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Lo que el tiempo se llevó… ¿Lo traerá de vuelta? — capítulo 4

En la torre de Astronomía una alumna de sexto año… -No, lo siento. Una alumna de cuarto año- llora desconsoladamente, aunque esta vez nadie acude a consolarla…


Unas horas antes...


¡Allí estaban!

Una sensación de profundo alivio se apodero de Hermione cuando vio a Harry y Ron, sus dos mejores amigos, saliendo de la sala común de Gryffindor.

La chica había estado buscándolos desde el momento en que asimilo lo que esa extraña chica le había dicho.

¿Una Slytherin? ¿Ella?

Eso era ridículo, impensable… ella era una leona.

Esa chica estaba loca.

Ahora que había encontrado a sus amigos iría a contarles todo -bueno, todo excepto el "por que" de estar en la biblioteca a esas horas y "la razón" de pronunciar el hechizo pero ya se inventaría algo que no pusiera en evidencia lo que sentía por Ron- y esperaba que ellos le dijeran que estaba todo bien; que estaban en sexto año; que lo que había hecho era una verdadera tontería y que le avisarían al profesor Dumbledore de la chica loca que anda por los pasillos intentando confundir a los estudiantes.

  • Así que aquí estaban, los he buscado todo el día - dijo, abrazando a sus amigos- A que no saben lo que me ha pasado. Fue todo tan extraño…

Hermione se detuvo de repente ante la caras de confusión de sus amigos.

  • ¿Qué pasa?

  • Perdón pero creo que nos has confundido -le respondió Harry, incomodo.

-Si, bueno. No se a ti Harry pero… a mi puedes confundirme cuando quieras -agrego Ron, mirándola de una manera que hizo que hasta los cabellos de Hermione se pusieran rojos.

  • ¡Ron! No seas pervertido -lo reto Harry, codeando a su amigo.

-Chicos, ¿de que hablan? Soy yo, Hermione. ¿Es que ustedes también se han cruzado con la loca? No dejéis que los confunda, a mi casi me hace creer que soy una Slytherin. ¿Pueden creerlo?

Hermione soltó una risita pero los chicos la miraban ahora mas confundidos que antes.

-Lo siento, no se de quien hablas - respondió Harry amablemente.

-Tal vez habla de ella -le susurro Ron a Harry, aunque un poco fuerte porque la chica lo escucho perfectamente.

  • ¡No estoy loca Ron!

  • Oye, lo siento pero no sabemos de que hablas y pensábamos ir un rato a jugar al Quidditch antes de que oscurezca… -dijo Ron, señalando su escoba- Así que si no te importa…

Los chicos comenzaron a alejarse de ella.

Hermione espero a que se dieran la vuelta y le dijeran que todo era una mala broma.

Pero no lo hicieron…

Mas confundida que antes y mas asustada de lo que nunca había estado en su vida, Hermione se acerco al retrato de la Dama Gorda. Tal vez en la sala común encontrara a Ginny y podría preguntarle que le pasaba a los chicos y si a ella también le habían hecho esa estúpida broma.

Porque tenia que ser una broma.

Hermione se paro frente al retrato y pronuncio la contraseña:

-Unicornio mágico -dijo con seguridad a la Señora Gorda.

  • Lo siento chica, esa no es la contraseña. Ademas, aunque lo fuera no debo dejar pasar a estudiantes de otras casas.

  • Pero yo soy de esta casa. Y la contraseña es la correcta, o por lo menos lo era ayer y nadie me ha avisado que hubiera un cambio.

  • Tu no eres de esta casa, no soy tonta niña. Si quieres colarte en casas ajenas procura ser un poco mas disimulada y por lo menos cámbiate el uniforme.

  • No traía uniforme cuando salí ni lo traigo ahora, esta en mi cuarto. Que, por cierto, se encuentra dentro del salón al cual usted no quiere dejarme pasar.

  • ¡Pero si lo traes puesto!

  • ¿Qué? ¡Esta loca! Si no me deja pasar iré con el profesor Dumbledore y le diré que…

  • ¡Loca estará usted niñita! - Interrumpió la dama, furiosa- ¡Una Slytherin tenia que ser! Ya le dije yo al profesor Dumbledore que no era una buena idea ponerme aquí, este trabajo es estresante ¡Si pudiera tomarme un descanso! Tal vez podría sugerirle que…

Pero Hermione ya no la escuchaba.

Había bajado la vista hacia lo que traía puesto esperando ver los pantalones y la chaqueta rosa que llevaba cuando fue a la biblioteca.

Pero lo que vio la dejo atónita.

Allí en su cuello colgaba una corbata de colores verde y plata.

La corbata de Slytherin…


-¡Luna! -Dijo Hermione, acercándose a su amiga.

-Hola ¿Quién eres? -Le dijo la rubia, tan directa como siempre.

-¿Tu tampoco sabes quien soy? -pregunto Hermione desesperada, mientras intentaba contener las lagrimas.

-No, lo siento. ¿Cómo te llamas?

  • Soy Hermione -contesto con una sonrisa forzada- Discúlpame, te confundí con alguien mas.

-¡Pero si me has llamado por mi nombre!

-Si, es que… a quien buscaba también se llama así - mintió Hermione.

  • ¡Nunca conocí a nadie que se llame igual que yo! ¿Podrías presentarme  a tu amiga? -pregunto Luna, con ojos soñadores.

-Claro, pero ahora no. Mejor otro día ¡ Adiós Luna!

-Adiós.

Ya estaba oscureciendo y Hermione empezaba a asustarse de que todos parecieran estar jugandole la misma broma.

Salio corriendo del gran comedor hacia la torre de Astronomía, mientras las lagrimas amenazaban con escaparse de sus ojos.

En el camino oyó que una voz conocida le gritaba desde atrás.

-¡Oye, tu!

Hermione se giro y se encontró con una linda pelirroja.

-¡Ginny!- Grito la morena, feliz de que alguien no bromeara con ella. Corrió hacia su amiga y la abrazo con todas sus fuerzas- No te das una idea de lo mal que la he pasado hoy, parece que todos se han puesto a jugar conmigo y ya estaba a punto de creer que… 

-Espera, ¿Quién eres tu?

  • ¿Qué? ¿Tu también? Pero si me has llamado recién y creí que…

-Lo siento, no se quien eres… yo solo quería decirte que tienes un papel pegado a la espalda.

-Oh, claro, lo siento. Pero enserio que…

Pero la pelirroja ya se alejaba por el pasillo, sin mirar atrás.

Hermione se despego el trozo de papel de su espalda. En el medio de la hoja había una palabra escrita en grande que ella conocía muy bien:

SANGRESUCIA

Y justo abajo, en letras mas pequeñas, el nombre de alguien que muy seguido la llamaba así:

Con desprecio,

Draco.

Bueno, al menos alguien me recuerda- pensó Hermione.

Y se dirigió hacia la torre de Astronomía, dejando que las lagrimas cayeran libremente.


En la torre de Astronomía


Y ahora se encontraba allí sola, llorando desconsoladamente. Y por fin entendía todo.

El hechizo había funcionado… pero no como ella quería.

Lo había entendido desde que sus mejores amigos no la reconocieron, pero no quería aceptarlo…

Ahora era una Slytherin.

Y no solo había perdido a Ron.

Había perdido a todos sus amigos…

Lo había perdido todo por culpa de ese tonto libro y, lo mas difícil de admitir, por culpa de su estúpido error.