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Historia 135694 — capítulo 3
Muchas gracias por sus comentarios en verdad, los respondo lo mas rápido que puedo y muchas gracias por ponerla en favoritos también, espero que les agrade la historia y ya poco a poco las cosas se complicaran... Les dejo este capitulo espero los guste.
Al llegar a la mansión a Hermione la recorrió un escalofrío, ya había ido muchas veces, pero se limitaban a cuando Ted pedía que fuera a ayudarle, nunca se había quedado más de lo necesario de alguna manera esa casa le recordaba su pasado, el dolor que sufrió.
— Granger, iré por tu pijama de una vez y esperare que mi elfo, al cual le pago, arregle la habitación de huéspedes. — Comenzó a caminar en dirección a las habitaciones donde llevaría la maleta de Ted. — Las películas están en la sala comiencen ahora, cuando yo me siente espero que la película ya esté lista.
— Se dice por favor hurón…
— Lo que sea. — Su voz se escuchó lejana.
— Fue por la pijama, te gustara son bastante suaves, a veces me gusta olvidar la mía, las suyas son de seda. — Aunque no fuera un avaro o egocéntrico a veces a ese pequeño le salía el Black que llevaba dentro.
— Creeré en que esa será mi recompensa por aguantar a tu tío toda la noche. — Le sonrió mientras tomaba las películas y elegía cual verían esta noche. — ¿Qué te parece una de terror?
— No, quiero algo de acción. — Sabía que a Ted le daban miedo las películas de terror aun así siempre preguntaba. — Esas historias para niños no me gustan, piensan que todos somos unos bebes.
— Esta bien señor adulto, hoy veremos esta — y era una película de acción que apenas acababa de salir así que esa estaba bien. Movió la cabeza como asintiendo y yo puse la película.
Nos sentamos en el sofá más grande, desde mi primer visita a la mansión Malfoy, esta había cambiado, la recordaba tenebrosa, bastante lúgubre pero ahora era una Mansión esplendorosa, muchas veces Draco le contaba a Ted que así como la decoro cuando él lo visitaba, así fue la mansión cuando él era niño y en ese entonces no tenía problemas de ningún tipo y por eso la redecoro, agrego artefactos muggles para que Ted se entretuviera al visitarlo, Harry y yo le ayudamos a comprarlos e instalarlos, Malfoy odiaba todos esos "cacharros" por simplemente no querer aprender a usarlos.
En la sala había 3 sillones, uno que era enorme cabía Harry y Ted acostados, a su derecha estaba un sillón negro igual que el otro pero de menor tamaño en el que solamente cabría un Harry acostado y finalmente un tercer sillón en el cual Ted era la medida, y esto lo sabía porque ellos ayudaron a Malfoy a comprarlos, porque Ted no podía ver la tele en esos sillones tan viejos que tenía su tío, y él incapaz de negarse a cualquier ruego de su sobrino favorito decidió ir a comprarlos ese mismo día.
La película comenzó y de pronto algo se estrelló contra mi cara, era algo suave y con un sutil aroma a menta.
— Espero Hermione, que te guste mi pijama, eres la primera mujer que tiene mi ropa para dormir. — Tome su pijama y decidí reírme solo para omitir el comentario fuera de lugar de Draco.
— Tío siéntate a mi lado. — Malfoy a regañadientes se sentó del lado, y en medio de nosotros quedo Ted. — Así en verdad parecemos una familia.
Cuando Ted lo dijo solo escuchamos ese tono melancólico en su voz, porque sus ojos se volvieron tan tristes que se dedicó a fingir prestar atención a la televisión.
— No parecemos una familia, lo somos. — Dicho esto Draco lo abrazo y Ted dio una sonrisa que probablemente el comentario levanto su ánimo.
— Siempre tengo envidia… y sé que eso es malo, sé que mi padrino me quiere, mi madrina igual, pero muchas veces he querido alguien a quien decirle papá o mamá. — Una lagrima escapo y la limpio enseguida le sonrió a Hermione que lo beso en la frente. — Veamos la película, luego comemos pizza y hacemos un campamento.
— Como usted mande. — Draco en definitiva se sentía como Ted, ambos se sentían perdidos pero se tenían el uno al otro.
Al terminar la película nos dimos cuenta que Ted estaba dormido, así que Draco lo abrazo y me pidió que lo acompañara, al llegar al cuarto de Ted vi la cama, todos sus juguetes arreglado, si en ese momento me dijeran que Ted era hijo de Malfoy por el simple hecho de ver ese cuarto lo creería, en la pared tenía fotos pegadas, estaban fotos de Tonks, Lupin, Sirius, Harry, Ginny, había una foto con Andromeda y Draco en la que los 3 se veían felices, una mía en la que la cara de Ron estaba recortada y solo se veía el movimiento de su cuerpo.
— Decidió quitarle la cara, ya que no le podía dar un puñetazo. — Gire a ver a Draco. — Me contaba que le llorabas por las noches, y que no le gustaba que fingieras estar bien cuando tus ojos estaban muy hinchados.
— Es demasiado listo. — Sonreí un poco y recordé todo lo que paso en la mañana.
—Hermione, no sé qué paso entre ustedes, ni porque la comadreja se fue, pero Ted se preocupa por ti, y el que ese pequeño este triste me preocupa a mí, así que te diré algo, vamos por una copa, cuéntame la triste y trágica historia de la bruja más inteligente de la época y olvida a la comadreja al menos por esta noche. — Hermione asintió y bajaron juntos las escaleras.
Desde las cobijas ahora puestas Ted solo sonreía, porque al menos la primer parte de su plan estaba en proceso, él solo quería tener tiempo antes de irse a Egipto de lograr que ellos dos se enamoraran, estaban solos y bueno, siempre se los imagino.
Probablemente ellos cumplían con la manera en la que su padrino relataba la historia de amor de su madre y su padre, de ese amor intenso que se tuvieron a pesar de las cosas que pasaron y el odio que se tenían, porque si su odio fue intenso su amor tal vez podía serlo.
Draco y Hermione bajaron las escaleras de la mansión y él la guío hasta su estudio, al entrar lo primero que podías ver era la pintura de Narcissa Malfoy, era hermosa, su mirada altiva, esa pose aristócrata y todos aquellos rasgos finos que le heredo a su hijo.
— Era hermosa… — En ese momento Hermione salió de su ensimismamiento como con un pequeño susto.
— Si, lo era. — No tenía nada más que decir, así que evitaría adornar con grandes palabras un recuerdo trágico para Draco, en eso al menos, Hermione siempre pensaba en los demás.
— Lamentablemente nunca dimos con los autores intelectuales, sino hubiera sido interesante platicar con ellos… — Mientras Draco hablaba servía dos copas con Whiskey de fuego. Al llenar ambas le extendió una a Hermione. — En fin, dime que paso entonces comelibros.
Ella se limitó a enarcar la ceja pues odiaba que Malfoy le hablara con apodos tal como lo hacía en la escuela, pero también estaba acostumbrada así que dejo de tomarlo como un insulto.
— Fácil, el cobarde Ronald Weasley está de vacaciones en París con la mayor de los Greengrass, nunca perdió la memoria y se dio el lujo de asombrarse a conocer a las heroínas de guerra. — Dicho esto la castaña vacío el contenido de su copa en la garganta, nunca bebía rápido y justo ahora la garganta le quemaba pero esa quemazón hacia que Ronald se volviera algo lejano.
— Obviamente le hiciste una escena…
— No soy de ese tipo de personas Draco.
— Creo que con eso su conciencia debe de estar matándolo… — De un solo golpe desapareció el Whiskey — ¿Gustas más Granger?
— Sí. No me importa su conciencia ahora. — Extendió la mano y Draco sirvió directamente en su vaso.
— ¿Qué dijo Daphne? ¿Fingió amnesia también? — Servía en su copa cuando volteo a verla.
— Me saludo y me pregunto qué tal estaba. Segundo error de Ronald, después de eso él dijo que tenían que irse y ella me invito por un café. — Soltó un bufido y una sonrisa hueca.
— Daphne tan tierna y algo tonta. Al menos sé que ahora está bien — Su cara estaba tan rígida como siempre pero sus ojos justo en ese momento se veían vacíos.
Ambos comenzaron a beber solamente intercambiando una o dos frases antes de acabarse nuevamente otra copa de whiskey, en definitiva ambos querían olvidar, por distintas razones. Se perdieron al acabar la botella de whiskey y a tropezones comenzaron a subir las escaleras, reían de nada y de todo. Al llegar a la puerta en la que Hermione dormiría se quedaron viendo fijamente sin mover un solo musculo.
— Por hoy quédate conmigo. — Salió tan clara esa frase que Draco dudo de hacerlo. — Mañana será como si nada hubiera pasado, solamente necesito algo más, algo para olvidar hoy.
— Esta sería la segunda vez que estoy ahí, no me disgusta ser un objeto sexual pero… — La castaña le dio un suave beso en los labios, lo tomo de la mano derecha y lo jalo a la habitación, cerró la puerta y nada más se escuchó dentro de la mansión.