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La crisis virginal de Renesmee Cullen Swan. — capítulo 2

El chico nuevo.

-Ya me voy mamá- le dije desde la puerta.

Ella solo agito la mano sin despegarse del celular móvil, mi padre había salido de viaje a Italia, a visitar a sus aliados en la compañía.

Torcí mis labios en un gesto de cansancio, Salí de mi casa agarrando mejor mi bolso, Salí derecho a la escuela, siempre era lo mismo, si mi padre estaba en casa él siempre estaba sentado en el sofá leyendo el diario y no me prestaba atención y si mi madre estaba aquí en casa sola, siempre estaba pegada al celular móvil, siempre era lo mismo, ninguno me ponía atención.

Económicamente no me faltaba nada, solo me faltaba el cario de mis padres, ojala un día ellos estén conmigo.

Al llegar a la escuela las chicas me esperaban ya en la puerta, Clarise y luna siempre estaban conmigo y ellas sabían a la perfección todo sobre mi así como yo de ellas.

Las tres éramos hijas de padres muy ocupados, los padres de luna siempre estaban de viaje y la única que la cuidaba era su nana María, Clarise era la alegría de las tres siempre buscaba pretextos para hacer una fiesta en su casa o en la de Luna o tal vez en la mía de vez en cuando.

Clarise tenía unos padres que siempre estaban divirtiéndose como adolecentes, las tres éramos hijas de millonarios exitosos y las tres estábamos en un colegio muy prestigiado.

-Ya era hora de que llegaras- me empezó a reclamar Luna.

-Lo siento chicas, mi madre de nuevo-

-No te preocupes, pero que no se vuelva a repetir - me dijo Clarise.

-Por cierto Nessie, ¿A divina que?- me dijo Luna.

-La verdad es que no soy adivina- reí suavemente.

Las tres estábamos caminando rumbo a nuestros casilleros.

-Graciosa, no es eso, nos hemos enterado de algo-

-Qué cosa- les dije mientras sacaba uno de mis libros de mi casillero.

-Un chico nuevo, ósea, carne nueva y fresca- dijo Clarise mirándose sus perfectas uñas de color azul marino.

-Oh, déjenlo en paz no empiecen de pesadas- les dije mientras empezaba a caminar de nuevo.

-No estamos haciendo nada pero…- empezó Luna.

-Queremos reafirmar las reglas de la apuesta- Termino Clarise mirando a Luna con complicidad.

-Oh no, eso sí que no- les dije cuando me di cuenta de lo que tramaban.

-Apuesta es apuesta, y lo que tienes que hacer es enamorarlo, acerté novia de él y después…

-… Después te acuestas con él, si quieres dejarlo después es tu problema pero, tienes que cumplir-  me dijo Clarise.

Dios un día de estos estas chicas me sacaría canas de diferentes colores.

-Veremos- les dije.

-Pues ve empezando a mover el trasero porque aquí más de la mayoría quiere con el nuevo, así que si no quieres que te lo ganen, ya sabes que hacer- me dijo Clarise tocándose los pechos.

-Vete a la mierda- termine diciéndole.

Ella rio divertida y me saco el dedo de en medio y yo le conteste igual divertida.

Las deje ahí y me fui a mi clase de matemáticas donde no me tocaba con ellas. Más de tres chicos me hablaron para salir y la verdad los ignore, no me interesaba, está bien que solo había tenido citas con chicos de la escuela pero nada más, ah eso sí, yo había besado a casi la mitad del colegio.

En clase no fue nada nuevo, mas sin embargo lo que llamo mi atención fue un chico que nunca había visto y que paso adelante para presentarse.

-Mi nombre es Jacob Black- había dicho sonriendo.

Su cara mostraba dulzura e inocencia, nunca lo había visto o igual si lo había visto pero no le había prestado atención.

Después las clases salimos al comedor, en una de las mesas del centro se sentaban mis amigas junto con dos chicos, uno a cada lado de ellas, uno era Carlos y el otro Luis, ambos chicos eran de la clase de educación física.

Al llegar a la meas me di cuenta que como siempre estaba mi bandeja de comida ya lista, estas chicas pensaban en todo.

-Hola- salude en general.

-Hola- me saludaron, las chicas sonriendo y los chicos mirándome embobados.

Bufe aburrida y comiendo, ellas sabían que si yo no me sentaba con un chico era mejor que nadie se me acercara, a veces solía tener mal genio con eso.

Mi comida era de ensaladas y un sándwich, un Té de limón helado y nada más. Estaba comiendo tranquilamente cuando el mismo chico que había visto presentarse en el salón de matemáticas entro por la puerta del comedor.

-Nessie, ese es el chico nuevo- me susurro Luna suavemente en mi oído, me atragante con el pedazo de tomate que estaba comiendo.

¿Es enserio?- susurre yo también.

-Sí, ¿Por qué?- me pregunto confundida.

-Lo he visto ya, en la clase de matemáticas lo vi presentarse el… dios- peine mi cabello hacia atrás nerviosa.

-¿Qué tienes?- me preguntaron ambas chicas cuando me levante y deje la charola de comida.

-Tengo que irme-

Sin más Salí corriendo de ahí pero tenía que ser mi mala suerte hoy.

-Mierda- dije cuando choque con alguien.

-Lo siento señorita, ¿Está usted bien?- me miro con ojos preocupados yo solo lo mire unos instantes y asentí.

-Perdone- me disculpe y Salí corriendo de ahí al baño.

No entendía porque me ponía así, la verdad no sabía ni lo que me pasaba.

Había hecho ya una apuesta y tenía que cumplirla, muy bien si empezaba lo más rápido posible tal vez terminaría con esto más rápido de lo esperado.

Me mire en el espejo, en mi cara habían unas mejillas rosadas, demasiado diría yo y unos labios de color rosa pálido, mi cabello en bucles y mi perfecta figura. Tenía que hacerlo ya, empezar para terminar rápido.