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Lo que el tiempo se llevó… ¿Lo traerá de vuelta? — capítulo 6
-Mañana a las ocho en la biblioteca, Granger. Terminemos con esto lo mas pronto posible-Le susurro el rubio mientras salían enojados de su clase de Historia de la Magia.-¿A las ocho?¿Por qué tan tarde?-No lo se, ¿tal ves porque no quiero que me vean contigo? Vamos, ya deja de quejarte, Granger. Agradece que no hable con el profesor para que nos cambie, porque sabes muy bien que podría hacer que lo haga.-¿Y por que no lo hiciste, Malfoy? Ni que yo estuviera contenta con esto. El chico no contesto al instante, mas bien parecía que no se le ocurría la respuesta a esa pregunta.-Bueno… no lo hice porque… Porque al menos se que tu harás el trabajo. Prefiero hacer esta tarea contigo que trabajar con Goyle porque el estúpido ni siquiera puede entender una oración que lleve mas de dos palabras. ¡Eso es! Por eso no le dije al profesor- Respondió Draco, contento de que se le hubiera ocurrido una respuesta lógica para la incomoda pregunta de la chica. -Esta bien, terminaremos con esto pronto. Esta noche en la biblioteca entonces. Adiós Draco. Pero el chico no respondió al saludo y se alejo rápidamente por el pasillo.
En la silenciosa biblioteca de Hogwarts una alumna de cuarto año sacaba y acomodaba viejos y polvorientos libros sobre una mesa desde la cual un chico la observaba con cansancio.-¿Y que tal si seguimos mañana?- pregunto el rubio bostezando.-¡Pero si recién vamos unos centímetros de pergamino!-Respondió indignada Hermione, mientras se sentaba en la silla frente al chico y tomaba su pluma.-Pues con todos estos libros parece que piensas escribir unos cuantos metros mas. -Bien, nos iremos mas rápido si me ayudas un poco. Tu busca en los libros que traje.-¿En cual de ellos? -En estos- respondió la chica, señalando dos grandes libros del montón- Anota todo lo que encuentres importante sobre la ultima guerra de los Gigantes. Luego puedes irte, yo me quedare terminando lo que falta. -¿Y que harás ahora? -pregunto Draco mirando como la castaña sacaba un vaso de su bolso. -Lo siento pero tengo que practicar el hechizo que nos encargo la profesora McGonagall- respondió Hermione, suspirando cansadamente- Mañana tenemos Transformaciones y aun no logro convertir este maldito vaso en una flor. La bruja tomo su varita y apunto al vaso intentando concentrarse. Pronuncio las palabras y movió su varita pero el vaso seguía igual que antes. Genial, ahora ni siquiera puedo hacer que salga un tonto pétalo- pensó frustrada Hermione.-Así no es Granger, eres una inútil- Dijo el chico sonriendo malvadamente ante el fallido intento de la chica.-Cierra el pico Malfoy, apuesto a que a ti tampoco te sale- respondió enojada Hermione, si había algo de lo que estaba orgullosa era de sus notas y su inteligencia. De hecho, muchos le habían comentado que era la mejor bruja de su edad. Solo que no podía concentrarse, no con todo lo que sentía… no lograba dejar de pensar en Ron, en Harry, Ginny, Luna, Neville… ¡Hagrid! Ni siquiera había intentado ir con el, sabia que ella no lo hubiera conocido de no ser porque era amiga de Harry. Y no creía poder soportar ver como otra persona importante para ella ni siquiera sabia su nombre.Lo intento otra vez pero lo único que logro es que el vaso se pusiera rojo y le saliera un solo pétalo por el costado. -Deja que un buen mago te enseñe como se hace, torpe- Dijo el rubio levantándose de su asiento y acercándose a Hermione por detrás.Entonces se inclinó hacia ella y poso su mano suavemente sobre la de la chica, que a su vez sostenía la varita. Con un complicado movimiento y con las palabras correctas, el vaso se convirtió en una hermosa rosa roja.Hermione giro la cabeza hacia la del chico, sorprendida, y se encontró con la cara de este a centímetros de la suya.Unos segundos pasaron, muchos mas de los que ellos quisieran admitir, y el chico se alejo de ella aclarándose la garganta ruidosamente. Su cara reflejaba sorpresa y dejaba ver claramente que no entendía lo que había pasado ni porque lo había hecho. Pero Hermione no noto esto, estaba sorprendida por el intenso cosquilleo que había recorrido su cuerpo cuando la piel del chico toco su mano.Nunca había sentido lo suave que era su piel, ni se había percatado de la blancura y la perfección de esta. Aunque sus manos se sentían frías, Hermione pensó que era un frió agradable, como la sensación del agua fría corriendo sobre tu piel en un día muy caluroso.¿ Qué es lo que estaba pensando ? Era Malfoy, ella no podía pensar en Malfoy de esa manera.**No. Claro que no.**Ella no pensaba en Draco Malfoy de ninguna manera.**No podía permitírselo.**No debía permitirse pensar en esos profundos ojos grises que escondían oscuros secretos, o en lo suave que debía de sentirse pasar las manos por entre su fino cabello o en la forma en que su tacto le hizo sentir o en …-¡Granger! -Grito de repente Malfoy, devolviendo a la chica a la realidad- ¿Qué?-¿Has escuchado algo de lo que te dije? -No, lo siento. Estoy un poco distraída.-¿Distraída con mi presencia? Si, suele pasar.- No, de hecho me distraje con tu cabello. Me preguntaba si lo teñiste tan claro a propósito o si tumbaste por accidente una botella de agua oxigenada en tu cabeza. Hermione no era de contestar, de hecho pensaba que lo mejor era ignorar los insultos del chico. Pero hoy estaba molesta, no con él sino con ella misma por no dejar de sentir ese estúpido cosquilleo en donde el la había tocado.-No sé qué sea eso de aguaoxiloquesea pero seguro es algo de muggles y sangresucias como tú. Además, no eres la única que esta distraída ¿Cómo quiere alguien que me concentre con esa fea cara tuya enfrente?-Cállate, Malfoy-Y además ese cabello- Siguió el chico, mirándola con asco- Te ríes del mío pero al menos yo puedo peinarme en la mañana sin romper el peine.Eso era demasiado, estaba sacándola de quicio.-¿Y para quien te peinas tanto Malfoy? ¿Para el profesor Snape? El chico se ruborizo de rabia.- Pagaras esa Granger - Respondió en un tono amenazador. Se levanto furioso y salio con paso rápido de la biblioteca.Genial. Ahora tengo que terminar el trabajo yo sola. Bien hecho, Hermione, cada día usas mas tu cabeza.-pensó sarcásticamente. Después de unas horas de buscar en libros y escribir varios centímetros mas de lo necesario-por si acaso no era suficiente-, la chica volvió a concentrarse en el nuevo vaso que tenia frente a ella. Se suponía que a esas horas de la noche debía estar en su cuarto pero no se iría de allí hasta que lograra el conjuro. Ademas, prefería estar sola en la silenciosa pero cálida biblioteca que en la fría sala común de Slytherin. Hermione, concéntrate. -pensaba para si misma-*Deja todo lo que esta pasando a un lado y concéntrate. Has de cuenta que nada a cambiado, estas en sexto año y debes lograr el hechizo que McGonagall te ordeno. Luego iras a la sala común de Gryffindor y mañana al despertar tus amigos estarán esperándote en el Gran Salón. Nada a cambiado .*Hermione miro el vaso y apunto el objeto con la varita, concentrándose con todas sus fuerzas. "Piensen en los momentos en que se sintieron mas vivos" había dicho la profesora. Los momentos en que me he sentido mas viva- pensó Hermione, buscando en su memoria. Al instante, montones de imágenes inundaron su mente. Una niña de once años, sentada en un taburete en medio de un gran salón, gritaba de alegría al oír el grito de un sombrero que decía: ¡Gryffindor!La imagen se apagaba y ahora la niña, un año mas grande, se encontraba corriendo con alegría por entre las mesas del mismo salón para abrazar con fuerza a un niño de ojos verdes con una cicatriz en forma de rayo marcada en su frente y le gritaba ¡Lo lograste! ¡Lo lograste!La niña riendo con sus amigos en el vagón de un tren, abrazando a un sorprendido pelirrojo, hablando alegremente con una rubia de ojos grandes... Una niña que ya casi era una mujer bailando con Krum en el baile de cuarto año, riendo con sus amigos junto al fuego de la cabaña de Hagrid, jugando un partido de Quidditch en los jardines de La Madriguera, caminando por la nieve en las calles de Hogsmeade con sus dos mejores amigos junto a ella… Y así pasaban las imágenes… Y con cada una de ella, una lagrima caía por su mejilla al recordar todo lo que había perdido para siempre. Cuando de repente, tal como había sucedido la ultima vez, un ruido rompió el silencio.