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Lo que el tiempo se llevó… ¿Lo traerá de vuelta? — capítulo 9

El sol bajaba lentamente del cielo dejando paso a la luna, en los jardines del castillo un pecoso chico de cabellos rojizos caminaba junto a una linda castaña de rulos descontrolados.

-Entonces ¿en serio te has leído todo "Historia de Hogwarts"?

-Si, es uno de mis libros favoritos.

-Wow, se nota que te gusta mucho leer.

-Muchísimo.

-Es un gusto que no compartimos.

Ambos se sonrieron. La verdad es que habían pasado toda la tarde paseando en los jardines, ya que era Domingo y tenían el día libre. Hablaron sobre sus gustos e intereses y aun no encontraban una sola cosas en común, aunque eso no parecía importarles.

-¿Como es que has llegado a cuarto año sin… sin ayuda? -Pregunto Hermione.

Había estado a punto de decir "sin mi ayuda".

-Bueno, me las he arreglado bastante bien. Aunque se puede decir que es por Harry que lo logré, es bastante mas responsable que yo y me obliga a concentrarme en mis estudios. Siempre entrego la tarea a tiempo, aunque no lo creas. Bueno… casi siempre.

La chica se dirigió a un banco y se sentó abrazándose a si misma.

-Creo que deberíamos ir dentro, se esta poniendo frió aquí.

El pelirrojo se saco la campera que llevaba puesta y cubrió con ella los hombros de la temblorosa chica.

-¿Estas mejor así? -Pregunto sentándose a su lado.

  • Si, es muy lindo de tu parte, pero ahora tu tendrás frió y yo me sentiré culpable.- Respondió Hermione reprimiendo una sonrisa.

-Si te sientes tan culpable podrías abrazarme , así entrare en calor.

Hermione lo miro sonriendo.

-Ni lo pienses.

El chico sonrió y se puso de pie, acercándose a un hermoso rosal que se encontraba al lado del banco.

Estiro la mano y arranco una delicada y bella rosa roja.

-Hermione, esto es para ti. -Dijo ofreciéndole una rosa a la muchacha.

De repente vino a la mente de la chica la imagen de Draco convirtiendo una taza en una hermosa rosa roja.

No le dio importancia.

-Ron… gracias, es muy bella -murmuro Hermione, tiñendo de rojo sus mejillas.

-Oye, ¿Puedo hacerte una pregunta?

-Si, dime.

-Bueno, sucede que… no se si habrás oído que el próximo Sábado en la noche se organizara un baile por el aniversario de Hogwarts.

-Si, eso he oído -Dijo la muchacha, mientras su corazón se aceleraba al intuir cual eranlas intenciones del chico.

-Bueno, pues eso… yo me preguntaba, ya sabes, se que tal vez parezca un poco apresurado, se que apenas nos conocemos… pero desde que te vi… y hoy hemos pasado un lindo día ¿verdad? Y yo, ya sabes, yo siento que te conozco… Y bueno, yo pensé que… 

Ron seguía murmurando por lo bajo con su cara tan roja como su cabello.

-¿Estas tratando de invitarme al baile?- Interrumpió Hermione, al ver que se pasarían toda la noche allí si esperaba a que el chico terminara.

-Bueno… si. - Respondió acalorado el pelirrojo -¿Te… te gustaría ir al baile conmigo?

El corazón de la chica latía tan violentamente que Hermione temía que el chico pudiera oírlo.

-Si, me encantaría ir contigo Ron.

-Wow, gracias. Esto ha sido lo mas difícil que he hecho en mi vida, lo juro.

Hermione rió, poniéndose de pie.

-Creo que ya es tarde, deberíamos irnos

-Si, claro.

Pero no lo hicieron. Solo se quedaron parados allí, uno frente al otro, mirándose a los ojos como si así confesaran al otro todo aquello que no se animaban a poner en palabras.

Después de unos minutos que parecieron horas, Hermione desvió la mirada.

-Debo irme, Ron.

Y con un tímido beso en la mejilla, la chica se dirigió al interior del castillo dejando atrás de si a un ruborizado pelirrojo.

Ron estaba paralizado por la emoción.

No podía creer lo que había pasado, había invitado a esa hermosa chica al baile. ¡Y había dicho que si!

No la había invitado por venganza a Malfoy, como había ideado al principio, sino que después de esa tarde se dio cuenta de que estaba loco por la castaña ...

Lo había estado desde el momento en que dijo su nombre en la enfermería...

Y ese beso…

Si así se sentían los delicados labios de la muchacha en su mejilla, que se sentiría al unirlos con los suyos.

Enamorarse por primera vez ya de por si es hermoso, pero que ese primer amor sea correspondido era la mejor y mas maravillosa sensación que alguien podría tener.

El chico sonrió atontado, tocándose la mejilla.

Muy cerca de Ron, escondido entre las sombras, un triste rubio lo observaba con odio y tristeza, pensando en que no había nada peor que enamorarse por primera vez y saber que el corazón de esa persona -que arrebato el tuyo- le pertenecía a alguien mas.


Cuando Ron llego a su habitación Harry ya estaba dormido.

Mejor así porque no se lo había cruzado en toda la tarde y no quería su amigo lo asechara con preguntas sobre donde había estado.

Una vez en su cama, Ron revivió en su mente todo lo que había pasado esa tarde.

La imagen de la tímida sonrisa de la chica le volvía a la mente una y otra vez.

Algo hacia cosquillas en un rincón de su memoria, como intentando llamar su atención.

De repente tuvo una extraña sensación, como si ya la hubiera visto sonreír muchas veces antes de ese día y nunca hubiera notado lo hermosa que era.

El ultimo pensamiento que se formo en la mente del chico fue…

No me ha devuelto la campera<<

Y luego se hundió en la oscuridad del sueño y, aunque al día siguiente sus padres le dijeran que Malfoy era su hermano al que habían dado en adopción y teñido de rubio para disimular, ni eso lograría borrar la enorme sonrisa de felicidad de su rostro.


A la mañana siguiente, Malfoy se despertó en la fría habitación de los chicos Slytherin.

Inmediatamente le vino a la mente todo lo que había presenciado el día anterior.

Ese maldito traidor de Weasley -pensaba el rubio con odio- lo sabe, se que sabe queme gusta Hermione. ¿Por qué la invito al baile? ¿Por venganza? Pues la va a pagar, ya lo creo. Que espere a que se me ocurra algo y vera.

Pero no estaba de humor para pensar.

Se vengaría de Weasley, si. Pero ¿Qué ganaría con eso?

Hermione no estaba enamorada de el ¿Cómo podría estarlo? Se había portado horriblecon ella desde… bueno, desde siempre.

Enojado consigo mismo, Malfoy se cambio y bajo a la sala común esperando no cruzarse con la castaña.

Ella no estaba allí así que el rubio se dirigió directo a su primera clase del día.

Mas tarde, entrando a la clase de Flitwick con Crabbe y Goyle, el profesor de Encantamientos lo aparto a un lado y le pidió que por favor fuera a buscar urgentemente al profesor Snape.

De todos modos no tenia ganas de seguir escuchando a Lucy parlotear emocionada con Hermione sobre sus parejas para el baile, así que se dirigió al despacho del profesor de Pociones.

-Pasa. -Le respondió el profesor, después de que Malfoy golpeara unas cuantas veces a la puerta.

El chico entro, no por primera vez, a la fría mazmorra llena de estantes y calderos.

Detrás del escritorio se encontraba en su silla un montón de cabello negro y grasiento con patas.

Ah, no. Era el profesor Snape.

-¿Qué quieres Draco?

-El profesor Flitwick le busca. Dijo que es urgente.

Dos negros y oscuros ojos se clavaron en los suyos.

-Espérame aquí, debo darte algo para tu padre. Y no toques nada.

La pálida y extremadamente larga nariz del profesor se alejo por la puerta.

Como todos los jóvenes saben, cuando alguien te ordena que no toques nada, es tu obligación como adolescente tocar todo lo que sea posible.

Malfoy se acerco a los estantes y comenzó a revolver entre los frascos, leyendo las etiquetas con atención.

Tal vez encontrara allí alguna poción que hiciera que a Weasley le salieran unos enormes granos rojos en toda la cara, o tal vez una que hiciera que su aliento oliera a sopa de cebollas con unos cuantos ajos.

El chico se dirigió a otro estante pasando por detrás del escritorio del profesor y tropezó con algo en el camino.

Era una botellita como todas las ubicadas en los estantes, pero no era eso lo que hizo que los ojos del rubio se abrieran de sorpresa.

La botella se encontraba sobre una vieja y mohosa trampilla.

Draco observo atentamente todo lo que se encontraba en la fría mazmorra y noto que el escritorio se encontraba algo mas delante de lo que siempre estaba.

Atando cabos supuso que antes el pesado escritorio se encontraba sobre la trampilla del suelo y la ocultaba completamente de la vista.

¿Tal vez el profesor había salido tan apurado que no noto que lo había colocado mal?

No tenia tiempo para pensar en eso, antes de que Snape volviera abrió la trampilla, encendió su varita y bajo por las sucias y antiguas escaleras.

Al llegar abajo se encontró con algo que lo sorprendió.

No sabia bien que es lo que esperaba encontrar. Viniendo de Snape… tal vez alguna cámara de tortura. O una sala de estar con unos cuantos dardos clavados en una foto de Potter y su padre y unos muñecos de ellos colgados del techo con una soga al cuello. Cualquier cosa hubiera sido mas fácil de creer que lo que veían sus ojos.

Una habitación con un caldero en el centro y estantes con botellitas en todas las paredes.

¿Por qué se molestaría tanto el profesor en esconder una habitación con mas pociones en botellitas e ingredientes para crearlas?

El viejo estaba mas chiflado de lo que pensaba. 

Draco se acerco a uno de los estantes y tomo una de las botellitas. En la etiqueta había una sola palabra: Mutilar.

Las otras decían cosas como:Muerte, dolor, fama, mentiras.

Tal vez aquel sucio sótano era una clase de "laboratorio" donde Snape experimentaba y creaba sus propias pociones.

En otro de los estantes había algunas que el chico reconoció fácilmente: Amortentia, felix felicis, Veritaserum, entre muchas otras.

Esas eran pociones muy difíciles de preparar y algunas hasta estaban prohibidas, a no ser que se tratase de casos extremos.

Entonces una botellita en especial llamo su atención.

En su interior se revolvía un espeso liquido de apariencia horrible y en su etiqueta indicaba: "Poción Multijugos"

Draco Malfoy saco el pequeño recipiente del estante mientras una misteriosa sonrisa se formaba en sus labios, y en sus mente comenzaba a formarse un malvado plan.

Al fin había encontrado la forma…

Weasley pagaría lo que le había hecho.

Allí, entre sus propias y pálidas manos, sostenía la venganza.