← El príncipe durmiente de las serpientes · de
El príncipe durmiente de las serpientes — capítulo 1
DISCLAIMER: Todo pertenece a J.K Rowling.
Las últimas semanas en Hogwarts no habían sido nada fáciles. Umbridge no paraba de ordenar a Filch que colgase estúpidas y absurdas normas en la pared del vestíbulo y por si fuera poco, Draco Malfoy junto con sus secuaces estaban más insoportables que nunca. — ¡No puedo más Ginny! — gritó Hermione tirándose de su alborotado cabello mientras se sentaba en el sofá de la Sala Común— ¡No aguanto más está situación!¡No soporto a Malfoy! — ¿Qué ha hecho esta vez? — preguntó la pelirroja frunciendo el ceño— a mí me ha ridiculizado esta mañana en mitad del pasillo delante de todo el mundo. Últimamente está inaguantable. En ese instante, Lavender Brown entró en la Sala Común, llorando a moco tendido. — ¿Qué ocurre Lavender? — preguntó Parvati que justamente bajaba las escaleras del dormitorio de las chicas para dirigirse a donde estaban Hermione y Ginny. — ¡Malfoy! — gritó llorando desconsoladamente mientras sacaba un pañuelito para limpiarse las lágrimas. — ¡¿Qué ha pasado?! — dijo Hermione colérica levantándose de un sobresalto. — Bueno iba andando por el pasillo tranquilamente, viniendo en dirección a la sala común…— explicó hipando un poco— he pasado por al lado de Cormac… Malfoy me ha lanzado el hechizo confundus y le he tocado el culo sin querer. —¡ ¿Qué?! — exclamaron Ginny, Hermione y Parvati abriendo los ojos como platos. — Cormy no sabe que ha sido por culpa de Malfoy, cree que lo he hecho a posta y me ha dicho que soy una desesperada delante de todos— dijo comenzando a llorar incontroladamente. ''No me extraña que Cormac haya pensado que lo has hecho tú intencionadamente…con lo pesada que eres…''— pensó Hermione. — El otro día también se metió conmigo en clase de pociones— añadió Parvati. — Esto no puede seguir así, tenemos que pararle los pies, a él y a sus estúpidos amiguitos— sugirió Ginny alzando el puño. — Es verdad, Blaise, Goyle y Crabbe tampoco se quedan cortos— suspiró Parvati. — ¡¿Qué va a pensar la gente ahora de mí?! — gritó Lavender llevándose las manos al rostro— ¡van a creer que me dedico a tocar culos por ahí! — Bueno no te preocupes Lavender— intentó calmarla Parvati dándole con la mano suavemente en la espalda— vamos a comer algo al Gran Comedor, dicen que el chocolate quita las penas. Así te animas. — ¡No quiero chocolate! — dijo mientras sacaba un espejito para ver si se le había manchado la cara de rímel— ¡quiero matar a esas asquerosas serpientes! — Venga tranquilízate…— la apaciguó Parvati— vamos a comer, te vendrá bien. — ¡Voy con vosotras! — exclamó Ginny levantándose del sofá y dirigiéndose a donde estaban— Hermione ¿vienes? La castaña se lo pensó durante unos segundos y al final asintió. — Está bien…— suspiró, y las cuatro chicas se marcharon en dirección al Gran Comedor.
— ¿Estás mejor Lavender? — preguntó Parvati al ver como su amiga había engullido desconsoladamente varias mini tartitas de chocolate y unas cuantas empanadas de calabaza. — Sí un poco… pero sigo enfadada…— contestó apretando fuertemente los puños— ¡si Malfoy ha hecho esto hoy! ¿Qué será lo próximo? Justo entonces Luna apareció y se sentó junto a ellas en la mesa de Gryffindor como solía hacer ocasionalmente. — ¿Qué ocurre? — dijo con aire sonriente mientras se llevaba un zumo de calabaza a los labios. — Qué estamos hartas del comportamiento de Malfoy y sus amigos— bufó Ginny— y cada vez están peor… — ¿Y por qué no hacéis algo? — volvió a preguntar la chica Ravenclaw con un tono calmado— podríais vengaros. — Es difícil…— respondió Hermione— ¿quién sabe lo que nos podría hacer Umbridge si se entera que tocamos a sus queridos de Slytherin? Tiene Hogwarts muy controlado. — Es verdad… — suspiró Parvati con desanimo. — Ojalá pudiéramos entrar en la Sala Común de Slytherin y gastarles una broma mientras duermen— dijo Ginny con aire soñador— pero eso es imposible… ni si quiera sabemos la contraseña… — Yo sí la sé— sonrió Luna. — ¡ ¿Qué?! — exclamaron todas estupefactas fijando la vista en la rubia— ¿Cómo? — Hace dos días cuando salí de clase de Defensa escuché a Theodore hablar con Pansy…habían cambiado la contraseña y ella no lo sabía. Se la dijo al oído y bueno… la escuché— respondió esbozando una sonrisa inocente. — ¡¿Cuál es la contraseña?! — gritó Lavender levantándose de un salto y apoyando bruscamente las palmas de las manos en la madera de la mesa. — Por lo visto antes era Sangre Pura y ahora es Serpiente Venenosa—explicó Luna. — Genial…— sonrió Parvati malignamente. — De todas formas es imposible— comentó Ginny desanimando a todas las demás— seguramente nos pillaría Filch…. o Snape que a veces ronda de noche por los pasillos, nos descubrirían en seguida. — ¡Ya lo tengo! — exclamó Hermione eufórica— ¡Con el mapa del merodeador podremos evitarles! — ¡Tienes razón! — respondió Ginny emocionándose por la gran idea que acaba de tener su amiga. — ¿Entonces como lo hacemos? — preguntó Parvati confusa. — ¿Puedo ir con vosotras? — las interrumpió Luna con un tono amigable. — ¡Claro! — contestó Ginny con alegría. — Nunca me ha caído bien Malfoy— explicó— así que me apunto. — Bien, podemos quedar contigo a la una de la madrugada en las escaleras al lado del retrato de la Dama Gorda— sugirió Parvati. — Pero Luna viene sola, sin mapa— comentó Hermione— podrían pillarla. — ¡La capa! — gritó de repente Ginny. — No puedo pedir el mapa y la capa a Harry— contestó la castaña— van a saber que tramamos algo y Ronald seguro que se apunta a una visita nocturna a la sala de las serpientes. — ¡Nosotras les despistamos y tu entras en el dormitorio de los chicos! — propuso Lavender. Por una vez Hermione tenía que darle la razón a Brown ya que carecían de opciones.
Cuando llegaron a la sala común de Gryffindor, Harry y Ron estaban charlando tranquilamente sentados en el sofá, junto a la chimenea.Luna se había ido anteriormente a su Sala Común para esperar a que fuesen las nueve (hora en la que había quedado con la castaña para que le prestase la capa y así ella poder bajar a la una de la madrugada sin problemas). Lavender, Ginny y Parvati se aproximaron a donde estaban los dos Gryffindors y comenzaron a distraerles para que no se dieran cuenta de que Hermione subía al dormitorio. Por suerte, Dean, Seamus y Neville estaban en ese instante en el Gran Comedor por lo que la habitación de los chicos estaba ausente de hormonas masculinas.Una vez la castaña cogió lo que quería del equipaje de Harry, salió de la habitación y cerró la puerta discretamente. Seguidamente, fue en dirección al dormitorio de las chicas y puso los dos objetos debajo de su cama. Luego se dirigió a la Sala Común. — ¿Ya? — preguntó Ginny levantándose del sofá. — Sí, todo listo— sonrío Hermione siniestramente. Harry y Ron tenían curiosidad por saber de que hablaban, pero seguramente aquello se trataba de alguna tontería de chicas que no tenía nada de interesante… Que equivocados que estaban…
— ¡Ya es la hora! — exclamó Lavender acercándose a la cama de la castaña. Hermione se había acostado sobre las diez por lo que no había dormido mucho. Tenía bastante sueño, pero el saber que iban a llevar a cabo la locura que tenían entre manos hizo que todo el agotamiento desapareciese en una fracción de segundo. — ¿Le llevaste la capa a Luna? — preguntó Parvati restregándose las manos en los ojos para despertarse. — Sí se la llevó… y son casi las una, deberíamos bajar ya— añadió Ginny abriendo la puerta del dormitorio. Todas iban completamente despeinadas, en pijama, pero daba igual. No iban a ser vistas por nadie, así que no tenía mucho sentido que se arreglasen a esas horas, aunque Lavender no lo veía de la misma forma, y había comenzado a ponerse un poco de colorete en sus mejillas. — ¡Deja eso ya! — le instó Hermione cogiendo el mapa del merodeador de debajo de la cama— ¡venga vamos! Cuando las chicas atravesaron el retrato de la Dama Gorda, Luna ya estaba allí, con un pijama multicolor de rayas muy extravagante y sus pendientes de rábanos a juego. — Qué puntualidad…— susurró Hermione. — Abre el mapa— dijo Ginny acercándose a la castaña. — Juro solemnemente que mis intenciones no son buenas— murmuró alzando la varita y de repente aparecieron todos los nombres de las personas que se encontraban en Hogwarts. — Bien… busca a Filch o a Snape— musitó Lavender. — Filch está cerca de la biblioteca… y Snape… por en el tercer piso— comentó Hermione mientras buscaba más nombres de personas que pudiesen estar rondando por los pasillos del castillo a esas horas- parece que Umbridge está durmiendo, así que todo despejado. — ¿Creéis que los de Slytherin estarán dormidos? — preguntó Parvati con preocupación. — Supongo que sí— sonrió Luna—en el mapa aparecen en su dormitorio. Después de un rato andando sigilosamente por los fríos pasillos del castillo, las cinco chicas consiguieron llegar a las mazmorras sin ser vistas. — La Sala Común de Slytherin tiene que estar por aquí— susurró Lavender. — ¡Mirad! ¡Ahí! — exclamó Ginny en voz baja. Al fondo del pasillo se encontraba la entrada a la sala de las serpientes. Las cinco chicas se armaron de valor y después de tragar saliva se acercaron decididamente y murmuraron la contraseña. — ¡Serpiente venenosa!— dijeron a la vez y la puerta se abrió dando lugar a un oscuro y largo pasillo que desembocaba en la sala común. Cuando entraron el lugar, sintieron un profundo escalofrío. La sala era elegante, unos sofás de color verde se encontraban en el centro junto a una chimenea y se podía ver el Lago desde allí, pero aquel sitio no resultaba acogedor como la Sala Común de Gryffindor.Era más bien, un nido de serpientes... — Este sitio me da grima…—murmuró Parvati encogiéndose de hombros. —Terminemos con esto de una vez— dijo Hermione acercándose a una de las puertas de los dormitorios. Las otras chicas temblaban, pensando en qué iba a suceder si Malfoy y sus amigos se despertaban. Desde luego nada bueno…. La castaña abrió muy lentamente la puerta, procurando hacer el menor ruido posible y allí estaban los chicos: Malfoy, Crabbe, Goyle, Zabini y Nott, durmiendo plácidamente.Aunque las chicas hubieran hecho algún tipo de ruido, los Slytherins no se hubieran inmutado puesto que los ronquidos de Crabbe y Goyle eran tan fuertes que impedían que se escuchasen sonidos menores. — Venga…— dijo Hermione en un susurro- yo me pido a Malfoy. Ginny se colocó junto a la cama donde dormía Zabini y susurró un hechizo. —Multicorfo…— y el tono oscuro de la piel de Blaise pasó a ser azul y rojo. Lavender y Parvati tuvieron que taparse la boca para no reírse incontroladamente en mitad de la habitación mientras Luna parecía más calmada que el monitor de una clase de yoga. Parvati se acercó a Goyle y después de pensar durante unos instantes, lanzó otro hechizo. — Vegecio…— murmuró e inmediatamente le apareció al Slytherin una barba kilométrica al estilo Dumbledore. Lavender casi se cayó al suelo de la risa al ver a Goyle con esa barba, propia de un vejete ochentero. Tuvo que respirar fuertemente durante unos segundos para no soltar una fuerte carcajada. — Es mi turno— contestó después de recuperarse de aquel ataque y se acercó a la cama de Crabbe— ¡Inflatus! — y si el chico ya estaba rellenito de por sí, en ese instante parecía una ballena. La cama pegó un crujido pero Crabbe seguía durmiendo como un tronco. Su cuerpo comenzó a flotar pero él ni se inmutó. — Venga Luna— dijo Parvati dándole un empujoncito. La Ravenclaw se acercó a paso ligero a la cama de Theo Nott y alzó su varita rápidamente. — Epoximise…— y aunque pareció no notarse nada raro en el cuerpo de Nott, su espalda quedó pegada a la cama, por lo que cuando intentase levantarse, le resultaría imposible. — Solo quedas tú Hermione— susurró Luna acercándose a ella. Hermione tragó saliva y se aproximó arrastrando los pies lentamente a la cama donde dormía Malfoy.No parecía el mismo gilipollas y arrogante que solía ser de costumbre, sino un chico normal. Un chico demasiado atractivo.El rubio platino se movió y emitió un pequeño gemido. Hermione sintió como una corriente de electricidad recorría todo su cuerpo. Se acercó más y vio que Malfoy tenía los primeros botones del pijama desabrochados, mostrando de esta forma su pálida y gélida piel, algo que le hacía irresistiblemente sexy en aquel momento.Su fino cabello le caía en el rostro tapándole los ojos, sus labios estaban entreabiertos y su respiración era cálida. Tranquila. Hermione pensó cual iba a ser el hechizo que le iba a lanzar, pero aquella escena la había excitado tanto que no era capaz de concentrarse. Ver al príncipe durmiente de las serpientes de esa forma la había dejado sin respiración.Entonces recordó aquella vez en cuarto curso, cuando el Slytherin le lanzó un hechizo y sus dientes crecieron considerablemente. Era la oportunidad perfecta para devolverle el regalo pero justo cuando iba a murmurar el hechizo Luna la interrumpió. — ¡Hermione! ¡El mapa! ¡Pansy se ha levantado! — susurró acercándose a ella a toda prisa. — ¿Qué? — preguntó con preocupación cogiendo el mapa y guardándolo en su pantalón. — Tenemos que irnos antes de que salga de su dormitorio— dijo Ginny tirando del brazo de Hermione mientras las demás salían rápidamente de la habitación. — Pero tengo que echarle el hechiz…— en ese instante su varita cayó al suelo y tuvo que agacharse a recogerla. — ¡Estamos fuera! ¡Corre! — exclamó Ginny esfumándose por la puerta. La castaña recogió su varita apresuradamente y miró una vez más a Malfoy con ira. — Qué suerte tienes que por esta vez no vas a recibir…— masculló frunciendo el ceño y se giró para marcharse a toda prisa de allí pero en ese instante una mano gélida como el hielo la cogió de la muñeca y tiró fuertemente de ella. Hermione palideció y sintió como el corazón se le paraba al caer encima de Draco Malfoy. — ¿Te creías que estaba durmiendo Granger? — preguntó en voz baja con un tono sumamente seductor, tanto que la castaña se estremeció. Intentó levantarse pero el rubio platino la seguía sujetando de la muñeca fuertemente por lo que cuando intentó inclinarse, él volvió a tirar de ella y nuevamente cayó en sus brazos. — Mis amigos son imbéciles y ya puede caer una bomba nuclear que no se van a enterar, pero yo no soy tonto Granger…— susurró acercándose al oído de Hermione y rozándolo con sus labios. — Suéltame Malfoy— dijo forcejeando. — Podría chivarme Granger, podría decírselo a Umbridge, pero no lo voy a hacer— musitó sin apartar los labios de su oído— a cambio de… — ¿A cambio de qué?— le interrumpió asustada. — Déjame intentar… hacer algo…— le contestó Malfoy en un susurro acercándose a sus labios. Hermione intentó reaccionar pero no pudo ya que en ese instante Draco la besó ardientemente. Conforme iba profundizando el beso, dando paso a su lengua y mordiéndole sutilmente el labio inferior, Hermione comenzó a sentir algo que no había experimentado nunca. Sabía que Pansy estaba por los alrededores, que era probable que entrase en la habitación y que sus amigas se estarían preguntando qué rayos estaba haciendo y por qué se entretenía tanto. Pero todos esos pensamientos se esfumaron al notar los fríos brazos de Malfoy rodeándole la cintura.Draco la besó apasionadamente durante unos segundos y luego continuó el recorrido bajando los labios hasta su cuello, donde comenzó a darle pequeños mordiscos.Hermione acercó su mano al rostro del Slytherin para volver a besarle en la boca y tomar ella el control.Malfoy no entendía porque se habían empezado a liar, pero tenía ganas de hacerlo desde que sabía que ella estaba en su cuarto… y en pijama…Todo aquello le producía demasiada excitación. Como si se tratase de una de sus fantasías eróticas.Volvió a introducir su lengua en la boca de Hermione, jugando con la suya durante unos instantes y bajó lentamente las manos por su cintura hasta posarlas en su trasero…Cuando lo hizo, la castaña emitió un leve gemido que le puso aún más cachondo.Apartó su boca lentamente de la de Hermione, la miró sensualmente y alzó una de sus manos para rozar el labio inferior aún húmedo de ella con su pulgar, dejándola completamente encendida.Después de unos segundos, Hermione consiguió reaccionar y se levantó de un sobresalto desviando la mirada hacia otro lugar. Estaba completamente ruborizada. No quería mirar al Slytherin por la vergüenza que sentía.Aunque lo intentase, se veía incapaz de hablar en ese momento. Había besado a Draco Malfoy y lo peor de todo es que si la situación hubiera ido a aguas más profundas, probablemente no se hubiera negado. Tenía que salir de allí cuanto antes, pero sabía que a partir de ese día las cosas no iban a ser iguales… que todo iba a cambiar…Metió la varita en el bolsillo de su pijama azul celeste con animalitos y se apresuró a salir de allí lo más rápido posible antes de que Pansy apareciese. —Granger— murmuró Draco haciendo que Hermione se parase en seco y se girara para mirarle una última vez. — Que…— contestó con la voz entrecortada al verle apoyado de una manera provocativa en la almohada con sus brazos por detrás de la cabeza. — No te has vengado… lo que quiere decir que… tendrás que venir otra vez aquí…— sonrió guiñándole un ojo. — Ni en tus sueños más profundos Malfoy— respondió sonrojándose cada vez más mientras se esfumaba a la velocidad del rayo. Draco se metió entre las mullidas sábanas y miró como habían acabado sus compañeros.Aquello era un completo desastre: Un globo flotante parecido a MobyDick, un barbudo, un chico siamés pegado a la cama y un multicolor. Por suerte, él no había terminado como un castor. — La cara que pondrán estos imbéciles cuando se despierten por la mañana— se mofó cerrando los ojos y pasándose la lengua por los labios para saborear el beso que acababa de experimentar con Hermione. Pansy había salido a la Sala Común quien sabe para qué, pero había vuelto a su dormitorio, por lo que la castaña no se topó con ella al intentar escabullirse. Una vez consiguió marcharse de allí, sus amigas estaban esperando en el frío pasillo, preocupadas. — ¿Por qué narices has tardado tanto? — preguntó Ginny histérica. — ¡Es verdad! ¿Por qué? — añadió Parvati arrebatándole el mapa a Hermione y mirándolo para ver si corrían peligro de ser descubiertas— Snape está bajando en dirección a las mazmorras. ¡Debemos darnos prisa! — Tuve que vigilar que Pansy no me viese— contestó Hermione nerviosamente- estaba rondando por la Sala Común y tuve que esperar a que volviese a su dormitorio. Por una lado aquello era verdad, pero por otro, omitió la parte en la que había ocurrido el arrebato pasional.Por suerte ella se había quedado con el mapa del merodeador por lo que sus amigas no habían visto las figuras de ella y Malfoy extremadamente juntas… Corrieron rápidamente antes de que Snape llegara a las mazmorras y después de varios giros para esquivar a Filch, llegaron a la Torre de Gryffindor. — No creo que me haga falta la capa— dijo Luna devolviéndosela a Hermione— Snape y Filch están lejos de la sala Común de Ravenclaw así que no tendré problemas para volver. — Vale, pero ten cuidado— respondió mientras las demás alumnas de Gryffindor murmuraban la contraseña. — ¡Leonis Magnae! — ¿Qué horas son estas de llegar? — exclamó la Dama Gorda furiosa. — No digas nada por favor… ¿sabes que cantas muy bien?— la aduló Ginny para que no se enfadara. — ¡Muchas gracias! ¡Pasad queridas! ¡Pasad! — contestó felizmente y el retrato se abrió. — Por cierto Hermione— dijo Luna haciendo que se girase una vez más mientras las demás subían al dormitorio— tienes algo en el cuello. Deberías tener cuidado de que no lo vea nadie. Hermione palideció. Se quedó blanca como el mármol. No se había visto el cuello pero sabía lo que era. Malfoy le había besado esa zona y también succionado un par de veces por lo que seguramente tendría un chupetón del tamaño de una catedral…. lo que quería decir… que Luna lo sabía, pues no era tonta en absoluto. La castaña hundió los dedos en su cabello alborotado para ponérselo de tal forma que disimulase la prueba del delito y atravesó rápidamente el retrato de la Dama Gorda.Cuando llegó a su habitación, Ginny, Lavender y Parvati ya se habían acostado.Lanzó la capa de invisibilidad sobre su equipaje y ya pensaría en cómo llevarla al día siguiente junto con el mapa a la habitación de los chicos.Se tumbó en la cama e inspiró profundamente intentando olvidar el beso ardiente del príncipe de las serpientes.Luego metió la mano en el bolsillo de su pijama para sacar su varita y señalar el mapa del merodeador: —Travesura Realizada… — murmuró. Pero la travesura acababa de comenzar...
¡hola! espero que os haya gustado el capítulo! esta historia también la estoy publicando en otra web, pero he querido compartirla también con vosotros/as. Espero vuestros comentarios y opiniones :D Un saludo!