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El lobo se enamoró de caperucita. — capítulo 8
No me dejes.
Escuchaba como gritaba de dolor en la otra habitación, no me sentía de buen humor, ¿Y cómo estar? Si en la otra habitación se encontraba el amor de mi vida con una pierna rota y Carlisle la estaba curando.
Estaba sentado en uno de los sofás más lejos de todos, mientas Jacob estaba hablando con la madre de Jade, tuve que hablarle para que supiera lo que le había pasado a su hija, al verla cuando llego pensé que me echaría en cara lo que le había pasado a su hija, pero ella solo me sonrió y me agradeció por cuidarla.
Habíamos optado por tenerla aquí en la casa Cullen, la madre de Jade y su padre habían estado aquí, pero se fueron encargándomela a mí, ellos tenían que cuidar de su segundo hijos que era más pequeño.
-¿Puedo entrar?- toque la puerta suavemente, Jade dijo un "adelante" tan bajito que si fuera humano me hubiera costado escucharlo.
-¿Cómo estás?- le di una sonrisa de lado.
-Estoy bien, aunque me da un poco de picor- hizo el ademan de rascarse pero sin tocarse.
-Creo que es normal, pronto te lo quitaran, te lo prometo-
Nos quedamos un rato callados, las manos de Jade estaban en su regazo y la lluvia repiqueteaba el enorme ventanal de la habitación. Yo estaba sentado en una de las sillas de la habitación, a un lado de su cama.
-Oye Seth, quiero contarte algo que vi en el bosque antes de… quedar desmayada- me puse rígido.
-¿Qué cosa?- susurre.
-Yo… vi un lobo enorme y precioso, era de color arena, me gusto ese lobo, ¿Sabes? Me estaba cuidando, lo podía notar-sonrió apenada.
-Creo que… Jade, tengo que contarte yo también algo-
-¿Qué cosa?-
-Yo… era ese lobo- ella se quedó callada y mirándome, solo se escuchaba el sonido de la lluvia.
Entonces ella voltio su mirada hacia enfrente y se trató de acomodar con cuidado.
-Tómalo con calma, te puedes lastimar- le ayude a sentarse mejor.-
-Gracias-
Ella se acomodó después y se escuchó un suspiro.
-Seth, ¿Me estás diciendo que eres un lobo? ¿Qué existen los hombres lobo?-
-Sí, bueno, somos capases de convertirnos en lobos para cuidar a las personas-
-¿De que las cuidan?- me miro curiosa.
-De vampiros- asintió. Me estaba preocupando su rapidez de aceptación, tal vez el accidente había anulado su capacidad de supervivencia.
Después de eso empecé a contarle todo lo que había pasado, le conté mi vida entera y ella también a mí, ambos lloramos y reímos.
Después de ese día todo había empezado a mejorar, habían pasado unos meses de lo que paso con Jade, ahora nosotros salíamos como novios y siempre estábamos juntos, le había explicado todo, ahora no había secretos de por medio, estábamos juntos y eso era lo que importaba.
Los padres de Jade viajaron a Seattle, ella se quedó porque no quería cambiarse mas de escuela, así que mi madre se había quedado con la tutela de ella, nos habían puesto horarios dentro de la casa y nada de dormir en una sola habitación si no había vigilancia maternal.
Ahora es cuando todo había vuelto a la normalidad.
Felices para siempre.
-Las estrellas son preciosas- dijo mirando el cielo.
-Tú eres más hermosa que nada- sonreí ante su sonrojo evidente.
-Seth, quiero que me hagas una promesa-
-La que quieras- le acaricie la mejilla mientras veía sus preciosos ojos.
-Quiero que me prometas que siempre estarás conmigo, que jamás me dejaras- sus ojos eran anhelantes.
-Lo prometo, siempre estaré contigo, para siempre-
Selle mi promesa con un hermoso beso.
Ahora sé que estaríamos siempre juntos, en las buenas y en las malas y sabía que teníamos un futuro aunque apenas seamos novios.
FIN.