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Historia 135694 — capítulo 15

Hola :) perdón tarde un día extra en actualizar pero ya esta aquí, a partir de aquí los capítulos son un poco mas largos, por cuestión de tiempos. Muchísimas gracias por sus comentarios y sus favoritos gracias DeniiMalfoy, antolol y Rosie Cullen por sus comentarios en el capítulo pasado. QuinceHermione dudaba si entrar o no a esa casa, hacía tanto tiempo no iba, desde que Ron desapareció solamente fue cuatro veces, una después de la primera vez que estuvo con Draco, y la siguiente semana por el cumpleaños de su padre. Ahora iba en busca de su madre, toco la puerta, mientras observaba el jardín, estaba llena de lirios y rosas, tal como el jardín de Malfoy. Sonrió por un segundo luego recordó el porque estaba ahí.

Su madre abrió la puerta y sonrió ampliamente, y la abrazo. En cuanto sintió el contacto de su madre comenzó a llorar sin que nada pudiera detener sus lágrimas, sin necesitar que Hermione hablara su madre la llevo al salón principal, se sentó en uno de los sillones que había adentro y lloró hasta que no tenía más lágrimas.

Tenía los ojos hinchados, demasiado hinchados para su gusto, pero tenía que sacarlo todo. En cuanto pudo controlarse comenzó a hablar sin que su madre se lo pidiera, relato como encontró a Ron. Le contó de cómo se portaba Draco con ella, que era a la única por la que parecía tener respeto, le contó las peleas que había tenido con Ron, los disgustos de familia, las dudas de Draco y finalmente lo dijo de una manera simple.

— Estoy comprometida con Draco. — Soltó el aire de sus pulmones y una sonrisa melancólica apareció en su rostro. 

— ¿Eso no te hace feliz, corazón?

— Tengo miedo ¿Y si solo es una venganza?

— Yo no lo conozco, pero tú sí. Dime… ¿Crees que él te pidió matrimonio para una simple venganza?

Mierda. Su madre tenía razón él no era de ese tipo de personas. Una cosa era la venganza contra el pelirrojo pero aun estando a solas él seguía siendo el mismo.

— No, él no es así.

— Bueno ¿y dónde está la sortija?

— La dejé en la mansión, no sabía si era correcto traerla. — Esta vez su sonrisa estaba ahí completa.

— ¿Y tú prometido no se molestara?

— Le deje una nota donde explicaba que veía para la casa y que la dejaba porque no podía decírselo a mi padre.

— Eso espero, entonces ¿Cuándo me presentaras a tu prometido?

Como si fuera un aviso a lo que venía el corazón de Hermione se sobresaltó cuando alguien toco a la puerta con tanta fuerza que parecía quería romperla. La madre de la castaña se levantó de su asiento y comenzó a caminar hacia la puerta, nuevamente la castaña sintió saltar su corazón en el preciso momento en que su madre abría la puerta para dejar a un pelirrojo con una sonrisa victoriosa en el marco.

— ¿Qué se te ofrece, Ron? — La voz suave de la mamá de la castaña estaba ahí expectante.

— Vine a hablar con Hermione.

— Un momento.  — En el momento que la madre de Hermione dijo esto la castaña se apareció ahí con los ojos hinchados.

— ¿Qué quieres?

— Hablar contigo. Sé que ya no estas con el hurón.

— ¿De dónde sacas eso?

— Él lo dijo, se lo dijo a Ginny. Está buscándote, lástima que no te conozca también.

— Draco y yo seguimos juntos.

— Para él no. Supongo que si eso pasa ira a buscar a Daphne o Astoria, yo que tú no estaría segura de lo que él promete.

— Sé que Draco no haría nada de eso.

— Yo nunca estaría tan segura.

— Yo lo estoy.

En cuanto ella escucho esto tomo la puerta e intento cerrarla, pero a comparación de Ron, ella era demasiado débil y ese intento solo había acercado al pelirrojo a ella. En un impulso ella tiro la cabeza hacia atrás y él se lanzó sobre sus labios. La tomo fuertemente por la cabeza y la aprisiono contra el mismo y estampo sus labios en los suyos. Por unos instantes Hermione dejo de luchar, se quedó pensando en ese beso, y por costumbre pensó en Draco en lo que sus besos suaves la hacían sentir, pasaron casi 10 segundos cuando ella comenzó a forcejear.

— Weasley, es de mala educación besar a la novia de alguien más, y en particular es de cobardes obligar a alguien a hacer algo.

En cuanto escucho la voz de Draco la castaña saco fuerzas que creía inexistentes y logro separarse de Ron.

— Draco. — Tenía los ojos rojos, no quería que el pensara algo malo de ella.

— Comadreja aléjate de mí prometida.

— Esta bien aunque no sé si ella quiera alejarse de mí. No sé si lo notaste pero al inicio ella coopero con el beso. — Lo dijo con una sonrisa en los labios que parecía opacar a la seguridad del rubio. — Además que tipo de prometida anda sin su sortija.

Desapareció cuando noto como Draco comenzaba a ponerse rojo, enojar a Malfoy comenzaba a divertirle y lo haría cada vez que pudiera. En cuanto se fue Ron, Hermione comenzó a avanzar hacia Draco pero con un ademan él le pidió que se detuviera.

— Vine a buscarte para esto. Para ver como la comadreja te besaba y tú le correspondías…

— Yo forcejee con él, tú lo viste…

— Vi todo desde el inicio, llegue segundos después de que tu madre le abriera la puerta. Venía por una explicación pero creo que con esto es suficiente.

— ¿De qué hablas Draco?

— No finjas que no lo sabes.

— Juro que no sé de qué mierda hablas. Justo ahora no estoy de humor para seguir escuchando tus tonterías.

— Si ibas a romper nuestro compromiso ten el valor de decirlo en mi puta cara.

— Yo no rompí nuestro compromiso, según Ron eres tú el que lo está anunciando, si es por Daphne ve a buscarla, si ella es lo que buscas anda encuéntrala.

— Yo no hice nada, yo no rompí el compromiso, fuiste tú en cuanto te quitaste esa argolla.  No tengo nada más que decir, puedes pasar cuando gustes por tus cosas a la mansión.

— Eres un idiota.

— ¿Es lo único que sabes decirle a tus ex prometidos?

— Te escribí una carta.

— Que no voy a leer.

— Eres un imbécil.

— Deja de insultarme, Granger.  Ya lo sabes pasa por tus cosas en cuanto puedas. — Dicho esto desapareció sin perder aquel porte completamente aristocrático que siempre tenía.

— Mierda. — Desapareció al segundo que Draco, su madre que escucho todo solamente fue a cerrar la puerta de entrada y regreso a la cocina sin entender porque los dos actuaban como tontos.

Apareció en la mansión y subió corriendo las escaleras, sin duda el rubio tenía que estar ahí. Abrió la puerta de su habitación y ahí estaba sentado sobre la cama con la mirada fija en el anillo de compromiso que ella había dejado ahí.

— ¿No sabía que tuvieras tantas ganas de irte?

— No las tengo.

— Quédate el tiempo que necesites, el cuarto de huéspedes está en el pasillo a la izquierda del cuarto de Ted.

— Solo vine a decirte que leas la carta, si después de leerla quieres hablar conmigo te espero, pero si tardas mucho esta vez ya no existe una Hermione paciente.

 Y se fue. De inmediato él supo que Theo al parecer tenía razón, nadie se queda en un lugar donde solamente le ofrezcan hospedaje, sonrío al darse cuenta de lo mal que estaba, esa castaña lo dejo ahí sin aliento y sabiendo que esa carta era lo que decidiría que pasaría entre ellos, porque entre ello había algo ¿amor?, esa era la pregunta.

**

Habían pasado dos noches, dos noches en las que al parecer gracias a Ronald Weasley todo el mundo mágico se enteró de aquel rompimiento entre Hermione Granger y el ex mortifago Draco Malfoy. Mejor aún con la promesa de Ronald de que lo suyo era irreconciliable.

Ahora a medianoche estaba un rubio sentado en el sillón donde siempre intentaba dormir una siesta, el cabello rubio despeinado caía sobre su frente, estaba completamente alborotado enfrente de él había una botella de whisky de fuego, se encontraba cerrada, a su lado el vaso que había aparecido junto con algunos hielos estaba ahora con agua, tenía más de una hora sentado ahí pensando todo lo que le había pasado.

Esta sería la segunda vez que alguien lo dejaba, esta era la segunda vez que se enamoraba y que el caía como un estúpido, que perdía el porte Malfoy por una mujer, sonrió de lado sin muchas ganas al parecer reírse de su miseria también era demasiado.

Tomo ese sobre, llevaba mucho tiempo pensando en que debía abrirlo, pero no soportaría que la única persona que se preocupaba por él le dijera adiós en una carta, él quería que ella se lo dijera de frente, pero puso sus condiciones primero debería leer la carta luego tomar una decisión.

Enojado, frustrado y a punto de lanzar maldiciones imperdonables abrió la carta, encontró que Granger y su perfecta caligrafía se habían emocionado algo con la carta, pensó que era más pequeña y que solo diría adiós.  Suspiro y movió los ojos hasta encontrar la primer línea. Parecía como si esa carta se viera tan lúgubre como intensa, no veía nada malo en ella pero no quería ilusionarse.

Querido Draco:

Sueles ser un idiota, un arrogante, un pretensioso, una horrible y oscura persona cuando te lo propones y cuando no. Tienes pesadillas casi siempre y por lo general hablas dormido, probablemente yo haga lo mismo pero me resulta increíble que no lo hayas notado. De todas las veces que tienes pesadillas,  todo acaba cuando me recuesto sobre tu pecho, es un sacrificio enorme el que tengo que hacer para poder dormir.  

He pasado tanto tiempo en esta casa, en esta cama, contigo que he perdido la cuenta de las noches, de los besos y de las caricias, de las veces que juramos venganza contra Ron. Aunque yo nunca he entendido de que va tu venganza, porque todo esto ha sido contra mí… a veces pienso que lo haces porque te importo, a veces pienso que eso es mentira.

Siempre he intentado conocerte y a veces pienso que se algo más de Draco que los demás, sé que no has dejado esas costumbres de hacer caras de odio a la mitad de las personas, sé que hay hijos de muggles a los que no les hablas, ni siquiera los miras, sé que a los traidores de sangre les hablas como compromiso social, y es entonces donde me doy cuenta que al parecer no te conozco tanto ni tan bien. Soy la duda existente de porque aun con todas las demás acciones no reparas en dejar de besarme, de aparecer en la mitad de las fotos que toma Skeeter abrazando mi cintura, quiero pensar que esa es solo una de mis grandes historias imaginarias. 

Cuando me pediste matrimonio olvide todo, mis  dudas, mi venganza, mi desconfianza y el miedo que tengo de enamorarme de ti. Acepte, acepte porque ese matrimonio tal vez podría ser mejor que esto que tenemos, pero antes de que yo regrese y acepte completamente ser la Señora Malfoy, si es que no te has arrepentido quiero que me digas, ¿Quién es Draco Malfoy?

Quiero casarme con alguien a quien conozca, que sepa su pasado que lo comprenda completamente para saber qué tan intrigante será un futuro ¿juntos?

No te amo Malfoy, pero no dudo que tarde mucho en hacerlo.

Hermione.

PD: El anillo se queda aquí, creo que antes de aparecer en mí casa con un anillo de compromiso será buena idea presentarte con mis padres como mi novio.

Este era el momento de Draco Malfoy Black, porque ella tenía razón tenían grandes platicas pero ella seguía sin saber nada más que de aquel Malfoy que acabo sus estudios como sanador, no tenía idea de quien fue y si esa era la condición podía pagar el pequeño precio.

Estaba finalmente frente a la puerta de la madre de Hermione, toco y abrió Janne, tantas veces la había visto que se atrevió a saludarla dándole un beso en la mejilla cuando se dio cuenta del error que había cometido, justo detrás estaba la castaña.

Cuando en la mañana despertó y vio como la castaña comenzaba a vestirse hizo lo mismo, la siguió, no sabía porque pero estaba seguro de que tenía que seguirla, cuando llego al mismo punto que la castaña se dio cuenta que tocaba la puerta de una casa y salió una mujer castaña, idéntica a ella, Hermione entro y tiempo después salió un hombre que parecía ser su padre iba molesto subió a su carro y se fue. Cuando la castaña salió él se acercó a la casa y fue descubierto por Janne, así que decidió fingir ser amigo de su castaña y estar preocupado por ella y Ron. Desde entonces algo le decía que debía ganarse a la madre de la castaña.

Hermione al parecer no se dio cuenta de lo que había pasado así que pidió amablemente hablar con ella a solas, la madre de Hermione se retiró diciendo que tenía algunas compras que hacer y salió dejándolos solos.

— Draco. — Ella lo veía con una mezcla de esperanza y desesperación.

—Granger, primero que nada, ponte este maldito anillo, por alguna razón me desespero demasiado cuando lo tengo cerca. — Le tendió el anillo y ella estiro su mano, él lo coloco suavemente mientras sonreía.

— Bien, ahora dime Draco ¿Qué ha pasado? — Con su mano izquierda acaricio el anillo y sonrió ligeramente.

—Bien. — Draco no se imaginaba que decir en su mente solamente escuchaba ¿Qué ha pasado? Como se supone empieza la plática, ¡hey! quiero que nos casemos así que te contare como he sido una mierda desde siempre.— Ayúdame a empezar Granger, sabes que esto de hablar de los sentimientos apesta.

— Tú apestas… — Ella rio al ver como por primera vez el seguro Draco Malfoy parecía fuera de sí. — Esta bien, primero que piensas de la carta.

— ¿Es necesario insultarme también en esa carta?

— Sí.

—Perfecto, bien ¿Crees necesario que te cuente toda mi vida?  — Se la quedo viendo esperanzado mientras ellas asentía, se quedaron en silencio por algún tiempo y finalmente prosiguió. — pues yo creo que tengo cosas que contarte ¿Cierto?

— Sí. — Parecía como si aquella segura castaña perdiera todo su fondo, quedaba descolocada y tenía miedo que aquello que escuchara supusiera una separación.

— Bien, pues todo empezó cuando mi padre decidió que necesitaba a un bello heredero, así que me tuvieron y luego cuando se dio cuenta que era un buen sangre limpia comenzó a criarme  dándome absolutamente todo, quería un elfo, lo tenía, quería una varita de broma, la tenía, quería un dragón y bueno, tuve un dragón. — La cara de la castaña estaba asombrada. — Tenía lo que quería y si para obtenerlo tenía que arrebatarlo lo haría, pero era un niño hasta llegar a Hogwarts mi vida era perfecta.

— ¿Y qué paso?

— El idiota de Potter no quiso ser mi amigo, yo quería tenerlo como amigo y no quiso así que decidí odiarlo, y lo odie como nadie lo había odiado, excepto Voldemort. — Sonrío de lado y de manera tan tranquila— ¿Recuerdas que desde primero quise hacerle la vida imposible?

— Conseguías hacernos la vida un infierno. — Parecía regañarlo pero aquella pequeña sonrisa en la cara lo hacía sentirse tranquilo.

— Eso te pasa por ser amiga de San Potter. Además en primero no tenía nada contra ti, después en segundo mi padre me explico la importancia de la sangre así que te volviste naturalmente mi enemiga.

—Yo no te consideraba un enemigo. — Sus pequeños pucheros se veían tan tiernos que le robaban algunas risas al rubio, que gracias a esto se mantenía tranquilo.

—Yo te consideraba una amenaza, eras la única que me superaba, ni siquiera esos cabezas de Ravenclaw podían contra mis calificaciones claro a tu excepción. Así que decidí odiarte, Ron me daba asco así que lo odie desde la primera vez que lo vi.  

— ¿Es real? ¿Te supere? ¿Tenías buenas calificaciones?

— Lo es, era prefecto ¿lo recuerdas?, en realidad esa era la razón por la cual te odiaba con todas las fuerzas existentes: una "sangre sucia" me superaba de maneras inimaginables, en tercero me sentí tan bien cuando te deprimías por ese hipogrifo.

— Malfoy. — Los ojos de Hermione estaban rojos, no sabía si podía llorar o golpearlo en cualquier momento.

— Lo siento, tengo que contarte mi vida en el pasado y eso es un pequeño resumen.

— Continua.

— Luego en cuarto, deseaba que Potter muriera, tú hacías todo para ayudarlo, te odie porque parecías una chica y me odie por notarlo en el baile de Navidad, pero Pansy me hizo olvidarlo.  — Levanto la ceja al notar como Hermione se molestaba al escuchar el nombre de Pansy — ¿Celosa?

— Para nada. — Giro su rostro molesta.

— En quinto, que se supone hicimos en ¿Quinto? No sé, pero ustedes hicieron que Lucius terminara en la cárcel y se los agradecí, mi madre era mucho más fácil de manipular aunque mi felicidad duro hasta la fuga de Azkaban.

— ¿Manipulabas a tu madre? — Se llevó las manos al pecho mientras el rubio soltaba una carcajada.

— ¿Cómo esperabas que se hiciera de la vista gorda con todas esas bellas amigas que se quedaban a dormir en la mansión?

— Pervertido. — Levanto la barbilla y Draco no se resistió a besarla.

—Granger ¿siempre eres así de graciosa?

— Continua. — Ahora se molestaba porque aquel rubio la hacía olvidar hasta esos estúpidos enojos.

— Bueno en sexto, era tan feliz, el más joven de los mortifagos, el más capacitado aquel que dominaba las 3 maldiciones. No, Granger nunca mate a nadie, solo insectos, y otras pequeñas criaturas, ni siquiera a un elfo. — Viendo que la castaña estaba a punto de interrumpir en un afán de defensa a los elfos llevo su dedo a la boca en señal de silencio. —  Basta, o nunca acabare. Cuando estuve frente a Voldemort sentí tanta felicidad, estaba casi temblando era mi sueño crear mi mundo perfecto. Cuando puso su marca, me quemaba tanto pero estaba tan emocionado que no podía sentir el dolor, no sentía nada que mis ganas de demostrar lo valioso que era, lo feliz que me sentía de poder ser útil a una causa. Luego me dijeron mi misión Matar a Dumbledore, justo ahí colapse, no soporte la presión y no podía ser un asesino y sabes… — EL rubio mostraba un poco de desesperación en el tono de su voz pero no hacía nada para ocultarlo.

— Podemos dejarlo para después si quieres… — Le regalo una sonrisa que lo hizo confiarse respecto a lo que estaban a punto de decir.

—Quiero decirlo todo hoy. No podía matarlo y aun así cuando lo vi morir mi esperanza se fue con él, quería que él me detuviera, que pidiera ayuda, que me encerraran ¿Sabías que él fue a preguntarme porque a Bell?  Lo odie, no me pregunto nada más. Luego escape con Snape, lo odiaba pero el comenzó a ayudarme me decía cosas sobre la Orden del Fénix, y muchas veces me decía cosas como "los desertores a nuestra causa están seguros que la Orden los protegerá" así que había decidido unirme a ellos, estaba a días de escapar cuando ustedes llegaron a la mansión y supe que si quería mantener a mi familia a salvo no podía huir. No pude delatarlos y Granger te juro que estaba tan aterrorizado que no podía moverme, aunque tampoco quería defenderte.

— Esto es demasiado. — Ella solo se puso sería y muy tensa.

— Escúchalo todo. — La cara de Draco estaba tan seria y sus ojos pedían desesperadamente ayuda que la castaña solo cerro los ojos en un intento de concentrarse.

— Eso intento.

— Luego al final, los ataque, me arrepentí y por eso desvié el Avada que iba para ti, se suponía que no deberías de importarme pero me sentía culpable por lo que mi tía hizo. Pasaron cosas y bueno al final gracias a ustedes salí libre, hice mi vida lejos de todo el barullo, limpie mi apellido, mi nombre y luego… un imbécil ataco a mis padres, ellos no usaban magia, Lucius no tenía varita y mi madre guardo su varita para no molestarlo por eso no se pudieron defender, si yo me hubiera negado a salvar a ese hombre… si yo no hubiera hecho caso estarían vivos. Me arrepentí de ser sanador.

— No fue tu culpa.

— No lo sé con seguridad. En fin, estaba destrozado y Astoria se ofrecía como algo para salvarme pero no pudo, en fin. Pasaron muchas y bueno heme aquí.

— ¿Sigues sintiendo repulsión por mí?

— Hace mucho que eso acabo, cuando Potter y tú me ayudaron con lo de mis padres te considere una amiga, pero bueno después de aquella noche, diablos, solamente tu lograste volverme loco. Aceptémoslo, las mujeres con las que he estado hacían cosas que nadie imaginaba para complacerme y tú, no se solo haces todo tan intenso, tan natural que me volví loco. Quería proponerte ser amantes, pero no quería ofenderte y míranos ahora haciendo cosas porque planeamos una vida juntos.

— ¿Odias a los sangre sucia? — Lo dijo con la voz cortada...

— A todos aquellos que no son dignos de hablarme es porque casi todos pidieron el beso de dementor para mi madre, no es por otra cosa Granger. — Ella soltó el aire aliviada. 

— ¿Me quieres? — La cara de la castaña seguía tensa, y sus ojos tenían una tristeza infinita que para el rubio no pasó desapercibida.

—Demasiado. — Le tomo el mentón suavemente y la acerco a sus labios.

— Es muy fácil decirlo sabes…— Lanzo un suspiro mientras buscaba los ojos grises que necesitaba para sentirse a salvo.

— No para mí. — La voz del rubio fue tan fría que por un segundo Hermione sintió un escalofrió recorrer su espalda. — No soy bueno en eso.

— Dímelo. —La voz de la castaña solo exigía.

— ¿Qué me darás a cambio?

— No siempre necesitas ganar algo.

— Creo que te quiero. — El rubio recordó sin querer aquella escena con Astoria, pensó por un segundo que se repetiría hasta que la castaña se levantó del sofá y comenzó a caminar a las escaleras. — ¿A dónde vas?

—No es eso lo que necesito.

— ¿Qué necesitas?

— A alguien que este seguro de quererme.

— Dímelo tú.

— Draco Malfoy, te quiero pero te odio al mismo tiempo, odio que seas tan seguro para todo menos para esto. — El rubio se tensó y comenzó a caminar hasta la castaña y en cuanto estuvo frente a ella la jalo contra su pecho, tomo su barbilla y la beso, ella se dejó llevar hasta que lentamente comenzó a separarse, estaba a punto de llorar, sin saber bien por qué hasta que a voz del rubio resonó.

—Te quiero, Granger. — Ella no necesito más para comenzar a besarlo con la misma fuerza que el comenzaba a rodearla por la cintura.