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Embarazo de Alto Riesgo — capítulo 1
Hermione Granger, caminaba por los pasillos de Hogwarts sin rumbo fijo, estaba muy asustada, no tenía ni idea de qué era lo que iba a hacer, se sentía perdida y tenía miedo. Aún recordaba exactamente como había empezado todo....
[Flashback]
Caminaba de noche, se le había hecho tarde en la biblioteca y se dirigía a paso lento a su sala común, al dar vuelta en un pasillo se encontró a Draco Malfoy de frente a ella recargado en la pared.
–¡Eh, Granger! –le gritó con fuerza.
–No tengo tiempo para tus burlas, ofensas o lo que sea que quieras decirme, Malfoy –se limitó a decir la chica sin ni siquiera voltear a verlo.
–Ayúdame, por favor... –suplicó.
La castaña frenó su paso y por primera vez lo miró.
El rubio sudaba y estaba recargado en la pared para no caerse, estaba sujetándose para no desmayarse, estaba aún más pálido que de costumbre, y temblaba de piernas y manos.
–¡Malfoy! –exclamó horrorizada la castaña–. ¿Qué te ocurre?
–No hay tiempo... Para estúpidas preguntas... Rápido, ayúdame... Enfermería –susurró entrecortadamente segundos antes de caer al suelo.
Hermione corrió en su ayuda, y lo ayudó a levantarse a pesar de que él era más pesado que ella.
–Sujétate bien –susurró ella muy cerca del chico.
–¡Que asco! –dijo él apartándose de la chica y cayendo al suelo de nuevo adolorido–. Me refería.... A que... llamaras a alguien... No a que me... Tocaras, Sangre-Suci... Sangre... Granger...
–¡Cállate, Serpiente engreída y estúpida! –dijo ella con enojo–. ¡Cállate y permíteme ayudarte!
El rubio la miró a los ojos a como pudo, se veía enojada, pero decidida, una decisión que jamás había notado en ella, era valiente, tenía que admitirlo, no cualquiera le hablaba a él de esa manera. Se veía tan... Hermosa enojada.
No dijo nada y se dejó ayudar enseguida.
La chica lo llevó a la enfermería con mucha dificultad.
La Señora Pomfrey le pidió que esperara fuera mientras lo revisaba, y eso hizo la castaña más por compromiso que por que realmente le importara si el rubio estaba bien o no. Aunque recordaba el horror que había sentido al ver tan mal al rubio y algo dentro de ella se enterneció.
–¿Cómo se encuentra? –preguntó a la Señora Pomfrey una vez que se le permitió entrar.
–Es extraño, el Señor Malfoy llegó muy mal, él estaba... envenenado...
–¿¡Que!? –dijo Hermione llevándose las manos a la boca por la sorpresa.
–Así es, me atrevo a decir... Que alguien intentó envenenar al Señor Malfoy –confesó la enfermera con un semblante preocupado.
Hermione se quedó a cuidar de él por que la Señora Pomfrey se lo había pedido, juntas lo atendieron toda lo noche.
Cuando la mañana rozaba las ventanas de la enfermería, Draco despertó poco a poco.
–¿Cómo te sientes? –preguntó Hermione, que estaba sentada junto a la cama del rubio.
–¡Qué pregunta más estúpida!, ¿Cómo quieres que me sienta? –preguntó Malfoy malhumorado–. Pues fatal, así me siento; además estas camas estúpidas son tan incómodas que preferiría....
No terminó la oración y se le quedó viendo fijamente a la castaña con muchísima curiosidad.
–¿Qué estás haciendo tu aquí? –preguntó extrañado y arrastrando las palabras.
–Pues... No me quedé precisamente a escuchar tus quejas –contestó Hermione con algo de sarcasmo en su voz–. Resulta que me quedé a cuidarte, la Señora Pomfrey me lo pidió.
–¿Y por qué aceptaste?, ¿qué no se supone que me odias y todo eso? –preguntó incrédulo el rubio.
–Yo no odio a nadie, ese es un sentimiento que no va conmigo –respondió la chica haciendo un simple movimiento de hombros–. Y el que tú me odies a mí por no ser de sangre limpia o de tu misma clase social, y me ofendas a cada oportunidad que tengas, y seas un idiota conmigo, no significa que te odie.
Draco la observó y soltó varias carcajadas de lo que parecía una autentica risa, Hermione jamás en la vida lo había observado reír tanto, ni de esa manera. Lo observó con atención y quedó maravillada por la sonrisa del chico.
–Así que, según tu soy un idiota... Te ofendo y crees que te odio, y aún así.. ¿No me odias tú?
–No –contestó la chica sonriendo ligeramente y viéndolo a los ojos.
–¿Y cuidaste de mí... Toda la noche? –preguntó aún sin poder dar crédito a lo que había escuchado.
–Así es, no es muy difícil de comprenderlo ¿O si? –dijo con sarcasmo.
Draco no contestó y se acercó a la chica, la besó en la mejilla y susurró un muy extraño:
–Gracias... Supongo.
La chica jamás se esperó eso, se ruborizó y observó al rubio como si estuviera frente a un loco.
–De... De nada... Supongo.
–Y ¿Sabes?, No soy para nada un idiota, Granger –afirmó casi gruñéndole.
Ahora fue la chica quien se rió con verdadera emoción.
–Más de medio Hogwarts diferiría en lo que acabas de decir –contestó entre carcajadas.
Se quedaron platicando, por alguna extraña razón dejaron los insultos al mínimo, y descubrieron que tenían más cosas en común de lo que pensaban.
Quedaron en dejar conversación para después, pero Draco le advirtió que no le dijera a nadie, la chica aceptó pues era algo que le convenía a ambos.
Frente a los demás no tendrían el más mínimo trato, pero a solas y de manera inconsciente, comenzaban a tratarse poco a poco...
[Fin del Flashback]
Ahora ella estaba asustada, enamorada de Draco Malfoy, y embarazada de él.
Por más difícil que resultara creerlo.
Había quedado de verse con Draco dentro de una hora, pero se dirigió al lugar del encuentro con media hora de anticipación. Para su sorpresa el rubio ya estaba ahí, recargado contra la pared como todo un galán.
–Hola, fea –la saludó besando su frente con cariño.
–Yo... Hola –dijo ella tímidamente.
–¿Está todo bien? –preguntó Draco levantando una ceja.
–Tengo algo que decirte...
–Mi pequeña Granger, ¡Siempre tan preocupona!, ¿Qué sucede?
–Yo... Es que yo... –comenzó a tartamudear susurrando, al mismo tiempo que se le llenaban los ojos de lágrimas.
Al ver esta escena Draco dejó sus actitudes arrogantes y se preocupó en verdad.
–Tranquila, bonita –susurró a su oído, luego la besó tiernamente en los labios– Nada puede ser tan malo como para que estés así, por favor... No me gusta verte así, si es por que quieres que lo nuestro ya se sepa, ya te lo he dicho... Dame sólo un poco más de tiempo...
–No es eso –murmuró la castaña interrumpiéndolo y comenzando a llorar.
–Entonces ¿Qué es? –preguntó Draco con tono suplicante perdiendo la paciencia.
–No te enojes conmigo... Yo... Estoy embarazada –murmuró Hermione agachando la cabeza mientras lloraba.
Draco estaba en shock, se había imaginado cualquier cosa menos eso, por una fracción de segundo se sintió molesto, pero después imaginó a Hermione con una linda pancita, luego de eso sosteniendo a un bebé, un bebé pequeñito que llevaría el apellido Malfoy, se imaginó cargando al ser de quien iba a ser padre, y se le pusieron los ojos llorosos y sonrió.
–¿Enojado? -preguntó Draco sin dar crédito a sus oídos–. ¿¡ENOJADO!? ... ¿Porqué iba a estarlo?... ¡Es la mejor noticia que pudiste haberme dado!
Sonrió, sonrió lleno de jubilo, tomó a Hermione de la cintura y la giró en el aire.
Cuando la colocó con suavidad en el suelo la besó, pero vio que a pesar de que una sonrisa sumamente pequeña se había asomado en su rostro, su expresión seguía siendo triste.
–¿Qué ocurre, pequeña? –preguntó Draco–. ¿Acaso tu no quieres...?
–No te atrevas ni a pensarlo, ni a decirlo –dijo la joven mirándolo a los ojos–. Por supuesto que amo a este bebé, y estoy feliz de que hayas reaccionado bien al enterarte.
–¿¡Entonces que pasa!? –preguntó el ojigris alterándose un poco al no comprender nada–. ¡Dime que ocurre por que no lo entiendo!
–Draco, tenemos un grave problema...