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Cambiando el pasado — capítulo 35

- Pues yo sí.- agregó y con esto la tomó de la cintura y la llevó a la pista de baile.

Antes de que Isabella pudiera alejarse, él la pegó contra sí y ejerció poder sobre ella. La castaña fijó sus ojos marrones en los de él, notando cómo una sonrisa en la comisura de los labios del rubio se formaba lentamente. Sus mejillas se encendieron con un leve tono rosa, lo cual solo incitó más al chico a seguir. Los que bailaban a su alrededor los miraron y con un movimiento delicado de cabeza les dieron la bienvenida. Xavier respondió a este saludo mas Isabella estaba demasiado aturdida como para responder.

  • No estoy para juegos Xavier.- dijo ella. - Tengo que hacer algunas cosas, para eso vinimos o no te acuerdas?

  • La verdad es que tengo una pésima memoria, por qué no me ayudas a recordar?- dijo pegándola aún más contra sí. Isabella dejó salir un pequeño gemido al sentirse tan aprisionada. Sus mejillas se encendieron aún más.

  • Deja de hacer eso! Nos están viendo...- comentó ella avergonzada. - Se supone que debe haber una distancia prudente cuando dos personas bailan no? Xavier sonrió.

  • Estamos casados Isabella, nadie ve como extraño nuestra forma de bailar. La castaña abrió la boca para responder a aquello mas él acercó aún más sus labios a los de ella dejando una distancia de tan solo unos milímetros. Pudo sentirla temblar entre sus brazos ante su cercanía, y esto lo hizo sonreír triunfante.

  • Sé lo que vas a decir.- dijo casi susurrando. - Que en realidad no somos marido y mujer y que no debería tenerte así, entre mis brazos. Isabella asintió levemente con su cabeza, sintiéndose incapaz de responder con palabras; temía que ante cualquier movimiento sus labios pudieran rozar con los de él. Su corazón latía con fuerza mientras que ya no podía ocultar más su nerviosismo. Él lo estaba haciendo a propósito lo sabía! Le encantaba ponerla en situaciones incómodas. Xavier mantenía sus ojos grises clavados en los de ella.

  • Es verdad, no somos marido y mujer y no debería tenerte así.- dijo con tono suave y embriagador. - Pero debiste pensar en eso antes de ponerte ese vestido. Isabella supo que su rostro debía estar ardiendo en aquel preciso instante ¿Por qué le estaba haciendo eso¿Por qué disfrutaba tanto de intimidarla? Volteó su cabeza y sus ojos marrones chocaron con los verdes de su hermana, que los miraba del otro lado del salón bastante molesta. Isabella sonrió.

  • Suéltame, voy a terminar con todo esto ahora.- dijo soltándose del rubio y atravesando la pista de baile. Hermione y Draco la siguieron con algo de dificultad y esquivando invitados, mas pronto llegaron a donde ella se encontraba, con Carmen. La pelirroja sonrió falsamente y fingió saludar a su hermana. -Hermanita, cómo estás? Supongo que no muy feliz. Sabía que Xavier iba a venir y tu, por su puesto, no pudiste dejarlo solo... Isabella rió.

  • Carmen, para tu información fui yo quien quiso venir no él; verás, Andrés me agrada, no podía dejar de asistir a su fiesta.- argumentó la castaña devolviéndole una sonrisa falsa.

  • No entiendo por qué te empeñas en fingir con Xavier que los dos son felices, él me ama, jamás podría fijarse en alguien tan insignificante como tú después de tenerme.

  • Sabes Carmen? Existe mucho más que lo exterior en una relación. Están los sentimientos, la inteligencia, la personalidad, el carácter...Por supuesto que no lo vas a entender nunca, eres demasiado superficial.- comentó Isabella. - Lo ideal sería que complementaras tu extraordinaria belleza con las cualidades que mencioné anteriormente; serías perfecta. Me temo que te has convertido en ese ser frío y vacío, y me pregunto, cuando pasen los años y tu piel de bronce se arrugue, tus ojos se oscurezcan y tu cabello se vuelva blanco¿Qué te quedará entonces Carmen¿A quién tendrás a tu lado?

Los ojos verdes de la pelirroja se encendieron llenos de venenoso odio y levantó su cabeza en signo claro de altivez.

  • Para entonces, hermanita, tendré todo lo que he querido. Isabella sonrió.

  • Nunca voy a poder hacerte entender así que simplemente me rindo con respecto a ello. Solo vine a informarte una cosa, y espero que con ello te alejes de Xavier, y comiences una vida junto a Andrés, que te ama de verdad.

Carmen se cruzó de brazos.

  • Y qué es eso que tienes que decirme y que va a impedir que siga interviniendo entre tú y Xavier? Isabella tomó aire. Sí, iba a mentir y se sentía terrible por ello; pero si era necesario hacerlo para que su hermana entrara en razón, pues entonces lo haría. Humedeció sus labios y habló.

- Estoy embarazada.

Un temblor provocó que Hermione se aferrara a Draco con fuerza. Pronto desaparecieron del elegante salón para caer en lo que tenía la perfecta apariencia de una catacumba.

  • Dónde estamos?- preguntó Hermione sin soltarse del Slytherin.

  • Creo que volvimos con los vampiros.- dijo el rubio señalando la luz del fondo. - Camina.

Hermione siguió de cerca de Draco, no podía evitar temerle a la oscuridad. Era ese terrible sentimiento de no saber qué estaba a su alrededor; podía haber cualquier cosa en el camino que ahora pisaba. El desconocimiento la aterraba, siempre lo había hecho. Pronto la luz tenue del fuego proveniente de una antorcha grande colgante del techo les permitió observar la situación. Zulema permanecía en su trono, completamente lleno de serpientes que recorrían sus piernas y sus brazos, acariciando su piel muerta. Sus ojos negros y vidriosos estaban fijos en su hermana, quien le servía sangre en una copa.

  • Me encanta cuando cumples órdenes a la perfección Morrigan, me das la impresión de que no eres tan inútil como pensaba.- dijo tomando la copa entre sus manos.

  • Es sangre de niños, aprovecha que está fresca.- comentó la rubia con su inexpresivo rostro. - Y no soy inútil, hermana. Zulema rió.

  • Claro que no lo eres, dijo ella secamente. - solo eres inferior. Debe ser, sin duda alguna, realmente molesto estar muy por debajo de tus dos hermanos, no es así? Los ojos de Morrigan se fijaron en los de s hermana. Una demoníaca mirada fue dirigida únicamente a la morena.

  • Por debajo...eso es lo que Siron siempre ha creído de mí, muchas veces me pregunto, cómo serían las cosas si no existieras Zulema...

  • Todo sería mejor para ti hermana, pero eso no va a suceder.

  • Y si decido matarte? Zulema estalló en carcajadas.

  • Por favor! Sabes bien que no podrías conmigo; en una batalla, te haría pedazos y se los daría a los cerdos. Siempre he sido más fuerte, ahora sabemos por qué.- dijo acariciando su vientre con sus largas y pálidas manos. Morrigan se quedó en silencio mientras su hermana tomaba la copa de sangre con su manos derecha y la llevaba hacia su boca.

  • Salud, hermanita.- dijo la morena tomando el delicioso y puro alimento.

  • Salud...- dijo Morrigan fijando sus ojos color cristal en ella. Cuando la copa cayó al suelo, y Zulema tomó su garganta con ambas manos agonizando, una sonrisa demente se esbozó en su rostro porcelánico. Zulema cayó del trono al suelo. Comenzó a retorcerse con dolor evidente mientras un charco de sangre negra salía de sus partes íntimas, manchando el piso de muerte indecorosa. Morrigan caminó y se inclinó al lado de su agonizante hermana, con una mano tomó el cabello negro de Zulema y lo elevó para que su rostro quedara frente al de ella.

  • Tienes razón hermana, en una batalla me habrías matado. Sí, siempre has sido la más fuerte, la más inteligente, la más hermosa, la preferida de Siron; pero es tu mayor defecto el que te llevó a la muerte...**tu confianza hacia mí.**Con estas últimas palabras la soltó dejando que su cabeza cayera con fuerza al suelo. La sangre seguía extendiéndose y sus ojos negros se hicieron cenizas. Con un último suspiro cualquier signo vital de Zulema se extinguió. Las serpientes, que aún rodeaban su cuerpo se disecaron como monumento evidente a la grandeza de su dueña. Lágrimas de sangre corrieron por los ojos vidriosos de Morrigan. Horas mas tarde, cuando Isabella y Xavier regresaran a su mansión irritados por los sucesos en la fiesta, no entenderían el por qué un cadáver yacía sobre uno de los muebles de su sala. Pero esto aún no sucedía, y ni Hermione ni Draco podían siquiera imaginar lo que aquella muerte significaría para todo lo que en el pasado se daría. Los ojos marrones de la Gryffindoriana estaban húmedos, aún sin poder creer cómo Morrigan había sido capaz de matar a su hermana. Ni en un millón de años se habría imaginado aquel terrible desenlace! Ni siquiera el temblor logró hacerla salir de su asombro, y fue Draco quien tuvo que abrazarla para que durante el cambio de lugar no se separaran. Nuevamente se vieron en la gran fiesta, mas parecían estar en el balcón, alejados de todos los invitados. La situación captó su atención de inmediato. Xavier recibió una bofetada por parte de Carmen que hizo su cara girar. Los ojos verdes de la pelirroja estaban llenos de lágrimas y de ira.

  • Te odio! Cómo fuiste capaz! Entendí el que te casaras con mi hermana por venganza! Pero esto!

  • De qué hablas estás loca!- exclamó Xavier irritado y molesto, sin duda alguna Carmen parecía fuera de sí.

  • Están locos si creen que los voy a dejar ser felices! Así sea lo último que haga juro que no los voy a dejar!

  • Tú escogiste la vida que llevas Carmen! Te lo ofrecí todo una vez, y lo despreciaste. Ahora enfrenta las consecuencias de tus actos.- dijo ardido el rubio mientras caminaba hacia el salón, sin embargo ella lo detuvo entrelazando sus brazos alrededor de su cuello y besándolo.

  • Pero qué desvergonzada!- exclamó Hermione, mas antes de que pudiera decir algo más la aparición de Andrés la enmudeció por completo, obligándola a taparse la boca con ambas manos ante lo inevitable:

El descubrimiento de la verdad.

**"El mentir es un maldito vivir. Nosotros somos seres humanos con la capacidad de comunicarnos, y vivimos unidos unos a otros por medio de la palabra; si los protagonistas de esta historia hubieran entendido esto desde un principio, si hubiesen conocido el horror y el peso de este vicio, le hubieran declarado la guerra con más fuerza que con la que querían combatir a los vampiros y a los Gohts, y justicia con sangre no se habría marcado en el destino de ninguno. Sin embargo, la realidad es diferente, y yo, queridos lectores, soy el único testigo viviente de ella, y por lo tanto el único que puede relatarles los hechos.****Muchas veces, siento que no estoy siendo detallista, ni específico en ciertas partes de esta historia. Quiero transmitirles el vivo recuerdo de mi mente, el vivo sentimiento de cada escena, ya que es ahí en donde reside la belleza pura de esta historia. En fin, como dije anteriormente, las personas están unidas unas con las otras por medio de la palabra; y aunque ésta es imprecisa, vana, y obsoleta...es lo único que les permite conocer esta historia.**Y lo único que me obliga a escribir esto."

Isabella rechazaba una copa de bebida con un gesto amable a uno de los invitados, quien parecía querer conversar con ella animadamente, cuando la puerta del fondo del salón se abrió bruscamente extendiendo gritos no solo de invitadas que se hicieron a un lado, sino de las mucamas que se encontraban alrededor. La castaña tuvo que pararse para entonces ver aterrada, que Xavier yacía arrodillado en el suelo, con un hilo de sangre corriendo de su nariz. Hermione se tapó la boca entrando al salón con Draco. No podía creer que todo aquello estuviera sucediendo. Siempre supo que la verdad terminaría por descubrirse, pero no de aquella forma, y no con tal escándalo! Andrés tomó a Carmen del brazo con fuerza y la sacudió frente a todos los invitados. Aquello se estaba convirtiendo en un infierno.

  • Maldita zorra! Cuánto tiempo me llevas engañando con este imbécil!- gritó Andrés histérico mientras las damas de alta sociedad se tapaban la boca de la impresión. Se acababan de enterar del chisme más grande del año. Isabella sintió que iba a desmayarse en cualquier momento, pero por el contrario de todo lo previsto, sus pies la condujeron al centro del salón donde se arrodilló junto a su esposo tomando su rostro entre sus delicadas manos, asegurándose que no había recibido daños graves.

Aquella actitud no solo sorprendió a Xavier, sino a ella misma. Carmen lloraba y gritaba ante la fuerza con la que Andrés la agitaba. Sentía como si su brazo se fuera a desprender en cualquier instante.

  • Suéltame! Déjame ya!- gritó entre sollozos.

  • Contéstame! Hace cuánto me engañas maldita sea?- exclamó él fuera de sí. Ninguno de los invitados se atrevían a moverse de donde estaban, aquella morbosa curiosidad los mantenía atentos a los sucesos. Nadie en aquella sala estaba preocupado, ni incómodo por la situación; más bien, cada uno de ellos disfrutaba de la humillación y el escándalo ajenos. Lacras viles y despreciables, era eso lo que eran.

Carmen se soltó haciendo uso de toda su fuerza. La parte de debajo de su vestido se había desgarrado por la fuerza con la cual había sido arrastrada hacia el salón, y su hermoso moño alto se había deshecho. Sus ojos verdes brillaban llenos de rabia e ira contenida.

  • Desde siempre Andrés! O creías que tú, tan insignificante como eres, podrías llegar a hacer feliz a una mujer como yo! Aquello fue la gota que derramó el vaso, Andrés levantó su mano y la dejó caer sobre el rostro de su esposa, haciendo que cayera al suelo metros más adelante. Magdalena, quien hasta entonces había estado lamentándose en una esquina, salió en defensa de su hija quien sollozaba en el suelo con sangre saliendo de su boca. Isabella se levantó furiosa. Xavier intentó detenerla tomándola de la mano, pero ella se soltó con brusquedad y como una ráfaga de viento caminó hacia Buchamp haciendo un puño en su mano y descargándolo con fuerza sobre su rostro. Andrés retrocedió y se volteó a ver sorprendido a la castaña. Sus ojos miel, antes llenos de lágrimas de indignación y de rabia, parecieron ceder ante Isabella.

  • Sé que este debe ser un mal momento para ti Andrés, lo siento mucho de verdad; pero respira y tranquilízate! Por que si vuelves a golpear a mi hermana, voy a tener que volver a golpearte, me escuchaste?

  • Entonces saca a la maldita perra de tu hermana de mi casa! No la quiero aquí! La quiero lejos! Fuera!- gritó Andrés y casi vuelve a levantarle la mano a Carmen cuando esta se levantó con ayuda de su madre.

  • Muere Andrés! Eres un desgraciado incapaz de hacer feliz a nadie!- gritó Carmen furiosa. - ¡Y me voy¡Sí¡Y feliz¡Porque por fin soy libre de ti¡Y tu hermanita¡Bien puedes hacer tus maletas también y volver¡Porque como ves, esta farsa acabó! Andrés enmudeció y miró a Isabella impresionado, sus ojos parecieron nublarse.

  • También sabías esto!

La castaña respiró profundamente y se colocó en el centro del gran salón. Tomó con su mano derecha la gargantilla de diamantes italiana que colgaba de su cuello y la arrancó sin piedad, lanzándola al suelo y pisándola con sus finas y delicadas zapatillas de tacón. Luego miró a todos los presentes y habló;

  • Si ya todo se ha descubierto pues entonces que lo sepan bien no es así? Todos ustedes! Que se jactan de ser los mejores! De pertenecer a la clase social más alta del país y con esa ideología superficial viven diariamente sin sentir asco hacia su propia vida! Ustedes, señoras y señores, están a punto de perderlo todo porque una nueva guerra está a punto de empezar. Y si no me creen, pues miren el periódico mañana! Pero eso no es todo, no! Adivinen quiénes van a defender sus bienes y su seguridad! Muggles! Gitanos! Campesinos! No resulta curioso? A mí me daría vergüenza estar parada en donde están todos ustedes! Debe ser repugnante depender tanto de quien pisotean a diario! Pero no importa, no importa porque a ustedes nunca les ha importado! Miran arriba de sus narices y lo que se encuentra abajo no les importa para nada! Sin siquiera saber que esa torre en la cual subsisten está en pie gracias a una base! Y esa base son todos aquellos a quienes creen inferiores! Imbéciles!- exclamó Isabella asqueada de tanta falsedad, ya no lo toleraba más. - Lo que ven señores! Es el más grande espectáculo hasta ahora nunca antes visto, pero la guerra y la muerte los hará olvidar este suceso. De cualquier forma! Para saciar su asquerosa morbosidad les explico que todo esto siempre ha sido una mentira! Resulta que mi matrimonio con Xavier Pirandello fue una mentira! Una gran mentira para ocultar la relación escondida que existía entre mi hermana, quien estaba comprometida, y él. Ahora ya lo saben! Y pueden largarse! No me interesa en lo más mínimo lo que piensen ya de mí ni de mi familia, saben por qué? Porque sus ideas son hediondas! No tendría sentido rebajarme a sus mentes pequeñas e insignificantes! Isabella Shawn se despide así de esta maloliente sociedad y les dice adiós! Adiós a la superficialidad de esta vida inexistente! Me siento en libertad al fin! Y me dan pena, sí, lástima siento por todos ustedes! Porque señores, mientras yo vuelo, ustedes se quedan aquí en tierra: encadenados a la tortura que ustedes mismos se han proporcionado.