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Así que te vas de Hogwarts... (DH) — capítulo 4
-Hermione-
Parecía un día tranquilo, aún así se notaba el cambio al otoño; el suelo parecía un tapiz confeccionado con hojas entre tonos marrones, dorados y amarillos. Caminé hacia uno de los árboles que se encontraban cerca del Lago Negro. Mis pasos, calmados, hacían que las hojas crujieran, y no permitían que el resto de alumnos que se encontraban por los alrededores no girasen sus cabezas para reconocer al causante del ruido. Me situé bajo el árbol, apartando algunas de las hojas, y me senté en el suelo. No me proporcionaba ninguna sombra, tampoco la necesitaba, simplemente solía acomodarme allí siempre que quería leer un libro o relajarme.
La brisa suave que golpeaba mi rostro ayudaría a que me tranquilizase y a que cesara el molesto dolor de cabeza. Agarré el libro con sumo cuidado y observé su portada. No poseía ninguna ilustración que diera una idea del tema que trataría; el título era lo único que adornaba su cubierta: Historia de Hogwarts. Era uno de mis libros preferidos, lo había leído incontables veces, pero siempre volvía a hojearlo. Podría considerarse como uno de esos libros que cada vez que lees, te dice algo distinto. Me apoyé en el tronco del árbol y me dispuse a abrirlo. Habría pasado media hora, ya iba por la mitad. Al estar tan concentrada en la lectura, no me percaté de que alguien se encontraba a mi lado, observándome, desde hacía unos instantes. Tosió ligeramente para advertir su presencia. Alcé la vista y sonreí.
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Hola, Luna.- saludé, levantándome del suelo.
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Hola.- contestó, feliz, como siempre.- ¿Sabes lo del torneo de quidditch?
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¿Qué torneo?- pregunté, extrañada. De todas formas no me interesaba demasiado el quidditch, pero sentí curiosidad.
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Ginny se ha encontrado conmigo en uno de los pasillos. Me ha dicho que, por lo visto, la directora McGonagall ha enviado una lechuza con una carta a vuestra sala común. En ella hablaba de dos partidos de quidditch entre equipos femeninos de las cuatro casas, y que los ganadores de ambos jugarán una final mañana. Está muy emocionada porque si ganan la final como premio les darán una saeta de fuego a cada una.- paró de hablar unos segundos, poco después prosiguió.- Me pidió que te lo comunicara yo porque ella no podía, tenía que ir al comedor con su equipo para el sorteo, en el que sabrán contra qué casa van a jugar.- finalizó, sonriente.
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Entonces… ¿esos dos partidos los van a jugar hoy?- pregunté. Luna asintió.
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Iba a prepararme para ir a animarlas.- comentó.- ¿Vienes?
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Sí, claro.- contesté rápidamente.- Es un poco extraño, ¿No?- agregué, pensativa.
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¿El qué?- preguntó Luna, con un aire soñador en sus ojos azules.
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El hecho de que ni siquiera avisara una semana antes para que los equipos entrenen y estén listos.- contesté.- ¿Es un partido oficial? ¿Y con qué fin ahora?- cuestioné.
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Ginny no me dijo nada más.- dijo Luna como respuesta.- Está claro que para divertirse, ¿no?- añadió, con una amplia sonrisa.
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Sí, imaginó que será eso.- sonreí.- Vámonos entonces, seguro que Ginny y las demás se entusiasmarán cuando nos vean animándolas.- completé, alegre.
-Draco-
- Al fin un momento de sosiego.- murmuré.- Hacía tiempo que no viajaba, o dormía sin un horario establecido... No tenía ningún plan para hoy. Me sentía aliviado por eso, la situación ya comenzaba a agobiarme.
Me encontraba fuera del castillo, Blaise se había unido a mi paseo. Se había convertido en mi mejor amigo, algunas cosas habían cambiado, desde luego. Ya no tenía las mismas opiniones sobre algunos de los Slytherin con los que seguía compartiendo sala común... Este pensamiento me desconcertó; lo atribuí después a que últimamente estaba muy tenso porque no podía tener un segundo de tranquilidad. Era eso claramente. Ellos fueron mis amigos desde el primer curso, y siempre me habían apoyado. Blaise interrumpió la batalla que tenía lugar en mi mente.
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¿Han dicho ya algo sobre la sentencia?- preguntó, serio.
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Todavía no.- contesté, algo molesto. Sabía que mencionaría el asunto en algún momento.- De todas formas creo que está demasiado claro el resultado, El Profeta apoya lo que digo.- agregué, forzando una sonrisa.- Mañana lo comunicarán.
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¿Y tú?- cuestionó Blaise, cambiando de tema. ¿Ya sabes lo que vas a hacer? Creo que esta mañana, leyendo el periódico, aparecía un artículo en el que comentaban que os habían arrebatado la mansión y la mayor parte de vuestras pertenencias.- añadió.- ¿Es verdad? Ya sabes que Rita Skeeter últimamente trata de conseguir exclusivas a toda costa, así que...
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Es cierto, sí.- lo interrumpí rápidamente, sombrío.- Aún así mi madre posee algunos bienes que no tienen que ver con la familia Malfoy, sino con la suya, los Black. Respecto a eso no hay problemas, a pesar de que ya no tengamos la mansión, continuamos siendo una familia bastante adinerada.- terminé, con una ligera sonrisa.
Llegamos de nuevo hasta el castillo. Cerca del comedor, se oían múltiples voces, que hablaban tanto en susurros como a gritos. Miré a Blaise, parecía tan perplejo como yo.
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¿Qué nos hemos perdido? - dijo, extrañado.
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No lo sé, pero tengo curiosidad.- comenté, sonriendo de lado.
Al parecer ninguno de los estudiantes que se hallaban allí fuera sabía lo que ocurría en el Gran Comedor, por lo que nos abrimos paso hasta las puertas entre la aglomeración de alumnos y giré el picaporte, con sigilo. ¿Qué estaría pasando?
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