Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← El lobo se enamoró de caperucita. · de

El lobo se enamoró de caperucita. — capítulo 7

Peligro.

Seguí buscándola, olfateando cada rincón del bosque y después de tanto tiempo transcurrido una imagen me dejo helado, estaba el vampiro que había visto pero enfrente de él estaba mi Jade, ella tenía sus brazos flácidos a cada lado de su cuerpo y su cabello estaba suelto además de que estaba abrigada, pero su mirada estaba en la nada, se notaban sin vida y no tenían ningún brillo alguno, ¿Qué le había hecho?

La manada al ver eso se puso alerta y corrieron en la dirección que le había dicho Embry, los Cullen también se estaban acercando y yo no pude más, la furia fue creciendo dentro de mí y sintiéndola salir de mi boca en forma de un gruñido tan amenazador que a cualquiera hubiese atemorizado.

-Yo que ustedes no me acercaba- hablo el vampiro.

Su sonrisa torcida hacía creer que tenía algo entre manos, además de que podía usar a mi Jade en contra de nosotros para hacernos parar.

-Déjala ir, ella no sabe nada de esto- hablo Edward.

-Pues no parecía no saber nada, al contrario, en segundos supo que era yo-

-Déjala ir- repitió Edward, su ceo estaba fruncido.

-No creo que eso sea prudente, ¿Verdad cielo?- el vampiro acaricio la mejilla de Jade pero ella no hizo nada, solo se quedó para sin decir o hacer nada.

-Jade está bajo el don del vampiro, él puede manejarla a su antojo- nos explicó Edward, al leer mi mente claro.

¡Eso no puede ser, ella no puede estar con eso encima! Rugí en mi interior.

El vampiro le susurro algo en el oído de mi Jade, ella empezó a caminar hacia mi dirección, me acerque a ella, pensando que todo estaría bien, que ella quería estar conmigo y que se había dado cuenta que estábamos aquí porque queríamos protegerla.

Baje mi cabeza para estar a su altura y me agache un poco pero ella miraba mis ojos sin vida, sus ojos eran un pozo negro donde si los veía sentías que te hundías, mi corazón se achico al verla así.

Levanto su manita y… me pego a un lado de mi hocico, no me había dolido su golpe, lo que me había dolido fue que me golpeo con su rostro inexpresivo y sus palabras fueron la tumba para mí.

-Te odio Seth Clearwater- su voz era fría y sin ningún sentimiento, eso era lo que más me dolía.

-Seth, ella no sabe lo que hace, está bajo el don del vampiro- me dijo Jacob en mi mente, pensé en eso, pensé que no era ella y que era alguien más quien había dicho eso.

Pero a pesar de eso me había dolido verla así.

Una furia me empezó a invadir, Jade camino de nuevo con el vampiro quien extendió los brazos hacia ella, el caminar de Jade era como… Zombi, como si caminara automáticamente.

Me puse en posición de ataque y los chicos también, yo no podía aguantar más viendo como el vampiro chupasangre jugaba con el amor de mi vida, como la estaba exponiendo a tales peligros.

El vampiro al ver lo que estaba pasando tomo el brazo de Jade acercándola a su boca, mi respiración se encontré corto, pero Edward era el más rápido de todos y corrió para aparecer detrás del vampiro y aprisionarlo, eso provocó que soltada a mi Jade, aventándola contra un árbol, escuche el jadeo de ella al chocar, la mire, sus ojos se habían cerrado pero al abrirlos tenía su magnífico color, era ella de nuevo, una felicidad per también furia me llego.

-Ve con ella, no la dejes sola- me ordeno Jacob, pero aun así yo no la dejaría sola.

Trote hasta llegar a ella, los Cullen y los chicos de la manada acabaron con el rápidamente.

Al mirarla observe como se agarraba su pierna.

Con mi hocico le moví un poco el hombro ella me miro adolorida y con lágrimas en los ojos, una escena que me partía el alma.

-Creo que… me rompí la pierna- me susurro con dolor.- Nose porque le habloaun lobo-

Ella serró los ojos y callo desmayado.

-Iremos a nuestra casa, ahí la curaremos- hablo Carlisle, Emmet la tomo en brazos y yo bufe.

-La cuidara, pero aún no había visto mucho, piensa que tuvo un accidente y que un lobo se acercó a ella, está realmente confundida- me explico Edward.

Solo asentí y los seguí hasta la casa de los Cullen, donde Carlisle la metió a un cuarto, donde empezó a checarla y curarla, pasaron minutos, minutos que me parecieron eternos al no saber nada de mi Jade.

Hoy había estado en peligro, y todo por mi culpa.