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Avada Kedavra, Querida Granger. — capítulo 3
Mientras los primeros Rayos de Sol se filtraban por la ventana, Hermione se despertó por los agudos gritos de Astoria.Astoria la agarró por el cuello de su túnica y comenzó a zarandearla, haciendo que su cabello castaño se encrespe aún más. hermione estaba aturdida.
-¡YA! -gruñó Draco, y tomó a la confundida y somnolienta Hermione, que se dejó guiar por los elegantes pasillos.
Una vuelta a la Izquierda.
Una vuelta a la Derecha.
Seguimos Derecho.
Una vuelta a la Derecha.
Otra vuelta a la Izquierda.
Una puerta.
Una..una...
Hermione intentaba memorizarse los pasillos, pero con cada paso se enredaba más, así que desistió y se dejó llevar por el furioso agarre de Draco. Se extrañó al caer en el frío suelo de las Mazmorras.
Y entonces Malfoy se puso a Maldecir...Maldijo a todas las cosas y personas que le vinieron en mente y luego volvió a maldecirlas a todas para asegurarse de no haber olvidado de ninguna y después remató la hazaña lanzando una maldición en General, en la que quedaban incluidas numerosas personas de las que ni siquiera conocía el nombre.
-¡Y maldita seas tú, asquerosa sangre Impura! !Por hacer que Astoria se enfade! -comcluyó, recuperando el aire.
Hermione rió por el estúpido motivo de su enojo. Una pelea con su novia, como si a ella le importaran los asuntos de Malfoy...
-Draco, -Hermione pronunció el nombre del Malfoy como si fuera sinónimo de Imbécil- Usa el sentido común. Astoria tiene motivos, si yo fuera tu novia también me enojaría al verte con otra.
-¡Tu no eres *otra,*Granger! ¡Ni siquiera eres eso, eres.. eres...
"Una asquerosa Sangre impura.." repitió mentalmente Hermione, al mismo tiempo que Draco real lo decía en voz alta. Ya se había acostumbrado a que la llamaran así.
-Entonces...¿Qué vas a hacer conmigo? Se supone que debes vigilarme.
-Yo...Yo... -Draco titubeó un segundo, indeciso, es que Granger... - ¡Yo te dejaré aquí!
Se marchó de las mazmorras con Aires de Príncipe Ofendido.
Hermione le restó importancia, si estaba secuestrada era mejor estar secuestrada como tal. Y no como el perro faldero de Malfoy, ella no era tal cosa. Se tumbó en la cama y se alegró al comprobar que no era tan incómoda como había suponido, quedó dormida con la conciencia tranquila. Las horas pasaron como segundos para Hermione, mientras dormía.
-¡Hey! -gritó Draco, empujando a Hermione de la cama, haciendo que se caiga al suelo.
La castaña tardó un poco en recuperarse.
-¿Por qué? -exasperó la Chica, mientra se levantaban vacilante.
-No había otra forma de despertarte. -contestó el Slytherin, mientras dejaba una bandeja con su desayuno.
-¿Qué tal si pruebas con el normal !!DESPIERTA IMPURA!!!?
-No tenía ganas de hacerlo. -dijo Malfoy, evidentemente más calmado que a la mañana.- Tú desayuno.
La chica se acercó con precaución hacia su reluciente desayuno, y se lo zampó con presteza.
-Toda una Dama. -comentó el Rubio con evidente sarcasmo, mientras observaba como Granger comía presurosa.
Draco se marchó hacia la puerta, pero, cuando estaba a un escalón de largarse, se detuvo y dijo a Hermione:
-¡Casi lo olvido! -musitó, pero era más que evidente que no se había olvidado de eso- esta noche Astoria y yo cenaremos en el balcón. -Hermione no veía lo impresionante en el hecho, hasta que el completó la frase-: Astoria me comentó que serás nuestra mecera.
Un torrente de imágenes, palabras e ideas bobardeó la mente de Hermione, formado así una sola y única idea, que no atinaba a aclarar: Escapar.
Por supuesto, en ese momento Draco no sabía en qué lío se había metido.
El tiempo pasaba volando para Hermione, mientras trazaba complicados planes usando solo su ingenio.
-¿Quién es? -preguntó la chica, luego de que escuchara unos golpecitos en la puerta.
-Tu peor pesadilla. -contestó Draco, dramático y sonriente- Es hora de la cena.