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Lo que el tiempo se llevó… ¿Lo traerá de vuelta? — capítulo 15
(POV.Lucy) Frotó sus manos repetidamente contra los costados de sus pantalones, mientras caminaba nerviosamente alrededor del sillón de cuero negro de la sala común de Slytherin, donde me encontraba sentada. Yo seguía su nervioso caminar, girando la cabeza de una forma que comenzaba a marearme. Suspiró, se sentó con brusquedad en la otra punta del sillón y llevó ambas manos a su rostro. -¿Vas a decirme que te sucede? -le pregunté cansadamente. Era, aproximadamente, la quinta vez que lo hacía en una hora. -No es nada -murmuró entre sus dedos. -Claro que no. -Bufé exasperada, poniendo los ojos en blanco- solo hace una hora que estas allí caminando en círculos, suspirando, sudando, temblando y murmurando "Puedes hacerlo Hermione, tu puedes hacerlo". Eso es completamente normal, por supuesto, de lo más común -dije, con un claro tono sarcástico.-En serio, solo... -me miró a los ojos fijamente unos segundos- ¿Puedo confiar en ti, Lucinda? Le sonreí sinceramente. -Puedes hacerlo. ¿Sabes que más puedes hacer? No llamarme por mi nombre completo, lo detesto. Ella me sonrió de vuelta, pero la sonrisa no llegó a su mirada. Apartó sus ojos café de los míos, sonrojándose violentamente. -Voy a confersarle mi amor a Ron. -Soltó las palabras de un tirón y en un bajo murmullo, apenas si pude comprenderle. Y no me gustó lo que entendí.-¿¡Que vas a hacer qué!? -le grité, poniendome de pie. -Voy a decirle a Ronald que me gusta... -Hizo un gesto con la mano, como queriendo quitarle importancia al asunto. Seguía evitando mi mirada. -¡No puedes hacer eso, Mione! -le dije, sentándome junto a ella nuevamente y tomando sus manos en las mas. Le tomé suavemente la mejilla y giré su rostro hacia mi, obligándole a mirarme a los ojos. -¿Tu, sinceramente, realmente, amas a ese chico Hermione? Los minutos que pasaron antes de su respuesta parecieron extenderse una eternidad, cuando abrió su boca para contestar a mi pregunta, pude ver en su mirada que le dolía profundamente pronunciar la palabra que jugaba en sus labios queriendo salir. -No -susurró- Antes si, sinceramente, pero algo... algo cambió. Otra vez apartó la mirada, pero yo estaba satisfecha, porque había visto en sus ojos que estaba diciendo la pura verdad. -¿Y ese algo tiene nombre? -pregunté con cautela. Ella mordió su labio con fuerza, jugueteando con sus manos en su regazo. Al fin, suspiró, cerrando los ojos.-No me hagas decirlo, por favor -pidió con tono de súplica. -¿Pero por qué? ¡Eso es lo que no entiendo! -Tomé sus manos nuevamente y las apreté con suavidad.- ¿Por qué no quieres admitirlo? ¿Qué tiene de malo estar enamorada de él? Créeme, yo te entiendo. -Espera. -Me miró a los ojos con el entrecejo fruncido- ¿Por qué le defiendes? Ayer le odiabas, hoy me dices que no hay nada malo en estar... ya sabes, de él. ¿Qué sucedió? Ups. Me encerré yo misma. -Yo, pues... él...-comencé a titubear, buscando una salida- él me pidió perdón.Hermione abrió los ojos sorprendida. -¿En serio? -Así es, entiendo que es difícil de creer, yo no lo hubiera hecho si el caso fuera al revés. -Le dije riendo ante su expresión de completa incredulidad. -Él no es el mismo, Mione. Ha cambiado mucho, créeme. No puedes decirle a Ron que le amas, no cuando claramente amas a Dra...-¡No digas su nombre! -me gritó, haciendo que me sobresaltase- Si lo haces tendré que admitirme a mi misma de quién estamos hablando y no quiero hacerlo, no puedo hacerlo, Lucy. -¿Por qué? -Pregunté otra vez- Realmente no entiendo que es lo horroroso de estar enamorada de él. Si, se que es un idiota a veces, pero todos tenemos algo de luz en nuestro interior. Tu has hecho que esa parte buena de él salga a la superficie, no entiendo lo malo de todo esto. -Siento que... que es como prohibido amarle. Si Ron y Ha... -se calló de repente, como si hubiera estado a punto de revelar algo involuntariamente. Le miré con sospecha, esta niña me ocultaba algo, y yo no dejaría que siguiera haciéndolo. -¿Que es lo que... -Pero algo, o mejor dicho alguien, me interrumpió. Draco ingresó a la sala común, su cabello estaba despeinado como nunca y unas horribles bolsas oscuras se observaban bajo sus bellos ojos. Su mirada se clavó en nosotras y tragó con fuerza. Estaba a punto de decir esas palabras que siempre había querido pronunciar: "Les dejaré a solas", cuando mi amiga se puso de pie bruscamente. -Debo ir a la biblioteca... -dijo, para luego dirigirse rapidamente hacia la salida, ignorando a Draco por completo. En cuanto es resonar de los pasos de la chica se perdió en los pasillos, el chico dirigió hacia mi una mirada desesperada. -Me volverá loco -dijo rotundamente, a lo que solté una pequeña risa. Pero luego una idea horrible pasó por mi mente y le miré asustada.-Tienes que detenerla -le grité con desesperación. Bueno, tal vez estaba siendo un poco, solo un poco, exagerada. -¡Ella irá a confesarle su amor a Weasley! Los hombros de Draco parecieron caer hasta el piso ante mis palabras. -¿Su amor? ¿Entonces ella si ama a ese tonto de Weasley? -preguntó desanimado. Parecía a punto de ponerse a llorar como un niño al que le quitan su juguete preferido. -¡No! Ella... -patié el suelo exasperada- ¡Ella acaba de confesarme que está enamorada de ti! Yo lo sabía, pero ella me lo confirmó ahora, pero por alguna estúpida razón quiere decirle a Ron que lo ama, aunque me dijo que eso ya no era cierto. -¿Y entonces por qué...-comenzó el rubio. -¡No lo sé, maldición! No sé por qué, pero estoy segura de que en este momento está buscando al pelirrojo, así que mejor dejas de hacer preguntas y vas tras ella. -Respiré agitadamente después de soltar todo ese torrente de palabras.- Y si la próxima vez que te vea, no has logrado ni besarle, ¡te mataré con mis propias manos, Draco Malfoy!-Yo... -el Slytherin habría y cerraba la boca sin habla, como un pez fuera del agua. -¡Que vayas! -le grité incrédula.El chico salió corriendo hacia la salida, pero justo antes de salir se giró hacia mi, regalándome una sonrisa algo tímida. -Gracias, Lucy, por todo... -Carraspeó sonoramente- si dices que dije eso, lo negaré a toda costa.-¡Solo vete! -le dije sonriendo. Si Hermione Granger lograba tan enorme cambio en ese chico sin hacer nada para lograrlo, no podía ni imaginar lo que sería de él si ella al fin le correspondiera.
(POV. Hermione)
Mis pasos resonaban en el pasillo, era día de visita a Hogsmeade, así que la mayor parte del alumnado estaba ausente, exceptuando algunos de primer año que correteaban de aquí para allá practicando movimientos de varita o cargando un montón de libros. Las lágrimas se acumularon en mis ojos al ver grupos de niños riendo, niñas cotillando y chicos jugando.Quería que Ginny estuviera aquí, quería abrazarle y contarle todo para que pudiera consolarme. Deseaba que Luna dijera algo extraño para reír ante sus locuras. Quería ver los ojos esmeralda de Harry clavándose en los mios con ternura ¡cómo me gustaría sentir sus brazos a mi alrededor, confortándome! Incluso las torpezas de Neville hacían notar su ausencia. Pero no había otra cosa que necesitara con tanta urgencia como la voz de Ron, discutiendo conmigo por alguna tontería. No pasaba por mi mente otra urgencia que la de captar un destello de pelo rojizo, de una cara blanca con tiernas pecas, de una risa burlona. Sentir el calor de sus ojos grises, quemando mi piel con el solo contacto de su mirada enredada en mis cabellos... Espera, ¿grises? -¡Auch! -Un cuerpo chocó contra mi y casi pierdo el equilibrio. Una mano me tomó del brazo, evitando que cayera hacia atrás por el repentino impacto. Cuando volví a estar estable, descubrí la hilera de dientes blancos que me sonreía bajo unos grandes ojos azules. -¿Estás bien? Creo que no, pareces muy triste ¿has estado llorando? -La voz de la chica frente a mi soltó el torrente de palabras sin siquiera pestañear, o dejar de sonreír, lo que para algunos podía resultar algo... terrorífico. Mas yo estaba acostumbrada a esas expresiones. -Hola, Luna -saludé a mi antigua amiga, limpiando con la parte trasera de mi manga las lágrimas de mis mejillas, e intentando evitar que más caigan de mis ojos. Carraspeé sonoramente, notando el nudo que presionaba en mi garganta.-Estoy bien, no te preocupes. -¿Tu eres Hermione, verdad? ¿La chica que me confundió la otra vez? -Esa misma, perdón por eso, por cierto, ese fue un mal día -le contesté. -¿Por qué llorabas? -me preguntó, ladeando la cabeza a un lado como un perro. De repente se cubrió la boca con una mano y soltó una risa tímida.-¿Qué pasa? -le dije, temiendo la respuesta.-¡Creo que tienes un Drinnymoy en tu cabello! -contestó, esta vez soltando una fuerte carcajada. -Oh, claro, yo le dije que podía quedarse allí... -inventé, evitando preguntar que rayos era eso. -Tonta, los Drinnymoy no hablan el lenguaje humano sino el Closhire, que se compone de una serie de chasquidos y...-Si, claro, tonta de mi -le interrumpí. Pasé una mano por mi cabello, suspirando cansadamente. -Puedes contarme lo que te sucede -me dijo con ternura. Algo en sus ojos me decía que ella podría ayudarme. -Tengo un problema... la cosa es que, creo que amo a dos chicos. Pero no estoy segura de amar a los dos... -Gruñí exasperada por ser incapaz de expresarme.- Debo confesarle mi amor a uno de estos dos chicos, pero no estoy segura de que realmente se trate de amor. La rubia me miró unos segundos con el ceño fruncido, mordiendo su labio. Al fin, sonrió.-Hay muchas personas que no logran comprender que hay distintas formas de amar. -Me rodeó y sin volver a mirarme una última vez, se perdió por el pasillo.
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Las palabras de Luna Lovegood resonaban en mi cabeza, una y otra vez. Yo seguía caminando hacia dónde sabía perfectamente que se encontraba la entrada a la sala de Gryffindor, con la esperanza de encontrar allí a Ron y poder terminar con toda esta duda de una buena vez. Nadie más merodeaba por aquel frío corredor, y el silencio no hacía más que dejar entrada libre a mis pensamientos. "Hay muchas personas que no logran comprender que..." Emergí nuevamente a la realidad con brusquedad cuando dos manos se posaron en mi rostro: una de ellas cubriendo mis ojos y la otra, mi boca. Quien quiera que sea tiró de mi hacia el costado, arrastrandome hacia la derecha. Por su fuerza, claramente se trataba de un chico. Sentí como el aire cambiaba al ingresar en otra habitación, el intruso soltó mis ojos, pero la mano en mi boca seguía presionando firmemente. Todo estaba completamente oscuro. Forcejié con todas mis fuerzas cuando su otra mano se perdió en el bolsillo de mi chaqueta, donde sabía que estaría mi varita. Estaba a punto de intentar morder su mano o hacer una super-patada-mortal, cuando me empujó suavemente al interior, soltándome al fin. Inteligente, no veía absolutamente nada y no tenía mi varita. Me acerqué hacia adelante cautelosamente. La luz se encendió de repente.
Sé que he tardado muchísimo en actualizar, y sé que no es un capítulo muy extenso, pero quería escribir algo aunque solo sea para no sentirme tan avergonzada al ver esta historia en mi perfil. Os juro que es más que decepcionante para mi el no ser capaz de terminar una historia, por eso me he prometido solemnemente que terminaría esta cueste lo que me cueste, solo que voy ... a mi ritmo lento jajaja ¡Estamos cerca del final! chan, chan, chan:) Lo siento mucho a quien me lea, sinceramente. Saludos de este desastre de escritora. Jey