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El príncipe durmiente de las serpientes — capítulo 5

Malfoy se dirigía hacia la Sala Común de Slytherin dando grandes zancadas enfadado y sorprendido al mismo tiempo. ''¿Pero qué narices ha hecho? ¿Otra vez? Desde luego...—pensó soltando una risa pretenciosa y pasándose una mano por su lustroso cabello rubio— carece de fuerza de voluntad. Se pasa el día persiguiéndome aunque no es de extrañar que este loca por mí... Pensaba que siendo tan mojigata como lo ha sido siempre, probablemente no tendría experiencia...no será que… ¡Nah!… la posibilidad de que haya besado a la asquerosa comadreja queda descartada y tampoco creo que lo hiciese con el imbécil de Krum….entonces, ¿San Potter? ¡¿El cabeza rajada?! ¿Por qué narices besa así? ¿Cómo he podido caer tan bajo dejando que me bese la maldita sangre-sucia? Tengo que ver a Pansy''—caviló mientras embestía a un alumno que pasaba por allí*.*

— ¡Ahh! ¡Ten cuidado! — exclamó el chico molesto frotándose el brazo al sentir el golpe del rubio platino, pero Malfoy estaba demasiado abstraído como para darse cuenta de si arrollaba a alguien.

Cuando llegó a la puerta de la Sala Común, sacó bruscamente la varita de su bolsillo y masculló la contraseña.

— ¡Serpiente Venenosa! — y la puerta se abrió dejándole pasar.

Cuando entró en la estancia, divisó a Theo en una de las mesas del fondo leyendo serenamente un libro de Defensa Contra Las Artes Oscuras que le había proporcionado Umbridge. Malfoy se aproximó con un gesto de arrogancia en su rostro y dio un golpe sordo sobre la mesa.

— ¿Dónde está Pansy? — preguntó inquieto.

Theo se sobresaltó y alzó la vista escrutando a Draco detenidamente.

— No lo sé Draco— contestó cohibido— Aquí no está. Llevo sin verla varias horas…

— Mierda…— masculló— dónde se habrá metido... solo aparece cuando no la necesito. Tendré que buscarla por todo el maldito castillo.

— ¿Por qué tienes tanto interés? — dijo Theo con curiosidad—¿Ya te has decidido? ¿Sabes con cuál te vas a quedar de las dos?

— Las dos me vienen bien, pero ahora tendré que conformarme con Pansy— dijo arrastrando las palabras con arrogancia.

— Búscala en el Gran Comedor, a lo mejor está allí— sugirió.

—No tengo muchas opciones de todas formas—bufó hastiado— nos vemos luego.

Theo observó como Malfoy se esfumaba de la sala común. Algo había ocurrido para que estuviese tan alterado, pero desconocía la causa. Volvió a centrar la vista en el estúpido libro que les había proporcionado Umbridge en la clase anterior y al ver que era una completa y absurda pérdida de tiempo, lo cerró y se marchó a su dormitorio.

Hermione salió azorada, a toda prisa de las mazmorras.

''¡Si no fuera porque tenía que conseguir ese pelo, nunca, jamás de los jamases habría dejado que me volviese a besar ese imbécil! No hay duda de que es un maldito vicioso y sufre un trastorno de bipolaridad. ¿Pero qué se cree? ¿Qué puede acorralarme en un pasillo y acosarme de esa forma? Además... besa fatal...''—pensó sacudiendo fuertemente la cabeza como si ese simple gesto lo borrase de su mente.

La realidad era que no quería reconocer que aquel beso la había dejado sin aliento. Ahora entendía porque todas las chicas de Slytherin estaban coladas por Malfoy... lo que tenía que hacer era concentrarse en el plan y olvidarse de la serpiente venenosa... Se apresuró a ir a su dormitorio para dejar los libros y guardar el pelo a buen recaudo. Cuando llegó, abrió la puerta y se dio de bruces con Lavender, que daba vueltas de un lado a otro de la habitación, un poco abochornada.

— ¿Has conseguido la poción? Yo ya tengo el pelo de Malfoy— dijo sacándolo del bolsillo cuidadosamente y acercándose a su mesita de noche para sacar un pequeño bote de cristal y ponerlo dentro— ¿Estás bien?

— Sí, sí, sí… eh... yo también he conseguido la poción— contestó nerviosamente- por cierto, ¿Cómo te has hecho con el pelo de Malfoy?

Hermione se puso tensa. ¿Qué excusa barata e ilógica iba a poner ante aquello? Tenía que improvisar, pero no se le ocurría nada.

— Eh…bueno…eso no importa. Lo fundamental es que lo he conseguido— dijo intentando sonar segura— Ya son las seis. Deberíamos ir al Gran Comedor.

Por suerte Lavender no era una chica que le diese demasiadas vueltas a las cosas.

— Sí, Mione…vamos.

— Pero... ¿Qué hacías aquí que no estabas con Parvati y las demás? — preguntó extrañada.

Lavender se mantuvo en silencio y su rostro adquirió un tono rosado.

— Guardar… la poción— mintió cabizbaja.

Hermione enarcó una ceja. No estaba muy convencida, pero se limitó a no hacer más preguntas y partieron en dirección al Gran Comedor. La verdad era que Lavender había ido al dormitorio para cambiarse de ropa interior. Odiaba que Cormac la hubiese visto con esas braguitas. ¿Qué iba a pensar de ella a partir de ese momento? ¿Se reiría porque fuesen de corazoncitos? ¿O quizá le habían gustado? Millones de preguntas sin respuesta avasallaban la mente de Lavender haciendo que se inquietase cada vez más. El único consuelo que encontraba en todo aquello es que al menos no se había puesto tanga. Pero aún así estaba demasiado avergonzada. Quería que la tierra se la tragase y a ser posible, no volver a ver a McLaggen en mucho tiempo pero casualmente, nada más bajar las escaleras del dormitorio de las chicas, lo vio en la Sala Común. Cormac fijó su mirada en ella, pero se mantuvo callado, sin pronunciar palabra mientras sus amigos le daban codazos señalando en su dirección, recordándole la escena de la noche anterior, pero él estaba demasiado absorto como para prestarles atención. Tocar los pechos de Lavender le había gustado más de lo que se atrevía a admitir y por si fuera poco, había visto sus bragas, algo que ningún otro chico de Hogwarts se había podido permitir… Lavender lo miró casi sin parpadear durante unos segundos y Hermione al ver que ralentizaba el paso considerablemente, puso los ojos en blanco y tiró de su brazo para arrastrarla y salir de allí de una vez.

— ¿Dónde os habíais metido?— preguntó Ginny con impaciencia levantándose de la mesa.

— Zabini, Crabbe y Goyle se acaban de marchar— añadió Parvati— tenemos que alcanzarlos antes de que sea tarde.

— ¡Está bien! — exclamaron Lavender y Hermione a la vez— ¿tenéis los pastelitos?

— Sí. Todo está listo— respondió Luna y se dirigieron al vestíbulo.

— ¿Dónde narices estarán? — preguntó Ginny nerviosa girando la cabeza de un lado a otro en busca de las serpientes.

— Mirad, allí vienen…— susurró Luna señalando al fondo del pasillo.

— Venga, ¡vamos, ahora! Aprovechemos que no hay nadie— instó Lavender.

Sacaron los pastelitos del bolsillo y alzaron las varitas.

— Wingardium Leviosa…— murmuraron y los pastelitos comenzaron a flotar lentamente en el aire.

— ¡Tenemos que escondernos! — exclamó Ginny excitada metiéndose en uno de los recovecos del pasillo y las demás la siguieron.

Crabbe, Goyle y Blaise iban andando por el corredor, creyéndose los reyes del universo. Daba igual que no hubiera personas a las que mirar con altanería. Ellos se montaban su propia película.

— ¡Anda! ¡Pastelitos! — exclamó Crabbe corriendo torpemente hacia ellos.

— ¡Yo quiero, yo quiero! — añadió Goyle abriendo la boca y babeando.

— ¡Eh! ¡Dejadme alguno! — gritó Blaise adelantándolos para cogerlos él primero.

Los chicos se apresuraron a coger aquellos apetecibles pastelitos y comenzaron a engullirlos con voracidad, pero no pudieron terminarlos, pues la poción del sueño surtió efecto rápidamente y cayeron fulminados, inconscientes, golpeándose fuertemente contra el suelo. Las chicas salieron del escondite sigilosamente acercándose de puntillas a ellos.

— ¡Por Merlín! ¡Menudo barrigazo se ha dado Crabbe! — se mofó Ginny.

— ¡Menudos idiotas! — añadió Parvati— ¿cómo han podido picar?

— Bueno… no tienen demasiado cerebro que digamos…— contestó Hermione soltando una risita.

— Creo que deberíamos esconderlos antes de que venga alguien— propuso Luna.

— ¡Tienes razón! — exclamó Ginny — ¡Vamos!¡De prisa!

— ¡Allí, allí! — exclamó Lavender dando saltitos y señalando el armario de las escobas.

Entre Luna, Parvati y Lavender arrastraron a Goyle hasta el armario mientras Ginny y Hermione se hacían cargo de Blaise pero tuvieron que volver y coger a Crabbe entre todas. Cuando por fin consiguieron meter los cuerpos de las serpientes dentro del armario de las escobas, Ginny cerró la puerta con emoción. El lugar era algo oscuro y sucio. Parecía olvidado. Había algunas escobas viejas y telarañas por los rincones. Las chicas arrastraron a los Slytherins apoyándolos contra una de las paredes. Parvati se acercó a Goyle con la intención de arrancarle un pelo, pero lo hizo de una forma tan brusca, que se llevó un mechón entero.

— ¡Pero Parvati! ¡Qué bruta eres! — exclamó Hermione riéndose.

— Cuando despierte, le va a doler y va a tener media cabeza calva— se mofó Lavender.

Ginny centró toda su atención en Blaise y se aproximó a él agarrándolo fuertemente del cabello y alzando su rostro hacia arriba para que todas lo viesen.

— ¿Ahora qué, violador maldito? — dijo mirándolo con chulería y empezando a cogerle de las mejillas para hacer muecas absurdas al estilo pececito— ¿Te desnudo yo a ti ahora? — y comenzó a tocarle los pectorales imitando lo que él le había hecho anteriormente.

Todas se miraron entre sí y rompieron a reír.

— Ginny, respira... cálmate... — dijo Parvati entre risas— quítale el pelo de una vez.

Cuando consiguieron lo que necesitaban, se dispusieron a salir del armario, pero observaron un cubo que desprendía muy mal olor.

— ¡¿Cuánto tiempo lleva eso ahí?! ¡Huele que apesta! — dijo Ginny tapándose la nariz y poniendo una mueca de asco.

— No lo sé, pero es insoportable...— contestó Lavender.

— ¿Os acordáis de la bomba fétida de anoche? — dijo Hermione con un brillo intenso en la mirada.

— ¿Estáis pensando lo mismo que yo? — preguntó Parvati.

Todas miraron a Luna que estaba jugando felizmente con una araña en uno de los rincones.

— Lunita... ven cariño... — dijo Lavender con voz dulce— ¿por qué no tiras lo que hay dentro del cubo sobre estas criaturitas?

— De acuerdo, no hay problema— contestó inocentemente.

Cuando Luna alzó a cámara lenta el cubo con una dulce sonrisa en su rostro y arrojó lo que había en el interior encima de los chicos, una cosa verde, viscosa y maloliente se extendió por sus cuerpos dejándolos empapados de arriba abajo.

— ¡OH NOOOO! ¡QUÉ ASCO! — chilló Lavender abriendo la puerta del armario para salir de allí apresuradamente mientras se tapaba el rostro con la túnica para evitar oler aquella asquerosidad.

Parvati, Ginny y Hermione la siguieron desternillándose mientras Luna cerraba la puerta del armario y se aproximaba a ellas dando brincos felizmente.

— Luna, tú que sueles ver cosas y criaturas extrañas… ¿Había algún ser en ese caldo verde? — preguntó Parvati con curiosidad.

— No he visto nada— respondió con tono calmado— aunque a mí no me parecía que oliese mal.

— ¿Qué dices Luna? — preguntó Ginny mientras se acercaban a la Sala Común— ¡Tienes el olfato atrofiado!

— Por cierto, Luna— añadió Hermione— cuando nos tomemos la poción, tú estarás en el Gran Comedor para ver si vienen las serpientes, ¿verdad?

— Sí... Allí estaré...ahora somos amigas...

— ¡Por supuesto que sí! — exclamaron todas al unísono abrazándola efusivamente.

Luna se fue muy ilusionada en dirección al Gran Comedor mientras las demás se marchaban a su habitación entusiasmadas.

Draco entró en el Gran Comedor mirando hacia todos los extremos de la mesa de Slytherin buscando a Pansy, hasta que la vio sentada al lado de Millicent Bulstrode. Por suerte, Astoria no estaba, lo que era un alivio, pues tenía que seguir ocultando sus romances sin ser descubierto. Se acercó decidido a Pansy y la agarró sin miramiento de la muñeca.

— Tenemos que hablar— le espetó.

— ¿Te ocurre algo…- intentó decir Pansy al ver que su querido Malfoy estaba muy alterado.

— No hables y limítate a seguirme— la interrumpió con tono cortante.

Transcurrieron varios minutos hasta que llegaron al quinto piso y Malfoy se paró en seco frente al cuarto de baño de los prefectos soltando la mano de Pansy ariscamente.

— ¡Frescura de pino! — gritó y entró arrastrando a Pansy.

Las ventajas de haber sido nombrados prefectos eran, que tanto él como Pansy, podían disfrutar de los beneficios de aquel cuarto de baño.

— ¿Te encuentras bien Draco? — preguntó con preocupación al ver que su rostro estaba crispado.

Alzó una mano para tocar suavemente la mejilla del Slytherin, pero él la apartó de un manotazo. Pansy lo miró asustada pero no tuvo tiempo de reaccionar porque Draco la cogió de los brazos atrayéndola hacia él, besándola con agresividad. Pansy malinterpretó el gesto pensando que Malfoy sentía un arrebato de pasión y le devolvió el beso con ansia, abrazándolo, pegando sus pechos a sus pectorales. Los brazos de Draco rodearon su cintura, agarrándola con vigor mientras Pansy levantaba la mano y acariciaba suavemente su cuello, entregándose por completo. Draco pensaba que una vez volviese a probar los labios de Pansy, todo habría concluido. Estaba seguro de que el deseo que sentía hacia la leona desaparecería para siempre. Sin embargo, seguía experimentando lo mismo...seguía obsesionado con aquel sutil olor a vainilla. Tuvo el impulso y la necesidad de terminar con aquello y se apartó rápidamente de Pansy, repelido.

—Draco, ¿Por qué te alejas? — preguntó angustiada.

— Porque me he cansado. Ya no me apeteces— le espetó.

Pansy se quedó paralizada. ¿Por qué le había dicho eso? ¿A caso era verdad? ¿Ya no quería estar con ella? ¿Había otra chica?

— ¡Draco, espera! — gritó al ver que el rubio platino se marchaba.

—Olvídate Pansy. Búscate a otro— contestó con desdén sin girarse.

— Pero es que me gustas tú Draco…no hay otro, y lo sabes— insistió Pansy cogiéndole del antebrazo intentando retenerlo.

Malfoy bufó asqueado. ¿Cómo diantres se iba a deshacer de ella? Era demasiado molesta…

— Pansy, a ver si te queda claro…no quiero estar contigo porque me aburres. No tienes nada de interesante— dijo Malfoy liberándose violentamente de su agarre.

Parkinson comenzó a llorar ante las duras palabras de Draco mientras él se esfumaba de allí dejándola completamente sola.

— ¡Blaise! ¡Despierta! — dijo Goyle zarandeándole.

Zabini abrió lentamente los ojos y vio que estaba en un sitio oscuro, viejo y lleno de escobas. Frente a él se encontraban Crabbe y Goyle mirándolo con preocupación y cubiertos de algo viscoso y…fétido.

— ¡¿QUÉ ES ESTO?! — gritó mirándose los brazos con repulsión— ¿qué narices ha pasado?

— No lo sabemos— contestó Goyle— Crabbe y yo no lo recordamos.

Blaise observó el lugar y fue entonces cuando se percató de donde estaban.

— ¡QUÉ HACEMOS EN EL ARMARIO DE LAS MALDITAS ESCOBAS! — dijo frunciendo el ceño y levantándose a toda prisa.

Al moverse, volvió a notar aquel olor intenso y asqueroso y sintió arcadas.

— ¡Salgamos de aquí! — gritó Goyle sacudiendo su túnica y salpicando aquella cosa a Crabbe en toda la cara.

— ¡¿Quién nos ha hecho esto?! — preguntaba Crabbe una y otra vez.

— ¿Habrán sido ellas, Blaise? — añadió Goyle frunciendo el ceño.

— ¿Tú qué crees imbécil? — contestó mientras abría la puerta lentamente para ver si había alguien por los pasillos— tenemos que ir a avisar a Theo y Draco, aunque… no tenemos pruebas...

— Está bien, pero antes vamos a quitarnos esta porquería de encima— dijo Goyle poniendo una mueca de asco.

—¿A qué esperamos para tomarnos la poción? — preguntó Parvati impaciente dando vueltas alrededor de la habitación.

— Necesitamos ropa de chico— contestó Hermione— Lavender, ¿te encargas tú de ir al cuarto de Harry? Creo que no hay nadie en la habitación.

— Vale, yo me encargo. Id preparando la poción— y salió del cuarto emocionada.

Hermione sacó cuatro vasitos que tenía guardados en un cajón de su mesita de noche y dividió la poción para que hubiese suficiente para todas. Arrojaron los pelos dentro de cada uno y esperaron a que llegase Lavender.

— Nunca he tomado multijugos— dijo Parvati poniendo cara de asco al ver que el contenido del vaso era repugnante— ¿cuánto durará el efecto?

— Con la cantidad de la que disponemos… aproximadamente entre una hora y media o dos como mucho…— contestó Hermione— y por cierto, sabe genial— añadió con sarcasmo.

— Me estás animando mucho…— suspiró Parvati.

— Da igual que esté asquerosa. Ya hemos llegado hasta aquí— añadió Ginny con coraje— tenemos que terminar.

La pelirroja se llevó la poción a los labios con decisión sin prestar demasiada atención a algunos detalles de importancia.

— ¡Ginny! ¡No! ¡La ropa! — gritó Hermione intentando impedirlo pero no le dio tiempo porque la pelirroja se había bebido hasta la última gota.

El cuerpo de Ginny comenzó a cambiar de forma, altura y color, mientras su uniforme empezaba a quedarle cada vez más ajustado.

— ¡Ayudadme! — chilló al ver que la ropa se encogía tanto que le hacía daño y Parvati y Hermione se apresuraron a arrancarle la blusa.

El pecho de Ginny había desaparecido dando paso a unos pectorales, unos marcados abdominales y una piel oscura muy exótica. Parvati y Hermione alzaron el rostro lentamente hacia arriba para ver la cara de Ginny que ahora era nada más y nada menos que la de Blaise Zabini. Ese instante de silencio se rompió al entrar Lavender en el cuarto.

— ¡PERO QUÉEEEEE! — exclamó atónita al ver a Zabini únicamente con la falda del uniforme.

— ¡QUÍTATELA GINNY! ¡Antes de que me muera de la risa! — chilló Parvati intentando desabrocharle los botones.

— Lo haré yo misma— contestó dándole un manotazo en la mano— vaya… aún sueno como yo… tengo que hablar como si fuese un violador…Patil…¡deja que te toque!

— ¡Ahh no! ¡Para! — exclamó Parvati corriendo por toda la habitación mientras ''Blaise'' iba detrás de ella intentando manosearla.

— Os recuerdo que no tenemos mucho tiempo— dijo Hermione intentando poner tono serio pero era incapaz— ¡cámbiate de una vez, Ginny!

— Está bien...— bufó comenzando a desabrocharse el botón— solo quería un poco de diversión...

— Resérvate para luego... — dijo Hermione mientras cogía la ropa que Lavender había traído, pero un grito ensordecedor la interrumpió.

— ¡POR MERLÍN, SUS BARBAS Y TODA SU FAMILIA! — chilló Ginny al caer su falda y braguitas al suelo.

— ¿Qué pasa? ¿Qué ocurre? — preguntaron Parvati y Lavender acercándose.

— ¡PERO QUÉ DEMONIOS ES ESO! — chilló Parvati sorprendida.

— ¡Parece un basilisco! — dijo Lavender asustada señalando algo.

Hermione se aproximó y cuando vio la parte más íntima de Blaise, palideció.

— ¡Por Merlín Ginny! ¡Tápate por favor! — exclamó girando el rostro avergonzada, pero las demás no podían apartar la vista de aquella cosa tan extremadamente grande— ¡Lo digo en serio! ¡Vístete Ginny!

La pelirroja fue a coger la ropa que había dejado Lavender encima de uno de los baúles pero se paró en seco frente a un espejo al ver reflejado a Blaise desnudo...sin nada de ropa… viendo sus perfectos músculos definidos, sus marcados abdominales, aquella piel tan oscura y… eso… esa cosa de gran tamaño… Ginny notó como su piel comenzaba a quemarle y a notar una sensación extraña... algo estaba creciendo en su nuevo cuerpo...

— ¡PERO QUÉ ME ESTÁ PASANDO! ¡NO! ¿POR QUÉ? — exclamó horrorizada poniéndose las manos en esa parte intentando que volviera a su sitio, pero cuanto más la tocaba... más crecía...

— ¿Qué demonios has hecho Ginny? — preguntó Parvati sin poder dejar de mirar a esa zona.

— ¡NO LO SÉ! ¡PERO QUIERO QUE TERMINE! — dijo abalanzándose en plancha sobre su cama para ocultar aquella cosa que tenía vida propia.

— ¿En qué estabas pensando pillina? — añadió Lavender con sorna.

Hermione seguía horrorizada con las manos en la cara. Sin duda una experiencia como esa... le dejaría secuelas de por vida...

— Venga Ginny, ¿o debería llamarte Blaise? No te preocupes... ya se te pasará— se mofó Parvati sentándose en el colchón y frotándole la espalda para tranquilizarla.

— ¡Pues tráeme la ropa! — gritó Ginny sin despegar el rostro de la almohada— no pienso levantarme estando así.

— De acuerdo…— dijo Parvati y le dio una cachetada en el trasero— ¡vaya! Menudo trasero tan duro tienes ahora...

Ginny bufó molesta y esperó a que Parvati le diera la ropa para correr las cortinas de su dosel y comenzar a vestirse.

— Será mejor que nos vistamos antes de tomarnos la poción— sugirió Hermione comenzando a ponerse la blusa y pantalones oscuros que había traído su amiga— por cierto Lavender… solo has traído ropa para dos…

— Es lo único que he podido conseguir, pero...tengo una idea— sonrió mientras se aproximaba a su baúl— como Parvati y yo vamos a ser Crabbe y Goyle…bueno…he pensado en otra cosa...

Hermione enarcó una ceja y vio en ese momento como Lavender se inclinaba para sacar de su baúl dos tutús de ballet.

— ¿De dónde demonios has sacado eso? — preguntó sorprendida.

— Digamos que mi tía es un poco… especial… está regalándome modelitos a todas horas— explicó mientras le enseñaba los vestidos— el tutú celeste me lo regaló cuando tenía trece años y el rosa con catorce…siempre ha tenido obsesión por el ballet...

— Ya veo…— añadió Parvati.

— Pero son excesivamente pequeños. Cuando estéis transformadas…van a explotar…— contestó Hermione reprimiendo una carcajada.

— No hay problema— dijo Parvati sacando la varita de su bolsillo y señalando a los tutús—¡Engorgio! —y aumentaron de tamaño.

Lavender y Parvati se cambiaron mientras Hermione iba a ver si Ginny ya estaba lista. La pelirroja corrió las cortinas del dosel y salió vestida.

— ¡Hola bellezas! ¿Queréis pasar una noche loca conmigo? — dijo poniendo voz de hombre.

— ¡Para, por favor! — respondió Hermione con una sonrisa mientras le abrochaba el primer botón de la camisa.

— No, déjalo como está. A Zabini le gusta ir provocando— dijo Ginny volviendo a desabrocharlo.

— ¡Ya estamos listas! — exclamaron Parvati y Lavender dando saltitos emocionadas.

Lavender llevaba el tutú rosa y Parvati el celeste. Parvati se acercó con valentía a la mesita de noche y cogió la poción que contenía los pelos de Goyle. La miró durante unos instantes con una mueca de asco pero finalmente, la bebió. Lavender realizó la misma operación y comenzaron a transformarse a la vez, dejando de lado sus cuerpos femeninos para dar paso a los matones de turno.

— ¡Eres Crabbe! — chilló Parvati dando saltitos y señalando a Lavender con el dedo índice— ¡qué horror!

— ¿Tú te has mirado? ¿Goyla? A partir de ahora te llamaré así…— se mofó Lavender.

Parvati se llevó las manos al rostro y fue a mirarse al espejo. Lavender fue tras ella y se paró en seco al verse de aquella forma tan ridícula. Ambas se miraron atónitas durante unos segundos y Ginny les echó los brazos por encima.

— ¡Chicos! Vamos a buscar a unas titis, ¿o preferís ballet? — preguntó Ginny continuando con el papel de Blaise mientras Lavender se ponía a danzar de puntillas, girando por toda la habitación.

— Soy Crabbe y soy todo un profesional de la danza clásica— se mofó intentando dar giros rápidos, pero al no controlar muy bien el peso de Crabbe, perdió el equilibrio golpeándose la cabeza contra uno de los postes de la cama.

— ¿Te has hecho daño? — preguntó Parvati con diversión.

— Si me doy otro golpe como este en la cabeza… entonces sí que acabaré siendo Crabbe— contestó frotándose la frente.

— Solo quedas tú…Granger... — añadió Ginny mirándola seductoramente.

— Esto te ha afectado Ginny, no hace falta que finjas ser Zabini ahora…das miedo…— respondió Hermione cohibida mientras Parvati y Lavender se cogían de las manos y comenzaban a brincar.

— ¡Espera! ¡Así será mejor! — exclamó Lavender sacando un pastelito de chocolate de un cajón y engulléndolo— aogghra si parezcogg Crabbe.

— Parece que Goyle ha perdido peso. Está más delgado— añadió Parvati manoseándose todo el torso.

— Es verdad— contestó Ginny— pero con ese tutú celeste no lo parece…

— Mione, no tenemos mucho tiempo— dijo Lavender mientras continuaba danzando felizmente alzando los brazos.

— Voy— respondió terminando de vestirse y cogiendo temblorosamente la poción.

Una vez bebiera de ella se transformaría en su más odiado enemigo. Tendría su cuerpo… y eso la ponía muy nerviosa. Hermione tragó saliva y se llevó lentamente la poción a los labios. Cuando terminó de beberla, su cuerpo comenzó a crecer y su piel adquirió un tono más claro. Su cabello castaño comenzó a encogerse y a volverse de un rubio platino mientras que sus ojos miel pasaban a ser grises iceberg en un segundo.

— ¡Ahh Merlín! ¡MALFOY, MALFOY! — chilló Parvati escondiéndose detrás de Lavender.

Hermione se aproximó al espejo y se quedó sin habla. Ahí estaba...era él...no había diferencia. Se llevó una mano a aquel lustroso cabello y la pasó por él apreciando su suavidad. Realmente tenía un bonito cabello.

— Bien, vamos a hacer una prueba— dijo Ginny irrumpiendo en sus pensamientos y echándole un brazo por encima— tienes que sonar como él.

— ¡Eso, eso! — exclamó Parvati dando palmadas.

— Odio a Granger, San Potter y la comadreja. Si dependiera de mí y de mi padre, ya estarían fuera de Hogwarts— dijo arrastrando las palabras y con arrogancia— estoy orgulloso de ser de Slytherin y no hay ninguna que no esté loca por mí.

Lavender, Parvati y Ginny comenzaron a darle palmadas en la espalda felicitando su actuación.

— ¡Se te da mejor de lo que pensaba Mione! — exclamó Lavender.

— Bueno… supongo que…han sido muchos años aguantándole…— suspiró desabrochándose los primeros botones de la camisa y dándose el toque final.

— ¡Es la hora chicas… o mejor dicho… chicos! — carraspeó Ginny dirigiéndose a la puerta.

— Aprovechemos ahora, que no hay nadie en la Sala Común— añadieron Parvati y Lavender andando de puntillas muy metidas en el papel de bailarinas.

—Está bien— respondió ''Draco'' con aire altanero poniéndose en cabeza como si fuese Míster Universo.

Todas se miraron por última vez con los nervios a flor de piel y se dirigieron al Gran Comedor como si fuesen gladiadores a punto de salir a la arena. La diversión no había hecho nada más que comenzar…

¡tarán! ¡espero que os hayáis reído tanto como yo escribiendo este capítulo! ¿qué es lo que ocurrirá ahora? ...

Agradezco enormemente a todas aquellas que me estáis escribiendo o siguiendo mi historia porque me animan a continuar! Y para las nuevas lectoras... animaos y dejad vuestras opiniones :D

Para todas aquellas que escriban, aparecerán Blaise Zabini y su basilisco debajo de vuestra cama... cuando estéis durmiendo... y Malfoy obviamente entre las sábanas xDDD

Un beso a todas! :D