Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Live while we're young · de

Live while we're young — capítulo 4

Inalcanzable

**Recomendación:**Escuchar inalcanzable de RBD para meterse más en la piel de Alan.

Odiaba la nostalgia, ese maldito sentimiento que te hace querer volver atrás cuando lo que necesitas es ir para adelante, me estaba muriendo y los recuerdos no ayudaban en lo más mínimo, cada calle, cada parque, cada lugar donde fuimos se convertía en mi tortura personal. Miraba la pantalla ansioso esperando que aquel pequeño icono se pusiera verde y poder hablar con ella, todavía faltaba una hora para que se conectara pero estaba desesperado por verla, hacía más de un mes que no la veía o hablaba, solo recibía mails diciendo "Lo siento hoy no podremos hablar, tengo mucho que estudiar" o "Perdóname, hoy saldré con Nate hablamos luego".

Aun no podía entender como la dejé irse, como fui tan ciego y no aproveche mi oportunidad todo era tan claro y yo como un estúpido miedoso no hice nada. No recuerdo un momento en el que no estuviera enamorado de Caroline, crecimos juntos siendo "amigos", al principio no sabía que era lo que sentía pero cuando la ví besando a Danny Jones en octavo grado me di cuenta de que la amaba y que no quería que nadie la tocara, casi muero del odio, quería ir y pegarle decirle que se aleje de ella que ni si quiera la mire pero ella se veía tan feliz y cuando me contó sobre aquel beso mi interior se hizo añicos pero solo puse una sonrisa y la felicite, que más podía hacer era su primer beso y estaba radiante de felicidad no podía arruinarle su momento.

Igualmente ahora con veintitrés años seguía siendo el mismo idiota que cuando tenía diez u once, siempre asustado de decirle como me sentía por no arruinar nuestra amistad, habíamos pasado por tanto juntos que prefería no tenerla como mujer y ser su amigo que perderla y no ser nada de ella, llevaba bastante bien nuestra situación de mejores amigos, solo se ponía complicado cuando Caroline se enamoraba o tenía novio nuevo, ahí es cuando mi agonía empezaba y sentía como si me estuviera muriendo por dentro. Primero venían las charlas interminables de lo perfecto que él era, después la parte en que me contaba de sus coqueteos y por último verla ya de novia y en los brazos de otro que no fuera yo.

Caroline siempre fue una romántica y soñadora incurable por lo que amaba San Valentín y todo lo relacionado al amor, no importaba si estaba soltera ella lo festejaba igual en honor de los enamorados o del amor y  yo en cambio era el Grinch del día de los enamorados, siempre había odiado esa fecha y más ahora que ella no estaba aquí.

Decidí poner música para distraerme y me fui a bañar eso siempre me ayudaba a calmar mis nervios, un hábito que Helena me había pasado con los años. Me quedé en la ducha un buen rato, el agua estaba hirviendo pero no sentía la temperatura en mi piel y es que siempre que pensaba en ella pasaba eso, el resto del mundo desaparecía y mis recuerdos tomaban el control de mi cabeza y mi cuerpo.

 Recordaba el último catorce de febrero que pasamos juntos, estaba tan hermosa tenía puesto un vestido rojo como solía usar siempre para esa fecha, llevaba el pelo suelto y revuelto, ella levantaba miradas por donde caminara y si bien me molestaba ya me había acostumbrado, era tan hermosa que hasta las mujeres de daban vuelta para mirarla de envidia. Fuimos a cenar a su restaurante preferido, aunque para mi desgracia no estábamos solos, la invitación era para todos los solteros de turno ósea que James y Helena (la eterna y renegada soltera) estaban con nosotros, Alma si bien no tenía novio se rehusaba a salir en plan "Salida con amigos por falta de citas". Esa noche Caroline olía a peonias y  ella solo se ponía ese perfume cuando estaba contenta y de muy buen humor o cuando tenía algún candidato nuevo si no siempre olía a rosas, lo que me alarmó un poco pero la verdad es que ni me imaginaba que el motivo de ese perfume era mucho peor que un nuevo amor en su vida.

Salí de la ducha y me vestí rápido con lo primero que encontré, el tiempo había pasado volando y ya era la hora de nuestra llamada, por suerte Caroline tenía un gran problema con la puntualidad cosa me molestaba muchísimo en las personas, pero cuando se trataba de esa mujer parecía no molestarme.

Me senté en frente a mi vieja computadora y luego de unos minutos escuché su voz y la ví  <  Dios bendiga al que inventó Skype >

-¡Alaaaaaaaaaan!- me saludó emocionada- No sabes como te extraño amigo

-Se nota, por eso dejas de salir con Nate para hablar conmigo, soy tan afortunado - dije imitándola, lo que causó que ella se riera, pero a mi no me causaba nada de gracia.

-Jajaja no seas idiota, sabes que siempre vas a ser mi mejor amigo, y Nate … Nate es solo Nate

<  Auch, eso solió, tampoco se de que te asombras siempre será así > En ese momento vi como otra rubia entraba a la habitación de Caroline y se acercaba a la pantalla.

-Hola Wood, hace tiempo que no te veo- me saludó Rosie

-Es que la rubia esa que dice ser mi amiga me cambió por su adorado Nate- dije escupiendo la última palabra.

Rosie era la "hermanita menor" de Carol, y ni tan hermanita solo tenía un año y pico menos que nosotros pero para ella siempre iba a ser una niña. Cuando éramos pequeños siempre se enojaba conmigo y con James porque le robábamos a sus primas y a su hermana y si bien ahora estaba todo bien seguíamos molestándonos por ver a quien quería más  Carol o con quien pasaba más tiempo y  ese tipo de cosas por el estilo.

-Yo siempre te dije que no te quería y nunca me creíste - dijo riendo

-Oigan todavía sigo aquí no hablen como si no estuviera- acotó molesta- si quieren los dejo solos y vuelvo cuando terminen

-No gracias, no quiero hablar con la responsable de todos mis males

-¿Y yo que te hice ahora? - dijo inocentemente Rosie

-Te robaste a MI Carol y te la llevaste del otro lado del océano, tu hermana cree que eres una niña inocente pero yo se que en el fondo eres mala muy muy mala

-Jajajajaja- largó una sonora carcajada-  Si tu lo dices, te dejo con MI hermana- se despidió.

Carol se puso en plan ofendida por haberla ignorado y hacía como que se arreglaba las uñas y no me escuchaba, estaba tan linda con mi remera que me quedé hipnotizado mirándola < Un momento…. Está usando mi remera, con razón no la encontraba igual le queda mejor a ella que a mi, pero… ¿Cómo rayos la había conseguido? >

-Oye tú pequeña ladrona, ¿De dónde sacaste mi remera?

-¿Disculpa? Este es mi pijama, no se nada de una remera tuya- se hizo la desentendida.

-Claaaaro, discúlpame debo de haberme confundido- dije sarcásticamente- ¿Qué no te regalé un bonito pijama el año pasado?

-Pero este es más cómodo- me dijo sonriendo.

Todos los años le regalaba algo para el día de los enamorados, para ella era como un segundo día de cumple años así que por que no comprarle algo, el año pasado durante nuestra cena le había regalado un pijama nuevo rosado y con sus iniciales bordadas, para ver si así dejaban de desaparecer mis remeras. Entonces ella me dijo que también tenía un regalo para mí, cosa que no pasaba nunca en ese día y me tendió un sobre de color azul con el dibujito de un avión hecho por ella. Al principio no entendí que significaba pero cuando lo abrí y vi que era un boleto en avió a New York me dijo que se iba a vivir con su madre y su hermana y que el boleto era para que la fuera a visitar. Si ya no me gustaba San Valentín desde ese día lo empecé a odiar. Maldito día todo me recordaba a ella y al pensar en Caroline sentía un dolor intenso, era como quedarse sin oxígeno.

- Hola… ¿Alan?… Underwood llamando a tierra… ¡ ALAN ! - gritó preocupada

-Lo siento me quedé tildado, ¿en qué estábamos?

-Ya veo, ¿En que pensabas?

< En lo estúpido que fui en no decirte que te amo el año pasado, en que me estoy muriendo de no tenerte conmigo y en cuanto odio a Nate >

-En nada, oye ¿Qué vas a hacer este año para San Valentín?

-El que esté a 5574.81 kilómetros no quiere decir que no me de cuenta cuando estás maquinando algo en tu cabecita

-Vaya te sabes los kilómetros y todo- dije intentando sonar gracioso < Como si tu no te los supieras también, hasta como está el clima en New York sabes >

-No me cambies de tema, ¿En qué estabas pensando? Y no me digas que nada porque estabas muy abstraído como para ser nada- exigió la rubia.

Caroline me conocía bien y sabía que le ocultaba algo pero no podía soltarle todo lo que sentía por Skype, bueno seamos honestos no estaba ni cerca de poder decirle lo que sentía y me había dejado entre la espada y la pared porque si la conocía tan bien como creía si no le decía en qué estaba pensando se iba a enojar y mucho, si había algo que todos sabían de Caroline Argaez es que odiaba los secretos.

-¿Y? Estoy esperando o es que no me piensas decir- dijo molesta.

-Ehhh… bueno… la verdad es que….- < Vamos Alan tú puedes >- la verdad es que… me gusta una chica y no se como decírselo- < ¿Enserio? ¿No tenias nada mejor?

Creo que nunca en mi vida la escuché reírse tanto, por un lado me gustaba ser yo el que la hiciera reír pero por el otro me sentía un estúpido < Genial felicitaciones y ahora cuando se deje de reír ¿Qué le vas a decir? >. Acaba de decir la peor mentira del mundo, bueno… no tan mentira en parte era cierto que me gustaba una chica y no sabía como decírselo pero y ahora dónde me metía cuando me preguntara quién era la "afortunada" definitivamente soy un idiota diplomado.

-¿Es que tienes doce años? ¿Cómo que no sabes como decírselo?-  preguntó mientras normalizaba su respiración y se secaba las lágrimas que se le habían caído por la risa.

-No es gracioso- dije de mal modo.

-Lo siento es que me tomó por sorpresa, ¿Por qué no se lo puedes decir? ¿La conozco?

< A ver que te inventas ahora genio>

-Lo que pasa es que la conozco desde hace muchos años y somos muy amigos…

-Y tienes miedo de perder su amistad si se lo dices- me interrumpió pensativa

-Exacto, por eso mismo no se que hacer, ¿Tú que opinas?-

-Mmmm….

Su cara era indescifrable, podía ver como los engranajes de su cabeza funcionaban cada vez más rápido, aún a través de la pantalla de la computadora y un océano de por medio podía sentir como sus ojos me escudriñaban atentamente mientras pensaba.

-¿Por qué nunca me dijiste que te gustaba Alma?- soltó sin mas medio ofendida

-¡¿Qué?! -  < Ok, eso no me lo esperaba, ¿qué tiene esta mujer en la cabeza? >

-Lo que escuchaste, ¿Por qué nunca me lo dijiste?- de ofendida pasó a molesta, podía ver como su ceño comenzaba a fruncirse.

-¿Y cómo sabes que es ella y no otra?- dije sin pensarlo < Estúpido estas jugando con fuego >

-Vamos, está más que claro, mira tu dijiste que la conocías hace mucho tiempo y que eran muy amigos - dijo haciendo comillas con los dedos- Hasta donde yo se solo tienes tres amigas que caben en esa descripción Lena, Alma y yo. Lena no pude ser porque siempre te refieres a ella como tu hermanita, yo soy tu mejor amiga por lo que el "amiga a secas" no me toca, pero Alma no es ni tu mejor amiga ni tu hermana y es tu amiga desde hace muchísimo tiempo, por lo cual todo lleva a que ella es tu enamorada secreta- terminó con autosuficiencia.

-Es verdad, tienes razón- me di por vencido < Ni caso tiene que lo intentes, ni si quiera se le cruzó por la cabeza que podía ser ella  >.

-Lo sabia- decía mientras se aplaudía emocionada- Bueno ahora hay que pensar como…

Caroline no llegó a terminar la frase que la puerta de mi habitación se abrió de golpe y Alma entró por ella. Se acercó hacia mi con su usual sonrisa de "te voy a pedir algo" y me abrazó por la espalda y me dio un beso en la mejilla, automáticamente me puse colorado como un tomate, no por que me besara en la mejilla siempre lo hacía lo mismo que abrazarme se ponía muy "amorosa" o más bien cargosa cuando quería algo, pero después de lo que había dicho ya me imaginaba lo que estaba pensando Caroline.

-Alan, mi amigo más bonito y … - decía mientras me apretaba los cachetes cuando se dio cuenta de la presencia de cierta rubia que miraba divertida desde el otro lado de la pantalla - ¡ CAROL ! - gritó entusiasmada mientras soltaba mis mejillas < Gracias Dios >

-Hola hermosa, ¿Cómo estás?- la saludo la aludida.

-Mujer no grites así que me vas a dejar sordo - dije molesto

-Bien, oye por aquí se te extraña sobre todo en estas fechas- le contestó la castaña ignorando mi comentario.

-Yo también los extraño mucho, sobre todo ahora que va a ser mi primer San Valentin en New York sin ustedes, ¿Que van a hacer este año?- la mirada de mi "amiga" se clavó en mi como esperando que dijera algo.

-Justo de eso venía a hablarle a Alan- y otra vez volvió a pellizcarme el cachete

 < ¿Porqué no me dices que quieres y te largas? Almita >

-Ahh bueno, entonces los dejo para que hablen tranquilos- dijo con una sonrisa picara

-¿Qué? No, nosotros podemos hablar más tarde - le decía a Carol mientras le hacía caras a Alma para que me ayudara.

-Si… si, nosotros podemos hablar más tarde - dijo algo confusa por mi expresión, al parecer no me había entendido del todo.

-Es que igual me tengo que ir a … me tengo que ir a lo de Nate a estudiar.

< Ya que te ibas a inventar una excusa para dejarme solo son Alma podrías haberme dicho otra cosa, no que te ibas con Nate, por Dios como odio  a ese tipo >

Caroline se despidió de nosotros no sin antes dejarnos dicho que le mandáramos un beso a montones de personas. Cuando se desconectó y me aseguré de que no hubiera forma de que me viera u oyera golpee mi cabeza contra el escritorio y solté un gran suspiro de frustración.

-Lo siento, de haber sabido que estabas hablando con ella no hubiera entrado- se disculpó la castaña.

-Lo dices como si hubieras interrumpido algo importante- traté de sonar indiferente.

-Discúlpame pero el que Caroline no vea que estás más que enamorado de ella no quiere decir que el resto no nos demos cuenta - dijo ofendida.

-Yo no estoy enamorado de Caroline- me defendí

-Niégalo todo lo que quieras pero se ve a una legua que te mueres de amor por ella

-A todo esto, ¿Qué haces aquí? - pregunté intrigado, ¿ Qué hacía Alma en casa de mis padres?

-Llamé a tu departamento y James me dijo que habías salido, llamé a tu celular y no me atendiste, Lena me dijo que no estabas con ella y  luego me di cuenta de que el único lugar en el que podrías estar escondido en estas fechas es aquí porque te sientes más cerca de Carol-  dijo como lo más obvio del mundo.

-¿Qué tu no venias a pedirme algo?- dije intentando safar, esto se estaba poniendo incómodo

- Yo no dije nada de pedir algo-, levanté una ceja y la miré incrédulo- Ok, si te voy a pedir algo, esto es preocupante estoy perdiendo mi toque- dijo afligida.

Alma puso la misma cara que cuando era niña y le salía mal alguna travesura y se sentó en mi cama con los brazos cruzados lo cual me hizo reír, la verdad es que tanto ella como Helena podían ser bastante  infantiles cuando querían, pero la risa no me duró mucho cuando me dijo lo que quería y para qué lo quería.

-No, definitivamente no, no les voy a dar mi auto

-O vamos tu sabes que lo del choque del otro día no fue su culpa, por favor - me suplicó.

-No es por eso, yo confío en Lena pero con la suerte que tiene seguro la chocan de nuevo, se cae un poste de luz sobre mi auto o se lo roban- dije entre gracioso y serio.

-Por favor, sabes lo importante que son para mi esos eventos y no puedo llegar en un taxi, por favor Alan

-Lo siento pero no, ¿Porqué no se reservan una habitación y pasan la noche ahí, se van a la tarde cosa que nadie las vea y luego al día siguiente se vuelven a la tarde?

Alma se quedó unos instantes  mirando a la nada con cara pensativa, no quería ser malo y sabía que había exagerado un poco es verdad, pero mi pelirroja amiga era la persona con más mala suerte que conocía y no iba arriesgar a mi auto.

-¡Eres un genio! - dijo de pronto saltando de la cama y abrazándome- ¿Cómo no se me ocurrió antes?

-Gracias ya lo sabía- bromee con ella tranquilo y feliz, ella conseguía una solución a su problema y yo no arriesgaba mi auto.

-Te quiero, te quiero, te quiero, te quiero- decía mientras me soltaba y salía de mi habitación.

-Me alegro porque me vas a querer matar cuando te enteres lo que hice - dije en voz alta para mi mismo con resignación.

-¿Qué hiciste? - me preguntó asomándose por el marco de la puerta.

-¿Qué no te habías ido?

-Al parecer no, no se si me ves- dijo con sarcasmo- Ahora dime ¿Que hiciste para que te quiera matar?

< Alan despídete del mundo porque cuando le digas definitivamente te va matar y no por haber hecho algo malo, si no por estúpido >