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Historia 135182 — capítulo 22
Adiós pequeña...
Snape se alejó de la castaña de pronto, al ver aparecer a Dumbledore justo detrás de ellos.
-¿Qué ha sucedido?- inquirió el anciano acercándose a la pareja.
La gente había comenzado a abandonar los establecimientos del pequeño pueblito y a salir a la calle principal, observando confundidos la extraña escena.
Harry y Ron fueron los primeros en correr calle abajo, al distinguir a su amiga.
-¿Cómo paso?
-Yo…- susurro Snape.
Hermione estaba de pie al lado de él, pálida. Con la mirada clavada sobre el cuerpo sin vida de Lupin.
Dumbledore contemplaba el cuerpo inerte de Dolohov, justo al lado del de Lupin.
-Era un bueno muchacho- susurro -¿Cómo es que…?
Contemplaba a Snape esperando una respuesta.
-Un hechizo de Bellatrix reboto- susurro el pocionista.
-¿Reboto? ¿Con que…?
Pero encontró la respuesta de pie, justo al lado de Severus, temblando ligeramente. No puedo conseguir ocultar una tierna sonrisa. El chico estaba verdaderamente enamorado.
-Señorita Granger, ¿Se encuentra usted bien?
La chica asintió como atontada, sin despegar la vista del licántropo.
-¡Hermione!
Harry y Ron habían atravesado la cerca, corriendo hacia la chica.
-¿Qué ha…?- pero Harry no completo la frase, Ron acaba de darle un codazo en las costillas, señalándole algo con la mirada.
-Lupin…- susurro Harry.
Ron intento detenerlo, pero el chico se lanzó sobre el cuerpo sin vida del licántropo.
-No, no, no.
Hermione observaba con lágrimas en los ojos a su amigo, que susurraba sobre el cuerpo inerte del licántropo.
Ron observaba interrogante a su amiga, y más aún confuso.
-¿Qué ocurrió?- inquirió el pelirrojo en un susurro, pero su amiga no le prestaba atención.
Estaba como ida. Como si apenas se diera cuenta de lo que ocurría a su alrededor. En una especie de shock.
-¿Qué ocurrió?- inquirió Harry de pronto, incorporándose.
-No fue culpa de nadie Harry…- susurro el director dedicándole una sonrisa que intentaba ser tranquilizadora.
Harry lo miro extrañado.
-Fue un hechizo de Bellatrix, que reboto…
-¿Reboto?- inquirió Harry.
-Severus hizo lo que pudo…
-¡Claro!- exclamo Harry fuera de sí. -¡Lo que pudo! -¡TU LO MATASTE!- bramo el chico de pronto, apuntando al pelinegro con su varita.
-¡Harry!- fue Dumbledore, fue Ron.
-¡NO!- exclamó la castaña reaccionando de pronto. Interponiéndose entre alumno y profesor.
-¡Potter! No te atrevas a apuntarme…
-¡Cállese! Usted lo mato.
-¡Harry!
-¡Hermione quítate!
-¡No lo perderé al también! exclamo la castaña.
-Hermione, ¿No te das cuenta? ¡Él lo mato!
-Harry, lo hizo para salvar mi vida- susurro la chica sollozando.
Ron observaba la escena sin creer lo que veía, Hermione defendía a Snape, de pie entre ambos. Protegiéndolo.
-Harry, vamos baja la varita, por favor- musito el director acercándose al pelinegro.
-¿Hermione que esto?- bramo Ron de pronto, con la clara intención de armarle alguna escenita.
Pero la castaña no le prestaba atención.
-Severus… susurro girándose hacia el, y apoyándose contra su pecho
-¿Qué ocurre amor?
-Me… me siento mal- balbuceo la castaña.
Sintió sus rodillas doblarse bajo su peso. Sus ojos no podían mantenerse abiertos.
Todo se había oscurecido.
Unos fuertes brazos la habían sujetado, impidiendo su impacto contra el suelo
-Hermione…
Fue el susurro de Severus, lo último que escucho antes de perder la noción de todo lo que ocurría a su alrededor.
Narradora
Se veía tan linda cuando dormía.
Extrañaba tanto sentirla tan cerca, observarla dormir, pero sobre todo dormir a su lado.
Por un momento, parecía que todo a su alrededor se desvanecía, y solo existía ella, recostada en aquella camilla de sábanas blancas con esa expresión relajada, casi sonriente.
Habían sido demasiadas emociones para un solo día, y la castaña había sufrido un pequeño shock.
Eran alrededor de las 9 p.m., llevaba algunas horas ahí, sentando justo al lado de ella, solo observándola dormir.
Hermione
Abrí los ojos lentamente. Los parpados me pesaban demasiado, me era casi imposible mantenerlos abiertos.
Estaba sola en la enfermería, era la única en todas aquellas camillas.
Las cortinas de mi cama estaban descorridas un rayo de luz de luna se colaba por la ventana, proyectándose sobre el piso, confiriendo un aura misteriosa a la enfermería.
Por un momento, no conseguí recordar lo que había ocurrido, hasta que poco las imagines de aquella mañana acudieron a su mente, torturándola lentamente.
Escucho de pronto, unos pasos lejanos acercándose a la enfermería.
De pronto se percató de que él se encontraba ahí.
La observaba apoyado en el marco de la puerta, con los brazos cruzados sobre el pecho y una ligera sonrisa surcando sus labios.
-¿Lupin?- inquirió la castaña, abriendo los ojos.
-Hola pequeña- susurro el licántropo.
-¿Cómo…? La castaña se incorporó en su cama.
-Gracias por ser tan especial para mí- susurro el licántropo observando a la castaña desde los pies de su cama.
La castaña lo observo sin comprender.
-Te amo Hermione.
-Lupin…
El licántropo dio media vuelta y comenzó a caminar hacia la puerta.
-Espera… ¿Adónde vas?
-Debo irme- susurro dedicándole una sonrisa desde la puerta.
-Lupin… no me dejes.
-Adiós pequeña…
Snape
Me sobresalte al escuchar su voz, y más aún al descubrir que aun dormía.
Había balbuceado algo, pero no conseguí entender que había dicho.
Hermione comenzó a revolverse entre las cálidas mantas.
-Pequeña…- susurre acercándome a ella, dándole un suave beso en la frente.
-Lupin…- sonrió por un segundo.
Aleje un poco el rostro del suyo al escucharla.
-¿Severus?- susurro un tanto extrañada.
-Creo que necesitar dormir- repuso incorporándome. -Te veré por la mañana- volví a besarla sobre la frente, más secamente esta vez.
Narradora
Fue una gran conmoción la que invadió a alumnos y profesores, la mañana del domingo, cuando Dumbledore tuvo que hablar sobre lo ocurrido, durante un discurso en el desayuno.
Más de una chica sollozaba silenciosamente, escuchando las palabras del director. Pero la más afectada era Hermione, que lloraba incontrolablemente.
Snape la observaba desde la mesa de profesores.
-Lupin, vivirá por siempre en nuestros corazones, como nuestro preciado profesor de Defensa contra las Artes Oscuras- concluyo Dumbledore con una sonrisa, intentando vanamente contagiar al resto.
Hermione
Ya no estaba, aquella silla en la mesa de profesores estaría por siempre vacía, justo como lo estaba ahora.
Se había desvanecido, igual que en mi sueño, sin dejar rastro.
Me era imposible para las lágrimas que emanan de mis ojos.
Snape
"Lo asesino Bellatrix Lestrenge" había dicho Dumbledore. No me había mencionado siquiera, y se lo agradecía realmente. Sin embargo, al escuchar aquello, tanto Potter como Hermione, me lanzaron una fugaz mirada.
Potter asesina, claro. Pero la de Hermione no sabría definirla.
Estaba dolida, triste, lastimando…
Los extrañaba, lo necesitaba. Le era imposible ocultarlo.
Y eso, aunque fuera egoísta e incluso estúpido, me molestaba.
Hola! Pf...! Por fi, no me odien no fue mi intension abandonarlos por tanto tiempo, pero de verdad he estado muy ocupada. Sobre todo viendo The Walking Dead [pf... tengo un trauma x3] En fin, juro no volverlos a abandonar. P.D: Yo se que me aman y van a comentar siii?
Un beso Feer :3