Tituladas 15.1% · 30,063 de 199,415 descubiertas
Rescatado 23.3% · 21,950 de 94,296 páginas identificadas · 21,944/22,652 caps con texto ☕ Invitanos un café

← Un universo paralelo · de

Un universo paralelo — capítulo 4

Draco se dirigió a la clase de pociones. No sabía cómo iba a reaccionar cuando viese a Granger y a Snape... sería mejor no mirarles a la cara. Cuando entró en el aula… allí estaba ella, sonriente y hablando con sus dos amiguitos. Malfoy se dirigió a la mesa donde estaban Crabbe, Goyle y Blaise y soltó bruscamente los libros al lado del caldero. En ese momento, Snape apareció por la puerta y al verlo, no pudo evitar recordar la pretensión de Severus de ser su padre y tuvo que reprimir una carcajada. Justo entonces, escuchó una risita y al girarse, vio que era ella y que estaba mirando a Snape de una forma extraña… '' Seguro que se trata de algo que le ha contado el pobretón o el cabeza rajada." — Hoy van a elaborar el filtro de muertos en vida y se pondrán por parejas… — explicó Snape.

''¿Filtro de muertos en vida? No puede ser…igual que en el sueño'' — pensaron Hermione y Draco a la vez.

Snape comenzó a formar parejas y se aproximó a la mesa del trío dorado. Hermione tuvo que girar el rostro para no soltar una carcajada. Le resultaba muy difícil mirarle.

— Granger, póngase con Draco Malfoy… — ordenó.

El corazón de Hermione tartamudeó en su pecho. ¿Por qué precisamente ese día tenía que ponerse con el maldito arrogante? ¡Precisamente ese día que no quería mirarlo a la cara! ¡Qué vergüenza sentía!

Draco al escuchar las palabras del profesor de pociones, se puso muy nervioso. ¿Qué iba a hacer con Granger pegada a él durante toda la hora? Tenía que disimular y comportarse como siempre… no podía dejar que ella sospechase…

Hermione cogió sus libros y se dirigió a la mesa de Malfoy queriendo parecer segura, aunque las manos le temblaban y casi no podía respirar. Cuando se puso junto a él, desvió la mirada a otra parte para no verle, pero vio a Snape y no pudo evitar soltar una carcajada…una carcajada que tuvo que disimular rápidamente llevándose la mano a la boca.

— Granger, ¿qué es lo que te hace tanta gracia?— preguntó Malfoy extrañado mientras abría el libro para ver los ingredientes de la poción.

— Nada Malfoy, déjalo... — contestó soltando una risita.

Hermione abrió su libro intentando ignorar que Malfoy estaba a su lado. Tenía una sensación inexplicable y estaba confusa. No podía creer que en sus sueños hubiera estado enamorada de él. Era imposible y absurdo...

Draco sentía curiosidad. La sabelotodo no solía reírse demasiado... y menos en una clase de Snape...

— ¿Qué pasa Granger? ¿Estás contenta de verme? Te entiendo, verme a mí suele causar placer...

— Verte a ti me causa de todo menos placer...idiota — le susurró — y para tu información Malfoy, no es por ti. Ha sido por un sueño que he tenido.

— ¿Un sueño? — preguntó enarcando una ceja — ¿Te casabas con la comadreja? ¿O era con el cara cortada?

— No. Soñé con Snape — dijo Hermione riéndose.

— Vaya, vaya... ¿Con Snape? No pensaba que te gustaran tan...maduritos...

Hermione metió la cabeza en su libro, evitando reírse a carcajadas.

— En realidad, tú eras el que le gustaba a Snape.

— ¿Cómo? ¿Qué pasaba en tu sueño?— preguntó Draco intranquilo — Dímelo.

— No te importa Malfoy. No es asunto tuyo — le espetó Hermione.

— Creo que si yo salía en el sueño, es asunto mío, Granger.

Hermione lo miró extrañada durante unos instantes. No entendía por qué tenía tanta curiosidad.

— Bueno...de acuerdo...Snape era tu padre... ilógico, ¿no? — dijo reprimiendo una carcajada.

Draco palideció. Mierda. No podía ser. ¿Habrían soñado lo mismo? No, claro que no...Tenía que tratarse de una casualidad.

— ¿Te estás burlando de mí, Granger?

— No, creeme que no — contestó Hermione soltando una risita — y eso no es todo...

— ¿No es todo? ¿Aún hay más? Es un sueño estúpido. No entiendo por qué te hace tanta gracia.

— ¿Por qué crees que Snape era tu padre, Malfoy?

Draco se puso tenso.

— Ilumíname, Granger — dijo con arrogancia.

— Tu madre estaba casada con él y estaban muy enamorados...

— Eso es absurdo — le cortó.

— Y él quería a toda costa que le llamases ''papi''— se mofó.

El corazón de Draco se desaceleró. No era posible. ¿La sabelotodo había soñado lo mismo que él?

— Cuéntame más — dijo inquisitivo.

— Bueno... yo estaba...en Slytherin...y...— contestó Hermione ruborizándose.

— Y tú eras mi novia...— terminó la frase Draco.

Hermione se congeló. ¿Malfoy había tenido el mismo sueño?

— No me digas que t- tú has soñado lo mismo... — su voz sonó inestable.

— Sí, Granger...por desgracia he soñado lo mismo… y te aseguro que ha sido horrible salir contigo durante tres noches.

— ¿Cómo? Soy yo la que debería decir eso. Te recuerdo que estaba en Slytherin y le hacíamos esa broma horrible a Ron... — contestó malhumorada.

— Reconoce que lo de la comadreja tuvo gracia. Jamás me había reído tanto — la interrumpió.

— Pues yo no se la veo, Malfoy — bufó Hermione.

— ¿Ah, no? Pues en el sueño casi te caías al suelo de la risa al ver al pobretón calvo y rodeado de mandrágoras bailando de esa forma tan ridícula.

Hermione tuvo que reprimir una carcajada.

— Idiota... es porque era un sueño, en la vida real no me hubiese comportado así — respondió en un vano intento de contener la risa.

— Quién sabe... pero, en el fondo Granger, te gustó ser mi novia... admítelo. Estabas coladita por mí.

— Yo no soy la que se puso posesiva frente a Fred y George, Malfoy ¿O esa parte ya no la recuerdas? — dijo clavándole la mirada.

— Sí...claro… la cuestión Granger... es que a la hora de ridiculizar a los bobos de tus amigos, éramos un buen equipo — se mofó Malfoy.

— Bueno...

— ¿Ves? Sabes que tengo razón — afirmó poniendo una sonrisa ladeada.

— Yo no he dicho que la tengas — resopló Hermione.

— Acéptalo. Hacíamos una buena pareja. Muy buena diría yo…

Draco vio como a Hermione se le dilataban las pupilas con ese comentario.

— Tú y yo no hacíamos buena pareja. Eso no ha sido real, imbécil — le escupió.

— ''No sé qué haría sin ti, Draco...''— la imitó Malfoy con sorna.

— ''Nos complementamos...''— le pinchó Hermione.

— No tiene gracia Granger — contestó Draco malhumorado.

— Claro que no. Tú sufres enajenación mental. No hacemos buena pareja.

— Piénsalo durante un rato — sugirió Malfoy.

— No me hacen falta ni cinco segundos para saber que eso es algo inconcebible — le espetó Hermione con odio.

— Creo que es algo más que concebible, Granger.

— Tienes un serio problema, Malfoy. ¿Realmente crees que si yo hubiera sido una sangre limpia, hubiéramos acabado juntos?

— Es probable — afirmó con una sonrisa mientras seguía cortando ingredientes.

Hermione se quedó sorprendida por la respuesta.

— ¿Qué? — preguntó Draco — No pongas esa cara Granger. Yo soy atractivo e inteligente. No te hubieses negado a mis encantos.

Hermione rodó los ojos mientras continuaba arrojando los ingredientes al caldero con violencia.

— Y bueno... tú tampoco estás mal Granger... si no fueras tan mojigata y sabelotodo... — continuó Malfoy.

— ¡Cállate idiota!— le cortó.

En ese instante, Snape fijó su mirada en ellos y se acercó lentamente a su mesa cruzándose de brazos.

— Si siguen haciendo ruido… me veré obligado a castigarles… después de clase… — dijo arrastrando las palabras y volviendo a su mesa.

Hermione miró con rencor a Malfoy y continuó elaborando la poción, intentando ignorarle. Transcurrieron unos diez minutos cuando Draco cogió una pluma para escribir algo en la libreta que tenían en la mesa y después se la pasó discretamente a Hermione, sin que Snape se percatara.

''Por suerte Snape no es mi padre y mi madre no ha perdido el juicio.''

Hermione cogió su pluma y escribió rápidamente en la libreta.

''Vaya, pensaba que la parte que más te aterrorizaba de nuestro sueño era en la que estabas conmigo.''

Malfoy no pudo evitarlo, y se acercó a Hermione, susurrándole al oído.

— ¿Ahora es ''nuestro'' sueño? No Granger, la peor parte fue sin duda que mi padre fuese un pederasta traidor a la sangre.

— Hubiese tenido gracia — musitó Hermione con sorna.

— No, Granger, no — murmuró mirándola con desdén — Será mejor que sigamos con la poción… mi ''papi'' nos está mirando. Tendremos que hablar de esto después de clase.

Hermione no contestó y cogió la libreta.

'' No hay nada de qué hablar Malfoy.''

Draco la miró durante unos instantes y luego escribió.

''Me da igual lo que pienses. A las seis en el aula de Transformaciones. A esa hora la vieja no suele estar.''

Hermione volvió a coger la libreta con brusquedad y deslizó su pluma apretándola con ira.

''Es McGonagall, tenle un poco de respeto. Por cierto, ¿cómo sabes que a esa hora no está?''

Draco adoptó una pose de suficiencia.

''Porque siempre me veo allí con Pansy.''

''Si pretendes llevarme a tu picadero particular, no estoy dispuesta...''

''No Granger, no te emociones. No va a pasar nada. A las seis allí.''

Transcurrió el resto de la clase y cuando terminó, Hermione se decidió a dejarle una notita.

''Bueno... está bien...Iré...''

Hermione caminaba a paso ligero por los corredores del castillo. Su turbación era evidente y no sabía por qué demonios estaba haciendo esa idiotez. Faltaban cinco minutos para la hora en la que había quedado con Malfoy en el aula de Transformaciones y aún no entendía por qué le había hecho caso y se iba a presentar a esa ''cita''. Cuando llego al lugar donde tenía que encontrarse con la serpiente, él ya estaba allí, apoyado en una de las mesas, cruzado de brazos, con aire casual.

— Esto es una estupidez, Malfoy — bufó Hermione acercándose y sentándose en una de las mesas del aula frente a él.

— Granger, realmente no te preguntas… ¿por qué llevamos tres noches teniendo el mismo sueño? — dijo con curiosidad.

— Hasta hace unas horas pensaba que sólo YO había tenido esa pesadilla…. y bueno fui a investigar a la …

— Sí, a la biblioteca — le cortó Malfoy — Muy típico de ti, pero… no vas a encontrar nada relacionado con ''eso'' en los libros, Granger.

— Al menos tenía que intentarlo. Veo que tú no te has molestado…—suspiró Hermione.

— No, porque no hacen falta libros para saber el motivo por el que ambos hemos soñado lo mismo.

— No hay ningún motivo Malfoy — refunfuñó.

— Sí lo hay. ¿Es obvio no? Tú estás loca por mí y yo sé que lo estás — dijo altivo — Esa es la razón por la que hemos soñado lo mismo.

— Serás i- idiota… — respondió Hermione apretando los puños y levantándose de la mesa — definitivamente, no tenía que haber venido. No sé cómo he podido hacerte caso.

— En el sueño te morías por mis besos Granger, bueno… y ahora también… — dijo Draco inclinándose y dirigiéndose hacia ella.

— Jamás se me pasaría una cosa tan horrible por la cabeza, Malfoy — le espetó sonrojándose considerablemente y desviando la mirada de sus ojos grises — ¿Besarte? Antes hubiera preferido besar la cabeza calva de Ron.

— No has probado mis besos Granger, no sabes de lo que estás hablando — contestó Malfoy con aire seductor acercándose aún más, quedando a una escasa distancia de su rostro.

— Te recuerdo que en el sueño, si lo hice. Y no eran para tanto — le pinchó Hermione volviendo a mirarle a los ojos.

— Tú lo has dicho. Era un sueño Granger. En la vida real lo hago mucho mejor — la voz de Draco sonó engreída y divertida.

— Como sea — resopló Hermione girándose para marcharse de la clase — no pienso quedarme más. No tengo paciencia para aguantarte.

En ese momento, Draco la retuvo cogiéndola de la muñeca, y atrayéndola hacia él, se aproximó a su rostro lentamente y la besó. Hermione se mantuvo completamente inmóvil al notar los apetecibles labios de Malfoy acariciando los suyos y sus brazos envolviéndola posesivamente.

Sin poder resistirse, entreabrió sus labios para dejar paso a la lengua de Malfoy y que pudiese tocar la suya sin obstáculos. Al sentirla, suspiró de satisfacción y cerró los ojos, rindiéndose… Lo que Malfoy le había dicho era cierto. En la vida real besaba mucho mejor que en los sueños, y ella no se veía con fuerzas para negarse a esos besos tan suaves y ardientes. Hasta que Malfoy no se apartó, Hermione no fue capaz de reaccionar.

— ¿Qu- qué has hecho? — susurró casi sin poder hablar y sonrojándose hasta la raíz del cabello.

— Lo que tenía que haber hecho hace mucho tiempo — musitó Draco esparciendo sutiles besos por su mejilla- Ven conmigo…

Malfoy cogió de la mano a Hermione y se dirigió a su Sala Común. Iban caminando por los pasillos de las mazmorras pero ella no era capaz de articular palabra. ¿Por qué demonios no se negaba? ¿Qué estaba haciendo? Malfoy se paró frente a la puerta de la Sala Común de Slytherin y murmuró la contraseña. Cuando entraron, allí no había nadie y Draco la llevó hasta su dormitorio, cerrando la puerta.

— A estas horas no suele haber nadie aquí — explicó acercándose a ella, envolviéndola en sus brazos suavemente y enterrando los dedos en su pelo alborotado.

— Malfoy...¿Es que ya no me odias? — preguntó Hermione con miedo mientras notaba la respiración de Draco rozándole los labios.

— ¿Crees que si siguiese odiándote estaría haciendo esto ahora, Granger?— musitó cerrando los ojos para besarla.

— No…quiero decir...— susurró cada vez más confusa- pero es absurdo… tú y yo…

— Nos complementamos, Granger… — bromeó Draco fundiendo sus labios con los suyos en un cálido y largo beso.

Después de besarse durante unos instantes, Draco se sentó en su cama y cogiéndola de la mano, le pidió que se sentara junto a él. Hermione lo miró a los ojos y se vio reflejada en ellos. En esos ojos grises... Draco acarició su rostro con ternura y Hermione sintió que se derretía al notar su roce.

— Malfoy, yo no sé...

— Tranquila Granger... no voy a obligarte a hacer nada que no quieras...

Hermione abrazó a Draco, recostándose encima mientras él deslizaba las manos por su espalda y se aproximaba a su rostro incitándola a que lo besara. Hermione acercó sus labios a los de Draco, besándolo con deseo y reprimió un gemido de deleite. Draco se rio suavemente y abrió su boca para permitir la entrada a su lengua perdiéndose en un beso intenso y suave.

Hermione se apartó lentamente y enterró su nariz en su cuello, respirando profundamente su olor. Draco la miró como si la viese por primera vez y la volvió a besar...y así pasó el tiempo, sin que se diesen cuenta...y entre caricias y besos, se quedaron profundamente dormidos...

Por una maldita vez en su vida, Malfoy despertó sintiendo una felicidad completa. Después de tantos años reprimiendo sus sentimientos, solo habían hecho falta tres noches para darse cuenta de lo que realmente sentía hacia Hermione. Abrió los ojos lentamente y miró al techo de su dormitorio. No sabía cuántas horas habían pasado durmiendo juntos, pero por suerte sus compañeros de habitación no estaban. Seguramente se encontraban todos en el entrenamiento de Quidditch. Un entrenamiento, que sin duda, él se había saltado. Suspiró y se giró lentamente para ver a Hermione y decirle algo que tenía que haberle dicho hace mucho tiempo...

— Hermione… creo que te quiero… — pero Hermione ya no estaba.

No había ni rastro de ella. Ni si quiera una nota. Absolutamente nada. Se incorporó rápidamente y justo entonces se abrió la puerta del dormitorio.

— ¿Qué haces aquí durmiendo y por qué no has venido al entrenamiento de Quidditch? — preguntó Zabini malhumorado.

Draco se puso lívido.

— Hmm… a ti no te importa Blaise — le espetó pasándose la mano por el pelo con nerviosismo — Déjame tranquilo.

Zabini comenzó a gritarle y maldecirle, pero Draco no era capaz de escucharle. Estaba demasiado confuso. ¿Por qué narices se había ido, dejándolo solo? ¿Podría ser para que no la viesen sus amigos con él en la cama?…La cabeza le daba vueltas… y en ese mismo instante, un pensamiento fugaz pasó por su mente dejándolo paralizado, sin respiración...

''No...¿O sí?… no… definitivamente no puede ser... ¿Es qué acaso todo y absolutamente todo, ha sido el mismo jodido sueño?''

Bueno...aquí llegamos al final de este mini fic. Ahora, que cada uno/a que saque una conclusión de lo que ha sucedido. ¿Qué pensáis ¿Se ha tratado todo del mismo sueño o...realmente ha sucedido? Estoy muy interesada en saber vuestra opinión.

Lo he pasado muy bien escribiendo este fic porque por una vez Hermione y Draco se llevaban muy bien, no tenían constantes peleas, pero sobretodo, se querían :) Espero que este capítulo os haya gustado. Aviso que habrá un epílogo. ¡Muchas gracias a todas las que me habéis escrito y seguido durante este tiempo! y a los lectores/as nuevos os animo a que dejéis vuestra opinión! Estaré muy agradecida :D Un beso muy fuerte y por último... dejad comentarios y Draco os besará y acariciará hasta que os quedéis dormidas :)