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Cambiando el pasado — capítulo 7

Aquí tengo un nuevo capitulo, recuerden que esta historia NO es mia.

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Sin mas rodeos aquí les dejo el capitulo


  • Está abierto.

Hermione entró y las demás la siguieron. Lo hicieron lo más silenciosamente posible, no solo porque no querían que alguien se percatara, sino porque sabían que algo andaba mal. Parvati dejó la grabadora en la mesa de la sala común.

  • Parece que todos duermen…- pero entonces Jack salió detrás de la cortina y le tapó la boca apuntándola son la varita en el cuello. - miren los regalitos que encontré!

Hermione, Ginny y Lavander se voltearon y vieron a Zabini, Crabbe y Goyle caminando hacia ellas y tomándolas justo como Jack lo había hecho con Parvati.

  • Suéltame engendro!- gritó Ginny cuando Crabbe la tomó, pero él fue más rápido y la apuntó con su varita, la pelirroja dejó de moverse inmediatamente.

  • Qué hacen aquí!- dijo Hermione aún tratando de zafarse de Zabini, sin embargo él la tenía bien agarrada de las manos por detrás y la varita en el cuello.

  • Tranquila, tranquila Granger,…no sabía que tenías tan lindas piernas..- dijo Zabini mientras aprovechaba la situación y con su mano derecha acariciaba el muslo descubierto de la chica. - Ah, pueden gritar todo lo que quieran porque no las escucharán; pusimos un hechizo silenciador.

Hermione trató de gritar por la repulsión que sintió, pero Zabini le tapó la boca riendo.

  • Así me gustas más Granger..-

  • Deberíamos quedárnoslas, ya saben, para festejar..- dijo Jack tocando el seno de Parvati mientras ella forcejeaba.

  • Tú que dices Draco?- dijo Goyle.

Hasta entonces, Hermione no se había percatado de la presencia del Slytherin, que estaba mirando todo lo que sucedía desde las esquina. Caminó hacia donde estaban sus amigos con la misma pose arrogante de siempre.

  • No las podemos dejar ir…nos han visto ya.- dijo Zabini. - mejor quedémonos esta noche con ellas.

  • Amárrenlas a los muebles.- ordenó Draco

  • Qué?- dijo Jack.

  • Que las amarren que no escucharon!- dijo Draco empezando a enojarse.

Y ahora qué? pensó el rubio. No, lastimarlas no le convenía. Malditas sangres sucias, tenían que cumplicarlo todo, y encima venir tan poco cubiertas, aquello era demasiada tentación para sus compañeros…no tanto para él, pues tenía clase, y las sangres sucias no le atraían para nada. Sin embargo no pudo evitar desviar unos segundos su mirada hacia las piernas descubiertas de la castaña.

Zabini fue el último en terminar de atar a Hermione, pues ésta ponía demasiada resistencia. La castaña miraba con odio y rabia al rubio, quien permanecía como líder sin mover un solo dedo, con ese mismo inexpresivo rostro que seguía conservando esos aires de superioridad.

  • Listo, ahora déjanos tocarlas.- dijo Jack suplicante a Draco.

  • Primero vamos a poner el humo tóxico, después, hagan lo que quieran con ellas.- dijo Draco.

Hermione no podía creer lo que escuchaba. Lo odiaba, lo detestaba tanto! Iba a pagar todo aquello, y lo iba a pagar caro.

Jack y Zabini subieron seguidos de Crabbe y Goyle. Draco caminó para subir también, pero antes pasó por al lado de Hermione y le susurró al oído:

  • Granger, tú te lo buscaste.

  • Qué van a hacernos!- dijo Ginny asustada. - No quiero que me toquen!

  • Nadie quiere Ginny! Hay que soltarnos de alguna forma!- dijo Parvati.

  • No podemos! Las cuerdas están demasiado fuertes!- dijo Lavander que ya había rompido en llanto.

  • Cállense, a estos bichos hay que tratarlos por lo que son. Déjenme todo a mí, ellos no nos van a poner un solo dedo encima.- dijo Hermione.

Los Slytherin bajaron matándose de la risa. Todos menos Draco, cuya situación no soportaba un segundo más; aquello había dejado de ser divertido desde que la sangre sucia y sus amigas habían intervenido. Zabini miró a Hermione.

  • Ahora sí…vamos a ver qué tan buena eres..- dijo mientras caminaba hacia ella y volvía a posar sus manos en las piernas de Hermione, tocándolas toscamente mientras subía por la entrepierna.

  • Si nos tocan diremos que fueron ustedes!- dijo Hermione. Blaise paró bruscamente.

  • Qué has dicho sangre sucia?- dijo Jack.

Hermione tomó aire.

  • Dije que si nos tocan, le diremos a Dumbledore que ustedes fueron los que pusieron ese tal humo tóxico en el área de los hombres.

Todos se quedaron en silencio por unos segundos, luego Jack rió.

  • Es tu palabra, asquerosa sangre sucia, contra la nuestra.

  • Prueba a quien le van a creer más.- lo desafió la castaña audazmente.

Draco no pudo evitar sonreír ante la suspicacia de la chica.

  • Vámonos.- dijo Draco. - Y déjenlas.

  • Qué?- dijeron Crabbe y Goyle a la vez.

  • Es un trato perras, ustedes no dicen nada de que nos vieron aquí, y nosotros no abusamos de su "virginidad" .- dijo Zabini.

Los cinco amigos fueron saliendo.

Adiós perras usadas!- dijo Jack antes de irse.

Hermione, Parvati, Lavander y Ginny no comían nada de lo que había en las mesas Gryffindorianas. Todos los hombres de su casa tosían sin parar y se quejaban de un dolor de garganta espantoso. Claro, ninguno de ellos tenía idea de lo que realmente había sucedido.

  • Ni si quiera sé por qué todos tenemos lo mismo?- dijo Ron. - crees que se haya dañado la calefacción?

  • Si se hubiera dañado entonces las mujeres tendrían lo mismo, pero da la casualidad que solo somos nosotros.- dijo Harry tratando de aclarar su garganta.

Hermione se sentía miserable por no poder decir la verdad, pero sobre todo podía sentir la rabia correr por sus venas a una velocidad impresionante. Lavander y Ginny tenían la mirada clavada en la mesa, humilladas ante lo ocurrido la noche anterior, mientras que Parvati y Hermione tenían ambas la mirada bien en alto, con la diferencia que Parvati mirada a cualquier otro lado menos a la mesa de Slytherin, mientras que la castaña lo único que hacía era mandar miradas asesinas hacia los implicados.

  • Mejor vámonos ya, se nos va a hacer tarde.- dijo Parvati. Las chicas se levantaron. Ginny saludó a Luna, quien no sabía nada de lo ocurrido, pero que pronto lo haría.

-Cómo puedes estar tan tranquila?- dijo Ginny a Parvati mientras caminaban por los pasillos. - estás como si nada!

  • Es solo que no voy a dejarme vencer por unos i m b é c i l e s como ellos. Tengo un plan para hacerles pagar lo que hicieron, porque ni crean que porque no podemos decir nada ellos se van a salir con la suya.- dijo Parvati.

  • De qué hablas?- dijo Lavander.- No me gusta para nada tus planes, siempre terminan en problemas..y lo que menos encesitamos ahora son problemas. ¿Sabes lo que nos harían? Nos colgarían! A ellos no les importa lo guapa que eres Parvati, no importa si te levantas la falda delante de ellos. No dudarán el hacerte daño y peor a nosotras que no tenemos tu figura eh? Compadécete aunque sea! No quiero ser comida de Slytherins! Y definitivamente no quiero que Goyle intente tocarme nuevamente!

  • Lavander ya cállate! Hablas demasiado!- dijo Parvati. - Quienes no tengan el valor para vengar lo que le hicieron a nuestros compañeros perfecto, huyan como cobardes, pero así sea sola pienso hacerlo. Qué dices Hermione?- dijo Parvati, pero ella se había ido caminando a lo largo del pasillo y perdiéndose entre los demás alumnos.

  • No piensas ir a clases?- dijo Spencer siguiendo a Draco

  • No.- dijo el rubio caminando fuera del castillo. - No es la primera vez que me fugo..di que estoy en enfermería y después me das los apuntes.

  • Como quieras.- dijo Spencer caminando nuevamente hacia el castillo.

Draco caminó por el campo de Quittich. Aquel año iba a ganar la copa, iba a plastar a los Gryffindors fuera como fuera, tenía que hacerlo. Su orgullo no le iba a permitir perder aquel año. Sí, aplastaría a Potter delante de todos sus fans, y Pansy lo alabaría aún más.

Pansy. pensó maliciosamente recordando la noche anterior que había pasado con ella. Había sido bastante entretenida.

  • Expelliarmus!- gritó una voz sumamente conocida mientras que el hechizo mandó a volar a Draco haciéndolo caer de espaldas en el suelo. El rubio levantó la mirada y la fijó en los ojos marrones de la castaña, que tenía su varita levantada, apuntándolo desafiantemente y con rabia en sus ojos.

Estaba esperando que la furia de Hermione explotara por lo de anoche.

  • Maldito seas Malfoy!- dijo ella mientras seguía a puntándolo. La rabia y la humillación que había recibido hacían que su mano al sostener la varita temblara. - Si crees que por lo de ayer vas a salir impune, te equivocas. Haré que tú y cada uno de los de tu grupito paguen caro lo que hicieron!

Draco se levantó del suelo. Sus ojos grises gélidos estaban fijos en ella. Una risa burlona se dibujó en su rostro.

  • Pagar por lo que hice Granger?- dijo mientras caminaba lentamente hacia ella. - Crees que te tengo miedo?

  • No te acerques!- gritó Hermione empuñando con más fuerza su varita.

  • Lastimarme? No eres capaz Granger. Es eso lo que te hace patética, el hecho que a la hora de rebelarte, te tiembla la mano.

  • Tú no me conoces Malfoy, no me provoques.- advirtió la chica. - No necesito una varita para vengarme, es eso lo que nos hace diferentes.- con esto guardó su varita.

  • Ah si?- dijo Draco riendo ante la insolencia de la castaña.- Y cómo piensas vengarte de mí sin tu varita sangre sucia eh?

El rostro de Hermione se relajó conteniendo la ira. Sin embargo el desafío no había terminado.

  • Eso es fácil, solo diré una palabra: Pansy.

En todo ese tiempo, Draco se había mostrado firme y superior, pero al escuchar el nombre de su novia la "perra de Hogwarts", su rostro cambió completamente de pose.

  • Mientras no me quites su vagina, estamos bien Granger.- dijo bruscamente, creyéndose más ingenioso que ella y esperando que se callara ante su comentario, sin embargo, la reacción de la chica fue muy diferente de la que esperaba; Hermione levantó delicadamente su ceja mientras que una sonrisa se formaba en su rostro, era esa sonrisa altiva que tanto detestaba.

  • Es eso precisamente lo que te quitaré Malfoy, porque no creas que me como el cuentito de que la quieres ni mucho menos.- dijo Hermione apagando por completo el comentario audaz del chico. Esto lo enfadó; nadie era capaz de responder a sus frases ácidas, no iba a hacerlo ahora una simple sangre sucia. Quería guerra? Pues eso era lo que iba a tener.

El rubio caminó lentamente hacia ella. Los ojos marrones de Hermione habían estado tan absortos en los grises del chico que no se dio cuenta del acercamiento hasta cuando ya solo había unos escasos centímetros que él acortó tomándola de la cintura y pegándola contra sí. Hermione quiso reaccionar, pero todo había ocurrido tan rápido que apenas y pudo soltar un gemido de miedo cuando el chico posó su mano en su muslo y subió sus manos por él rápidamente, sin darle tiempo de nada.

Hermione lo empujó, pero ante esto él la pegó más contra sí, pegando sus labios en el oído de la castaña.

  • Entonces tendrás que servir de reemplazo Granger. Una pregunta, insoportable sabelotodo... ¿sigues siendo virgen? O será que me tocará ser el primero en penetrarte…

La chica gritó y lo empujó con todas sus fuerzas, no solo por lo que había dicho, sino porque al mismo tiempo en que había pronunciado aquellas hirientes palabras su mano había alcanzado su parte más íntima.

  • Eres un asqueroso Malfoy¡Jamás dejaría que me tocaras!- gritó ofendida, humillada, nuevamente.

Draco esbozó una sonrisa de satisfacción.

  • Sí, sigues siendo virgen. No cabe duda. - con esto caminó para irse, pero al último momento se volteó nuevamente. - No creas siquiera que disfruté el tocarte…eres una sangre sucia, completamente inferior a mí…recuérdalo siempre Granger.

Lavander cepillaba el cabello de Ginny mientras que Parvati parecía muy ocupada tomando unas notas en la mesa de la sala común. Fue entonces cuando se escuchó cómo alguien ingresó a la sala. Todas levantaron la vista y chocaron con los ojos marrones centelleantes de Hermione.

  • Ahora dime¿cuál es tu plan Parvati para vengarnos de esos mal nacidos?- dijo la castaña.

Parvati sonrió.

Hermione llegó a la biblioteca media hora después de la hora acostumbrada. Era normal, ya que había estado planeando con las demás lo que harían para vengarse de los Slytherins. Se imaginaba una gran pelea con Malfoy, quien seguramente le reclamaría la tardanza, y sin embargo, descubrió al llegar que él no estaba.

  • Increíble...aún yo llegando tarde él sigue siendo el impuntual!- dijo Hermione molesta.

Estuvo esperando una media hora más. Justo cuando estaba punto de irse muerta de la rabia el rubio ingresó.

  • ¿Qué milagro llegaste?- dijo sarcásticamente Hermione.

  • No estoy como para tu sarcasmo barato ¿quieres? - dijo Draco altivamente. - Tengo cosas más importantes qué hacer. Recuerda Granger, yo sí tengo una vida...

Hermione entornó los ojos y se dirigió a la sección prohibida. El libro abierto yacía en el suelo y William estaba sentado, mirando los libros.

  • ¡Vaya! Ahora sé por qué es sección prohibida.- dijo William.- Era hora de que llegaran

  • Es que al señor le parece que hay cosas más importantes que salvar su propia vida.- dijo Hermione.

Draco le dio una mirada odiosa y caminó hacia el libro.

  • Vámonos ya ¿no?- dijo el rubio.

Hermione se acercó.

El torbellino los absorbió.

Hermione cayó encima de Draco mientras éste se quejaba de dolor.

  • ¡Granger¡Que no se te haga una costumbre!- dijo mientras la levantaba.

Hermione iba a responderle, pero prefirió no hacerlo al ver en el lugar donde se encontraban. Parecía un bar o algo por el estilo. La gente bebía en mesas y conversaban alegremente.

  • Estamos algo lejos..- dijo Draco mirando por la ventana. Hermione notó que tenía toda la razón. Por afuera se veía el horizonte con campos descubiertos, seguramente estaban lejos de la ciudad.

  • Mira!- dijo Hermione señalando una mesa.

Draco sintió que la sangre le hervía.

  • Es Ron!- dijo Hermione corriendo hacia una mesa sonriedo.

El rubio la siguió.

En una mesa, el pelirrojo hablaba con lo que parecía ser un campesino. Ron vestía singularmente, con un sombrero y unos vaqueros; una escopeta estaba a su lado. Parecía ser un cazador.

  • Dijiste entonces que una curandera salvó a tu hija?- dijo Ron.

  • Exactamente, con sus manos! Fue milagro! No usó varita o hechizo alguno!

Ron rió.

  • Eso me están diciendo muchas personas que dicen ser testigos de los milagros pronunciados.. pero, yo creo que es una farsante, sea quien sea voy a atratarla..no puede ser que siga engañando a a gente de esa forma..cuánto les cobró?

  • Stephen, te dije que no nos cobró nada!

  • No importa si no quieres decirme cuánto te cobró, pero la voy a atrapar, eso tenlo por seguro. Se aprovecha de que estamos en plena guerra civil contra los Gohts y coge a los heridos para engañarlos. No se va a quedar así.

Ron, o mejor dicho, Stephen, se levantó de la silla y muchas de las camareras suspiraron.

  • Espera!- dijo el campesino. - Ya te he dicho que es mejor que dejes de pelear en esa guerra. Por qué no dejas que sean otros los que se arriesguen? Los Gohts son demasiado peligrosos y lo sabes.-

Stephen rió.

  • Tranquilo, yo sé lo que hago. Y si estoy metido en la guerra es porque no voy a dejar que criaturas como esas destruyan más de lo que ya han hecho.

Hermione miraba con ojos brillantes y asombrados a Ron, su mejor amigo, hablando como un héroe de historias fantásticas. Parecía otra persona. La sonrisa burlona de Draco la sacó de sus pensamientos.

  • Pobretón en una vida, lo serás en la otra.- dijo mirando a Ron irse del lugar.

  • Cállate Malfoy! Que tú con dinero o sin él nunca serás ni la mitad de hombre que es Ron.

Aquello hizo que Draco quitara la sonrisa orgullosa de su rostro.

  • Repite lo que dijiste Granger, y juro que no saldrás de aquí nunca más.

  • Ya no te tengo miedo, hace mucho que descubrí que eres solo palabras. Es eso lo que te hace tan falso.

Antes de que Draco pudiera responder a aquello, un viento fuertemente los envolvió. Solo pudo escuchar el grito de Hermione antes de que no pudiera ver nada.

Draco se golpeó la cabeza contra el suelo. Se levantó bruscamente y miró a su alrededor. Hermione no estaba.

  • Granger! Granger! - gritó, pero nada, simplemente no estaba. - Maldita sea a dónde se fue!