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Historia 135182 — capítulo 2
Dudas, lágrimas y recuerdos..::. Hermione ¿Estas bien?
Hermione
Las lágrimas no dejaban de emanar de mis ojos, me era imposible dejar de sollozar, cada segundo de la noche anterior podía clasificarse como el peor de mi vida.
Como podía haber sido tan estúpida, caer en su trampa…
Se escuchaban pasos al fondo, era él… venia buscarme….
Abrí los ojos de golpe, con un ligero sobresalto. Me incorpore con un dolor de cuello insoportable, había caído dormida en el mismo piso de los lavabos de prefectos.
"¿Tan mal había dormido?"
Restregué mis manos por mis ojos, aún estaban húmedos e hinchados.
Los dorados rayos de Sol se colaban por las ventanas, debía ser más de medio día.
Me acerque a uno de los espejos, tenía un aspecto horrible. Un escalofrió me recorrió de pies a cabeza.
Una parte de mí, intentaba convencerme de que no toda la culpa había sido suya, yo también se lo había permitido, pero una vocecita en el fondo de mi cabeza me recordaba que aquello no había sido como yo esperaba. No puedo asegurar haberlo pasado mal, pero tampoco lo había disfrutado…
a
-¡Por Merlín Granger! Eres jodidamente Deliciosa- exclamo el hombre fuera de sí.
Volvió de nuevo a los labios de Hermione, más delicadamente esta vez, hasta que, sin previo aviso fue la lengua de Hermione la que se introdujo en la boca del profesor.
Snape la sujeto con fuerza de la cintura, empujando aún más su espalda contra la fría pared de piedra.
Aquel beso era el más pasional en el que la castaña jamás hubiese participado.
No se dio cuenta en que momento, Snape había terminado por deshacerse de su camisa y también de su falda. Snape continuaba completamente vestido.
La besaba salvajemente, con hambre y desesperación. Hermione había llegado al punto de no saber si continuar correspondiendo aquello o romper el beso.
Snape levanto a la chica por la cintura y esta, instintivamente se sujetó a la cintura de él con ambas piernas.
El hombre la guio por la pequeña estancia, hasta atravesar una puerta que conducía a una enorme habitación de tapiz verde, con una enorme cama de dos plazas en el centro de la habitación, cubierta con pulcras sabanas negras.
El hombre arrojo con poca delicadeza a Hermione sobre la cama y se colocó a horcajadas sobre la ella.
Snape comenzó a besar y morder el cuello de lachica con desesperación mientras Hermione parecía no reaccionar.
El hombre deslizaba sus manos por todo el cuerpo de la chica, mientras Hermione movía torpemente sus manos por la espalda de él.
Snape comenzó a deslizarse por su abdomen recorriendo cada centímetro de la piel de la castaña con sus labios.
Hermione soltó un nuevo gemido de sorpresa al sentir a Snape sumergirse entre sus muslos. Instintivamente, Hermione cerró las piernas pero Snape, con poco a poca consiguió que la chica las abriera mostrándole todo su centro.
-¡Joder Granger, eres deliciosa!- exclamo el hombre una vez más fuera de sí.
Hermione
Snape había comenzado a recorrer toda mi intimidad con su lengua, arrancando fuertes gemidos desde mi garganta.
a
Y aquello, era solo lo que podía clasificarse como lo mejor de la noche.
Me puse de pie secándome los ojos una vez más.
No quería salir de los lavabos, era como si tuviese miedo de encontrármelo, de toparme con él…
Me daba vergüenza que pudiera encontrarme en aquel estado, luego de lo sucedido.
Tenía un aspecto terrible, contemplarme en el espejo representaba todo un reto personal, pues mi aspecto resultaba aterrador.
En fin, me duche. No podía continuar con aquella asquerosa sensación en mí.
Restregaba mi cuerpo con fuerza, como si intentase arrancar su esencia de mí. Su ser que, aunque no quisiera, había sido grabado con fuego a mi cuerpo.
a
Gemía con miedo, sentía su pene erecto en la entrada de su intimidad. Snape contemplaba a la castaña divertido.
-¡Granger eres tan estrecha!- exclamo sin reprimir un sonoro gemido que emanaba desde su garganta al tiempo que comenzaba a introducir su pene en la intimidad de la castaña.
-Vamos Granger, muévete conmigo- susurro el hombre ignorando los gemidos de dolor que Hermione dejaba escapar.
Después de un rato sintiendo a Snape dentro de ella, la castaña comenzó a acostumbrarse a sus enormes dimensiones. No consiguió reprimir un agudo gemido al sentir los finos dedos de Snape juguetear con su hinchado clítoris.
Los movimientos de Snape comenzaron a volverse más torpes y pausados al tiempo que Hermione sentía las olas de su primer orgasmo acercarse.
Ambos vinieron ruidosamente exclamando el nombre del otro.
a
Su virginidad le había sido arrancada de una manera diferente a como ella alguna vez lo pudo haber imaginado…
Termino de ducharse y salió de los baños de prefectos, con un ligero temblor en todo su cuerpo.
Era sábado por la mañana, nadie rondaba por los pasillos a aquella hora, y mucho menos con ese hermoso clima.
Caminaba tranquilamente, al tiempo que intentaba acompasar su respiración que aún se encontraba agitada.
-¿Hermione?
La castaña se sobresalto
-¡Por Merlín! Lupin me has asustado
-Lo siete pequeña- se disculpó el licántropo acercándose a la castaña para darle un beso en la mejilla.
Se detuvo un segundo a contemplarla.
-Hermione ¿Estas bien?
-¿Yo? Si Lupin, por supuesto, solo que me has asustado
El hombre la observaba
-Hermione ¿Has llorado?- inquirió el hombre sabiendo la obvia respuesta.
-¿Qué? Por su puesto que no- respondió la chica pasando automáticamente sus manos por sus hinchados y rojizos ojos.
Lupin continuaba mirándola fijamente.
-No te puedo mentir ¿Cierto?- dijo la chica dándose por vencida
-Te conozco pequeña, anda dime que ocurre
Los ojos color miel de la chica se conectaron con los almendra del licántropo y enseguida se tornaron vidriosos.
La chica se abrazó fuertemente al cuerpo del hombre
-Vamos a mi despacho ¿Si?- dijo él, separándose un poco de ella.
-¿Qué ocurre Herms?
Hermione no sabía cómo decirle aquello. ¡Por Merlín! Había dormido con un maestro, y no cualquier maestro, había dormido con Severus Snape.
-Lupin yo… yo
El profesor la observaba fijamente
-Tú… jura que no dirás nada a nadie.
El hombre la observo desconcertado pero asintió.
-Prométeme que diga lo que diga no me juzgaras
Lupin había comenzado a alarmarse.
-Me estas asustando Herms.
-Bien yo… dormiconsnape-
-¿Qué?- exclamo Lupin, rogando que aquello que había entendido no fuera lo cierto.
-Yo… dormí con Snape- susurro la chica contemplando el piso.
Lupin la observaba atónito.
-Hermione dime que estás jugando, dime que esto es una mala broma
La chica negó lentamente con la cabeza.
-¿Ese… ese maldito abuso de ti Hermione?- inquirió el licántropo aterrado
-¡No!- exclamo la castaña enseguida.
Lupin no sabía qué clase de respuesta hubiese preferido.
-Hermione tu… tu… ¿Quisiste dormir con Snape?-inquirió Lupin horrorizado
Hermione asintió
-¡Por Merlín!- exclamo. Respiro hondo e intento calmarse, -Herms… ¿sientes algo por Snape?-
-No lo sé- respondió la chica después de un momento de pensarlo.
-¡Hermione Por Merlín! Dormiste con él- recrimino el hombre
La chica comenzó a sollozar.
-No no… yo no quería… lo siento linda- susurro Lupin arrepentido rodeando a la chica con sus brazos.
Hermione intentaba calmarse, pero no lo conseguía.
-Pequeña, puedo saber que paso
Hermione respiro hondo, separándose de Lupin.
Comenzó a relatar lo vivido la noche anterior, le era difícil narrar algo así, le daba pena y también miedo…
Lupin la contemplaba horrorizado mientras ella continuaba hablando.
-Él te obligo- aseguro el licántropo
-No
- negó la castaña
-Hermione… ¿Tú querías aquello?
La chica no sabía que responder, y sin decir nada, volvió a refugiarse entre los brazos de Lupin, sin para de sollozar.
Holi!
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