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Historia 135694 — capítulo 4
Hola, muchas gracias por los comentarios y ya saben hago lo posible por contestarlos. Espero que la historia les agrade.
Al despertar se sintió extraña, esa no era su cama, esa no era su pijama, esa no era su casa y aquel hombre que estaba al lado no era Ron, y por primera vez no se sintió culpable, tenía una gran resaca eso era obvio después de todo lo que bebió. Se limitó a darle vueltas a esa habitación, y se extrañó de estar en la habitación de Draco, ella juraba que él la llevaba a la habitación de huéspedes. Pero que hacia ahí, estaba su closet, su ropa del día anterior regadas por el piso… había un marco con una foto de Draco, Pansy, Blaise y Nott.
— Yo tampoco quería dormir solo ayer… — y esto la asusto. — No pensaba que hiciéramos algo. Eso no lo planee.
Ella le sonrió y se limitó a levantarse.
— Entonces voy a buscar a Ted antes que él venga a buscarnos. — Se colocó el pijama que en la noche le entrego su amante, solo era una camisa, y ella se veía radiante.
— No se va a despertar hasta la hora de la merienda… — Se giró a ver al rubio que había dicho eso con cara de extrañeza, el solo tenía el pantalón de la pijama y su blanco torso desnudo, no estaba marcado pero tampoco parecía un debilucho. — Nunca se levanta antes. Así que ahora contéstame algo que llevo meses preguntándome ¿Por qué soy yo tu juguete sexual? Sabes, sé que soy la fantasía de casi todas las brujas pero no imaginaba que la tuya también.
La castaña sonrío y puso en su cara la sonrisa mordaz que siempre tenía cuando la explicación que daría sin duda sería algo asombrosa.
— ¿Recuerdas hace meses cuando me acompañaste a mi departamento después de llevar a Ted? Ese día desperté llorando pensando en Ron. — Sonrío amargamente y giro a ver al hombre que había hecho esa pregunta. — Y lo culpe porque yo era triste, salí con ustedes y no logre divertirme, entonces lo culpe y lo odie por todo el día no deje de pensar en él. Tú eras la imagen de todo lo que Ron detestaba, de todo lo que él odiaba y todo lo que él se negaba a ser cercano.
— Venganza con su peor enemigo y alguien mucho más atractivo… Bastante poético. — Y sonría socarronamente mientras buscaba los ojos de la mujer con la que segundos antes compartió la cama.
— La manera en la que me vengue por hacerme sufrir fuiste tú, y al otro día al despertar me sentía mal, me sentía culpable porque tal vez él estaría sufriendo y yo estaba a tu lado. Ayer, quería olvidar todo lo que me rodeaba, olvidar absolutamente todo… y la vez que estuvimos juntos lo conseguí, así que quería darme el capricho de hacerlo una vez más.
— Eres de las afortunadas que conocen el poder de Draco Malfoy por segunda ocasión. — La puerta se abrió dando paso a Ted que cargaba un oso en su mano derecha y apenas se percató de la existencia de Hermione en la habitación.
— Tío ¿Puedo seguir durmiendo en tu cama? — Se tallo los ojos sin prestarle atención a nada de lo que ocurría a su alrededor.
— Claro que sí, ven. — Y lo jalo hacia él, lo abrazo Fue entonces cuando el pequeño observo algo que no correspondía a esa habitación.
— Tía ¿Qué haces aquí?
— Bueno… yo…
— Vino a preguntar cuando desayunaríamos… le dije que no solemos desayunar. Así que pensaba regañarme. — Los ojos de Ted se abrieron enormes como si la mejor idea del mundo apareciera en su cabeza.
— Entonces desayunemos juntos, creo que ya no tengo sueño. — Un ligero bostezo escapo de sus labios.
— Pero iremos a algún restaurante… los domingos no me gusta desayunar en mi casa a menos que sea en la cama. — El rubio estaba haciendo un esfuerzo por incomodar a Hermione con su mirada y por la manera en la que ella se aferraba a la camisa del pijama parecía surtir efecto. — ¿Tú qué opinas Hermione?
— Debo ir por ropa a mi departamento… — Estaba intentando huir.
— Claro te acompañamos… pero vete a cambiar primero. — En definitiva ese hombre quería hacerla sufrir, porque cuando volteo la cabeza al piso vio su ropa interior ahí, y un poco más alejada la blusa que tenía ayer, y el pantalón estaba cerca de la puerta.
— Métanse a bañar ahora… no los llevare a mi apartamento si no se bañan y para comprobarlo esperare que entren al baño. — El rubio sonrió, en verdad esa mujer era astuta.
— Ted entra al baño ya te sigo. — El niño asintió feliz sonriendo y se metió al baño, comenzó a acercarse a ella — Me hubiera encantado verte recoger esas pantis y tu ropa pero es un placer que perderé ya que esto… — Tomo las pantis de Hermione que estaban en el suelo. — ahora me pertenece.
— Devuélvelas Malfoy….
— No, lo siento Granger ahora es como un souvenir… por los buenos tiempos. — Comenzó a caminar en dirección al baño y en la puerta le sonrió. — Se ve salvaje y un tanto atractivo cuando pones cara de querer matar a alguien.
Malfoy cerró la puerta del baño y Hermione se quedó parada molesta en medio de la habitación, tomo sus cosas y camino hasta el primer cuarto que encontró, se metió al baño y se puso nuevamente la ropa de ayer. Ted y Draco la alcanzaron y ella apareció con ellos en su departamento.
— Iré a cambiarme espérenme… — Vio como vestía Ted, algo formal pero lo suficiente para saber que irían a algún lugar caro, deicidio simplemente un vestido, ligero y vaporoso.
Estaba contemplando aquel vestido verde con cuello en V y sin mangas, que era ceñido hasta la cintura y la falda era redonda lo que hacía que al caminar se moviera, camino hasta el espejo y estaba tan preocupada por verse bien que no noto un pequeño moretón en su cuello, casi a la altura de la mandíbula.
Se aparecieron en un restaurante bastante elegante, por lo cual Hermione se sintió feliz de la ropa que había elegido. Sin embargo, cayó en la cuenta que ese era un lugar exclusivo que solamente te recibía con meses de anticipación, ella intento ir a cenar con Ronald una vez pero no lo consiguió, aun siendo la heroína del mundo mágico, sería divertido como negaban el acceso a Draco. Apareció una señorita con cabello negro liso, largo y ojos oscuros detrás de la barra de bienvenida.
— Buenos días ¿Cuentan con reservación? — La morena giro a ver a Malfoy que sonrío abiertamente levantando un enrojecimiento en ella.
— No. — Malfoy la miro como si eso fuera lo más obvio del mundo.
— Disculpe, pero no puedo recibirlo ya que es necesaria una reservación. — La mirada de la morena fue ruda, pero no logro asustar a Malfoy.
— ¿Podrías decirle a Pansy que Draco Malfoy está pidiendo una mesa? Deberías de hacerlo sino se molestara y no queremos que tu jefa este lanzando encantamientos por todo el lugar ¿verdad?— La chica asintió y mando un patronus mientras Hermione estaba concentrada viendo que era lo que hacía el rubio ahora, Ted estaba jugando con las rayas de su camisa.
De pronto apareció un vociferador que paro justo enfrente de la chica.
— ¿Qué se supone que esperas para darle la mesa? Si no tienes una disponible manda a que coloquen una en el balcón del ala derecha, no esperaras que nuestro cliente favorito se siente en el aire ¿Verdad? — La voz de Pansy sonaba suave, pero con ese ligero tono de amenaza que ponía los pelos de punto. — Draco, amor te acompaño en unos minutos que muero por ver tu hermoso rostro.
Hermione pensaba en lo que había dicho Parkinson, porque ella había dicho AMOR, sí, eso le dijo a Draco, entonces Draco y Pansy seguían juntos. Comenzó a sentirse estúpida y fuera de lugar, con qué cara saludaría a Pansy cuando ella estuvo ayer en la cama de su novio, toda la culpa que no existía al despertar comenzaba a tener lugar justo ahí, fue cuando noto que Draco la tomo por la cintura.
— Un segundo por favor, ya lo guio a su mesa. — La muchacha se sintió palidecer, al parecer había molestado a su jefa.
— ¿Eres nueva verdad? — La pelinegra giro a ver a Draco quien le hablaba, mientras veía como llamaba a una atónita castaña que era su acompañante y a quien probablemente sería su hijo.
— ¿Disculpe?
— Si, eres nueva. No te preocupes yo hablare con Pansy, supongo que entenderá que hay cosas que tú no sabes todavía. — Levanto los hombros mientras su mano derecha se apoyaba en la cintura de Hermione para guiarla, y su mano izquierda en el hombro de Ted.
— No hay ningún problema señor. — Los dejo en la mesa y se disculpó, quería desaparecer antes que Pansy llegara.
— Draco Lucius Malfoy… ¿Qué significa esto? — esas palabras dejaron en Shock a Hermione, seguramente, conociendo a Malfoy ella sabría el por qué estaba la castaña ahí.
— Nos levantamos antes así que vinimos a desayunar. — Dijo con todo el descaro del mundo, levantándose de su lugar y caminando a Pansy.
— Te odio estúpido hurón… — Cuando Hermione giro Pansy estaba jugueteando con la corbata de Draco, con una mirada sensual que ella nunca tendría, y sonreía descaradamente. — No me puedo enojar contigo. — Le dio un beso en la mejilla y giro la vista nuevamente a la mesa.
— Pansy, te extrañe. — Bien ahora estaba ahí robando el día que seguramente Draco le destinaba a su novia y su sobrino.
—Yo a ti corazón ¿Cómo has estado? ¿El rubio se ha portado bien?
— Bien, y si yo lo cuido.
— Me gusta tu nuevo color de cabello, pareces hijo de Granger con él. — Dicho esto se giró a verla de una manera retadora, la castaña solamente se quedó quieta, sin moverse e intentando hundirse en su silla. — Es algo como un milagro, el que vengas aquí a desayunar con mi Draco. — Draco llego a la mesa y se sentó en su silla.
— Le hice una promesa a mi tía, y ella fue la que nos despertó temprano para poder desayunar contigo. — EL niño sonrió y Pansy relajo la mirada. — Además ayer se quedó a dormir en la casa.
Malfoy levanto una ceja y sonrió de lado viendo como Hermione cambiaba de colores, Pansy ponía una cara curiosa pero al voltear a ver a la castaña la cambio y Ted solo miraba confundido a todos lados.
— Interesante. Tenían razón con eso de que la guerra cambia a las personas Granger, por cierto creo que necesitas un poco de maquillaje por aquí — Pansy recorrió a Hermione y poso su vista en ese pequeña marca que tenía en el cuello. Dijo señalando su propio cuello, Hermione llevo su mano al lugar donde Pansy señalo sin decir nada, porque recordó que Malfoy tenía una fijación con esa parte de su cuello. — Ustedes probaran mis experimentos y a mi querido Ted le traeré panqueques, malteada y fruta.
Se fue con la misma ligereza con la que entro, justo en ese momento Hermione no entendía nada. Se suponía que ella y Draco estaban juntos, porque no armo una escena de celos.
— Tranquila Pansy no le hará nada a tu platillo, está loca pero no creo que a Blaise le de gracia que su querida prometida este mandando gente al hospital. — Draco supuso que no tenía que explicar exactamente que él no tenía nada con Pansy, así que solo dijo eso. — Además creo que le agradas, no te insulto y eso es un gran paso para cualquier chica que este a mi lado.
Ted comenzó a reír sin parar, puso sus manos en su abdomen mientras intentaba contenerse sin lograrlo, cuando calmo un poco su risa comenzó a relatar su historia.
— Te acuerdas cuando inflo a Daphne y tío Blaise fue por ella cerca del lago, y la desinflo sobre el agua, venía mojada diciendo que Pansy era un monstruo. — Se rio nuevamente dejando a Hermione con la boca abierta e intentando conectar ideas.
— ¿Greengrass? — Y sus ojos se pusieron de un tenue rojo.
— Salí con Daphne hace 2 años, es la relación más larga que he tenido… duramos un mes y medio, luego Pansy la inflo y ella le grito a Ted, después de eso nunca más supe de ella.
— ¿Puedo preguntar porque?
— Hacerme decidir entre el mejor sobrino del mundo y una rubia que tiene el cerebro del tamaño de una nuez no es difícil. — Levanto los hombros mientras veían a Ted. — Además a este pequeño no le agradaba.
Pansy llego minutos después con platillos para tres, y el de Ted, se sentó a la mesa con ellos mientras platicaban de todo y de nada, recordaban sus problemas en Hogwarts, su último año y de su rubio, todo seguía siendo irreal, porque ellos fueron sus "enemigos" y ahora compartían desayunos los domingos por la mañana. Pero eso era lo que ella necesitaba para sentir que todo era real, que esa estúpida guerra había acabado.