Un universo paralelo — capítulo 3
hello! :D Aquí os traigo el tercer cap! Lamentablemente solo falta uno más, porque este fic va a ser cortito... :( pero bueno espero que os haya gustado y que disfrutéis con la lectura! Este va para Lucy TheMarauder ;) Un beso muy fuerte a todas!
— Menos mal que Snape ya se ha ido — suspiró Draco mientras cogía de la mano a Hermione y se dirigían a la Sala Común.
— Aún no me creo lo de tu madre… con él… — contestó Hermione poniendo una mueca de asco.
— No me lo recuerdes… si el imbécil de mi padre no se hubiera fugado con una asquerosa sangre-sucia de quince años, madre no estaría ahora casada con Snape — bufó malhumorado.
— No sé como tu padre fue capaz de traicionar a la sangre. Qué decepción más grande… — dijo mientras continuaban andando por los corredores.
— Sí...Fue débil...demasiado... y lo peor de todo es que con su aventura de mierda nos ha jodido a todos, porque ahora tengo que aguantar a Snape a todas horas. Aquí… y en Malfoy Manor… no sé si podré soportarlo mucho más — se quejó — cada vez que voy a la mansión, están besuqueándose por todas partes y metiéndose mano como adolescentes en celo.
— Tu madre se cansará de él… ya verás… — lo alentó Hermione.
Cuando entraron en la Sala Común de Slytherin, cogieron sus libros y mochilas. Desgraciadamente, tenían clase de pociones esa misma tarde. Draco no tenía ganas de ver a su padrastro. Desde que se había casado con su madre, lo trataba de forma diferente. Ya no le llamaba Draco, sino que tenía la desfachatez de decirle hijo. Snape se había vuelto demasiado blando. Le había afectado mucho la paternidad. Creeía realmente que Draco era su hijo biológico... Tenía un gran trastorno mental... El rubio platino no podía soportar la situación. Si no fuese por Hermione, no sabría que hubiese sido de él.
Cuando llegaron a la clase de pociones, Snape explicó que ese día iban a elaborar el Filtro de muertos en vida y dividió a todos los alumnos en parejas.
— Hijo mío... ponte con Granger — dijo con voz melosa.
Todos los chicos de Gryffindor, entre ellos, Harry y Neville intentaron sin mucho éxito disimular la risa ante aquel comentario. Ron continuaba en la enfermería por lo que no tuvo la suerte de presenciar las palabras de Severus.
— Yo no soy tu hijo — le espetó Draco mirándole con menosprecio.
Hermione lo agarró del brazo con sutileza, intentando calmarlo.
— Sí lo eres, Draco... No quiero que me hables en ese tono, ahora soy tu papá... — afirmó aproximándose a su mesa.
Draco giró el rostro. No podía mirar a Snape a la cara. Lo odiaba. ¿Cómo había podido hacerles eso Lucius? Desde luego, él jamás hubiera sido tan débil como para fugarse con una…sangre-sucia como había echo el pederasta de su padre. Y lo peor de todo… ¿cómo podía estar su madre tan desequilibrada como para casarse con Severus? Definitivamente, el que Lucius hubiese sido un traidor a la sangre, le había afectado psicológicamente. No había otra explicación coherente.
Cuando terminó la hora, Hermione cogió de la mano a Draco y se dirigieron a la salida de la clase, pero Snape los interceptó por el camino.
— Tu madre… me ha dado esto para ti… — dijo arrastrando las palabras y sacando una cajita negra de un bolsillo de su túnica.
— No lo quiero — masculló Draco — puedes tirarlo.
Hermione miró a Severus con desdén.
— Está bien, nos lo llevaremos — dijo arrebatándole la cajita de las manos.
Draco no era capaz de negarse a lo que dijese su querida Hermione, por lo que cedió y se marcharon de la clase sin volver a mirar a Snape, pero cuando salieron por la puerta, el profesor de pociones alzó la voz.
— Draco... te he traído un presente…podrías darme las gracias…dar las gracias a tu papi.
— ¡Jamás te llamaré papi! ¡Eres patético! — gritó colérico sin darse la vuelta mientras se dirigían a la Sala Común.
Cuando iban andando por uno de los pasillos, Hermione se paró en seco.
— Tengo que mirar un libro sobre Historia de la Magia en la biblioteca. Después volveré.
— Está bien — contestó Draco hundiendo la mano en su cabello alborotado y cogiéndola por la nuca, aproximándola a él y dándole un beso en los labios — no tardes...
— Descuida, no lo haré — sonrió dándole la cajita negra de Snape —¿No tienes curiosidad de saber lo que hay dentro? Échale un vistazo y si no te gusta, lo quemas.
Draco asintió y cogió la cajita, abrazando a Hermione.
— Contigo resulta todo... tan fácil...
— Lo sé... — sonrió Hermione.
Draco se marchó a la Sala Común de Slytherin y cuando llegó, se sentó en el sofá. No podía dejar de darle vueltas a lo que había dentro de la cajita por lo que no dudó en abrirla. Para su sorpresa, dentro había un anillo que tenía grabada la cabeza de una cierva.
''¿Pero qué mierda?— pensó frunciendo el ceño — ¡Cómo se atreve madre a traerme está porquería! ¿Acaso intenta suplantar el anillo de la familia Malfoy con una bazofia que lo más seguro es que tenga que ver con el imbécil de Snape? Definitivamente, madre ha perdido el juicio. Voy a tener que plantearme seriamente el ingresarla en San Mungo...Tengo que ver a Hermione ahora mismo.'' Volvió a meter el anillo en la cajita y la tiró con resentimiento a la chimenea, con la esperanza de que el fuego lo consumiese y seguidamente, se marchó en dirección a la biblioteca dando grandes zancadas.
Hermione estaba concentrada en su lectura, intentando sacar provecho de la hora que iba a pasar estudiando en la biblioteca, pero justo en ese momento, aparecieron Fred y George Weasley y se sentaron a su lado, entorpeciendo su concentración. Si odiaba a San Potter y la comadreja, lo que sentía hacia ellos era aún peor. No se podía explicar con palabras. La acosaban constantemente. Aunque eran de Gryffindor, no les importaba en absoluto que ella fuese una serpiente, y menos, la novia de Draco Malfoy. A todas horas, recibía cartitas de amor, flores, innumerables cajas de bombones (las cuales seguramente contenían una gran cantidad de filtro amoroso), pero ella no se dejaba engañar... y menos por los bobos pobretones.
— ¡Hola Hermione! — exclamó Fred con una sonrisa exultante — ¿Te has decidido a salir con nosotros?
— No creo que tome una decisión tan horrible y absurda en toda mi vida — le espetó — y no te atrevas a llamarme por mi nombre.
— ¡Vamos! — añadió George intentando coger su mano, provocando que Hermione pusiera una mueca de repulsión — ¡No se puede pedir más! ¡Dos por uno! ¿No tienes suficiente?
— A nosotros no nos importa compartir — dijo Fred soltando una risita.
— Si Draco se entera de esto, deseareis no haber nacido — bufó apartando bruscamente la mano de George.
— No seas así Hermione. En el fondo, lo estás deseando — dijo George con sorna.
Fred cogió su otra mano y la llevó a sus labios para poder besarla. Hermione perdió la paciencia, le pegó un tirón, soltándose y cerró bruscamente su libro, pero cuando fue a levantarse, Draco entró en la biblioteca, mirando a todas partes, buscándola.
— Draco, encárgate de los pobretones. ¡Otra vez me están acosando! — exclamó aproximándose a él y señalando a los gemelos.
Draco la agarró de la cintura, la atrajo hacia él y miró con rivalidad a los gemelos, marcando el territorio.
— Ni se os ocurra acercaos a ella…. Es mía…
Hermione sonrió al escuchar el comentario de su querido amor y le devolvió el abrazo. Cada vez que Draco la defendía o se ponía posesivo, sentía una satisfacción inexplicable.
Se marcharon de allí con la cabeza bien alta, dejando atrás a los Weasley y cuando llegaron a uno de los pasillos fríos de las mazmorras, Hermione se paró en seco y tiró de la túnica de Draco.
— ¿Qué ocurre? — preguntó aproximándose a ella y posando las manos sobre sus hombros.
— Gracias por protegerme siempre… no sé qué haría sin ti... — sonrió cogiéndole de la barbilla y dándole un beso en la comisura de los labios.
— Yo pienso lo mismo… nos complementamos…— dijo Draco con voz aterciopelada.
Hermione alzó la vista y miró sus ojos grises durante un momento… cuando Draco estaba con ella, no se percibía en ellos la frialdad que solían tener normalmente, sino que se volvían cálidos... Draco la abrazó y deslizó las manos por su espalda, hasta llegar a su trasero, sujetándolo con deseo.
En ese instante, Hermione Granger y Draco Malfoy despertaron sobresaltados. Hermione al notar las manos de Malfoy aferrándose a su trasero y Draco al sentir su tacto. Ambos tenían la respiración entrecortada y se sentían acalorados. Comenzaba a amanecer y para colmo... esa mañana había clase de pociones...
'' ¿Pero qué me ocurre? Llevo tres noches soñando con el hurón albino ¿Cómo voy a mirarlo hoy a la cara?''—pensó Hermione con preocupación llevándose una mano al rostro, avergonzada.
'' Joder… ¿pero qué narices me pasa?—pensó Draco pasándose una mano por el cabello —tres días soñando con Granger...y ahora...Snape, ¿mi padre? Por favor… pero que ridículo...**¿Cómo he podido estar embobado con la sabelotodo aunque solo sea en sueños? Definitivamente, Granger jamás puede enterarse de esto…''
Tarán! jajajaja Snape papi de Draco xDDDDDDDD como me he reído! Y el anillo con la cara de una cierva jajajajjaaja por no olvidar que Lucius es un pederasta que se ha fugado con una quinceañera sangre-sucia y los gemelos acosadores jajajajaja Espero que os haya gustado! sobre todo a LucyTheMarauder, que este va por ti! y por último... dejadme comentarios y Snape se convertirá en vuestro papi! xDDDD Un beso a todas! :D