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El príncipe durmiente de las serpientes — capítulo 4
Draco despertó por la mañana y vio que sus amigos seguían durmiendo como troncos. Comenzó a recordar todo lo que había sucedido la noche anterior y metió la mano en su bolsillo para sacar el pañuelo. Tenía que esconderlo para que sus amigos jamás descubrieran lo que había hecho, se levantó y abrió uno de los cajones de su mesita de noche. Sacó una pequeña cajita negra con el dibujo de una serpiente plateada en el centro, donde guardaba a veces sus pertenencias más valiosas, entre ellas el anillo, y metió el pañuelo, cerrándola de un golpe.
— Draco, ¿qué haces despierto? — preguntó Theo incorporándose con los ojos medio cerrados y el pelo completamente alocado.
— Nada, no es asunto tuyo— contestó secamente mientras metía la cajita en el cajón y lo cerraba.
— ¿Qué pasaría en la Torre de Gryffindor cuando nos fuimos? — preguntó con curiosidad quitándose la camisa del pijama.
— Probablemente se despertasen San Potter y la comadreja al oír el escándalo, aunque no sé qué ocurriría luego— contestó mientras comenzaba a ponerse el uniforme para ir a clase.
— ¡Ahora nos dejarán en paz!— exclamó Blaise con emoción levantándose de un salto al escuchar la conversación— ¡les hemos dado un buen susto!
— Eso espero— suspiró Theo— por lo menos hoy no faltaremos a pociones.
— Es verdad….aunque de todas formas, yo me quede insatisfecho...— se quejó Blaise dando un puñetazo al colchón.
— Blaise… últimamente estás…no sé…— intentó decir Theo con miedo.
— ¿Estoy cómo Theo? — preguntó enfadado.
— No sé… le hiciste eso a Ginny… luego querías quitarles la ropa a todas…— continuó con la voz entrecortada.
— Vamos, que tienes las jodidas hormonas fatal— le espetó Draco.
— ¡Qué esperabais! Se lo merecían… además a mí la pecosa y sus amiguitas no me van… yo ya tengo a Daphne, que por cierto esta noche he quedado con ella y quiero que os larguéis y me dejéis la habitación libre, a ver si consigo de una maldita vez lo que quiero de ella… — contestó mientras se acercaba a la cama de Crabbe para despertarle.
— No vas a conseguir nada de eso con Daphne— dijo Draco fríamente poniéndose la túnica- no es como Astoria.
—Eso ya lo veremos Draco— respondió Blaise—este tonto no se despierta— añadió al ver que aunque zarandeaba a Crabbe seguía durmiendo como un oso perezoso.
Se aproximó a su mesita de noche para sacar de uno de los cajones una pluma negra con reflejos verdosos y la aproximó a la nariz de Crabbe. Al notar ese intenso cosquilleo hizo un movimiento brusco y se cayó de la cama estrepitosamente. Theo y Blaise pegaron una carcajada y Goyle se levantó medio dormido, asustado, pensando que iba a ser atacado por las chicas nuevamente mientras que Crabbe seguía roncando tumbado en el suelo, indiferente al golpe.
— ¡No volváis a hacer algo así! Casi me da un infarto— dijo Goyle agitado.
— Estás muy sensible últimamente— se mofó Theo.
Draco bufó y se limitó a terminar de vestirse para ir a la clase de pociones que tenían esa mañana. No podía estar pendiente de las tonterías de sus amigos. Tenía cosas más importantes en las que pensar, como las reacciones que estaba experimentando hacia Hermione.
Cuando consiguieron despertar de una maldita vez a Crabbe y llegaron a pociones, Snape les echó la bronca del siglo por haber faltado a clase el día anterior, pero al tratarse de Draco y sus amigos no les puso ningún castigo. Solamente les advirtió de que no lo volviesen a hacer bajo ninguna circunstancia.
— Hoy… van a elaborar una muestra de Veritaserum que dejarán en mi mesa cuando la clase…haya concluido— dijo arrastrando las palabras mientras daba vueltas lentamente alrededor de las mesas— lo harán por parejas y no quiero oír absolutamente… ningún ruido.
Hermione se puso nerviosa. No quería que su pareja fuera Malfoy. No sabía cómo reaccionar ante todo lo que había pasado en esos últimos días. Por un lado estaba furiosa por su visita nocturna durante la noche anterior, pero por otro lado no dejaba de recordar el instante en que comenzó a desabrocharle la camisa del pijama.
— Granger, póngase con Potter— dijo Snape mientras se acercaba a su mesa.
Hermione suspiró aliviada. Durante el tiempo en que había estado inmersa en sus pensamientos, no se había percatado en como Snape había dividido la clase. Observó con preocupación a sus amigas, para ver si habían caído con alguna de las serpientes y por desgracia Luna estaba con Theo. Ginny no se encontraba allí, puesto que era de un curso inferior y su horario de pociones era diferente así que se había librado del sufrimiento. Draco estaba en una de las mesas junto con Blaise mientras que Ron había caído con el tonto de Crabbe y Goyle estaba con Seamus. De la última pareja no saldría nada bueno. Explosión asegurada.
— Hermione, ¿qué es lo que pasó exactamente anoche? — preguntó Harry mientras comenzaban a preparar la poción y a verter los ingredientes en el caldero.
— Ya os lo expliqué— bufó malhumorada— ¿por qué tienes tanto interés Harry?
— No sé... es que llevas varios días con Lavender y las demás a todas horas y nos has dejado un poco de lado a mí y a Ron— susurró disimuladamente al ver que Snape los taladraba con la mirada.
— Tengo mis motivos Harry y además, son cosas de chicas… ahí no entráis vosotros— contestó fríamente.
Harry notó que el comportamiento de Hermione era demasiado extraño. Se ponía muy nerviosa al contestar, como si estuviese ocultando algo. Pero no sabía de qué se trataba. Se limitó a no seguir con la conversación y a continuar elaborando la poción por tal de que Snape no les sustrajera puntos.
— Oye, con respecto a lo de anoche... — dijo Theo a Luna con preocupación mientras ella lanzaba los ingredientes al caldero, ignorando por completo que estaba junto a una de las serpientes.
— Veo normal que tomarais represalias después de lo que ocurrió, aunque Zabini se pasó de la raya, pero tú no intentaste nada... no me caes mal Theo— contestó con tono dulce.
Nott se quedó sorprendido por las palabras de Luna. En ellas se veían sinceridad y no estaba enfadada en absoluto…además lo había llamado por su nombre, mientras que a Blaise seguía nombrándolo por su apellido. Estaba seguro de que aquello era una trampa. Esa sonrisa inocentona de la chica Ravenclaw era demasiado sospechosa. Tenía que avisar a sus amigos cuando saliera de clase, pero mientras tanto... le seguiría la corriente.
—Y si supuestamente no te caigo mal, ¿por qué me pegaste un colchón a la espalda? Lo pasé muy mal esa mañana por tu culpa— contestó frustrado al recordar aquel momento de estrés agotador.
— Lo siento Theo, solo fue una broma. No volverá a suceder— respondió con tristeza.
''Definitivamente esto es demasiado raro… tengo que avisar a Blaise y los demás…'' —pensó mientras se rascaba la cabeza.
—Theo, ten cuidado— le advirtió Luna agarrándole suavemente al ver que estaba demasiado distraído e iba a usar un ingrediente equivocado.
Nott se aceleró al notar repentinamente la mano de Luna sujetándole el antebrazo.
— Tienes razón, no…volveré… a equivocarme... — contestó con la voz entrecortada.
Theo la observó. Tenía un cabello rubio que le llegaba hasta la cadera. Sus ojos...eran tan claros...Nunca se había fijado en ella de esa forma. Luna lo miró a la cara y retiró rápidamente la mano sonrojándose.
— Por cierto... tú tampoco me caes mal, Luna— añadió con una sonrisa indescifrable.
— ¡Tss! ¡Venid! — siseó Ginny desde el fondo del pasillo al ver salir de la clase de pociones a las demás. Todas se acercaron a paso ligero.
— ¿Qué pasa? — preguntó Lavender sacando un poco de pintalabios rosa y comenzando a retocarse.
— Deberíamos ir a por la poción multijugos del despacho de Snape después del almuerzo— sugirió la pelirroja.
— Pero no podemos ir todas, somos demasiadas— contestó Parvati en voz baja mientras se alejaban en dirección a la Torre de Gryffindor.
— Solo puede ir una— añadió Hermione— yo puedo encargarme de coger el mapa y la capa.
— ¿Y quién irá al despacho de Snape? — preguntó Luna con preocupación.
— Yo— contestó Lavender con aire sonriente.
Todas se sorprendieron ante la decisión alocada de su amiga.
— ¿Estás segura Lavender? — preguntó Hermione atónita.
— Mione… yo soy como los ninjas, me ves y de repente desaparezco— contestó soltando una risita.
— Si que estás convencida…— añadió Parvati— bueno la verdad es que nos quitas un peso de encima a las demás…
— ¿Y qué vamos a hacer para conseguir los pelos? — preguntó Ginny confusa.
— Con Crabbe y Goyle será relativamente fácil— comentó Hermione— de hecho no sería la primera vez que lo llevo a cabo.
— ¿A qué te refieres Hermione? — preguntó Luna con curiosidad.
— En segundo curso, les preparé unos pastelitos rellenos de pócima del sueño que les dieron Harry y Ron más tarde y conseguimos sus pelos— explicó.
— ¿No es la primera vez que haces poción multijugos de ellos? — preguntó Lavender horrorizada.
— No… y bueno la historia… es demasiado larga. Ahora concentrémonos en el plan— dijo suspirando.
— Vale, Crabbe y Goyle son unos glotones, pero... ¿qué hacemos con Zabini y Malfoy? — preguntó Parvati enarcando una ceja.
— Zabini suele irse de vez en cuando a comer con Crabbe y Goyle así que es probable que caiga en la trampa… pero Malfoy… bueno… yo me encargo de eso— dijo nerviosamente.
Luna la miró con atención durante unos instantes porque sabía que había algo extraño entre ambos. Algo que ella no comprendía.
— Os olvidáis de Nott— añadió Lavender— ¿Luna te ocupas tú de él?
— Esta vez no voy a participar— respondió con calma.
— ¡Qué estás diciendo! — gritó Parvati furiosa— ¿te falta un tornillo o qué?
— Me da pena Theo, anoche solo quería marcharse de la habitación…y no intentó desnudarnos como Zabini— dijo Luna.
— ¡Y encima lo llamas por su nombre! — exclamó Ginny.
— En parte tiene razón. Nott se mantiene al margen y probablemente no vuelva a hacer nada— añadió Hermione.
—Bueno Luna… si tú no estás dispuesta a participar, tendremos que hacerlo nosotras en otra ocasión— dijo Lavender.
— Os ayudaré a conseguir los pelos de Zabini, Crabbe y Goyle, pero no beberé poción multijugos. Aunque estaré en el Gran Comedor para vigilar por si vienen los auténticos antes de que aparezcáis vosotras transformadas— explicó.
— Está bien— respondió Ginny— quedamos a las seis en el Gran Comedor. Lavender irá a por la poción, Hermione se encargará de Malfoy y nosotras de los pastelitos.
— ¡De acuerdo!— dijo Parvati emocionada.
— Daphne, ¿esta noche vienes a mi habitación? — dijo Blaise sentado en uno de los sillones verde botella de la sala Común al verla pasar con Astoria.
— No puedo Blaise, tendremos que dejarlo para otra ocasión, tengo unas cuantas cosas que hacer— contestó con desánimo mientras salía de allí.
Draco, Theo, Crabbe y Goyle que estaban sentados junto a él, soltaron unas risitas al ver que el plan de su amigo se había hecho añicos.
— ¡No os riais cabrones! — gritó malhumorado— Pronto lo conseguiré. Ya veréis…
— Sí… bueno…— contestó Theo aún riéndose— tengo algo que contaros— añadió dirigiéndose a todos.
— ¿El qué? — preguntó Draco apoyando sus brazos en el respaldo del sofá.
— En pociones… Lovegood estaba demasiado simpática. Me ha pedido perdón— explicó— ¿no os resulta sospechoso?
Malfoy se levantó de un salto.
—Desde luego, están tramando algo— contestó arrastrando las palabras.
— De todas formas, no le hagas mucho caso a la loca…—se mofó Blaise— por algo le dicen lunática.
Theo se sintió mal por el comentario de su amigo. Él estaba al corriente de cómo la llamaban, pero aún así no era partidario de usar motes despectivos para referirse a cualquiera.
—Tenemos hambre— dijo de repente Crabbe levantándose del sofá.
— ¿Quién se viene? — añadió Goyle.
—Solo pensáis en comer…— bufó Blaise— pero bueno… yo también estoy hambriento, así que os acompaño…¿Vosotros dos venís?
— Tengo que echarle un vistazo a unos apuntes de Defensa Contra las Artes Oscuras— respondió Theo levantándose para dirigirse a una de las mesas de la Sala Común.
— Yo iré más tarde— dijo Draco volviéndose a su dormitorio— he quedado con Pansy en un rato.
— ¿Cuándo te vas a decidir? — preguntó Blaise dándole un codazo— ¿Astoria o Pansy? Si te pillan, te quedas sin pelotas Draco…
—Por ahora no sé que responder a eso Blaise— suspiró mientras se marchaba en dirección a la habitación.
En realidad, no tenía ganas de pasar un rato a solas con Pansy o con Astoria. No las deseaba...se había aburrido de ellas. Lo que en realidad quería... era otra cosa.
''¿En qué mierda estás pensando? —se preguntó a si mismo llevándose una mano al rostro y tumbándose en su cama—Olvídate de Granger. Olvídate, joder. ''
Pero era incapaz. Cuanto más intentaba olvidarla u odiarla, más deseo sentía. Necesitaba verla y desahogarse para eliminar esa sensación que se estaba apoderando de él. Tenía que encontrarla. Tenía que hacer que no se negara y cayese en sus brazos. Se levantó decidido y fue en dirección a la puerta. Justo en ese instante entró Pansy.
— Draco, ya estoy aquí... ¿a dónde vas? — preguntó extrañada al ver que Malfoy pasaba de largo.
— Pansy, será mejor que te vayas y me dejes hoy tranquilo. Tengo cosas que hacer— respondió con desdén.
Parkinson se sintió molesta ante el comentario de Draco. No entendía a que se debía ese repentino cambio de humor.
— Si quieres podemos quedar esta noche— sugirió con una sonrisa esperanzadora.
Draco se paró en la puerta y estuvo a punto de decirle que no, pero entonces se le ocurrió que si desahogaba ese deseo reprimido con Hermione y luego volvía por la noche a los brazos de Pansy, probablemente se olvidaría de ella.
— Está bien— respondió secamente marchándose de la habitación.
Hermione había conseguido el mapa del merodeador y la capa de invisibilidad en una visita discreta al dormitorio de los chicos aprovechando que todos se habían ido a almorzar.
—Bueno Lavender, ya sabes lo que tienes que hacer. La poción multijugos está en uno de los estantes del despacho de Snape. Es un gran frasco de color negro. Creo que con eso habrá suficiente para todas— dijo Hermione mientras cogía unos cuantos libros para marcharse a la biblioteca y pensar en cómo iba a conseguir el pelo de Malfoy.
—De acuerdo… y con el mapa vigilaré si viene Snape— contestó con aire sonriente.
— Eso es… nos vemos a las seis en el Gran Comedor— respondió Hermione.
Lavender se puso la capa, murmuró el hechizo del mapa del merodeador y se marchó en dirección a las mazmorras. Cuando llegó allí, no había rastro de alumnos por los fríos pasillos, así que se quitó la capa y murmuró un hechizo para conseguir abrir la puerta. En ese instante, no estuvo atenta al mapa y Cormac apareció por el fondo del pasillo. McLaggen se paró en seco al ver a Lavender y recordó la escena que había vivido la noche anterior. Fue entonces cuando reaccionó y se dio cuenta de que la chica estaba intentando entrar en el despacho de Snape.
— ¿Qué narices estás mirando Cormy? — preguntó nerviosa intentando coger el mapa que se le había caído al suelo al verle.
— ¿Y qué estás haciendo tú? — dijo desviando la pregunta.
''Porras…me ha pillado…''— pensó Lavender mientras tragaba saliva.
—Bueno… ya me has visto… necesito que me ayudes y te quedes calladito— dijo pegándole un tirón del brazo y arrastrándolo al interior del despacho.
— ¿Estás loca? Yo no pienso ayudarte en esto— respondió liberándose bruscamente de la mano de Lavender.
— Bien, pues entonces iré contando por ahí lo que pasó anoche…— dijo con maldad.
Cormac bufó. Le había costado convencer a todos los que habían presenciado la escena de que no dijeran nada, pero finalmente lo había logrado. No podía dejar que Lavender lo fuese soltando a los cuatro vientos.
— Está bien… pero date prisa— contestó después de una larga pausa.
—Sí, sí, eso no lo dudes— dijo empujándolo para entrar en el despacho.
El sitio era oscuro y lúgubre rodeado por un montón de altas estanterías con grandes frascos llenos de cosas desagradables y viscosas.
— A todo esto Lavender, ¿qué narices estás buscando y para qué has entrado aquí? — preguntó Cormac con curiosidad.
—Necesito multijugos pero no la veo— respondió sin dejar de mirar por toda el despacho.
— ¿No será eso de allí? — dijo señalando un bote oscuro que estaba situado en la parte más alta de una de las estanterías.
— ¡Eso es Cormy! ¡Eso es! — exclamó eufórica aproximándose rápidamente para coger la poción, pero estaba demasiado alto y no llegaba— ¡porras!¡Cógela tú!
— No puedo, yo tampoco llego—contestó Cormac poniéndose de puntillas y alzando el brazo para intentar conseguir el frasco— y no me llames Cormy…— añadió malhumorado.
— Bueno... pues súbeme— le instó.
— ¿Y por qué no usas un hechizo? — sugirió.
— ¡Ni hablar! Estoy demasiado nerviosa como para hacer un hechizo. Algo puede salir mal. Prefiero cogerla yo misma. Y por cierto, te llamo como me da la gana. ¡Súbeme! — gritó con impaciencia.
Cormac suspiró con desgana y se agachó mientras Lavender se subía sobre sus hombros a horcajadas rodeándole el cuello con sus muslos. Cormac al sentir el calor de sus piernas rozándole la cara, se levantó como un resorte casi perdiendo el equilibrio lo que provocó que Lavender lo cogiese del cabello y apretase fuertemente sus muslos para no caerse.
— ¡Ten cuidado! ¡Me vas a tirar idiota! — exclamó Lavender recuperando el equilibrio— ¡Sujétame!
— ¡Venga! ¡Cógelo de una vez! — contestó agarrándola fuertemente por los muslos.
— No seas tan pesado, estoy en ello— dijo inclinándose un poco más y rozando el tarro con los dedos— ¡Súbeme más! Casi lo tengo.
Cormac en su último esfuerzo, intento ponerse de puntillas. Aún estaba demasiado confuso por todo lo que estaba sucediendo. En dos días había sufrido demasiados traumas y no estaba dispuesto a experimentar ninguno más pero tampoco podía quitarse el tacto de la piel de Lavender de la mente. Sus piernas eran extremadamente suaves y sus pechos…
— ¡Lo tengo! — exclamó con entusiasmo dando un pequeño bote que hizo que perdiesen el equilibrio y cayesen al suelo.
Lavender se aferró al frasco como si su vida dependiera de ello. La poción se había salvado pero había vuelto a aplastar a Cormac, solo que esta vez había sido con el culo sobre su cara. Cormac agitaba los brazos como un loco intentando liberarse y fue entonces cuando Lavender se dio cuenta de donde estaba sentada.
— ¡Ahhhh!¡Por Merlín! — gritó levantándose de un brinco— ¡Cormy lo siento!¡Lo siento! ¿Estás bien?
Pero Cormac parecía estar en trance, tenía la cara enrojecida y se había quedado sin respiración. Lavender preocupada, se aproximó y sin pensarlo, le dio un par de bofetadas bruscas hasta que reaccionó.
— ¡Pero qué haces! ¡Vas a matarme! — gritó Cormac intentando incorporarse.
— ¡No hay tiempo para hablar, debemos salir de aquí cuanto antes! — exclamó con ansiedad tirándole del brazo para levantarle.
Seguidamente cogió la capa, el mapa y el frasco y se esfumaron de allí a toda velocidad volviendo a cerrar la puerta con un hechizo.
— Bueno, ¿me puedes decir para que quieres esa poción? - preguntó Cormac mientras se dirigían a la Torre de Gryffindor— ¿y qué son esa capa y ese pergamino raro?
—No puedes comentar nada de esto Cormy, si no ya sabes que yo…— intentó decir.
— Lo sé…—bufó— no voy a decir nada, pero ya que te he ayudado, podrías contármelo.
— Te vas a quedar con las ganas Cormy— contestó adelantándolo a toda prisa para llegar cuanto antes a la Sala Común y dejar la capa y el mapa en su sitio.
— ¡Qué no es Cormy! ¡Es Cormac! — gritó mientras veía como Lavender se alejaba por el fondo del pasillo.
Lavender entró en la habitación vacía de chicos y dejó las pertenencias de Harry en su sitio. Luego fue al dormitorio de las chicas, escondió la poción en un lugar seguro y se dirigió al Gran Comedor donde estaban Luna, Ginny y Parvati, para ayudarlas con el plan de los pastelitos.
— Ya era hora de que llegases— dijo Ginny al verla entrar en la estancia— ¿qué has hecho con la capa y el mapa?
— Los he dejado en el baúl de Harry— contestó sentándose junto a ellas en la mesa de Gryffindor.
— ¿Has conseguido la poción? — preguntó Luna.
— Sí. Os dije que sería fácil, aunque…— respondió cabizbaja.
— ¿Aunque qué? Conozco esa voz Lavender, ¿qué ha pasado? — preguntó Parvati clavando su mirada en ella.
—Bueno… digamos que he recibido un poco de ayudita por parte de… Cormy— explicó con una risa nerviosa.
— ¡¿Cómo?! — gritó Parvati levantándose de un salto.
—No le habrás dicho nada ¿verdad? — preguntó Ginny con preocupación.
— No, no. Solamente me ha ayudado a coger el frasco y lo he amenazado con que si decía algo yo contaría lo de ayer…— contestó sonrojándose levemente.
— ¡Me lo ha contado Hermione! — exclamó Parvati— ¡tenía que haber salido a la puerta para presenciar esa escena!
— Mejor que no…— respondió Lavender avergonzada llevándose las manos al rostro.
En ese instante, le vino a la mente lo que había pasado en el despacho de Snape y esa escena era aún más embarazosa que la anterior. Dio un grito ahogado al darse cuenta de que llevaba falda. Lo que quería decir que Cormac le había visto las bragas. Unas bragas rosas con corazones que le regaló una de sus tías. No podía creer que justamente ese día, llevara precisamente esas bragas tan cursis.
— ¡¿Qué pasa?! — preguntó Parvati asustada al ver que el tono de su amiga se volvía rojo intenso en menos de una fracción de segundo.
— ¡AHH!¡NADA, NADA! — chilló levantándose y saliendo disparada del Gran Comedor.
— Pobrecita, estará muy afectada por que Cormac le tocase los pechos— suspiró Luna.
— ¡Mirad! — exclamó de repente Ginny— ¡Ahí están Blaise, Crabbe y Goyle! Vienen ellos tres solos… ¡cuando terminen de comer les seguimos y dejamos los pastelitos flotando por alguno de los pasillos de las mazmorras!
— ¡Genial! — sonrió perversamente Parvati.
Después de varios intentos desesperados por conseguir algo de concentración, Hermione se había rendido y marchado de la biblioteca al ver que era incapaz. Llevaba dos días sin poder centrarse en absoluto y no podía seguir por ese camino si quería sacar buenas notas. Pero antes de todo aquello, debía conseguir el pelo de Malfoy. Seguramente todas sus amigas ya habían cumplido parte del plan y la estaban esperando. Solamente faltaba media hora para que fuesen las seis y aún no había visto al príncipe de las serpientes, por lo que decidió ir a las mazmorras para ver si tenía suerte.
— Granger, ¿qué estás haciendo aquí? — dijo sorprendido al cruzarse con ella en uno de los oscuros y vacíos pasillos.
Hermione se paró en seco al verle frente a ella, sin túnica y sin corbata. Como solía ir después de clase.
— Ehh, no te importa…— contestó con la voz entrecortada y siguiendo hacia delante pero Draco la agarró de la mano haciendo que se cayeran sus libros al suelo.
— ¿Por qué vas en esa dirección? Allí solo está mi Sala Común— preguntó enarcando una ceja.
''¡Por Merlín, seré tonta!''— pensó Hermione sin dejar de mirarle.
— ¿Ibas a verme Granger? — dijo con aire seductor aproximándose a ella.
— No Malfoy, no te ilusiones. Yo no soy como tú, que vas robando besos y pañuelos... — contestó fríamente pegando un tirón para liberarse de su mano.
Draco la miró durante unos segundos en silencio. Sabía que ella lo estaba buscando. Lo notaba en sus ojos... sus ojos color miel...
— Ahora si no te importa, tengo cosas más interesantes que hacer— le espetó y se inclinó para coger sus libros y marcharse de allí.
''No puedo quitarle el pelo, estoy demasiado nerviosa, ¡contrólate Hermione!'' —pensó mientras aligeraba el paso para salir de las mazmorras pero Draco no le permitió marcharse y volvió a cogerla por la muñeca, aunque más fuerte que la vez anterior.
— ¡Te he dicho que me dejes Malfoy! Estoy harta de tus jueguecitos— dijo pero Draco la empujó con fuerza contra una de las frías paredes de las mazmorras.
Todos los libros volvieron a caer al suelo pero Hermione ni si quiera se dio cuenta al notar el cuerpo de Malfoy presionándola contra la pared. Hermione se sorprendió y comenzó a forcejear para liberarse, pero cuanto más lo hacía más se pegaba Draco a ella. No supo en qué momento ese forcejeo se convirtió en otra cosa. Ambos se miraron por unos instantes... intensamente... Hermione jadeaba por el esfuerzo y tenía los labios entreabiertos. Draco la miró con vehemencia, se acercó a su rostro lentamente y devoró sus labios. Poco a poco, las manos de Hermione se deslizaron por su perfecto cuerpo hasta llegar a la nuca, mientras él la besaba con pasión y le daba pequeños mordiscos en el labio inferior. Draco adentró su lengua en la boca de Hermione buscando la suya con anhelo, intentando eliminar aquel deseo que sentía hacia ella de una vez por todas, pero cuanto más iba profundizando en el beso, fue consciente de que no tenía suficiente. Quería más. Deslizó sus manos por la cintura de Hermione hasta llegar a su trasero, aferrándose, apretándolo y así, atrayéndola hacia él. Hermione no pudo contenerse y lo agarró con fuerza de la nuca. Corrían peligro. Estaban expuestos a que alguien los descubriese pero el deseo era tan fuerte, que se habían olvidado completamente de todo. No podían controlar más aquel ansia reprimida. Draco aproximó una de sus piernas y la empujó entre las de Hermione. La castaña sintió la tela del uniforme del rubio platino entre sus muslos y apretó la pierna de Draco con fuerza, intentando retenerle, lo que provocó que él soltase un gemido demasiado provocador. Hermione casi olvidó que tenía que hacerse con un pelo suyo de cualquier forma y aprovechó la situación para arrancarle uno disimuladamente. Draco sintió un tirón en su cabello y eso le excitó aún más. Le demostraba que Hermione también lo deseaba. Se apartó de sus labios lentamente y la miró sorprendido. Hermione metió el pelo disimuladamente en el bolsillo de su túnica pero Draco la tenía acorralada contra la pared, apoyando sus manos en la fría piedra y recostando su cuerpo contra ella.
— Malfoy…— dijo con voz temblorosa- tengo que…irme... además...nos pueden ver...
— ¿Seguro que quieres irte? — preguntó de una forma sensual rozando la mejilla de Hermione con sus labios.
La castaña no tenía fuerzas para hablar. Debía irse...cuanto antes... además, ya tenía el pelo, que era lo que estaba buscando, pero los labios de Malfoy seguían besando sutilmente esa parte tan sensible de su cuello. Aquello era como una droga pero tenía que volver a la realidad.
— Sí…— respondió ruborizándose.
Draco alzó su mano y apartó su cabello alborotado para tocarle la marca del cuello, casi extinguida.
— Como quieras Granger…— suspiró apartándose de ella y marchándose en dirección a su Sala Común— pero... no siempre me apetecerá.
— ¡Imbécil! A mí sí que no me volverá a apetecer, te lo aseguro— le espetó.
— Eso ya lo veremos Granger— respondió esfumándose en la oscuridad de las mazmorras.
Hermione bufó y se agachó para coger sus libros con manos temblorosas. Había sido débil. No podía permitir que eso volviese a ocurrir nunca más.
'' Maldita serpiente...''
Por suerte había conseguido el pelo y ya eran las seis. Tenía que ir a donde había quedado con las demás para ver si todas habían cumplido con su parte del plan. Salió a toda prisa de las mazmorras y se juró a sí misma que a pesar de que había besado a Draco Malfoy dos veces, jamás habría una tercera.
Pobre leona ilusa…
¡tarán! aquí se queda por hoy! ¿qué os ha parecido? A mí personalmente, me ha gustado mucho el acercamiento que han tenido Theo y Luna. Con respecto a Lavender y Cormac... me he reído muchísimo y me doy cuenta de que no tienen remedio xDDDDDD ahora...Blaise tiene un problema con sus hormonas ¿no creéis?xDD En el momento Draco/Herms... no se que se ha apoderado de mí...
Espero ansiosa vuestros comentarios! Un beso fuerte para todas :D