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Lo que el tiempo se llevó… ¿Lo traerá de vuelta? — capítulo 5
Dos días mas tarde, Hermione se dirigía resignada a la clase de Transformaciones con la profesora McGonagall… y con los demás alumnos de Slytherin.
A su lado, Lucy parloteaba sin parar.
- Luke Darrigan con Sophie Pince! ¿Puedes creerlo? -le decía indignada su nueva mejor amiga- Porque de Sophie ya me lo esperaba porque, bueno, Luke es… ¡Es Luke! Todas están locas por el. Lo que no puedo creerme es que el halla engañado a Johanna con Sophie, porque Johanna es muy linda y Sophie… bueno, ¡Es Sophie! ¿Tu por que crees que lo hizo?
-No lo se, Lucy. Tal vez el esta enamorado de ti y quiere darte celos
- mintió Hermione. La verdad es que ya la tenia un poco cansada con tanto parloteo.
-¡Wow! No lo había pensado, ¿tu enserio crees que el pueda enamorarse de mi?- Pregunto emocionada la morocha.
-Claro, ¿por que no? Tu eres mucho mas bonita que Johanna- Respondió Hermione con seguridad, mientras ambas entraban al salón de clases.
La verdad es que no tenia ni la mas mínima idea de quien era ese tal Luke o porque había engañado a su novia, y tampoco sabia si Lucy era mas bonita que alguna de las dos chicas. Ella nunca se interesó en esas cosas y nunca había mirado a ningún otro chico de la manera en que miraba a Ron.
Solo fingía que sabia lo que su amiga le decía porque había entendido que si ibas por el colegio abrazando a personas que ni siquiera saben tu nombre y afirmando no conocer a personas que son tus mejores amigos, la gente podría pensar que estas volviéndote chiflada.
-Saquen sus varitas -Ordeno la profesora McGonagall mientras se dirigía hacia su escritorio.
-Que lastima que este año no tenemos con los de Gryffindor -dijo Lucy, sentándose a su lado- Porque ese Harry Potter en serio se a puesto guapo en el ultimo año ¿No crees?
-Siempre ha sido guapo- Dijo Hermione sin pensar.
Bueno, era la verdad. Harry siempre había sido lindo, solo que para ella era como admitir frente a tus amigas que tu hermano no es tan feo. Ella nunca pensó en el de la manera en que Lucy se refería, ella lo amaba como se ama a la familia.
-Si, tienes razón… ¡Y ademas es tan valiente! -Dijo su amiga, con cara soñadora.
Hermione se preguntaba si habría algún chico en la escuela del que su amiga no estuviera enamorada.
-¡Silencio todos! -Ordeno la profesora McGonagall- Hoy aprenderemos la transformación de un objeto a un ser vivo. En su escritorio se encuentra un vaso común y corriente. Ahora, esto les va a parecer muy fácil a algunos pero a los que no les salga a la primera no quiero que se asusten, para darle vida a un objeto se necesita de mucha concentración. Ahora quiero que os concentréis en el vaso, y en lo queréis que se convierta, y penséis en esos momentos en que os sentisteis mas vivos. Luego, con claridad, deben pronunciar las palabras "Quod tibi non vita"-La profesora apunto el vaso y al pronunciar las palabras, este se convirtió en una hermosa margarita- Empezaremos convirtiendo los vasos en flores. Quiero que los que no lo logréis hoy lo intentéis en su tiempo libre hasta que les salga. La próxima clase debéis poder hacerlo rápido y perfecto porque empezaremos a convertir objetos en animales, lo que ya es mucho mas complejo. Ahora inténtenlo ustedes.
La clase se lleno de gritos de euforia y suspiros de decepción. Algunos vasos se convertían al primer intento en hermosas margaritas, claveles o rosas. A otros solo le salia algún que otro pétalo o espina.
-¡Quod tibi non vita!- Dijo Hermione, apuntando al vaso frente a ella. Pero lo único que logro fue que un pétalo saliera por un lado.
- Debe concentrarse mas, señorita Granger- Le reprendió McGonagall que había estado observándola.
Hermione miro a los ojos a la jefa de Gryffindor y busco desesperadamente alguna señal de reconocimiento. Pero no había nada.
-Si, lo siento profesora. Hoy no puedo concentrarme bien.
-Recuerda que tienes que lograrlo para la próxima clase, practica un poco mas en tu tiempo libre.
-Claro profesora.
¿Pero como podía concentrarse con todo lo que le estaba pasando? Como poder concentrarse cuando al mirar la silla a su lado no era Ron, ni Harry, sino Lucy la que la ocupaba. Como poder hacerlo cuando al entrar en la sala común no se encontraba en la cálida y acogedora sala de Gryffindor, sino en la fría mazmorra de Slytherin y como no deprimirse cuando al mirar en los sillones de la esa horrible sala no eran Ginny, ni Harry, ni Ron quienes se acomodaban junto al fuego, sino Draco y sus amigos que no dejaban de molestarla.
Y todo era su culpa.
-¡Hey Granger! ¿Por qué tienes lo dientes tan feos? Creí que tus padres eran dentistas, ¿No es eso lo que hacen los dentistas? ¿Arreglar los dientes de los feos como tu para que crean que así se ven un poco mejor? Parece que ellos creen que tu no tienes arreglo.
- ¡Ya cierra tu asquerosa boca, Malfoy! -Le grito Lucy mientras este entraba al aula de Historia de la Magia con sus amigotes siguiéndolo de atrás.
A Hermione se le ocurrió una tonta pregunta.
-¿Tu porque crees que me odia tanto? Quiero decir que todos somos de la misma casa, ¿no deberíamos llevarnos mejor?
Su amiga soltó una risotada.
-¿Tu y Draco? ¿Qué tu y Draco os llevéis bien? Eso es imposible. Desde el preciso momento en el que el sombrero seleccionador te puso en Slytherin el comenzó a odiarte. No creo que sea posible que le caigas bien. O por lo menos, el no admitiría eso ni en un millón de años .
-¿Pero porque?
Su amiga la miro como si temiera por su salud mental.
-Tu ya sabes porque. No me gusta recordártelo, pero tu eres una "hija de muggles" y son muy pocos los descendientes de no-magos que han entrado en Slytherin. Los Malfoy son una familia de sangre pura y parece que el padre de Draco le ha metido en la cabeza a su hijo que "las personas como tu" no deben mezclarse con "personas como ellos". Lo que, obviamente, es una muy grande estupidez. Pero ya sabes lo mucho que Draco cree en su papi.
Ambas chicas entraron en el salón y se sentaron en uno de los lugares mas al fondo.
El profesor Binns entro al aula atravesando la pizarra, como de costumbre, mientras empezaba su aburrida clase.
Noventa minutos después todos los alumnos que dormían sobre sus libros reaccionaron al oír la campana.
-Antes de que os retiréis a su próxima clase voy a encargaros una tarea -Anuncio el fantasma, haciendo caso omiso de los gemidos de protesta de los alumnos- Para la próxima clase quiero que traigáis un informe sobre la ultima guerra de los gigantes y sus causas y consecuencias. Pero esta vez sera un trabajo en grupo.
-¿Podemos elegir nuestras parejas? -Pregunto una alumna de Hufflepuff.
-No señorita Brecks, las elegiré yo al azar. - Respondió el profesor, tomando la lista de alumnos. -Vamos a ver, Señorita Brecks usted estará con el señor Rennie.
Señorita Pervency…
-¿Si?- Dijo Lucy, emocionada.
-Usted trabajara con el señor Gregory.
- ¿Qué? ¡No!-Exclamaron Lucy y Goyle a la vez.
-Lo siento, no hay cambios.
El profesor siguió nombrando las parejas hasta que…
-¿Señorita Granger?- Llamo el profesor a Hermione, que otra vez estaba perdida en sus pensamientos- ¡Señorita Granger!
Lucy codeo a Hermione, haciéndola reaccionar.
-¿Si?
-Usted estará con el señor Malfoy.
Genial. Y yo que pensé que esto no podría ponerse peor ...