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Así que te vas de Hogwarts... (DH) — capítulo 5
-Ginny-
Todas hablaban, parecían nerviosas y entusiasmadas; mientras tanto, al contrario que las demás, yo permanecía en silencio, con una sonrisa en el rostro. Esta sería una buena oportunidad para impresionar a todos y demostrar de lo que era capaz.
Practicaba quidditch desde que tenía diez años, me había llamado la atención cuando vi por primera vez un partido, en el que jugaban los Chudley Cannons, que era el equipo del que Ron era seguidor, contra los Flechas de Appleby. Desde entonces había comenzado a investigar, leyendo libros, preguntando a mis hermanos e interesándome por asistir con mi familia, más frecuentemente, a torneos, siendo el regalo de mi duodécimo cumpleaños una Bluebottle, una escoba para principiantes en quidditch.
Mi primer vuelo con aquella escoba me había parecido increíble, a pesar de que no iba a demasiada velocidad. Desde aquel momento había comenzado a jugar y practicar con empeño; siempre había soñado con convertirme en un futuro en jugadora profesional y participar en torneos nacionales, e incluso mundiales.
Escuché unos pasos, que interrumpieron mis pensamientos. Las Slytherin acababan de llegar. Parkinson, la que, probablemente se mostraba como la líder de su grupo, me observó fijamente, con un pequeño deje interrogante en su mirada, pero sin dejar de sonreír falsamente. Le saludé con un pequeño gesto, imitando su sonrisa; definitivamente no había cambiado.
De repente, las puertas del comedor se abrieron, dando paso a la directora McGonagall. Se dirigió a su respectivos asiento y mesa, y alzó su mirada en nuestra dirección. Susurró un hechizo y apareció un objeto similar a un caldero para pociones. En la mesa se hallaban varios trozos de papel, cuatro, distinguí, tras fijarme con más atención. Comenzó a hablar.
-
Buenas tardes, alumnas.- dijo, sonriendo levemente.-En cada uno de estos cuatro papeles que podéis ver está escrito el nombre de una de las casas. Los pondré en este recipiente y se sacarán dos de ellos al azar, después de que sean revueltos. Para que no se hable de ningún tipo de trampa, un alumno los extraerá. Veamos... señorita Brown, sí, usted misma, acérquese.- llamó. Lavender fue hasta donde estaba la directora. McGonagall ya había mezclado los papeles que se encontraban en aquella especie de caldero. La rubia giró su rostro y metió la mano en él. Extrajo un papel que se encontraba doblado cuidadosamente, el cual entregó a la directora.
-
Hupplepuff…- empezó McGonagall. Lavender volvió a sacar otro pedazo de papel, me fijé en que ya lo había leído disimuladamente. Su expresión la traicionaba. Sonreí.- contra... ¡Gryffindor!- completó.
Estaba esperando que nos tocara contra las Slytherin, aún así no me importó. Podía confirmar que íbamos a ganar. Posé mi mirada en la mesa de las alumnas de Hupplepuff. Su capitana, Hannah Abbott, se percató de ello y me sonrió. Yo le devolví la sonrisa. Sería un partido amistoso, eso era seguro. Realmente las únicas alumnas con las que tenía problemas en Hogwarts eran Pansy Parkinson y Daphne Greengrass, ambas me parecían arrogantes y antipáticas.
La directora volvió a hablar; Lavender ya había vuelto a nuestra mesa, se había sentado a mi lado.
- Bien, los dos partidos de esta tarde serán Hupplepuff- Gryffindor y Slytherin- Ravenclaw. El primero de ellos se hará en una hora.- aclaró.- Eso es todo, podéis abandonar el comedor.- terminó, con expresión seria, encaminándose a las puertas del comedor, abriéndolas y, finalmente, marchándose.
Las alumnas la imitaron, comenzando a irse también. Yo, apenas unos minutos después me encaminé hacia las puertas, seguida por Alicia y Parvati. Entonces escuché una voz conocida, que me llamaba por mi apellido, a mis espaldas. Me giré y vi que se trataba de Parkinson, junto al resto de su equipo de quidditch. Ella me dedicó una sonrisa burlona antes de volver a hablar.
- Vaya, es una pena que no nos tocara jugar contra vosotras...- comentó, fingiendo pena.- Os hubiéramos humillado con demasiada facilidad; incluso las de Hupplepuff, que no tienen idea prácticamente de cómo se juega, os ganarán sin problemas.- terminó, riendo.
Parecía que no habían madurado, ya no éramos alumnos de quinto curso que se peleaban por un cromo que les faltaba para su colección. Esbocé una sonrisa de suficiencia.
- ¿Acabaste? Sabes, creo que con un poco de suerte podréis competir contra nosotras en la final... claro que he visto jugar a Ravenclaw y son muy buenas. Pero no te preocupes, seguro que si se lo pedís, os enseñan. Tenéis tiempo, nosotras vamos a jugar antes. Ya sabéis, con práctica, todo es posible.- dije rápidamente.
Ella me observó, todavía sonriendo falsamente, pero en su mirada había una mezcla entre sorpresa y odio. Tal vez se esperaba otra respuesta por mi parte o que, con toda probabilidad, no dijese una palabra y me fuese. Tras contestarle, iba a marcharme por fin, pero dos palabras hicieron que frenara en seco.
- Pobretona perdedora.- habló de nuevo Parkinson, en un intento de provocarme. Lo había conseguido. Apreté los puños con fuerza. Esa estúpida se iba a arrepentir de lo que había dicho. Las chicas de mi equipo miraron a Parkinson con desprecio, ella seguía con su mismo semblante; sin embargo eso cambió al ver el mío, sonreí, de una forma tan extraña que incluso hizo que la morena retrocediera unos pasos. Saqué mi varita velozmente y murmuré un hechizo en su trayectoria. No ocurrió nada. Parkinson volvió a donde estaba anteriormente y comenzó a reírse; más tarde se le sumaron el resto de chicas de Slytherin.
Sin embargo, pronto todas pararon, excepto Parkinson. Ella miró a su grupo, extrañada, y luego a mí. Yo era la que había comenzado a reír en aquel momento, al igual que mi equipo de Gryffindor. Las Slytherin miraban a Parkinson, horrorizadas.
-
¿Qué pasa?- preguntó Pansy Parkinson a las Slytherin.- ¿Por qué tenéis esas caras?
-
Parkinson, deberías saber que algunos hechizos no son inmediatos.- dije, con una amplia sonrisa.
Me fui junto a las chicas de mi casa antes de que ella se diera cuenta de lo que había ocurrido. Tal vez me había pasado, podría traer consecuencias, aún así no iba a consentir ningún insulto más por parte de esa serpiente. Iba a abrir las puertas, pero alguien se me adelantó. No me fijé en quienes eran, pues quería marcharme de allí lo más rápido posible, pero creí distinguir una cabellera rubia y a otro alumno más, moreno. Cuando ya estaba llegando al final del pasillo, oí una voz, pero no me paré a escucharla. Prefería largarme, por el momento.
-Draco-
Cuando abrí las puertas una avalancha de chicas de Gryffindor salieron, entre ellas la pelirroja Weasley, que me propinó un codazo.
- ¡Ten más cuidado Weasley!- exclamé con un cierto tono de enfado, pero ella ya había desaparecido.
Tras el incidente, entramos por fin en el comedor. Allí solamente se encontraban un grupo de alumnas de Slytherin, entre ellas, Astoria y Daphne. Estaban rodeando a otra chica más, que parecía enfurecida. Las alumnas que se encontraban a su alrededor la miraban, con expresiones de asombro. No se habían dado cuenta de que estábamos allí, así que hablé.
-
¿Qué es lo que ocurre?- pregunté, tenía curiosidad, ¿Quién sería aquella chica?
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Hola, Draco.- saludó brevemente Astoria.- Pues… la verdad es que Pansy ha sufrido un pequeño... percance con la pelirroja Weasley.- comentó tras dudar unos instantes.
-
¿Pansy? Pero si no está aquí.- dije.
Entonces vi a la 'chica' que rodeaban. Su cabello tapaba todo su rostro y parecía ser multicolor. Sus orejas estaban ligeramente agrandadas y su nariz era algo similar a un... ¿hocico? La 'alumna', se dispuso a hablar, pero cuando trató de hacerlo solo emitió ladridos.
- Vaya, Pansy, cambio de look, ¿no?- dije, sin poder evitar soltar una carcajada. La había reconocido ligeramente, porque Astoria había dado pie a que lo dedujera, si no, tal vez hubiera sacado mi varita, parecía potencialmente peligrosa a simple vista.
Entonces contemplé a Blaise durante unos segundos. No había comentado nada desde que había visto a 'Pansy'. Su cara era todo un poema. A partir de ahí no pude evitar comenzar a reír sin parar, eso sí, salí corriendo, porque Pansy, ahora colérica ante mi actitud despreocupada y bromista, parecía tener intenciones de atacarme.
Desde luego Weasley sabía cómo vengarse de los demás.
¡Hola! ¡Aquí está el nuevo capítulo! ¡Más largo! :D Si queréis leer más, decidme qué os ha parecido en un comentario, simplemente ;), gracias por leer, por vuestros comentarios (¡animan mucho!) y ¡¡por los favoritos por supuesto!! Un saludo a todos :) ¡Espero que os guste!