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Lo que el tiempo se llevó… ¿Lo traerá de vuelta? — capítulo 18
EPÍLOGO Abrí los ojos con lentitud, algo asustada por lo que podría ver ante mi. Pero cuando lo hice, un suspiro de alivio se escapó de mis labios. Miré a mi alrededor, la biblioteca seguía tan igual como siempre. Observé que, tal como antes de que todo cambiara, era de noche. Me puse de pié lentamente y me quedé quieta en el lugar, conteniendo la respiración unos segundos. Nada, ningún sonido extraño rompía el silencio. Quise sonreír, debía hacerlo, porque parecía que todo era normal una vez más. Pero la imagen de unos ojos color gris plata aún estaba clara en mi mente. Salí de la biblioteca corriendo, sin molestarme por no hacer ruido. Si querían castigarme, ¡que lo hicieran! ¡al diablo con eso! Debía llegar a la Sala Común de Gryffindor cuanto antes, tenía que comprobar que no hubiera caído en tercer año y ahora fuera una Hufflepuff o algo así. Mis piernas ardían cuando llegué al séptimo piso y frené frente al retrato de la Señora Gorda. -Caramelos de calabaza -dije, respirando agitadamente. -Estas no son horas de venir, señorita -me retó la señora del retrato, pero se hizo a un lado y entré en la Sala Común. Todo estaba como lo recordaba. En ese momento sí sonreí, porque me sentía en casa y era una sensación maravillosa. Corrí escaleras arriba y, sin golpear, entré en la habitación de Ginny. Me dirigí a su cama y la sacudí de los hombros. -¡Ginny! ¡Ginny, despierta! -susurré en su oído. -¿Hermione? -balbuceó- ¿Que mier...? ¡No molestes! Se giró con la intención de continuar durmiendo. La abracé y le planté un sonoro beso en la mejilla. Había dicho mi nombre, eso era suficiente para saber que me recordaba a la perfección. Se quejó y la dejé tranquila, salí de la habitación y bajé las escaleras. Me paré frente a la que llevaba a las habitaciones de los chicos.No debería. No está permitido. Al diablo. Subí las escaleras saltando los escalones de dos en dos. Llegué frente a la puerta donde sabía que mis amigos se encontraban durmiendo tranquilamente en sus camas, ignorantes a todo lo que sucedía dentro de mi cabeza y mi corazón, indiferentes al gran cambio que se había producido dentro de mí. ¿Recordaría Harry lo que sucedió? Lo dudaba. Vacilé unos segundos pero al fin decidí esperar hasta el día siguiente. Si entraba en el cuarto de los chicos en medio de la noche para abalanzarme sobre Harry y Ron llorando como una niña sin que éstos entendieran que rayos sucedía... No, mejor esperaría a mañana. Volví a mi cuarto y me recosté en mi cama. Esa noche me dormí con una sonrisa, sintiendo como un enorme sentimiento de tranquilidad me invadía. Aún así, cuando cerré los ojos, aún podía sentir una conocida voz masculina llamarme a gritos desesperados por mi nombre. Y no importaba cuánto lo intentara, ya no podía responderle.
-¿Mione? ¡Hermione! -alguien gritó en mi oído. -Ya déjame, Lucy, no molestes... -murmuré, reacia a despegarme de la almohada. -¿Quién es Lucy? -preguntó la voz, que en ese momento reconocí como la de Ginny. Me senté en la cama de un salto y observé a la pelirroja, que me miraba con una sonrisa. Me puse de pié y la estreché entre mis brazos. -¿Que haces? -dijo, riendo.-Nada, solo que... -le miré a los ojos- nada, solo que me alegra tenerte como amiga. -Bien... -me miró entrecerrando los ojos.- ¿Vienes a desayunar? -¡Ron! ¡Harry! -chillé emocionada. Bajé las escaleras, esa noche me había dormido con la ropa puesta así que ni me molesté en cambiarme. Algo asqueroso, lo sé, pero nada más me importaba en ese momento. Practicamente salté sobre Harry cuando ví que éste terminaba de bajar las escaleras. -¡Por Merlín, Hermione! ¿Qué...? -masculló mi amigo, intentando safarse de mi. Me alejé un paso, los labios me dolían de tanto sonreír. -¿No lo ves, Harry? ¡Al fin admitirá que te ama! -dijo Ron. Jamás, pero jamás, me había alegrado tanto de escuchar la voz de Ronald. Me abalancé sobre él, conteniéndome para no llorar. -¿Qué...? -le callé cuando planté un sonoro beso en su mejilla. El muy bobo se quedó mirándome con la boca abierta mientras se tocaba la mejilla como en un sueño. Solté una carcajada, aunque algo extraño se revolvió en mi estómago.-¿Vamos a desayunar? ¡A la mesa de Gryffindor! -chillé como una loca. No podía evitarlo, sabía que estaba actuando como lunática. Salí trotando de allí y corrí entre los estudiantes que se dirigían hacia el Gran Salón por su desayuno. En el camino me crucé a Neville, que se convirtió en otra pobre víctima de mis abrazos asfixiantes. También me topé con Luna, que me saludó alegremente. -Hola, Hermione -dijo. Le dediqué una sonrisa radiante. -¡Luna! Oye, estaba pensando... De vez en cuando, recuérdame que te escuche un poco más, ¿si? A veces olvido que eres una Ravenclaw, más inteligente de lo que pareces. -Vale -respondió felizmente. Comenzó a alejarse de mi. -Y, ¿Luna? -le llamé.-¿Si?-Tienes un Dinnymoy en tu cabello -le grité.-¡Oh!Seguí caminando por el pasillo mientras los pocos estudiantes terminaban de dispersarse y desaparecer a mi alrededor. Mis piernas solo seguían su camino, pero ahora a un ritmo lento, mientras yo cerraba los ojos y alzaba la cabeza al techo. ¿Conocéis ese sentimiento, cuando uno se siente apresado, invadido, sofocado, y entonces sales fuera y una brisa se levanta pegando de lleno en tu rostro, acariciando tus cabellos? ¿Ese revoltijo de sentimientos, cuando sabes que no todo está justamente como lo quieres, pero sabes que todo es imperfectamente perfecto tal cuál es? ¿Esa sensación de al fin estar en casa después de un largo y agotador viaje? ¿Ese dolor que se instala en el pecho, y que sabes que tardará mucho en desaparecer, pero que aprenderás a vivir con él como un compañero indeseable con el que te ves obligado a trabajar? Sentía todas estas cosas al mismo tiempo, mientras caminaba por los pasillos que, aunque seguían siendo los mismos de siempre, se sentían diferentes para mi. -¡Hey, ratoncito! ¿Que es lo que haces? -una voz de tono jocoso interrumpió mis pensamientos.El corazón se me detuvo y volvió a acelerar su ritmo. ¿Cómo podía una sola persona, sin siquiera tener la intención de hacerlo, causar tan inmediata reacción en mi cuerpo? Me giré hacia él, inspirando con fuerzas, mientras una sonrisa de reciente confianza se apoderaba de mis labios. Al fin mis ojos se clavaron en los suyos y pude ver con placer como se estremecía ante la intencidad de mi mirada. No flaquié, no respiré, solo me quedé mirándole y sonriéndole como si supiera algo que él ignoraba. Y lo sabía. Estaba solo, hoy sus amigotes no le acompañaban, y de veras me alegré de ello, puesto que no hubiera tenido el valor suficiente de hacer lo que hice a continuación. -¿Acaso fantaseas con no s-ser más la sangre sucia tra-traga libros que eres? -tardamudéo, moviendose incómodo ante mis postura de determinación pura. Las personas no saben lo fácil que es intimidar a quienes se creen superiores cuando se tiene completa confianza en uno mismo. Le regalé la sonrisa más radiante y seductora de la que fuí capaz. -De hecho, Draco, estaba pensando en ti -dije con decisión. Giré sobre mis pies y, sin darle tiempo a reaccionar, seguí mi camino hacia el Gran Salón. Tenía demaciados amigos con los que recuperar el tiempo perdido. Tenía demaciadas taread que hacer para el día siguiente. Tenía demaciadas cosas en las que pensar. Tenía demaciada alegría para sentirme de otra forma que no fuera feliz. Tenía una amorosa chica de Slytherin con la que quería entablar una amistad. Tenía un chico que conquistar, uno que justo ahora, me miraba sorprendido alejándome de él. Tenía una boca que volver a conquistar, tenía un cabello que deseaba volver a tocar, tenía un nombre que estaba ansiosa por volver a pronunciar. Tenía unos ojos gris plata de los que volverme a apropiar.
Y sí, esta historia ha terminado. Para las que querías que Hermione se quedara con Draco, pues lo lamento, pero ella no podía quedarse en Slytherin y abandonar a sus amigos. No, siempre supe que volvería a la normalidad si tuviera lo oportunidad de hacerlo. No se ha quedado con Ron, tampoco con Draco, aunque es obvio de quién se ha enamorado. Espero que al leer este fic se os haya escapado alguna sonrisa, espero haberos hecho pasar un buen rato. Gracias por los comentarios, por leer, por apoyarme. Siempre, pero siempre, infinitas gracias a mi Unicornio Mágico preferido, sin quien esta historia (y probablemente todas mis otras historias) hubieran quedado en el olvido, en un intento fallido. Gracias por tanto, a todos. Espero no haberos decepcionado. Saludos, y hasta siempre... JEYPIEM