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Avada Kedavra, Querida Granger. — capítulo 1
-Conque una Sangre Sucia. -examinó Draco Malfoy, al llegar al Jardín. Observando a Hermione con una la frialdad propia de el.
-Conque un gran Estúpido. -lo imitó Hermione. Sin saber de donde había sacado el valor valor suficiente para decirlo.
Draco lanzó una gélida risa.
-Los Gryffindors nunca reconocen cuando hay que mantener la boca cerrada ¿No? - le espetó a Hermione, mientras ella hervía de Furia.
-Serpiente Inmunda.-fue lo único que Hermione atinó a decir, y quizá, el más Aniñado de sus Insultos.
Draco se limitó a Ignorarla.
-Bueno. -contestó Draco, dejando de un lado a la Sangre Impura y se dirigió a los Mortífagos de Aspecto Hosco-: ¿Para qué trajeron a esta cosa?
Hermione se sintió profundamente enfurecida.
-Tu Padre nos ordenó Traerla. -dijo el más gordo de los dos- Cree que si la tenemos, tarde o temprano, Potter vendrá a buscarla. Esa es su debilidad, no soporta ver sufrir a los que Ama.
*¿Sufrir?,*sepreguntó Hermione, repentinamente Alarmada.
-Potter. -se limitó a decir Malfoy.
-Sí, Potter. -se burló uno.
Pero Draco no lo escuchaba, se preguntaba otra cosa, y un brillo nacarado pudo apreciarse en sus ojos cuando formuló su Pregunta:
-¿A qué se Refiere con Sufrir?- preguntó, repentinamente Interesado.
-Pues será necesario que la hagamos sufrir literalmente. -aclaró uno- Sólo le enviaremos Mensajes a Potter, diciendole que la estamos haciendo Sufrir, y que si no se presenta, la mataremos.
-¿La mataremos? -inquirió Draco.
-Pues No. Solo es para hacerlo venir. Pero quizá tarde Mucho.
-Oh.-dijo, mientras su repentino interés se desvanecía, y luego volvía a aparecer- Pues dejenla a mi Cargo, Por Ahora.
-No tenemos órdenes de hacerlo...La pondremos en las Mazmorr...
-¿QUIERES QUE LE COMENTE TU INSUBORDINACIÓN A MI PADRE? El no tendría ninguna razón para no Asesinarte.
-Señor Malfoy, Señor Malfoy. -dijo, mientras cambiaba de actitud- No será necesario que lleguemos a ese Extremo. La dejaremos aquí. -rebuscó en sus Bolsillos hasta encontrar lo que buscaba- Esta es su Varita
Dicho esto le entregó la Varita a Draco y dejó a Hermione maniatada en el Suelo, Indefensa. Cuando ambos Mortífagos se alejaron lo suficiente, Draco se acercó a Hermione y le puso su propia Varita en el Cuello, mientras susurraba:
-Harás lo que yo diga. Cuando yo lo diga. Y cuando yo quiera. -le susurró en un tono entre Severo y Amenazante.
Hermione podía sentir la respiración de Draco en su cara.
-¿O qué, Malfoy? -preguntó con Bravura.
Draco undió la Varita un poco más en el Cuello de Granger, que le provocaba a la Impura un un leve dolor.
-Avada Kedavra, Querida Granger