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Historia 135694 — capítulo 5

Hola gracias por sus comentarios y lecturas.  Adelante el capitulo porque no podre subirlo el fin de semana.  Espero que les guste y que me dejen sus impresiones y comentarios. 

El regreso

En Grimmauld Place nada era diferente o extraño, era un lunes por la mañana, Harry llevaba a Ted a un colegio muggle que estaba cerca, Ginny hacía de desayunar mientras que James veía la televisión. No es que Harry la quisiera solo como ama de casa, pero desde su segundo embarazo ella prefería pasarse todo el día cocinando a gritarle a todo el mundo todos los antojos que tenía.

El timbre sonó y Ginny comenzó a caminar a la puerta, porque Harry había puesto otro fidelio sobre la casa y solo las personas más cercanas conocían su ubicación, hizo esto para que pudiera vivir en paz con su familia y lejos de Rita Skeeter. Llegando a la puerta un mal presentimiento la hizo dudar de abrirla, tal vez debía fingir que no tocaron y ese sentimiento se iría, pero se armó de valor y giro la manija.

Frente a ella se encontraba un pelirrojo alto, fornido, con unos ojos azules tan serenos que parecían tan felices que en ese momento ella lo único que atino a hacer fue a lanzarle una bofetada a la cara mientras que intento cerrar la puerta en vano, era difícil para ella con ese embarazo pelear contra alguien que definitivamente era más fuerte que ella.

— Ginny por favor déjame hablar contigo… — Él había logrado entrar mientras que la pelirroja iba a la cocina haciendo caso omiso de su hermano. — Ginny, vamos, sé que estuvo mal que no hice las cosas como debía pero estoy arrepentido quiero que me escuches.

Ginny se frenó de repente justo antes de llegar a la cocina, se escuchó un suspiro y giro su cara que en ese momento estaba cubierta de lágrimas, no eran de felicidad, era lágrimas de rabia, porque a pesar de todo él era su hermano y no podía hacer nada más. Entro a la cocina con su hermano tras ella y lanzo un hechizo silenciador a la puerta.

—Ron. No deberías estar aquí sabes…

— Bueno Daphne quería pasar a ver a su familia y regresamos a Londres. — Él parecía despreocupado por su familia.

— Te hubieras ahorrado el viaje a esta casa entonces, seguramente a los Greengrass les encantaría tenerte cerca. — Lo vio de una manera tan fría que parecía no poder controlar el miedo que comenzaba a aparecer, porque aquel hombre se imaginaba a todos lanzándose a sus brazos, no esas miradas de desaprobación.

— Luna me dijo que hablara con ustedes, que debía de explicarles y que ustedes tal vez me entenderían.

— ¿Fuiste a ver a Nott antes que venir a decirle hola a tu familia? Eres increíble. Explícate entonces. — El embarazo y su temperamento luchaban por no hacerse presentes y lanzarle un hechizo.

— Yo amaba a Hermione, pero todos me presionaban para que le pidiera matrimonio, yo no quería, yo no estaba seguro pero ese día todos esperaban algo de mi así que lo propuse, en la noche me puse histérico porque no sabía qué hacer, así que hui. — Puso su mano sobre su cabello y siguió. — Encontré a Daphne hace unos meses y se volvió mi confidente, mi mejor amiga horas antes de que las encontrara comenzamos una relación.

— Que bueno que estés bien. Si ya no hay más que decir puedes irte. — Señalo la puerta.

— Tengo algo, dime donde esta Hermione, estuve toda la noche del sábado y el domingo hasta tarde esperándola fuera de su apartamento y no regreso. Necesito hablar con ella.

— ¿Para qué quieres hablar con ella?

— Para decirle que todavía la amo, que si ella está dispuesta a perdonarme yo dejaría a Daphne, que verla me sirvió para poder entender que la necesito.

— Ya es tarde para eso. — La voz de Malfoy apareció en la puerta, lanzo una mirada de odio a Ron y luego una sonrisa a Ginny. — Pelirroja, buenos días, te ves más enorme de lo que te veías el sábado, pero no por eso menos hermosa. — Los labios de Ginny se curvaron y se lanzó a abrazar a Malfoy. — Espero que esa emoción sea por verme y no por los pastelillos de Pansy.

— ¿Trajiste los pastelillos? Pensé que lo olvidarías.

— Lo olvide. Hermione me mando por ellos antes de ir al Ministerio, ella me da el mismo miedo que tu así que  decidí ir por ellos. — Ginny le lanzo una mirada de auxilio y el rubio asintió.

— Gracias. Pansy es la mejor repostera del mundo. Nunca se lo digas a mi madre o te mato.

— No lo haré… si a cambio me ayudas con mi cena de hoy en la noche.  — Una de esas miradas seductoras que Draco ocupaba aparecía en su rostro, seguramente algo malvado estaba pasando por su cabeza.

Ron estaba ahí y se sentía tan fuera de lugar, como si no perteneciera a ese mundo. Pero no sabía porque ahora Malfoy estaba en la cocina, con una caja de pastelillos, sin usar la puerta y con Ginny sonriéndole como a él nunca le sonrió.

 — Malfoy ¿Qué haces aquí? — Su tono de desaprobación y odio se hacia presente.

— Vine a saludar a tu hermana comadreja, que más podría hacer aquí, además de traerle pastelillos… — El rubio le entrego la caja a Ginny y puso sus manos en sus bolsas. — Ginny, lo olvide dice Hermione que ayer dejo su abrigo en la sala, y ahí está su varita así que necesito llevárselo.

— Claro, últimamente deja todo en todos lados. — Ginny sonrió porque entendió a donde quería llegar Draco.

— Ni que lo digas, ayer tuve que recoger sus desastres. — Una sonrisa pícara apareció en su rostro, y haciendo caso omiso de Ron se quedó viendo a Ginny.

— Creo que esa es una buena anécdota que no me has contado hurón.

— Prometo hacerlo pelirroja, pero después de que ella la cuente, sabes que soy un caballero. — Le guiño el ojo y fue lo último que Ron pudo ver antes de comenzar a desesperarse.

— ¿Qué carajo se supone que tienes con Hermione? Responde Malfoy. — Lo tomo del cuello mientras que Draco no se inmuto, paso por tanto que un simplón como Ron no le producía el menor dejo de temor.