← Historia 135182 · de
Historia 135182 — capítulo 3
Una leona atrevida
********** Snape
Había perdido el control de una manera que no lo había hecho hace mucho tiempo.
Me había comportado como un verdadero animal.
Cuando desperté aquella mañana, Hermione ya no estaba, era obvio. Había salido corriendo de ahí, huyendo de mis garras.
Después de un rato, cuando las escenas de la noche anterior comenzaron a acudir a mi mente, el peso de la culpa cayó sobre mis hombros.
Era… era tan solo una niña ¿Cómo podía haberle hecho aquello?
"No tan niña" se interponía una voz en mi mente, que parecía empeñada en llevarme la contra.
Jamás imagine caer tan bajo, perder el control de semejante manera "¡Por Merlín! Prácticamente había abusado de Granger"
Me era difícil comprender como ella, ¡Granger! había conseguido sin siquiera intentarlo que yo perdiera el control de esa manera.
¡Por Merlín me había acostado con Granger, con Hermione Granger!
Aquello era imposible, ¿Qué diablos había hecho?
Definitivamente no podía volver a acercarme a esa maldita rata de biblioteca… esa rata tan malditamente deliciosa.
Narradora**********
Los días siguientes transcurrieron de manera extraña, las clases de pociones le causaban más pánico a Hermione del que hubiera sido común.
Había intentado alejarse lo más posible de Snape, sin embargo el destino parecía estar en su contra.
Se lo topaba más de lo normal en mitad de los pasillos y sin quererlo, continuamente sus miradas se cruzaban en el Gran Comedor y también más de lo meramente necesario durante las clases.
Sin embargo, conforme el paso del tiempo, la cercanía de Snape le provocaba cosas que jamás había sentido.
Tal vez era culpa de las malditas hormonas, no estaba segura, pero lo que si podía asegurar era que cada clase de pociones le provocaba una calentura que poco tenía que ver con el calor de las mazmorras.
Tal vez su primera vez no había sido precisamente como lo había esperado, sin embargo ahora esperaba mucho más…
Todo había comenzado aquella calurosa tarde, en una sesión doble de pociones con Hufflepuff.
Hermione había terminado por convencerse que el solo hecho de ver a Snape provocaba en ella sensaciones indescriptibles.
Jamás imagino que aquello pudiera sucederle a ella, mucho menos con alguien como él, con Snape. Aun le horrorizaba pensar en ello.
En fin la clase comenzó de manera normal.
Los alumnos se apretujaban en la puerta de la entrada para tomar asiento a la espera de Snape.
La puerta se abrió de golpe, apenas dejando ver el rastro de la ondeante capa que se movía tras los apresurados y enfurecidos pasos de Snape.
-¡Silencio!- exclamo aun que no era necesario, el aula se había sumido en un silencio sepulcral.
-¡Granger! ¡Al frente del aula ahora!-
Hermione se levantó de en medio de Harry y Ron y se dirigió al pupitre frente al escritorio de Snape extrañada.
Ambos chicos observaban a Snape fijamente, como si imaginaran maneras realmente dolorosas de torturarlo.
Snape comenzó a escribir en la pizarra las instrucciones para la elaboración de "Esencia de Díctamo"
-¡Tienen dos horas!- anuncio el hombre.
Cada uno comenzó con su trabajo, sin embargo había dos personas dentro de aquella pequeña aula que apenas podían concertarse en lo que hacían.
Snape paseaba entre las filas de pupitres observando el trabajo de los alumnos mientras su mente parecía estar posada en otro sitio…
Snape**********
Había jurado no volver a hacerlo, sacarlo de mi vida y también de mis pensamientos, pero era algo difícil de conseguir.
Pasar por su lado y sentir el suave y dulce aroma de su perfume flotar hasta mi nariz me enloquecía, me hacía querer perderme entre sus cabellos y enredar mis manos en su cintura, acariciar cada centímetro de su piel como aquella noche, y degustar de esos pechos que me resultaban tan exquisitos…
Tenía que hacer uso de todo mi autocontrol paran no irme encima de ella y comenzar a besar todo su cuerpo.
Hermione**********
Sentir a Snape por detrás, inclinarse ligeramente sobre mí para inspeccionar mi poción y por un fugaz segundo mi espalda y su pecho rozarse me provocaba una calentura que poco tenía que ver con el calor de las mazmorras.
No había pasado ni una hora y yo, estaba a punto de volverme loca.
Se estaba volviendo casi imposible aguantar el impulso de lanzarme a su cuello y besarlo desesperadamente.
Necesitaba sus manos, esas expertas manos recorriendo cada centímetro de mi cuerpo, mientras sus labios descendíanpor mi abdomen hasta llegar a aquel punto que me hacía estallar.
No había pasado ni la mitad de la clase y yo ya me había desecho del suéter y también del chaleco del uniforme.
Mi poción no estaba siendo precisamente un éxito apenas podía prestarle atención debido al sofocante calor que se extendía por todo mi cuerpo.
Snape**********
Era como si Granger lo supiera, como si quisiera volverme loco.
No llevaba el suéter y tampoco el chaleco solo esa delgada y traslucida camisa blanca que resaltaba su bien formado pecho de una manera que no sabría explicar.
Hacia demasiado calor en el aula, y ella había recogido su cabello en un moño, dejando a la vista su cuello… ese cuello de piel tersa y olor a flores que parecía hipnotizarme.
¡Merlín! Esa chica estaba enloqueciéndome
Narradora**********
Hacia demasiado rato que Snape no había tenido otro remedio que refugiarse tras su escritorio pues, su entre pierna había comenzado a responder ante la vista de Hermione.
El cuerpo de Hermione también había comenzado a responder ante sus no tan buenos pensamientos.
Fue en aquel momento, Hermione intentaba concentrarse en la elaboración de su poción, cuando, mientras esperaba a que esta comenzara a hervir su mirada y la de Snape se cruzaron.
Fue un impulso, una reacción involuntaria tal vez, pero mientras ninguno de los dos se permitió despegar la vista Hermione no pudo contener el impulso de morder su labio inferior mientras lo observaba.
Snape la observo extrañado, sin despegar la vista de su alumna, recorriendo cada centímetro de su anatomía.
Una gota de sudor escurría por su cuello hasta perderse en su escote…
El impulso de lanzarse sobre ella y recorrer el fino sendero dejado por aquella gota con su lengua, fue casi incontrolable.
Por un momento, un fugaz segundo o tal vez menos, Hermione pareció sonreírle a Snape, grave error tal vez, el hombre desvió la mirada enseguida.
La clase finalizo de manera normal, a excepción de dos personas que parecían estar a punto de rostizarse.
-¡Quiero sus pociones en mi escritorio ahora!
Una larga fila se formó frente al escritorio de Snape y uno a uno fueron depositando sus pociones.
Hermione fue la última.
Su mirada y la de Snape se cruzaron nuevamente, como taladrándose, sin apenas parpadear.
El aula comenzó a vaciarse progresivamente hasta que tan solo quedaron Hermione y Snape.
Quiso sellar la puerta con un conjuro, lanzarse sobre ella y recorrer aquel exquisito cuerpo con sus labios, pero había prometido no volver a caer tan bajo.
Hermione demoraba demasiado y Snape estaba deseando que aquella chica se largase antes que no pudiera contenerlo más.
-¿Señorita Granger podría retirarse?-pregunto el hombre harto de ver a la chica demorarse tanto.
-Profesor yo…-
Snape la observo con una ceja levantada
"¡Merlín! Luce tan bien cuando hace eso"
No supo de donde saco el valor para decir lo que dijo, o para hacer lo que hizo.
¿Dónde había quedado aquella Hermione recatada y de buen comportamiento?
No lo sabía, lo único que si sabía era que en ese momento no era ella.
Se acercó lentamente hasta su escritorio.
Snape solo la observaba acercarse, rogando por que no hiciera lo que él pensaba.
-Quería preguntarle por qué me mira de esa manera- inquirió la chica deteniéndose justo frente a su escritorio, recargando ambas manos en él.
-No entiendo de que habla Srita Granger.
-Hablo de la manera en la que me observo al entrar al aula, y también durante el resto de la clase, incluso ahora.
Snape no conseguía ocultar su creciente nerviosismo.
-No tengo la menor idea sobre que habla.
-Hablo sobre la manera en que me mira, como me desea. Lo que provoco en usted.
-Usted está loca si piensa que provoca lo más mínimo en mi- repuso Snape recuperando su tono habitual.
Hermione aun no conseguía creer que fuera capaz de lo que estaba a punto de hacer, no solo podía ser rechazada por Snape, se estaba jugando toda su vida escolar y también profesional.
Rodeo lentamente el escritorio hasta detenerse justo detrás de Snape.
Comenzó a deslizar lentamente sus manos por el pecho del pocionista.
-¿No provoco nada en usted?- susurro sensualmente la chica en su oído.
Snape intentaba mantener la compostura, cosa que resultaba prácticamente imposible dado la enorme erección que se formaba justo en aquel momento entre sus piernas.
-Granger, reti-retirese- consiguió articular el profesor, con la voz consumida por el deseo.
-¿De verdad quiere que yo me vaya?- susurro la chica en su odio, al tiempo que le daba un pequeño toque con la punta de la lengua, arrancando un gemido de la garganta de Snape.
-Granger…
-¿Si?- inquirió la chica sensualmente al tiempo que comenzaba a deslizar sus labios por el cuello de este.
-Usted no quiere esto- dijo de pronto Snape recobrando el sentido. El hombre se puso de pie alejándose un tanto del escritorio.
-Cómo puede asegurar usted eso, usted no sabe lo que quiero.
Aseguro la chica acercándose a él.
Snape la detuvo.
-Granger, ¡fuera!- exclamo el hombre.
Hermione se acercó aún más al hombre, acorralándolo entre la pared y su cuerpo. La chica se para sobre las puntas de sus pies y se acercó al odio de él, recorriendo la línea de la mandíbula con sus labios.
-Si así lo quiere- susurro antes de darle un nuevo toque con la lengua en su oído, arrancando un segundo gemido de la garganta de él.
La chica dio media vuelta dejando al hombre ahí, sin embargo, no alcanzo a dar ni siquiera dos pasos cuando el hombre la había sujetado por la cintura.
-Está jugando con fuego Granger- susurro esta vez el hombre en su oído -Y quien juega con fuego se quema…
Hermione apenas prestaba atención a lo que el hombre decía, pues las manos de él deslizándose por su abdomen eran mucho más interesantes.
Snape comenzó a lamer la oreja de Hermione arrancando pequeños gemidos de su garganta.
-¡Ah! Severus
Su nombre en su boca, emanado de aquellos dulces labios sonó a gloria para Snape.
Sin previo aviso, Snape giroa Hermione en su mismo lugar, sin soltar su cintura, quedando a tan solo unos centímetros.
-No me importaría quemarme- susurro la chica antes de que sus labios de unieran en un apasionado beso.
La chica soltó un gemido al sentir la suave lengua de Snape introducirse en su boca.
Era una batalla, ambas lengua se enredaban, luchando por mantener el control.
Las manos de Hermione se enredaron en el cuello de este, mientras Snape la sujetaba fuertemente por la cintura, atrayéndola más hacia sí.
Snape comenzó a desabrocha la camisa de Hermione, recorriendo el cuello de esta con sus labios arrancando suaves gemidos de la garganta de esta de vez en cuando.
La camisa de Hermione se encontraba en el suelo, y también su sostén, mientras que Snape degustaba de esos deliciosos pechos que lo volvían loco.
Hermione había enredado sus piernas alrededor de la cintura de Snape, sintiendo como por momentos la erección de Snape rozaba aquel punto que la hacía enloquecer.
Cuando de pronto el sonoro retumbar de la campana los interrumpió.
Fuera del aula se escuchaban pasos.
-Tengo clase- recordó Snape separándose enseguida de Hermione. Pero Hermione no parecía dispuesta soltarlo.
-Vete- ordeno Snape
Hermione volvió a besarlo, un beso cargado de pasión, de lujuria, de deseo contenidos.
-Esto no se quedara así- amenazo Hermione mientras se dirigía a las salida del aula.
Por un momento, una fracción de segundo o tal vez menos, Snape pareció sonreír.
.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-.-
Hola!
Bueno que les pareció? Espero sus coments!
Un Beso
Feer :3