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Historia 135182 — capítulo 24
Problemas…
-Pluma de azúcar- susurro la profesora McGonagall ante la gárgola que protegía el despacho de Dumbledore, con la voz temblándole por la ira que hacía rato se había apoderado de toda ella.
Ron subió por las escaleras, arrastrando de mano a Hermione y secundado por la profesora McGonagall que, ni por un segundo, dejo que el profesor Snape siquiera mirara a la castaña.
Ron toco con poca delicadeza a la puerta del despacho del director.
-Adelante- susurro el hombre desde dentro.
Ron abrió bruscamente la puerta.
-¡Señor Weasley, señorita Granger! Que agradable sorpresa.
La sonrisa del anciano pareció desvanecerse por un segundo al ver a expresión de la chica, y más aún, al ver que McGonagall y Snape los seguían.
-Severus, Minerva ¿A que debo tan extraña visita?- inquirió el profesor con un brillo en sus azules ojos.
Todos se contemplaron por un segundo, sin decir nada.
-Siéntense…- susurro el anciano, asiendo aparecer los asientos suficientes para cada uno.
Todos ingresaron al despacho, y Snape cerró la puerta detrás suyo.
-¿Y bien?-
Hermione contemplo aterrada a Ron, que había abierto la boca para decir algo.
-Señorita Granger ¿Se encuentra usted bien?- inquirió Dumbledore regalándole una amplia sonrisa.
La castaña continúo sollozando en silencio. Estaba a punto de responder cuando…
-¡Es culpa de esta maldita serpiente!- espeto la profesora McGonagall de pronto.
Dumbledore alzo una ceja sorprendido, al escucharla.
-Minnie, no es necesario referirse de esa manera a Severus.
-¡No hay otra manera de llamarle!- exclamo la profesora fuera de sí.
El director contemplo a Severus, que en aquel observaba el piso visiblemente apenado.
Su vista viajo después a Hermione y volvió al pocionista. Creyó entender que ocurría.
-¿A qué viene el señor Weasley en todo esto?- inquirió de pronto clavando sus ojos azules sobre el pelirrojo.
Ron pareció ponerse nervioso por un segundo.
-Yo lo descubrí… ¡Yo salve a Hermione de él!- exclamo Ron.
Por un segundo, la profesora McGonagall pareció sorprenderse por lo dicho por el chico, pero prefirió no decir nada, tenía cosas más importantes en la cabeza en aquel momento.
-¿Salvar de quién?- inquirió el anciano director.
Hermione dejo escapar un sollozo, y por un segundo, Snape se atrevió a levantar la vista y contemplarla.
-¡Este bastardo!- exclamo la profesora McGonagall enloquecida, sujetando a Snape por la túnica y obligándolo a despegar la vista del suelo.
-¡Minnie!- exclamo Dumbledore, sorprendido por la reacción de la profesora.
-¡Este maldito animal abuso de Hermione!- exclamo Ron de pronto, exasperado por la situación.
-¡No se atreva a llamarme así Weasley!- exclamo Snape volviendo de pronto en sí.
-¡Tu cállate!- exclamo McGonagall.
-Señor Weasley, no tiene motivos para llamarle a si al profesor Snape y Minerva, intenta calmarte- susurro el director demasiado tranquilo a pesar de la gravedad de la situación.
-¿Señorita Granger?- musito el director como esperando que la castaña interviniese.
La chica alzo la vista. Sus ojos estaban vidriosos y rojizos debido al llanto.
La chica contemplo al director suplicante.
-Minnie, señor Weasley, me regalan un segundo con Severus y la señorita Granger- pido el director amablemente.
Ron se puso de pie resignado, sin embargo Minerva no se movió de su lugar.
-No- negó rotundamente -No dejare que el este cerca de ella- repuso la profesora que, en aquel momento se encontraba sentada en medio de la pareja.
-Minnie, aquí estoy yo- repuso el profesor con una sonrisa, intentando convencerla.
La puerta se cerró detrás de la profesora, que abandono el despacho, recelosa.
Dumbledore guardo silencio por un momento, limitándose a observar a ambos. Hermione aun sollozaba en silencio, y Snape no despegaba la mirada del suelo, visiblemente apenado.
-¿Pueden explicarme que sucedió?- susurro el profesor seriamente. Sin dejar de sonreír, aunque sus ojos habían perdido aquel brillo que reflejaba si impasible tranquilidad.
Severus apenas se movió, sin atravesar a decir nada.
-¿Señorita Granger?- inquirió el director.
Pero la castaña apenas pudo negar con la cabeza.
-Severus…
-Dumbledore, yo no…
-Claro que comprendo que lo que menos sucedió entre ustedes fue una violación- susurro el anciano dejando escapar una risita. -Mi pregunta es…- continuo el director -¿Cómo fue que el señor Weasley y la profesora McGonagall llegaron a creer semejante cosa?
Las mejillas de Hermione se colorearon enseguida de un rojizo intenso. Y Snape se removió nervioso en su asiento.
-¿Estaban en tu despacho, Severus?-
El pocionista negó con la cabeza.
El director levanto una ceja.
-¿Dónde se encontraban, Señorita Granger?
La chica enrojeció sobre manera, dando un respingo.
-En… en un pasillo- balbuceo la castaña, con la mirada clavada en sus rodillas.
Dumbledore abrió algo los ojos, sorprendido.
-Esperaba algo de recato de su parte señorita Granger. Y Severus, pensé que serias más discreto- susurro el director sin ocultar la decepción y sorpresa entremezcladas en su voz, con un toque de molestia en la misma.
-Y ahora, necesito hablar con Minerva…- susurro el director
-Puede retirarse Señorita Granger- agrego visiblemente decepcionado. -Y tu Severus, espera fuera, volveré a hablar contigo.
Hermione se puso de pie, lanzándole una última mirada al director, seguida de Severus.
La castaña temblaba de pies a cabeza. Quiso voltear ahí mismo, y abrazarse al cuerpo de Severus, y no soltarlo nunca más…
-¡COMO PUDISTE PERMITIRLO!
Albus apenas se movió, sabía que aquel huracán se desataría en su despacho así como cada palabra había salido de su boca.
-Minnie, querida, intenta calamar…
-¡No me pidas que me tranquilice!- bramo la directora de la casa de Gryffindor -¡Acaso te has vuelto loco! ¿Cómo pudiste dejarlos que…
-Minnie siéntate- susurro el director señalando la silla frente a él.
La profesora McGonagall se sentó de mala gana frente a él.
-No están fácil de comprender, tal vez cometí un error, que muy contadas veces lo hago- aclaro el director con una ligera sonrisa, esperando hacerle gracias a la profesora, cosa que no consiguió.
-Minnie, cuando iba el profesor Snape a volver a enamorarse…
-¡Eso no era amor!- bramo la profesora interrumpiendo al director.
-Minerva, tu no escuchaste a Severus hablar sobre la señorita Granger como yo, estoy convencido que ambos están enamorados.
McGonagall abrió la boca para decir algo, peor Dumbledore continuo
-… Pero no puedo negar, que esperaba algo más de prudencia de parte de ambos.
-Snape es una mala influencia para Hermione.
Dumbledore alzo una ceja sorprendido ante el comentario de la profesora.
-¿A qué te refieres?- musito él
-Las notas de Hermione has bajado enormidades, esta desconcentrada, deprimida…
Dumbledore soltó una risita.
-Eso ocurriría con cualquiera pareja que tuviera la Señorita Granger.
-¡Albus! Esto no es correcto, es Snape, un ex mortífago, amargado, lleno de odio y rencores y… ¡Por Merlín! Le saca 20 años.
-Severus, es un buen hombre, que merece una segunda oportunidad. Minnie además, la edad no importa, si se está enamorado
-No Albus, Hermione tal vez este enamorada, pero Snape, él no, él no está comprometido con esa relación, ¡Merlín!, se lo que vi, Granger lloraba, aquello no era algo que Hermione quisiera hacer, la estaba obligando.
Dumbledore pensó por un segundo.
-No creo a Snape capaz de algo así…- susurro.
-Yo tampoco lo creía, pero se lo que vi… Albus… no puedes permitir que esto continúe así.
Albus callo de nuevo.
-¡Y además! No es posible, simplemente no lo es. Es poco profesional, no es moral… no es correcto. Una alumna y un profesor y no es cualquier profesor, es Snape de quien hablamos.
-Minnie, Snape es como cualquier otro ser humano…
Minerva tomo aire, dispuesta a continuar discutiendo, pero Albus la interrumpió.
-¿Y el señor Weasley?
-Él fue quien los descubrió juntos
-Albus…
El director levanto una ceja, en señal de que la escuchaba.
-Hermione necesita buscar alguien de su edad, que este a su lado a pesar de todo… ¿Qué hará ella cuando todo termine con Snape?... el podrá dejarla en cualquier momento… ella aun es inocente…
Dumbledore suspiro.
-Sera mejor que hable con Severus.
Minerva asintió y se puso de pie.
-Albus… se lo que vi- susurro la profesora de nuevo abandonado el despacho.
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Volvi! Bien, por fi comenten, me haran muy feliz! * . *
Sabian que los amo! Ok no, ando de cursi.
Un beso Feer :33