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Lo que el tiempo se llevó… ¿Lo traerá de vuelta? — capítulo 8
Hermione se despertó con la sensación de algo rosando su mejilla.
Al abrir los ojos le pareció ver como una blanca mano se alejaba rápidamente de su rostro.
-
¿Draco?
-
¿Si, Granger?
-
¿Cuánto tiempo llevamos aquí?
-
Bueno, amaneció hace unas dos horas. ¿Te encuentras bien? Estas un poco pálida.
-
No lo sé… es solo que no hay mucho aire aquí -respondió la chica con voz temblorosa.
-
¿Qué tal si gritamos? Ya lo intente pero no vino nadie. Intentare otra vez, a lo mejor esa amiga tuya te está buscando y nos escucha.
-
Si, está bien.
El chico comenzó a gritar por ayuda mientras Hermione se ponía de pie apoyándose en la pared.
Lo logro, pero al hacerlo el piso comenzó a moverse como si se tratara de un fuerte terremoto y el mundo quedo de cabeza.
-Draco… -Llamo con voz débil.
El muchacho se giró justo al tiempo en que la morena caía en sus brazos, totalmente inconsciente.
-Oh, no. Por las barbas de Merlín ¡AYUDA! ¡Aquí, ESTAMOS ENCERRADOS! ¡¿¿Todos los malditos profesores en esta escuela están sordos??! ¡AYUDA! -Draco gritaba y gritaba pero nadie venía a socorrerlos.
Se sentó en el piso a esperar y acomodo la cabeza de la chica en su regazo.
Si mi padre se enterara de esto…-Pensó el chico- Encerrado en un sucio armario de escobas toda la maldita noche y, como si fuera poco, con una sangresu…
Pero no pudo terminar la palabra. Ya no podía llamarla así, ni siquiera podía pensar en esa palabra si era dirigida a ella. ¿Por qué no podía hacerlo? Es lo que ella era , era una sangresu…
No, no podía porque sabía que llamarla así le causaba daño. Y el no quería lastimarla. El quería verla sonreír …
¿Pero que estaba pensando? Era Hermione Granger, era una hija de muggles y las familias como la suya no se mezclaban con sangresu… con hijos de muggles.
Pero no era como su padre le había contado que " las personas como ella " eran…
Estúpido. Estúpido.
¿Por qué no dejaba de pensar en ella ?
¿Por qué no pudo dejar de mirarla toda la noche? Porque no podía dejar de pensar en lo mucho que le gustaría besarla …
El nunca había besado a nadie.
No porque no pudiera encontrar a alguien que quisiera besarlo, sino porque nunca había conocido a nadie que le provocara ese deseo…
Hasta ahora.
Draco se acercó al rostro de la inconsciente chica y apoyo su frente contra la de ella, cerrando los ojos lentamente por su contacto.
-¿Qué me está sucediendo Hermione? -Susurro para si mismo.
En ese preciso momento la puerta se abrió de un golpe.
Del otro lado se encontraba el último alumno del colegio que Malfoy hubiera querido que lo encontrara en esa situación.
Weasley.
-¿¿¿Malfoy??? ¿Pero tú que… -Y entonces noto a la chica sobre su regazo.
Sus ojos se abrieron por la sorpresa y en su boca se formó una malvada sonrisa al sacar rápidas conclusiones.
-Me encargare de que todo el colegio se entere de esto aunque sea lo último que haga. Draco Malfoy tiene novia. Y es una hija de muggles, ¿verdad? Oh, tu papi debe estar muy contento, Malfoy. ¿A que si?
-Mi padre se llega a enterar de esto Weasley y te juro que te encerrare en este maldito armario por el resto de tu miserable vida ¿Entiendes? Ahora ayúdame tonto, hay que llevarla a la enfermería, se desmayó, creo que por la falta de aire.
-¿Qué, esta inconsciente? -Pregunto el pelirrojo, un poco culpable.
- Si, estúpido. Ayúdame.
Ron se acercó a la chica y la tomo en brazos.
-Vamos, la llevaremos con Madam Pomfrey.
-Sabes Weasley, creo que su espalda está más arriba que eso. Sube esa mano o te la romperé contra tu dura cabeza.
El pelirrojo soltó una carcajada mientras ambos chicos se dirigían rápidamente a la enfermería.
Hermione yacía inconsciente en una de las camas de la enfermería.
No había sido solo la falta de aire la que provoco que terminara en ese estado, al encierro se sumó todo lo que había pasado: había perdido a todos sus amigos, a aquellas personas que más le importaban en el mundo… y había perdido al amor de su vida.
Pero había encontrado una solución.
Las palabras escritas en el libro resonaban en su cabeza…
"Si por propios intereses lo has utilizado, aquello que más temes se verá realizado"
Y así fue. Lo que más temía Hermione en cualquiera de los mundos era quedarse sola, completamente sola.
Lo que ella aun no entendía es que aquí no estaba sola. Había dos personas a las que le importaba mucho, aunque una de las dos no quisiera admitirlo.
Lucy…
Y Draco Malfoy.
"Solo la demostración de amor más sincera hará que todo vuelva a ser como era"
La demostración de amor más sincera…
Si lograra enamorar a Ron, y este le demostrara su amor…
Pero si lograba enamorar a Ron… ¿Querría volver a su antigua vida? ¿Esa en la cual el solo la quería como amiga? ¿En la que él amaba a Lavender?
Sí.
Volvería… por Harry, por Ginny, por Hagrid…
Ellos valían la pena.
Y Ron volvería a ser su amigo, solo su amigo. Pero al menos estaría allí. Era preferible tener a Ron a su lado como un amigo que no tenerlo en absoluto.
¿Y Draco? Volvería a odiarla, de eso no cabía duda.
Pero ella ya no podía odiarlo… ¿Alguna vez lo había hecho realmente?
Era diferente ahora, algo había cambiado en él.
Entonces una voz comenzó a llamarla dentro de su mente:
¡Hermione! Hermione vuelve… te extraño.
Era la voz de Ron, y… le decía que la extrañaba.
Parecía tan real…
Hermione vuelve, por favor… no me olvides.
No me abandones, vuelve por favor.
Te extraño.
Por favor, vuelve…
Vuelve conmigo…
Fuera de la mente de Hermione, dos chicos se miraban con odio mientras la enfermera revisaba el pulso de la chica.
Madam Pomfrey se giró hacia Draco.
-¿Tu eres su novio?
-
¿Qué? -Pregunto el chico, ruborizándose violentamente -No, yo no soy su… yo solo soy… yo…
-
Bien, entiendo. -Le interrumpió la enfermera, con una pícara sonrisa- No te preocupes, estoy segura de que ha sido la falta de aire. Ya se compondrá, por ahora déjenla dormir.
Madam Pomfrey se retiró cerrando la puerta suavemente detrás de ella.
Draco miro al pelirrojo.
-¿Y tú que haces aquí todavía, Weasley? Potter debe estar preocupado de no encontrar a su admirador número uno.
-Al menos él tiene alguien que lo admire. A ti todo el mundo te desprecia. ¿Enserio crees que ella se enamoraría de ti, Malfoy? -pregunto señalando a la chica que comenzaba a removerse inquieta en la cama- Es demasiado linda para ti…
- ¿Sabes algo? Por primera y única vez en tu vida, Weasley, tienes toda la razón.
Ron miro con sorpresa al chico que tenía a su lado y se sorprendió al ver su rostro lleno de sufrimiento.
En su pecho comenzó a sentir algo parecido a la culpa.
¿Compasión? ¿Lastima?
Hermione comenzó a murmurar algo por lo bajo.
Ambos chicos se acercaron a cada lado de la cama para oír lo que decía.
-Rn… Nn te vays…vlvere… lo prometo… yo te…
-¿Qué es lo que dice? -pregunto el pelirrojo.
La chica seguía murmurando con los ojos cerrados y ahora por sus mejillas caían algunas lágrimas.
-Ron… Ron… te quiero Ron… volveré… lo prometo… lo prometo…
Ambos chicos se miraron fijamente.
- Malfoy yo no… -Comenzó a decir Ron.
Pero se calló al instante al ver que el otro muchacho le lanzaba una mirada asesina y se alejaba cerrando la puerta fuertemente a sus espaldas.
El ruido hizo que la chica se despertara totalmente.
Al ver al chico abrió los ojos desmesuradamente.
-¿Qué haces tú aquí?
-
Bueno, yo los encontré en el armario y ayude a Malfoy a traerte hasta aquí. Oye, puedo preguntarte ¿con que estabas soñando?
-
¿Por qué esa pregunta?
-
Es que tu… bueno, murmurabas en sueños.
-
¿Enserio? Oh, y ¿qué fue lo que dije? -pregunto asustada la chica.
-
Bueno… tu dijiste… dijiste mi nombre.
Hermione se mordió el labio, nerviosa.
-
¿Malfoy y tu sois novios? -Pregunto de repente Ron.
-
¿Novios? No, claro que no.
-
Ah. Y… ¿qué dice tu verdadero novio sobre que te andes escabullendo en armarios a la mitad de la noche con otro chico?
-
Primero: no estábamos escabulléndonos juntos, nos escondíamos de un profesor y quedamos encerrados y sin varitas; Segundo: no tengo novio, ni Malfoy ni nadie.
Hermione miro al pelirrojo y pensó en arriesgarse a decir algo más.
-¿Y tu novia que dice sobre que andes cuidando a chicas inconscientes en la enfermería? -Agrego rápidamente.
-
Yo no tengo novia. Ni Malfoy ni nadie.
-
Ya, muy gracioso.
Ambos se miraron sonriendo.
-¿Te sientes mejor? -Pregunto Ron.
-
Si, mucho. Seguro fue la falta de aire en ese armario.
-
Bueno, después de toda una noche encerrada tal vez te gustaría… no lo sé, ¿dar un paseo por los jardines?
-
¿Contigo?
-
Seria todo un honor para mí acompañarte -Respondió el chico sonriendo y haciendo una tonta reverencia.
La chica soltó una risita nerviosa.
-
No soy una reina, no tienes que alabarme así. Iré contigo.
-
Bendita sea mi persona que tendrá el honor de caminar al lado de tan bella dama.
-
¡Ya deja de hablar de esa forma! Y no soy una "bella dama", no me llames así. -Respondió Hermione mientras se ponía de pie riendo.
-
No, tiene toda la razón. Lo que usted posee es más que simple belleza, usted carga con la hermosura de una diosa, una belleza tan poderosa que es capaz de hacer que un hombre como yo de su vida solo por el simple honor de acompañarla en un paseo por los jardines. -Siguió Ron, con un acento tan ridículo que la chica no sabía si reírse o sentir ternura.
-
Ya vámonos.
Caminando junto a la chica por los pasillos de Hogwarts, mientras se dirigían a los jardines, Ron recordó la cara del rubio al escuchar los murmullos de la chica y se sintió culpable por lo que estaba haciendo.
Pero Malfoy se lo merecía. Se merecía esto y mucho más.
Además Hermione no lo amaba, ni siquiera eran amigos.
Pero parecía que el sí tenía alguna oportunidad. Y esa chica en serio le interesaba, mas allá de la venganza contra Malfoy, en serio nunca había sentido interés en conocer a alguien como quería conocerla a ella.
Desde el primer momento en que la vio, aquel día en que se dirigía con Harry a jugar Quidditch, le pareció sentir como si algo se removiera dentro de su mente. Como cuando intentas atrapar en tu mente un recuerdo de cuando eras niño y cuando te parece que ya lo tienes, se escapa otra vez.
Sentía como si ya la hubiera visto antes, hace mucho tiempo, y al verla otra vez se diera cuenta de lo mucho que la extrañaba.