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Avada Kedavra, Querida Granger. — capítulo 2

-Tu comida. -masculló Draco, cortante y evidentemente Molesto de que la Sangre Impura esté en suhabitación, comiendo parte de sucomida, y sentada sobre sussábanas.

-Malfoy, -dijo Hermione, luego de un largo rato comiendo la deliciosa comida que le había traído el Hurón, ya extrañaba comer una comida decente, no hacer un intento de comer pescado ennegrecido y quemado, en un lejano, frío he inóspito lugar, junto con Ron quejándose y... Pensar eso le provocaba una gran y triste opresión de añoranza en el pecho- Malfoy, -repitió, y se dio vuelta tratando de no reírse de la cara de Guasa de Draco- ¿No se supone que debo estar sola y apresada en una oscura y fría Mazmorra, y, quizás esposada a una Pared o amordaza?

-En Efecto.-se limitó a responder Draco, con voz controlada, mientras se apoyaba en una blanca pared.

-Y, ¿Por qué no lo estoy?

-Ehh...Ehh...

   Esa pregunta lo había tomado desprevenido. Se suponía que sólo quería estar a solas con Granger el tiempo suficiente para amenazarla y hacerla temerlo... Pero, por alguna razón que ni siquiera el mismo conocía, repudiaba la idea de ver el bonito y frágil cuerpo de Granger tirado en una oscura y fría Mazmorra, rota y...y... No. La duda se reflejó en los Ojos del chico durante una fracción de segundo, pero se recuperó rápidamente y volvió a fruncir el seño.

-Granger...Creo que estás enterada de que tengo que vigilar que no intentes huir o que intentes hacer contacto con el exterior, ¿Acaso esperas que lo haga en el suelo de una oscura mazmorra, junto a una asquerosa Sangre Impura? Claro que No, no soportaría pasar más de 20 Minutos ahí. Soy un Malfoy, -exclamó, como si le fuera imposible no pavonear con eso- un recatado Sangre Pura, no soy como uno de tus asquerosos amigos Weasley.

 Draco se felicitó internamente por lo convincente que había sonado.

 Pero Hermione se levantó de un Salto y empezó a chillarle al Malfoy.

-Te... ¡¡te Prohíbo que vuelvas a dirigirte de ese modo a...a Ron o a cualquier Weasley!! -chilló, furiosa. 

    Malfoy pensaba que la furia de Granger era muy parecida a la de un Gatito, indefenso y enojado. Pero las palabras de la Castaña lo enfurecieron. 

-¿Tú?-le tuteó Malfoy a Granger, atónito y enfurecido, mientras se acercaba a Hermione con presteza-  ¿Quién te crees para darme órdenes, asquerosa Sangre Sucia? -preguntó el rubio, furioso.

 Hermione retrocedió, asustada y dolida. Habría actuado de una forma completamente diferente si tuviera su Varita, ya que confiaba en que era mucho más hábil que el Imbécil de Malfoy. Pero, lamentablemente para ella, Draco la estaba apuntando con su propia Varita.

  -Ha...Harás lo que yo diga....¡¡Lo que yo diga, cuando yo lo diga!!

  -¿Y qué me harás hacer, Serpiente? -bravuconeó la Chica, sin recordar que sus anteriores intentos de mostrarse fiera no le había resultado.

   -Te...Te ordeno...!Te ordeno que hagas Flexiones!

  -¿Flexiones? -preguntó la Castaña, muy divertida. ¿Acaso eso era lo único que Draco Malfoy se atrevía a hacerle?  

   -!Flexiones! -corroboró Malfoy, como si te tratara de una gran Maldad, aunque sabía que no lo era, sólo fue, lamentablemente, lo primero que llegó a su mente, pero ahora no podía mostrarse dudoso sobre sus decisiones.- ¡¡Harás Cincuenta Flexiones!! ¡¡Ahora!!

   La chica sólo atinó a reír, y comentar que era muy tonto, antes de tirarse al piso para ponerse a hacer las Flexiones.

     -Uno, dos, tres... -contaba Malfoy, a medida de que Hermione hacía las Flexiones.- Cuatro, cinco, seis, siete...

        Ver a Hermione, haciendo Flexiones, con su frondosa melena castaña cayéndole delicadamente en el rostro, y con su frágil y delicado cuerpo moviéndose al ritmo de las palabras de Draco...El chico no pudo negar que la chica era muy bonita y tan...*Indefensa,*tan inteligente, tan fina y... No.    Apartó la idea de su mente, y siguió contando.

        -Cuarenta y tres, cuarenta y cuatro, cuarenta y cinco. -terminó Draco, radiante.

    Hermione se levantó con dificultad del reluciente suelo, y, sudada, de dirigió a Draco-:

       -Cambié de Idea, eres muy Malvado. -comentó ella, divertida,  mientras recuperaba el aliento. El comentario provocó risas de parte del Sangre Pura. 

       -Rawr. -dijo Malfoy, mientras Hermione reía.

     Dracó alzó la vista a su ventana, miró al inmaculado jardín, y se sorprendió al ver que el cielo estaba completamente oscuro, el tiempo con Granger pasaba tan rápido... Miró a su Reloj, y comprobó que, en efecto, eran las Diez de la noche.

        -A Dormir. -le dijo a Hermione.

        -No lo voy a discutir. -contestó ella, agotada.

      Luego de una breve discusión, Malfoy accedió a que la chica compartiera su cama.

        Después de que ambos se hubieran acomodado (Lo más lejos uno del otro de forma posible) Hermione cayó dormida.

        Draco no lograba conciliar el sueño, y menos aún cuando el bonito rostro de Granger se posó en sus fornidos hombros. 

       -Dulces Sueños, Asquerosa Sangre Sucia. -se burló para sí mismo, mientras se acomodaba junto a Hermione.

     Fue en ese momento cuando la puerta se abrió de par en par:

           -¡¡Astoria!! -exclamó, alarmado.

       ¿Cómo lo había olvidado?