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El lobo se enamoró de caperucita. — capítulo 6

Cazador.

Cuando estas a punto de perder lo que más amas siempre es cuando todo se detiene y nada cobra sentido, ni el tiempo gastado en mirarte en el espejo y tampoco el tiempo perdido que utilizaste discutiendo con tus padres cuando sabias que era un caso perdido, siempre pensé que todo sería tan… normal, siempre espere eso; jamás pensé que llegaría a experimentar un sentimiento como este.

Había salido a pasear como todos los días desde que Salí de vacaciones; pero hoy se notaba diferente, mas nublado y el aire más frio, Seth había estado muy ocupado desde hace un tiempo.

Karla estaba en Seattle y había dejado a Embry aquí, ambos se habían separado pero aun estando algo lejanos se llamaban todos los días a cada momento, me daban cierta ternura al verlos juntos, pero bueno, ahora en este momento estaba caminando por la orilla de la playa, hoy en particular estaba un cierto fresco en el ambiente.

Suspire recordando los besos que nos dábamos Seth y yo, el día que me pidió ser su novia, también el día que habíamos estado en el cine y cuando nos dimos nuestro primer beso.

Decidí sentarme en una piedra saliente que estaba en la playa, me abracemis piernas para pasarme un poco de calor.

El viento removía mis cabellos y acariciaba mi rostro.

De repente un aullido rompió el aire, provenía del bosque, ese aullido era de un lobo, ¿Había lobos en la reserva?, había escuchado algo sobre que los lobos pertenecían a la reserva y eran hermanos.

Después de escuchar ese aullido le siguieron otros más, me dio una gran curiosidad saber porque aullaban esos lobos, me senté mejor en la piedra y gire mi cabeza para mirar el bosque.

Algo me decía que me pusiera de pie y caminara hacia el bosque y la verdad así lo hice, fue como una especie de soga atada a mi cintura me atrajera hasta dentro el bosque sin dejar que ese pensamiento siquiera pasara por mi mente para asimilarlo.

Es como si yo no tuviera voluntad en mi cuerpo, ¿Por qué me sentía así?

Era extraño, totalmente extraño.

(¨******¨)

Corría de un lado a otro, esquivando los árboles para poder seguir mi objetivo.

Después de haber aullado avisándoles a los demás chicos de la manada que el vampiro estaba cerca y que yo lo perseguía, me habían seguido más aullidos.

Hoy había dejado a Jade en su casa, sabía que ella no saldría ya que… bueno, le había dicho que no saliera, que era peligroso y le había inventado una estúpida escusa, le había dicho que se podía enfermar porque estaba apunta de largarse a llover.

Ella era mi vida y jamás podría aceptar que algo le pase, era mi imprimada pero ella no lo sabía y también era mi novia, era e amor de mi vida y yo no podía dejar de pensar en que la había dejado sola.

-Seth, pon atención en la ruta, ella estará bien- me hablo mi hermana.

-La deje sola, ¿Y si se sale? ¿Si le pasa algo? -

-Seth, enserio hermano ahora es mejor que nos preocupemos más por el vampiro que anda suelto, así podremos regresar más pronto de lo esperado-

Solo asentí en mi forma lobuna.

Seguimos corriendo persiguiendo al vampiro que estaba a la fuga, pero un olor que jamás se me olvidaría llego a mis fosas nasales, era ese olor a canela con manzana, un olor exquisito y que le pertenecía a ella, a mi Jade.

-¡Demonios, le dije que no saliera!- grite mentalmente.

-Es mejor apurarnos, no queremos que algo pase, Leah y Quil, vallan al lado este, Embry ve con Seth al frente, iré con Sam para estar en contacto, los Cullen vienen en camino también- ordeno Jake.

Nos apresuramos en correr, yo con cada pisada que daba sentía como mi corazón se quería salir de mi pecho, mi corazón latía como jamás hubiese pensado, mis pensamientos solo se dirigían en una sola persona, tenía que encontrar a Jade y tenía que hacerlo lo más rápido posible, pero también el simple pensamiento de que Jade no sabía nada me torturaba, sabía que si me veía se asustaría y eso me dolía el alma.

Registramos todo los lugares y todos a la ve decían "Nada", no había rastro de ella ni del vampiro y esto cada vez me carcomía.

No podía aceptar que ella no apareciera, a pesar de que ningún chico la conocía personalmente sabían que ella era importante para mí, ya que era mi impronta y si a ella le pasaba algo yo me moriría de dolor y la manada no podría soportar ese dolor por la conexión que teníamos.

Seguí buscándola, olfateando cada rincón del bosque y después de tanto tiempo transcurrido una imagen me dejo helado, estaba el vampiro que había visto pero enfrente de él estaba mi Jade, ella tenía sus brazos flácidos a cada lado de su cuerpo y su cabello estaba suelto además de que estaba abrigada, pero su mirada estaba en la nada, se notaban sin vida y no tenían ningún brillo alguno, ¿Qué le había hecho?