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Historia 135182 — capítulo 7
Hola!
Bien antes de comenzar el capi, había olvidado aclarar unos puntos muy importantes, y creo que será mejor que lo haga ahora.
La Guerra termino hacia un año, como habrán notado, Snape, Dumbledore y Lupin viven.
Todos los alumnos, se ven obligados a repetir el curso en Hogwarts.
Voldemort murió, sin embargo Bellatrix, Yaxley y Dolohov siguen vivos. A pesar de la muerte de Voldemort ellos y otros aún son mortífagos.
Snape se revelo ante el mundo como un verdadero integrante de la Orden del Fenix.
Y ahora, ¡A leeer!
¡Severus! ¿Señorita Granger?
-Hermione ¿Qué fue lo que ocurrió?
Harry comenzó a bombardear a la castaña con preguntas en cuanto la vio entrar a la Sala Común.
-¿De qué hablas?
-Sabes muy bien de que hablo Hermione
La chica se revolvía en su butaca junto al fuego, nerviosa.
Harry la observaba con una ceja levantada, acción que le recordó enseguida a Snape, solo que Snape si lucia realmente atractivo haciendo aquello.
-¡Hermione! Me quieres explicar que está pasando.
-¿Pasando de que Harry? Ya sabes todo lo que tienes que saber.
-No… Hermione ¡Por Merlín! ¿Te has vuelto loca?
Hermione miraba a su amigo fastidiada.
-Ya te he dicho lo que tenía que decir, ¿Me puedo ir?
-Hermione, explícame que está pasando con… con Snape.
-¡Explicarte que Harry! - la chica comenzó a explotar, se había puesto de pie. -¿Acaso también quieres que te diga la manera en que me lo hace?
La chica tapo su boca sorprendida por lo que había dicho. Para su buena fortuna, en aquel momento la Sala Común se encontraba completamente desierta.
-Siendo sinceros Hermione, quiero dormir esta noche- repuso Harry con una sonrisa en un intento de arreglar las cosas.
Hermione también sonrió.
Hermione
Termine contando todo a Harry, explicándole la manera en que todo había comenzado. Harry me escuchaba atento, pero a la vez horrorizado.
-¿Y bien?- pregunte cuando termine de hablar
-Es… extraño- respondió Harry atónito -Mi mejor amiga enamorada de… Snape
Solo atine a sonreír de lado…
No me topé con Ron en todo el resto del día y ni tampoco el Lunes siguiente, y tampoco con Snape.
Por primera vez en algún tiempo, me sentí frustrada de no tener clase de pociones aquel día.
Me encontraba en la biblioteca, finalizando los deberes que McGonagall nos había asignado. Era casi media noche y yo recién había terminado.
Me desperece, me levante y me dirigí a las estanterías, a reacomodar los libros que había utilizado.
Fue cuando sentí aquel cuerpo detrás de mí, tuve miedo que se tratara de Lupin y quise girar enseguida, pero aquella persona me aprisionaba entre su cuerpo y la estantería.
Unas hábiles manos comenzaron a deslizarse por mis brazos, para luego pasar a mi espalda.
Delineaba la silueta de mi cuerpo hasta detenerse en mi cintura.
Un escalofrió recorrió toda mi espina dorsal al sentir los labios de aquella persona posarse sobre mi cuello. Un suspiro escapo de mis labios cuando…
-Sabía dónde encontrarte
Aquella voz… me entraron ganas de salir corriendo de ahí.
Me aparte, casi de manera brusca.
-Hola pequeña- el muy cínico me saludo como si no pasara nada, dándome un delicado beso, más bien en la comisura de los labios.
-¿Qué ocurre contigo?- pregunte casi de manera salvaje, alejándome un tanto de él.
Lupin me observaba con una sonrisa en sus labios.
-Te veías demasiado sola, aquí en la biblioteca, y pensé en hacerte una pequeña visita.
No sabía la manera de lidiar con aquello, estaba espantada ante la extraña actitud de Lupin.
-Tengo que irme, te veré mañana.
Tome mi mochila y me encamine a la salida, sin embargo Lupin me cerro el paso, con lo que choque de bruces contra él, y Lupin aprovechando la oportunidad me sujeto por la cintura.
-¿Estas bien?- inquirió con una sonrisa de lado.
Yo solo asentí algo incomoda.
-Te veré mañana pequeña- Lupin se acercaba peligrosamente a mí, y al decir esto, rozo delicadamente sus labios con los míos, para después alejarse por el largo corredor.
Caminaba rápido, quería llegar a mi sala común cuanto antes, tenía miedo de toparme de nuevo con Lupin.
Se escuchaban pasos detrás de mí, pero preferí no voltear y continuar con mi camino.
Pasaba en aquel momento justo frente al despacho de Snape cuando aquella persona me tomo por los hombros y me acorralo contra la fría pared de piedra.
-¿A dónde va tan a prisa mi pequeña sabelotodo?
Suspire aliviada al sentir el aliento de Snape rozar mis labios. Abrí los ojos.
Me sujetaba delicadamente por la cintura, mientras depositaba pequeños besos en mi cuello.
-Iba a mi torre, es algo tarde- respondí abandonándome a los brazos de Snape.
-Yo tenía otros planes en mente- me susurro al oído lamiendo ligeramente mi oreja
Un gemido escapo de mi garganta.
-Que por cierto, no implicaban tu torre.
Deslizo sus manos por mi espalda hasta mi trasero para levantarme, yo enrede mis piernas alrededor de su cintura para no perder el equilibrio.
Entramos en el despacho de Snape sin parar de besarnos, con el aun cargándome hasta sus habitaciones.
Narradora
Snape deposito con suma delicadeza a la chica sobre la cama de pulcras y relucientes sabanas negras.
Besaba lentamente a la chica, en las mejillas, los labios, el cuello. Disfrutaba de cada centímetro de su piel, como si se tratara del más exquisito de lo manjar. Acariciaba delicadamente el cuerpo de la chica, disfrutando del suave tacto de su blanca piel.
Se deshacía lentamente de la camisa de la chica, como quien no quiere la cosa, acariciando cada centímetro de piel que estaba a su paso.
Hermione solo se dejaba querer, disfrutando…
Snape se había desecho de la camisa de la chica y también del sostén, que ahora descansaban en el suelo.
Recorría lentamente el sendero entre los senos de Hermione con sus labios, depositando cálidos besos a su paso.
Sus manos habían comenzado a deshacerse de la falda de la chica.
Hermione dejo escapar un leve gemido cunado su pezón izquierdo se vio atrapado en los labios del profesor.
Snape, besaba, lamia y pellizcaba los pezones de la chica, arrancando leves gemidos de su garganta.
Hermione acariciaba la cabeza de Snape, enredando sus dedos entre su cabello mientras el pocionista descendía por el abdomen de la chica.
Sus manos se deslizaban hábilmente por las piernas de Hermione mientras él se concentraba en su ombligo.
Descendía por su abdomen hasta sus muslos. Evadiendo aquella parte que Hermione esperaba con ansias a que él llegase.
Acariciaba las piernas de la chica, besando sus muslos, al tiempo que comenzaba a separar sus piernas lentamente.
Hermione suspiraba conforme Snape se acercaba aquel punto.
Justo antes de llegar, alargando el momento que Hermione tanto anhelaba, volvió hasta los labios de la chica.
Los besaba apasionadamente, mientras sus manos se deslizaban por todo el cuerpo de la chica.
-¡Merlín! Severus ¿Cuánto más me harás esperar?
-Paciencia Señorita Granger, paciencia- susurro el profesor en el oído de la chica, dándole un pequeño toque con la punta de la lengua. Hermione gimió.
Snape volvió a descender hasta el centro de la chica y sin más preámbulos, sumergió su mano entre sus rizos, en busca de su clítoris, que lo esperaba hinchado y preparado para él.
Snape le dio un suave toque que hizo suspirar a la castaña. Acerco lentamente su boca, hasta que su mano se vio sustituida por su lengua.
Hermione gemía sin control. Snape recorría todo el centro de la chica con la lengua al tiempo que introducía un dedo en el interior de la chica.
-¡Ahhh! ¡Merlín Snape!
-¿Qué ocurre Señorita Granger? ¿Quiere que pare?- inquirió de pronto Snape observando a la chica, divertido.
-Ni siquiera lo pienses- sentencio la chica.
Snape se acercó una vez más a los labios de Hermione.
-Te dije que no pararas- susurro la chica besando los labios de su amado.
-No lo hecho- respondió el pocionista.
Hermione soltó un gemido de sorpresa que más bien fue un gritito de placer al sentir toda la longitud de Snape deslizarse en su interior.
Snape la observaba divertido mientras comenzaba con unas lentas embestidas al tiempo que ambos comenzaban a moverse en un frenético vaivén continuo.
-¡Hermione!- jadeaba Snape.
-¡Severus!- gemía Hermione.
Después de un par de embestida más de Snape ambos terminaron en un estruendoso grito de placer.
Snape se dejó caer a un lado de la chica. Ambos jadeaban, intentado acompasar su respiración.
Después de un rato recostado, Snape se incorporó en la cama.
-Linda es tarde- repuso de pronto Snape
-¿Me estas corriendo?- inquirió Hermione con fingido sufrimiento.
Snape la observo escéptico.
Se dirigió a la cama, y se recostó sobre la chica.
-Tendría que ser muy idiota para dejar ir a una mujer tan… tremendamente deliciosa como tú- susurro el hombre rozando sus labios con los de la chica.
Hermione sonreía.
Snape dio media vuelta y desapareció por una puerta al fondo.
Para cuando volvió, se encontró con Hermione sentada en la cama, con su camisa puesta y una sonrisa inocente en sus labios.
Snape la observo divertido, el vestía tan solo su pantalón negro.
Subió a la cama y se sentó al lado de la chica la cual se acurruco en medio de las piernas de este, con una sonrisa inocente en sus labios.
Snape la abrazaba tiernamente, mientras ella reposaba en su pecho.
-Gracias- susurro la chica.
-¿Cómo dices?
-Gracias por una noche tan excelente
Hermione había girado el rostro hacia su amado. Era como una fina muñeca de porcelana. Sus mejilla habían adquirido unos tonos rojizos que la hacían lucir preciosa y sus ojos estaban cargados de cariño sincero.
Snape se acercó y le dio un tierno beso en los labios.
-¿Sabías que eres mi pequeña bruja?
Hermione no respondió, solo se limitó a sonreír.
-Te amo- susurro el pocionista en el oído de la castaña haciendo que esta se estremeciera.
¡Me ama! ¡Me ama! Ha dicho que me ama
Hermione se apretó más contra el cuerpo de su amado, como toda respuesta. Sabía que él lo entendía.
Snape besaba su pelo, mientras sujetaba a su amada fuertemente entre sus brazos, como si tuviese miedo de que en cualquier momento pudiera esfumarse.
Hermione se acurrucaba entre los brazos de su amado, pensando en que no podía existir nada en el mundo que arruinara aquel momento.
De pronto la habitación se ilumino con un fuerte resplandor esmeralda.
-Severus hijo, siento moles… ¡Severus! ¿¡SEÑORITA GRANGER!?
El anciano director observaba la escena atónito, aun envuelto entre fuegos verdes.
¿Que les parecio?
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