa en sus labios. Draco la miró inexpresivamente durante varios segundos, pero poco tiempo después cortó el contacto visual y caminó hacia la ventana, sentándose en el marco.
Ella supo que algo no andaba nada bien.
La Gryffindoriana lo observó sin decir nada durante un periodo pequeño de tiempo. La luz rojiza sobre su piel porcelánica lo hacía ver, ahora más que nunca, como un ser omnipotente; inmortal. Alguno de los dos tendría que iniciar la conversación, y por lo visto, ese no sería él.
-
Pasa algo?- preguntó Hermione preocupada.
-
Tenemos que hablar.- dijo él mirándola nuevamente. Sus ojos grises, glaciales, se clavaban en ella tiernamente, como de quien quiere ser piadoso con su víctima.
Hermione humedeció sus labios y se preparó para lo que venía. El Slytherin seguía observándola y sintiendo cómo dentro de pocos segundos iba a verse obligado a dejarla ir. Sí, no había otra alternativa. Ella jamás podría estar con él, era imposible.
-
Hermione, nosotros no podemos estar juntos. No me pidas explicaciones, porque no te las puedo dar. Mi mundo siempre ha sido muy diferente al tuyo, y solo puedo decirte que lo mejor que pudo haberme sucedido en mi oscura y perdida vida fue haberte tenido.- Draco penetraba sus ojos en los de ella, fusionándolos mientras trataba de hacerla entrar en razón. - Precisamente, porque eres lo único puro que existe en mi vida, no puedo permitir que te quedes conmigo.
-
Pero yo quiero estar a tu lado! Déjame estar contigo, es mí decisión!- dijo Hermione mientras sus ojos se humedecían.
-
No, no es tú decisión.- afirmó el rubio. - Tú me diste todo esto, me diste sentimientos y ahora soy un ser al que desconozco. Al menos antes no sufría, al menos antes no tenía por quien preocuparme. Ahora estoy condenado Hermione, y mi deber es alejarte de todo aquello que pueda lastimarte. Yo soy eso que puede acabar con tu vida, y no voy a permitir que te hundas junto a mí.
Draco caminó hacia la puerta mas Hermione corrió interponiéndose entre la salida y él. Por sus mejillas ahora corrían lágrimas; no podía soportar la idea de perderlo.
- Por favor, no me alejes.- pidió manteniendo su voz lo más sólida que podía.
El rubio la miró vacíamente.
-
Escúchame, porque no lo diré más; todo lo que haga de ahora en adelante va a ser para protegerte, para asegurarte una vida tranquila y feliz. Voy a hacerlo, así me cueste la vida.
-
Por eso te uniste a los mortífagos verdad? No porque quieras ser uno de ellos sino para cuidar que nada me suceda! Qué estás planeando Draco! Es peligroso!
-
Nada que puedas saber. Antes no tenía un propósito en mi vida, ahora tengo uno. Hermione...sino te alejas de mí voy a tener que obligarte a hacerlo, y voy a ser radical, me conoces. No me obligues a serlo.
Draco esquivó a Hermione y salió. La castaña se sentó sobre la cama y lloró unos breves minutos. Pronto comprendió que tendría que pensar en algo, pero aquello no se iba a terminar de esa forma. Ella no iba a permitirlo.
Ron y Luna caminaban hacia el gran comedor. Ambos reían mientras sus risas sonaban por los pasillos de Hogwarts. El pelirrojo tomó la mano de su novia y la entrelazó con la suya.- Así que vas a estudiar medicina.- dijo Ron sonriéndole. -Interesante…siempre quise tener una novia enfermera...
Luna rió cuando él se acercó oliendo su cuello. La Ravenclaw lo empujó ligeramente.
- Seré Doctora, es muy distinto. Creo que todas las ciencias humanísticas se me dan bien. He decidido que el campo de la medicina está abierto para que pueda ayudar a las personas.
Mientras la rubia hablaba el pelirrojo no dejaba de mirarla, tal vez ella no lo supiera aún, o quizás nunca lo sabría; pero él la adoraba. Cada palabra que salía por aquella boca dulce era un deleite sin fin para todos sus sentidos. El simple hecho de tenerla ahí, junto a él, ya era como poseer una obra artística y perfecta. No había forma de separarse de ella. La quería demasiado.
- Por cierto.-dijo Luna. - Quería hablarte de Ginny...
Ron pareció salir de su ensueño repentinamente.
-
No quiero hablar de ella.- dijo suavemente. Le era imposible ser grosero con Luna.
-
Pero yo sí...por favor, hablemos.- pidió ella mirándolo con sus ojos cielo.
El Gryffindoriano suspiró rindiéndose ante los pedidos de su novia. Ambos pararon de caminar a tan solo unos metros de la entrada hacia el gran comedor.
-
Ella no está bien, necesita de tu apoyo ahora más que nunca. Eres su hermano, no puedes seguir actuando de la forma en que lo haces...
-
No puedo evitarlo Luna! Ella se me escapa de las manos. Hace lo que quiere y la verdad ya ni siquiera sé si la conozco. Actúa contradictoriamente todo el tiempo, permanece en silencio y regresa a la sala común a la hora que quiere!
-
Precisamente por esto es que debes entender que si Ginny actúa de esta forma es porque está sufriendo.
Ron se quedó callado ante semejante revelación. Jamás se le había cruzado aquella idea por la cabeza. Ahora su novia parecía entender más de lo que él jamás podría llegar a comprender.
- Su dolor es tan grande que no se siente capaz de compartirlo.- continuó ella. - Lo que hace que se sienta sola, incomprendida. Ron, por eso se alejó de nosotros. Toda esta actitud es una protesta, la forma en la cual descarga todo ese sufrimiento. Lo que menos necesita ahora es a un sermoneador; necesita un hermano...
Las palabras de Luna llegaron claras y puras a sus oídos. Por primera vez fue capaz de comprender lo que realmente estaba sucediendo sin que su explosivo carácter lo cegara. Respiró profundamente y besó a su novia en la frente.
- Tienes razón, gracias.
Luna sonrió.
- No es nada.
Ambos se tomaron nuevamente de la mano y al caminar hacia la entrada del gran comedor se toparon con Hermione, quien se dirigía precisamente al mismo sitio.
Ginny se sentó en la mesa y comenzó a comer un sándwich de pavo con jugo de calabaza. Harry la miraba desde algunos puestos atrás sin poder quitar su mirada de encima de la chica. Se estaba volviendo loco¿cuánto más iba a durar toda aquella tortura¿Por qué no podía querer a Parvati? No lo comprendía. Fue entonces cuando observó a su novia levantarse y caminar hacia la pelirroja.Parvati se sentó frente a Ginny y ésta dejó de comer. Sus ojos se fijaron en los miel de la pelirroja mientras tomaba aire.
-
Ahora sí podemos hablar no?
-
Supongo.- respondió Ginny con sequedad.
La rubia rió sarcásticamente.
- Me odias no es así? Puedo saber qué hice para que me detestes tanto?
Los ojos de Ginny se abrieron impactados.
-
Odiarte? Parvati jamás podría odiarte! No digas irracionalidades por favor.
-
Entonces por qué te has empeñado en alejarte de mí y en tratarme cómo lo has hecho?
Ginny dio un respingo y pasó una mano por su cabello mandándolo hacia atrás.
- No solo te he alejado a ti, sino a todos. Y si te he tratado mal Parv perdóname, pero es que hay veces que tanto tú como Ron superan los límites de mi paciencia. Necesito estar sola, tengo problemas personales qué resolver y para ello tengo que alejarme. Si eres una buena amiga respecta mi decisión y deja de acosarme con tantas preguntas…por favor, te lo suplico.
Parvati miró hacia la mesa de Ravenclaw y notó que Paul leía el periódico sin hablar con nadie mientras algunas chicas suspiraban cerca de él. Volvió a fijar sus ojos en Ginny y habló:
-
Lo entiendo, no voy a molestarte más con nada de esto. Pero me preocupa que tu compañía en estos tiempos de problemas sea Paul, precisamente él, quien tiene una actitud desfavorable.
-
No tiene una actitud desfavorable. Él es de las mejores personas que he conocido. Mejor no empecemos con esto nuevamente...
-
No quiero discutir, es lo que menos deseo. Pero por favor, si vas a tener algo que ver con Paul, piénsalo bien. Es una gran persona pero me temo que te está influenciando a que hagas todas estas cosas...
-
Parvati, no soy un ser débil y vulnerable al que se puede influenciar así como así. Soy cambiante, es verdad, incoherente y muchas veces puedo parecer tener múltiples personalidades. Pero sabes qué? Soy yo, y no voy a cambiar. Ahora no estoy pasando un buen momento en mi vida y necesito espacio. Parv, por favor, no interfieras...quiero respirar!
En ese momento Hermione se sentó cerca de ellas.
-
Todo está bien?- preguntó esperando no haber importunado.
-
Sí, todo bien.- dijo Parvati sonriendo con algo de confusión en su rostro.
Fue entonces cuando lo terrible sucedió.
"¿Cómo identificar el mal? Sí, podemos sentirlo; hiela nuestra sangre y nubla por completo nuestra mente. Los sentidos se quedan enfrascados y comienzan a asfixiarse mientras en una lucha interna se trata de identificar al atacante. Sí, lo podemos sentir¿pero lo podemos ver? No, por que el mal es invisible. Se camufla todo el tiempo, obteniendo distintas apariencias ¿Cómo defenderse entonces¿Cómo no salir lastimados? Me temo, mis queridos lectores, que es imposible. Porque el peligro nos rodea constantemente, y sus garras pretenden destruirnos hasta que no quede nada de lo que alguna vez fuimos. Es por eso que en la vida solo sobrevive quien está alerta, quien sabe defenderse...
Quien no se deja aplastar"
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Aquí estoy de nuevo dejando les un nuevo capitulo a mis queridos lectores!Espero que les guste el capitulo :D!!Dejen un comentario!! me gusta saber su opinión.Hasta la proxima!!Saludos MágicosNOX