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La crisis virginal de Renesmee Cullen Swan. — capítulo 5
Fase tres, primera cita.
Dos días después de que me beso y aun no puedo sacar esa sensación de mis labios.
Sentía el rose de sus carnosos labios en los míos, era mágico, y sentía como algo dentro de mi plano estomago se movía algo, eran nervios o mariposas, tal vez tenía hambre, no, no tenía nada de hambre, sentía como esas mariposas llenaban todo mi estómago.
Estaba tirada en mi cama mirando el techo que tenía con constelaciones pintadas y pequeñas estrellas que en la noche brillaban.
Me levante y me mire en el espejo de cuerpo completo, me mire detalladamente, mis ojos brillaban demasiado y una sonrisa estaba en su rostro.
Esa era otra Renesmee a la que yo conocía, esta estaba cambiando, más bien la estaban cambiando y para bien.
Hoy tenía que salir en una cita con Jacob Black, iríamos al restaurante donde mi abuela Esme era dueña, ahí comeríamos gratis, así que no tendríamos que pagar, Jake se molestó un poco al saber mis intenciones, de ir a comer a un restaurante así, pero después me sonrió amablemente y acepto.
Tenía dos horas y según lo que quería hacerme tardaría esas dos horas, me planche mi cabello rizado, haciéndose más largo, y ahí me lleve una hora, saque dos vestidos, y escogí uno de color blanco a medio muslo, y en la cintura un pequeño cinturón dorado con broche dorado, me puse unas zapatillas de tacón medio alto, me senté en mi peinadora y me observe, agarre sombras marrones y empecé a maquillarme, después delineador café marrón rojizo, rímel negro, un poco de gloss rosa en mis labios y rubor de color durazno, me puse el dije que mi madre me había regalado hace tiempo, "Más que a mi propia vida" rezaba en letras francés detrás del guardapelo.
Agarre una bolsita de color blanco de charol y de tirante con cadenas doradas, metí mi celular móvil, mi cartera, un pequeño detalle para Jake que era una cadena con nosotros juntos, un guardapelo igual que el mío, solo que el suyo tenia, "Siempre juntos".
Me fije en el reloj que tenía en una de las mesitas, eran las seis y cinco, Jake no tarda en…
Y fue ahí, donde escuche el timbre, agarre mi bolso y mi chaqueta café por si hacia fresco, mire la habitación por si se me olvidaba algo, Salí de ahí y baje las escaleras felizmente.
Abrí la puerta y ahí estaba Jake, elegante como se lo había pedido.
-Hola- le sonreí abiertamente, así como empezaba a hacerlo junto a él.
-Hola, te vez… hermosa- sus ojos brillaban, su comentario hizo que me ruborizara.
-Gracias, tú también te vez excelente- sus mejillas se obscurecieron.
-¿Nos vamos?- asentí, el me ofreció su brazo y yo reí.
-Yo manejo, creo que no sabes dónde queda el restaurante.
El acepto, era mejor yo para llegar, así no nos perderíamos en el camino.
Subimos a mi Aston Martin banquish, era de color negro, mis padres no estaban, de nuevo, en casa, así que no tenía que pedir permiso, además de que les había dejado una nota por si llegaban antes de que yo llegara.
Conduje hasta donde se supone que estaba el restaurante de mi abuela, era una zona exclusiva, teníamos reservación gracias a que le pedí el favor a mi abuelita Esme.
Cuando llegamos estacione enfrente del restaurante, el parking de aquí se peleaba por atender a la nieta de la cadena de restaurantes Esme's, algunos me conocían y otros no, pero al escuchar quien era me volteaban a mirar.
-Se nota que se desviven por atenderte- me susurro Jake, mientras entrabamos.
-Soy la nieta de la dueña de la cadena de restaurantes, ¿Qué querías?- le sonreí y bese su mejilla.
El sonrió mientras sus mejillas se oscurecían.
Hoy prometía ser algo bueno.