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Siempre ¿Real o no Real? — capítulo 2

Katniss

Aún tengo fresca la imagen de Peeta de pie delante de la casa de Haymitch, como si hubiera sucedido ayer cuando supongo que han pasado más de dos semanas. No soy muy buena contando el tiempo. Y desde ese día me eh encerrado en casa, sin siquiera abrir las cortinas. El impulso de adrenalina que me motivo a ir a casa de Peeta desapareció tan pronto como vino.

Proveniente de algún lugar entre las sombras, me llega un maullido. Sin poder vislumbrarlo entre la penumbra de la sala, siento como el zarrapastroso gato se acomoda a un lado mío.

-Has vuelto pronto.- murmuro.- ¿Pensaste que ella ya estaría aquí?- inquiero irónicamente, esperando que el gato me conteste.- ¡Pues no lo hará gato estúpido!- grito con un nudo en la garganta. El gato comienza a sollozar.- ¡Puedes llorar todo lo que quieras pero ella no volverá! ¡Se ha ido! Se ha ido…- digo apretando mis piernas contra mi pecho.

Siento una urgencia enorme de llorar. De desahogarme pero simplemente las lágrimas no salen. Eh llorado durante tanto tiempo que creo que se han agotado. La imagen de Prim no me abandona nunca, cuando como, cuando duermo, incluso con los ojos abiertos me parece ver delante de mí a esa pequeña niña con la colita de pato asomándose por detrás. Unos días son peores que otros, hoy simplemente me siento vacía.

La puerta de la casa se abre dejando entrar una corriente de aire cálido. Mi corazón late con fuerza al vislumbrar una figura contra luz.

De repente de detrás de esta, sale una figurita aún más pequeña. Es una niña. La nieta de Sae la Grasienta.

-Mírate nada mas.- dice esta, al verme en el piso junto a la chimenea. Se acerca a mí y se pone a mi altura.- Anda levántate, te hare el desayuno.-

Yo dejo que me ayude a ponerme de pie sin protestar. Me lleva hasta al segundo piso, abre la llave del baño y me mete sin decir una palabra.

El agua corre por todo mi cuerpo y la delicada espuma olor a cítrico ayuda a mi mente a despejarse de la imagen de mi hermana, que cada vez que cierro mis ojos aparece detrás de mis parpados, sonriente y yo sonrió al verla. Pero todo cambia cuando recuerdo que ella ya no está aquí y que ya no lo estará más.

Después de media hora en el baño, Sae entra con una toalla y ropa limpia. Cepilla mi cabello y me lanza una mirada de comprensión atravesó del espejo.

Ella no habla y yo tampoco lo hago.  Cuando me da una orden yo obedezco maquinalmente sin prestar atención a lo que dice, ni tampoco haciéndolo porque quiero. Ya no me importa nada.

Me obliga a sentarme en la mesa y a comerme el desayuno que preparo para mí. Huevos, tocino, pan tostado y jugo.

Cuando termino, voy directo al sillón y me limito a observar hacia la ventana. Sin prestar atención a nada. Sin contestar a las preguntas de la nieta de Sae y sin siquiera dirigirle una mirada a Haymitch cuando entra a la casa y se dirige a la cocina. Después de varios minutos abandona la casa justo como entro, en silencio.

-¿Sabes algo Katniss? ya estoy cansada.- dice de repente Sae, colocándose delante de mi.- No puedes estar así todos los días de tu vida, tienes que volver a vivir.-

-Ya no tengo nada por que vivir.- mi voz suena vacía, sin una nota de vida.

-¿Nada porque vivir?- inquiere irónicamente.- Muchacha, no eches a la basura el sacrificio de tanta gente. No dejes que el recuerdo de Prim te atormente cuando en realidad debería de darte fuerzas para seguir adelante ¿Qué diría ella de estar viéndote?-

Se lo que diría. Que me levantara, que saliera de casa y que fuera al bosque. Que riera un poco, que cantara.

Finalmente consigo decir:

-Se enojaría.-

-Exacto, se enojaría ¿entonces no puedes hacerlo? ¿No puedes volver a vivir? Quizá sientes que ya no vale la pena, que no lo mereces pero  tienes que intentarlo, debes hacerlo por Prim, por tu estilista, por tu amigo vencedor Finnick. Ellos se fueron pero te dieron la oportunidad de seguir aquí. Por favor no dejes que tu vida se vuelva un agujero negro. No dejes que Snow te arrebate tu futuro como te arrebato tu pasado.- hace una pausa de su arduo discurso y con un tono más amable dice.- Además, aún está el. Sé que Peeta está esperando a que regreses.-

Peeta…

-No creo que tenga interés.- digo rápidamente.

-Eso no es cierto, pero el al igual que tú ha sufrido mucho y creo, no estoy segura, que si hablaran todo esto sería mucho más fácil para ustedes.-

-¿Y qué sugieres que haga?- digo mirándola a los ojos por primera vez desde que llego.

-Que contestes las cartas de tu madre, que recibas las llamadas de tu doctor, que ayudes a Haymitch, que hables con Peeta, que te comuniques con los demás vencedores, que vayas al distrito y veas el progreso que hemos logrado, que tomes tu arco y vallas al bosque. Que vuelvas a ser tú.-

Al decir la última línea una sonrisa se dibuja en su cara y me mira con ojos cariñosos.

-Tu arco está en el estudio.- anuncia antes de irse a la cocina.

Sae tiene razón, tengo que volver a vivir. Pero no puedo, no puedo vivir sola. Tengo que hablar con Peeta, tengo que saber que podemos retomar esa amistad que me hizo tanto bien. Sé que debemos hablar las cosas, porque salir corriendo de regreso a tu casa y encerrarte a llorar por horas como lo hice la última vez que me dirigió la palabra no arregla nada.

Cuando menos me doy cuenta me estoy poniendo los zapatos y dirigiéndome hacia la puerta. Sae, que tiene la intención de subir las escaleras se detiene y dice:

-Hay cartas para ti, quizá quieras leerlas.-

Voy hacia la mesita y veo varios sobres blancos. Seguramente son de mi madre, de mi doctor y quizá hasta de alguien más. Johanna. Y hay un cuarto sobre que llama mi atención. Decido llevármelas todas.

Salgo de la casa sin saber a dónde iré, dejando que mi inconsciente me lleve a donde quiera.

Después de varios minutos me encuentro a la mitad de camino al estanque.  Aquel estanque donde mi padre me enseño a nadar. Donde crece la saeta que me da mi nombre, la Katniss acuática. Un estanque que espero me de algo de tranquilidad.

La primavera está en todo su esplendor. El cielo azul, sin ninguna nube. El aire puro libre de carbón. Lo sinsajos se posan en las ramas de los árboles y entonan diferentes notas. Paso debajo de ellos sin mirarlos, no quiero que los recuerdos me abrumen no ahora que por fin decidí salir de casa. Y es que al verlos no puedo evitar recordar a Rue, esa pequeña niña morena de cabello alborotado que les cantaba unas cuantas notas y que amaba la música… esa misma niña que murió atravesada por una lanza.

Llego hasta el estanque y me siento en su orilla. Hace calor suficiente como para mojar mis pies en el. Cierro mis ojos y dejo que el sonido del agua, el rozar de las hojas de los árboles, el canto de los sinsajos y un suave viento me relajen lo suficiente para volver a sonreír en meses.

Duro varios minutos así hasta que me siento preparada para leer las cartas.

La primera es de mi madre donde me pide que le cuente como me siento y que en verdad le gustaría saber más de mi así como también que quisiera verme pero que no tiene el valor suficiente para venir al doce. La siguiente es de mi doctor, que me pide que le conteste mis llamadas porque no puede fingir que me sigue tratando y que no quiere problemas con el nuevo gobierno. La tercera carta es de Johanna donde, como es usual en ella, me llama descerebrada por olvidarla y no contestar la llamada que me hizo hace poco más de un mes.

La última carta de color azul tiene una estampilla de una caracola de mar. Enfrente con delicada letra está escrito el autor de la carta. Finnick.

Abro mucho los ojos. ¿Finnick? Mi amigo está muerto… muerto por mi culpa por una misión falsa que yo me cree en la que se vieron perdidas muchas vidas. Todo por mi estúpida obsesión de ser yo quien matara a Snow. El sentimiento de culpabilidad invade mi corazón y de inmediato decenas de imágenes de ese chico de cabellos cobrizos pasan delante de mis ojos. El sonriendo, jugando, coqueteando, salvando a Peeta, nadando, enojado , decidido… lastimado, asustado , débil , indefenso y su voz, sus últimas palabras retumban en mis oídos, pidiendo que lo ayude.

Abro desesperadamente el sobre, intentado convencerme de que es una broma.

Para Katniss:

Sé que esto te ha de parecer extraño y más porque si estás leyendo esta carta quiere decir que Haymitch siguió al pie de la letra mis instrucciones.

Deje esta carta justo antes de irnos a nuestra misión al Capitolio, es por si no llegaba a volver a casa. Creo que no lo hice.

No te culpes por nada de lo que ha sucedido, porque si no fuera por ti Panem aun estaría bajo el dominio del mal gobierno.

Solo quiero decirte lo mucho que significaste para mí. Te llegue a considerar una aliada, mi apoyo, una amiga, mi familia. Espero y algún día puedas volver a sonreír, porque sé que no ha de ser fácil después de todo lo que pasamos. No te niegues la oportunidad de ser feliz. No te cierres en tu mundo porque el tiempo pasa y pueda que te arrepientas de eso.

Sé que quizá tu vida no será fácil ¿pero quién de nosotros tuvo una vida fácil? Asi que quiero que nunca dejes de escuchar a tu corazón porque generalmente tiene razón. Sea cual sea la decisión que tomes quiero que estés segura que la estas tomando porque es lo que en verdad sientes. No escojas a quien necesites para sobrevivir sino al que necesites para vivir.

Te quiero pedir un último favor, a ti más que a nadie. No abandones a Annie y con ella no abandones a mi hijo.

Annie trato de ocultarlo pero yo pude darme cuenta. La forma en la que sus ojos brillaban, la manera en que ponía su mano sobre su vientre… sé que ella tenía la ilusión de decírmelo cuando fuéramos por fin libres. Ahora nunca tendrá la oportunidad de hacerlo.

Quiero que cuides de ella, no la dejes sola. Ayúdala, apóyala y sobre todo dale tu cariño. Hazle saber cuánto hubiera deseado estar con ella, formar una familia con ella y con mi hijo. Dile que me hizo el hombre más feliz del mundo y que aunque fue poco el tiempo que tuvimos para ser felices no me arrepiento. Dale gracias porque me dio una de las mayores alegrías de la vida, ser padre. En cuanto a mi niño, me gustaría que le hablaras de mí. Cuéntale como nos conocimos, cuéntale cuanto me gustaba molestarte. Por favor no lo abandones, enséñale a nadar porque aunque Annie sea una nadadora increíble su mente no está del todo presente y eres la única en la que confió para esta importante tarea. Cuanto me hubiera gustado ser yo a quien se aferrara cuando diera sus primeros pasos, su primer clavado. Te lo pido de nuevo, no los abandones.

No llores, no derrames más lágrimas por mí. Nunca los abandonare; recuérdame como el agua a la que tanto amaba, fluyendo libremente sin poder ser contenida. En todo momento estaré con ustedes. Cuando mires al cielo quiero que te imagines que mis ojos verde mar te están observando. Y que desde donde me encuentre cuidare de todos. Todo mi cariño hacia ti Katniss y te deseo todo lo mejor, te lo mereces chica en llamas.

Azucarillos y amor para todos…

Finnick

La tinta de la carta comienza a correrse. No me había dado cuenta de que había estado llorando.

Esto es un golpe muy bajo. Aunque en ningún momento había olvidado a Finnick eh de confesar que había olvidado al pequeño de Annie. Haymitch me dijo que tuvo un niño y que al igual que su padre se llama Finnick. ¿Hace cuánto está esta carta en la casa? ¿Desde hace cuánto le eh estado fallando a mi amigo?

Ya no puedo más. Mi intención de ser fuerte, de intentar volver a vivir se ha derrumbado. No puedo hacerlo sola porque como dijo Finnick necesito a alguien a mi lado.

Meto la mano a la bolsa de mi pantalón, de donde extraigo la pequeña perla que una vez fue la prueba del amor que Peeta decía tenerme. Aun me recuerda a ese Peeta dulce y tierno que siempre estaba para mí. Cuando me siento perdida o cuando siento que ya no puedo más me aferro a ella, a una de las pocas cosas importantes que me quedan.

Me llevo la perla hacia mis labios, su frio tacto consigue que deje de derramar lágrimas, pero cuando vuelvo a cerrar mis ojos, nuevas imágenes nunca antes recordadas salen a flote y me asaltan los recuerdos y con ello la culpa. Todos aquellos que murieron ocupan todos mis pensamientos, acusándome de su muerte, acusándome de que ahora solo sean un recuerdo más.

Peeta

Hace días que no veo a Katniss. En algunas ocasiones pasaba frente a su casa pero no me llegaba ninguna señal de que ella estuviera dentro. Pero lo estaba, ella nunca sale de casa.

Sin embargo la sigo escuchando, cada noche sus gritos llegan hasta mi habitación y lo único que puedo hacer es aferrarme a mi pincel, cerrar los ojos con fuerza y esperar que al abrirlos todo sea un mal sueño. Eso nunca sucede.

Ya lo he decidido, ya no puedo escucharla otro día mas porque si lo hago no estoy seguro de lo que pasara conmigo.

Al abrir los ojos lo primero que veo son los rayos del sol entrando de manera uniforme a través de las delicadas cortinas de mi habitación. La ventana ligeramente abierta deja entrar un delicado aroma a bosque.

Me levanto y voy directo a la ventana como si quisiera comprobar que este hermoso día no es producto de mi imaginación aunque después de todo lo vivido dudo que mi atormentada mente pueda crear algo tan bello. Incluso mis cuadros son víctimas de mi trauma. Ya no dibujo flores o bellos paisajes, todo lo que sale de mi pincel son paisajes desolados, ciudades en ruinas y fuego. Fuego por todas partes.

Es domingo por lo que no tengo que ir a la panadería a supervisar su construcción. Les doy el día a los trabajadores para que puedan estar en compañía de su familia y yo haría lo mismo si tuviera una. ¿Acaso ya no tengo a nadie? Esta Haymitch pero rara vez está lo suficientemente sobrio como para mantener una conversación.

Y aunque por el momento está ausente en cuerpo, sé que Katniss está presente en mi corazón y nunca dejara de estarlo. Aún tengo la esperanza de recuperarla, de que esa testaruda, obstinada, gruñona, valiente, noble, desinteresada chica de cabellos castaños regrese a mí.

Hoy iré a verla. Después de tantos meses de verla de lejos, de escuchar sus gritos a través de las paredes de mi casa volveré a estar frente a ella.

Aunque la terapia que recibí luego que termino la guerra logro borrar los peores efectos del secuestro y con ello las imágenes de Katniss convertida en un muto no puedo deshacerme de esa angustia que me invade al pensar que puedo y soy capaz de lastimarla. Es por eso que eh soportado el tormento de estar lejos de ella, aun cuando son unos cuantos metros los que nos separan.

Quiero protegerla de mi muto, mantenerla a salvo de esa parte salvaje que despertaron en mi alejándome de ella lo más que puedo pero al hacerlo la estoy condenando a la soledad. Ya no le queda nadie, su madre intenta borrar el fantasma de Prim trabajando desde que sale el sol hasta que se pone, alejándose lo más que puede del lugar donde un día tuvo una familia, una vida, un hogar. Haymitch, aunque no le pasan desapercibidas todas sus crisis, rara vez está en condiciones de actuar. También esta Gale, que aunque ahora vive a varios distritos de distancia sé que nunca podrá olvidarlo, ya sea de buena o mala manera.

Tomo un baño lento, dejando que el agua caliente se deslice por mi cuerpo y relaje cada parte de él. Mientras me baño, le doy vueltas una y otra vez a lo que le diré cuando la vea. ¿Perdón por dejarte sufrir sola todos estos meses? O ¿Siento tanto haberte dejado? Ninguna de esas disculpas suena sincera después de todos esos meses que estuvimos alejados.

Bajo a la sala con la intención de estar un rato frente al fuego, esperando que las palabras vengan a mí y tenga una remota idea de que decir al estar frente a Katniss. Rara vez me encuentro con este problema porque las palabras, por lo general, salen de mi boca sin el mayor esfuerzo pero cuando se trata de ella, todas esas palabras se van como si el viento pudiera llevárselas.

Después de dos horas de indecisión, salgo de la casa esperando que mis piernas  no me traicionen y me lleven hacia otro lado. Al pasar a un lado del buzón, veo que tengo correo.

Mi mente, que busca cualquier excusa para aplazar el encuentro, me dice que por alguna razón debería detenerme. Pero ¿Quién me podria enviar una carta? Mi familia está muerta, Katniss está encerrada en su mundo y aunque no lo estuviera vivimos a unos metros de distancia. Haymitch me dice lo que tiene para decirme cuando me ve y aparte de ellos no espero que nadie más se acuerde de mí.

Al abrir el buzón, hay varias cartas. Una es de mi Doctor del capitolio, otra es del nuevo gobierno de Panem pero la última carta es la que me llama la atención. Un sobre color azul, con una pequeña estampilla que tiene dibujado un atardecer y que podria jurar que huele un poco a mar salta ante mis ojos. No veo el remitente, la guardo en mi bolsillo trasero dejando las demás cartas en el buzón junto a las otras cartas iguales a ellas. No me interesa ser el nuevo portavoz del capitolio, como me lo han pedido tantas veces aunque quizás lea la carta de mi doctor.

Me dirijo a casa de Katniss. Al llegar frente a su puerta mis piernas tiemblan, siento mi cuello sudoroso y las palabras que ingeniosamente había preparado se esfuman de mi mente.

Al cuarto golpe, la puerta se abre. Al hacerlo, dos emociones se apoderan de mí. La primera, la adrenalina corre frenéticamente por mis venas ya que después de tantos meses por fin estará junto a mí la causante de todos mis desvelos, de todos mis miedos, de todo mi amor.

Y la segunda una gran decepción al ver que no es ella quien abre la puerta.

-Hola Peeta.-

-Ah hola Sae.- saludo, intentado disimular mi desencanto. No funciona porque ella sonríe levemente. Su mirada cansada me hace darme cuenta que no solo Katniss y yo sufrimos para recuperarnos. Cientos de personas intentan crear una nueva vida.- ¿Esta… esta Katniss?-

-No Peeta, lo siento.- responde con pesar.- Salió hace unas horas luego de que la convencí de que comiera algo.-

-Oh.- respondo desanimado.- Bueno en ese caso…- digo alejándome de la puerta.

-Espera… sé dónde está.- repone rápidamente.- No va a otro lugar. Fue a aquel estanque que está a unos metros de la cerca ¿sabes cómo llegar?-

-No.- digo tímidamente. Nunca eh pasado de la cerca, supongo que el bosque no es lo mío.- Pero me las arreglare, gracias Sae.- digo alejándome con una sonrisa. A medio camino escucho mi nombre.- ¿Si?- pregunto volteándome hacia Sae.

-Le dará gusto verte.- comenta y cierra la puerta detrás de ella.

Camino los metros que separan la aldea de la cerca que marca donde comienza el distrito. Me deslizo debajo de la alambrada, temiendo que aun este electrificada.

Resbalo varias veces, pero consigo llegar hasta el borde de un claro desde donde puedo ver los rayos del sol, que ahora se encuentra a la mitad del cielo, reflejados en lo que imagino será el estanque del que me hablo Sae.

Al irme acercando puedo vislumbrar una figura femenina, sentada justo a la orilla del estanque. Conforme  estoy más cerca puedo admirar que tiene los pies dentro del agua y que una de sus manos recorre sus labios. También puedo ver que una lagrima se derrumba se su mejilla. En la otra mano tiene una hoja azul arrugada y pocos centímetros de su cuerpo hay un sobre azul roto muy parecido al que está en el bolsillo trasero de mi pantalón.

Sin pensarlo dos veces, me llevo la mano a mi bolsillo y extraigo la carta.

Ahora que la miro con detenimiento puedo admirar un nombre, delicadamente escrito delante del sobre. La carta es de Finnick y la postal es del distrito cuatro.

¿Finnick? Me tallo los ojos en un intento desesperado de corregir lo que acabo de ver. Al abrirlos el nombre sigue ahí.

Abro cuidadosamente y una carta se desliza de su interior. Un papel cuidadosamente doblado color azul.

Para Peeta:

Hola chico amoroso, espero y estés viviendo bien la vida, que te la tienes bien merecida.

Seguramente has de estar leyendo porque yo ya no estoy con ustedes, eh de estar nadando en las aguas de una nueva vida.

Solo quería decirte lo honrado que me siento de poder llamarte mi amigo. Y quiero expresarte mi admiración por todo lo que has hecho. El valor que tuviste al declare tu amor a Katniss frente a todo el país, tu determinación de mantenerla con vida en ambos juegos y aun cuando estas en fase de recuperación sé que en tu interior se está librando una lucha para mantenerla salvo.

Te quiero pedir un favor, no abandones a Katniss. Nunca lo hagas, que valga la pena todas las muertes, todo el sacrifico hecho. Espero con todo mi corazón que seas feliz, te lo mereces panadero.

Sé que ya me has hecho muchos favores pero te quería pedir una última cosa.

Visita a Annie. No la dejes sola, ahora que ya no estoy le será difícil mantenerse fija  a la realidad. Visítala y a mi pequeño me gustaría que lo llamaras ahijado. Cuida de él, porque no hay nadie más que lo haga.

No quiero lloren, ni que me recuerden con tristeza, porque desde el cielo los estaré observando y te juro por mi tridente que si no vives dignamente iré por ti cuando te estés bañando y hare que salga agua hirviendo de la regadera.

Cuida de ellos, cuida de todos. No te olvides de Johanna, que aunque me hubiera gustado ayudarla con su fobia al agua sé que tú lo harás y podrá superarlo. No dejes que el país vuelva a estar como antes.

Cuídate muchacho, tienes una vida por delante y  eres una gran persona, quizá no una tan guapa como yo pero bueno, te deseo lo mejor amante trágico.

Con todo mi cariño…

Finnick

Un mar en calma, una playa desolada. Una casa a la orilla del océano con cortinas azuladas y una mujer de cabellos oscuros con un bebe en brazos componen la imagen que viene a mi mente. Un tridente; una red y un mundo submarino colorido forman parte del contorno. Es como si estuviera viendo la vida de Finnick a través de mis ojos. Como si por alguna extraña razón pudiera ser el y estuviera en otro distrito oliendo a mar. Siento una punzada en el pecho al pensar, que esa vida un día estuvo en los planes de mi amigo, que contaba con volver a casa como un hombre libre y tener una familia con su único amor.

Hoy después de mucho tiempo esa vida se ha vuelto imposible, el ya no está aquí y nunca lo estará. Ahora es solo un recuerdo más.

 Hola! Eh aqui el capitulo 2, ojala y les guste. Quiero agradecer mis primeros 17 favoritos y mis maravillosos primeros 6 comentarios, me hicieron muy feliz chicas!! muchas gracias por leerme. Esperando que comenten que les parecio y dejandoles una disculpa por la tardanza me despido. Besos y azucarillos para todas! Besos. Gabby(: