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La crisis virginal de Renesmee Cullen Swan. — capítulo 3
Fase uno, amigos.
Salí del baño y me dirigí a mis clases normales, dejaría que todo fuese natural.
La verdad es que el chico nuevo no estabamal, a pesar de que usaba gafas de aumento y vestía algo nerd, algo me llamaba la atención de él, tenía un no sé qué, era algo que jamás había sentido.
Al entrar en el aula mis queridas amigas, nótese el sarcasmo, me estaban esperando ya, ambas sonriéndome picarescamente.
Mire los pupitres, mis queridas amigas estaban en un complot hacia a mí, el único asiento que estaba libre era el del chico nuevo, no tuve más remedio más que sentarme a lado de él.
La mayoría me miraba sorprendido al sentarme con él, yo la chica más popular de la escuela y cosa que odiaba, se sentaba al lado del chico nuevo, era una noticia que estará corriendo en todo el colegio.
Tome un respiro dejando mi bolso en el suelo y con mi libro en la mesita, hice mi cabello hacia atrás y respire hondo, voltee a mirarlo y me obligue a hablar.
-Hola- le salude amablemente.
El al girar su rostro se notaba sorprendido, a pesar de que esas gafas le cubrían sus ojos, pude notarlos de un color café tan obscuro que atrapaban, me quede sin aire.
-¿Me hablas a mí?- pregunto confundido.
-Claro, no hay nadie más sentado con notros- sonreí.
-Esto… claro, perdóname, Hola mucho gusto- me sonrió, tenía una perfecta dentadura blanca.
-Me llamo Renesmee pero mis amigas me dicen Nessie-
-Soy Jacob Black, puedes decirme Jake- sus pómulos eran muy marcados.
-Y tú solo dime Nessie, Renesmee es…-
-¿Cómo el monstruo del lago Ness?-
-Exacto- reí suavemente.
Hablar con él era mejor de lo que me esperaba, mis palabras salían con mayor fluidez que con mis propias amigas y eso que a ellas las conocía desde hace años este chico tenía algo que me hacía sentir tranquila y en confianza.
La clase empezó con el maestro entrando y casi gritando que teníamos tres minutos para conseguir pareja para una clase, no tuve problema con eso, mi ahora nuevo amigo Jake se ofreció a ser mi pareja, en toda la clase no voltee a ver a mis amigas pero sabía que me miraban desde la parte trasera del salón.
Teníamos que hacer una clase sobre las nuevas vidas, hablar sobre el pensamiento que sentíamos sobre los seres humanos y cosas de esas, teníamos tres meses para traer una clase completa con un video interactivo que hallamos echo mi pareja y yo, además de traer unos guiones que tendríamos que entregarle al profesor y algunas fotos que tomemos sobre la vida en la sociedad.
En la hora de salida camine por el pasillo, había perdido de vista a Jake, pero no me preocupe y estaba por pisar las escaleras cuando las dos chicas que eran mis amigas me detuvieron.
-¿Hablaron?- pregunto una.
-¿De que hablaron?- pregunto la otra.
-Si me dejaran hablar se enterarían- rodee los ojos.
-Pues habla- me alentó Luna.
-No hablamos mucho, solo nos pusimos de acuerdo para hacer la clase en mi casa, él ira después-
-Huy, eso suena a casa sola para ustedes- bufe.
Mire hacia el pasillo que estaba detrás de mí y mire a Jake caminando con su mochila en sus brazos y unos papeles.
Al pasar por mi lado me sonrió y se detuvo.
-Hola, solo quería saber cuándo empezamos con lo del trabajo de la vida en sociedad-
-Si quieres empezamos ahora, ¿Puedes ir a mi casa?- le pregunte.
-Claro solo… necesito avisar en casa-
-Puedes hablar por teléfono en mi casa, ven vamos - camine bajando las escaleras y me detuve. - Adiós chicas, hablamos luego-
Ambas sonrieron y empezaron a echarme bulla, bufe y rodee los ojos, el camino siguiéndome, tuve que ayudarlo con sus hojas ya que su mochila amenazaba con caérsele.
Al llegar a mi casa él miro maravillado todo, claro, mi casa era una típica casa de ricos, peo a pesar de dos pisos y lo más sencilla que se puede se notaba a leguas que los que vivían aquí tenían el suficiente dinero para cualquier capricho.
Al entrar en casa me di cuenta que de nuevo estaba sola.
-El teléfono esta en aquella mesita, iré por la computadora, no tardo- Jake solo asintió y yo subí a mi habitación dejándolo solo.
Sabía que tenía que empezar con esto pero algo me decía que estaba a tiempo de detenerme y que no debería de hacerle esto a él, no sé porque pensaba asíporque sentía esto con él.
Tome la computadora y bajando las escaleras, sellando el trato y condenándome sin saber al infierno.