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Las Reliquias de la Muerte ~Ron&Tu — capítulo 9
Hogwarts el colegio que antes había sido un "dulce hogar" para muchos, ahora estaba en peligro. Con la muerte de Dumbledore, nadie estaba a salvo, y ni siquiera McGonagall tenía el control de la situación. El caos se había desatado esa fría y oscura noche en el que Dumbledore los había dejado para siempre, y ahora dependía de ellos acabar con tanto sufrimiento e injusticia. Harry Potter, el niño que vivió vendría a terminar con lo que él jamás quiso iniciar, la verdadera guerra entre el bien y el mal.
Los chicos se encontraban asimilando su destino, acompañarían a Harry por más que él se negara millones de veces, y juntos acabarían con todo lo malo.
Hermione Granger se encontraba en su casa terminando de guardar todo en su bolso. Mientras una que otra lagrima caía por su mejilla, observando su habitación guardo una fotografía en su bolso e intento no volver a llorar.
Hermione cariño, ¡el té está listo! -la llamo su mama desde la escalera.
¡Ya voy mama! -la castaña suspiro y bajo lentamente.
Hermione a sus padres, ambos eran muggles y se encontraban en este momento tomando el té. Luego ella, vio hacia las fotografías que se encontraban por doquier, en donde los tres estaban juntos, en verdad deseaba no hacer lo que lo que aria pero era lo mejor. Suspiro una vez más y apunto a sus padres con su varita.
Oblibiate… -la mente de sus padres quedo en blanco con respecto a que alguna vez la conocieron- los amo…
Hermione camino fuera de su casa, con mucho dolor y mirando atrás, pero decidida a ayudar a su mejor amigo Harry. * Por otra parte estaba ella, Ema Lestrange. Hija de un mortifago de buen corazón aunque le costaba demostrarlo y de una madre cariñosa y fiel. Que estaba atada a aceptar y seguir las decisiones de su esposo y no del de los demás. Ema termino de empacar y se percató de que su madre estaba en la puerta.
Em -se acercó.
¿Qué pasa? -pregunto ella mientras su mama se sentaba a su lado.
¿Terminaste? En unos minutos nos vamos a casa de tus tíos, nos quedaremos allí.
Mama por favor, no quiero ir -rogo- no me obligues a hacerlo.
Sabes que yo tampoco quiero amor, pero tenemos que hacerlo -suspiro.
Mama Harry es mi amigo y debo estar con él.
Lo sé, pero somos tu familia y también tienes que estar con nosotros.
¿Qué hacen? -Entro su padre- ya vamos a irnos.
Papa no me obligues a ir no quiero. ¡No es justo que ustedes decidan por mí!
Ema ya hablamos de esto, y tú no decides lo hago yo que soy tu padre -hablo severamente- las espero abajo.
Será mejor que vayamos -te sonrió para calmar la tensión.
Mama te amo ¿lo sabes? -hablo decidida.
Claro, también te amo hija -le sonrió otra vez.
Entonces perdóname por favor… -Ema saco su varita- ¡demaius!
La señora Mary Ann cayó desmayada sobre la cama. Ema intento no llorar peor era tan débil en ese momento, miro a su mama y beso su frente para luego bajas las escaleras con cuidado y así evitar ser escuchada. Vio a su papa que estaba apoyado en el marco de la puerta, mirando hacia a fuera. Se acercó y lo apunto con la varita.
Lo ciento papa, yo decido por mi… no tu -le susurro.
¿Qu…?
¡Desmaius!
Su padre cayó al suelo y ella aprovecho para escapar. Hoy ayudarían a Harry a escapar de la casa de sus tíos y seria toda una aventura. Aunque a diferencia de las que habían tenido en Hogwarts, esta vez no sabrían si saldrían vivos de esto. * Ron por su parte, esperaba impaciente fuera de su casa a que alguien llegara. Miraba hacia el oscuro cielo, no había estrellas y una fría brisa jugaba con su cabello. El iría con los demás por Harry, pero lo que más lo impacientaba no era que no llegaban sus hermanos para ir por su amigo, lo que el en verdad quería saber era como estaba Ema. Temía que no hubiera podido escapar y que estuviera ahora en la casa de los Malfoy. Ya que Ron desde el cuarto curso en Hogwarts, la amaba en secreto.
¡Ronald! -grito su mama.
¿Qué pasa mama? -se volteo a verla.
Ya vinieron por ti hijo.
Bien -ron camino hasta su mama y en la sala vio a Ginny- tengo que irme -le aviso.
¡Espera! -Molly lo abrazo- suerte cariño.
Gracias mama, los quiero -sonrió.
Y nosotros a ti hermano -lo abrazo la pelirroja.
Adiós -Ron camino hacia sus hermanos y Fleur.
A lo lejos vio a su mama queriendo llorar de tristeza, y a su hermana abrazándola. Ron amaba a su familia, aunque a veces no solía demostrarlo o decirlo y le dolía mucho que las cosas ahora fueran diferentes a como antes. Cerró sus ojos por un momento y desaparecieron. * Harry por su parte, estaba presenciando la huida de sus tíos, y aunque se aliviaba también se sentía extraño pues era su única familia y ahora ya no estaría más.
¡Rápido Petunia tenemos que irnos de aquí! -grito Vernon.
Sigo sin entender porque tenemos que irnos -se quejó su hijo quien subió al coche.
Tenemos que irnos, ya no es seguro estar aquí.
Los tres se metieron al coche y petunia miro a Harry por última vez. Harry tomo a Hedwig, su saeta y una mochila mientras veía por última vez su pequeña habitación. Bajo las escaleras lentamente mientras se perdía en un suspiro.
¿Quieres echar un último vistazo al lugar? -Le pregunto a su lechuza- Nunca volveremos aquí. ¿Quieres recordar los buenos momentos? Quiero decir, ¡mira este felpudo! Que recuerdos… Dudley vomitó sobre él después de que le salvara de los dementores… Imagina, estaba agradecido después de todo, ¿puedes creértelo?… Y el verano pasado, Dumbledore atravesó esa puerta…
Harry se quedó en silencio por un momento, recordar a Dumbledore le dolía tanto. Y Hedwig no ayudaba mucho a cambiar de tema ya que se encontraba como desanimada, ni siquiera había ululado.
Y aquí abajo, Hedwig —abrió la puerta bajo las escaleras— ¡es donde solía dormir! No me conocías entonces… Caray, que pequeña, lo había olvidado…
De pronto escucho un ruido ensordecedor que lo hizo asustarse y golpearse la cabeza con la estantería. Harry tomo a su lechuza nuevamente y Salió del lugar, camino hacia la cocina y de ahí a la sala, repentinamente la puerta se abrió.
¡Chicos! -sonrió emocionado al verlos.