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Embarazo de Alto Riesgo — capítulo 2
–Los he reunido aquí, porque tengo algo que confesarles –hablaba Hermione muy nerviosa frente a sus más queridos amigos.
Estaban en un pasillo, era de noche y no había nadie a los alrededores.
Ginny, Harry y Ron escuchaban con mucha atención a la chica, y suponían que era algo de gravedad por el semblante de su amiga.
–¿Ya vas a decirnos por qué has estado actuando tan extraña éstas últimas semanas? –preguntó Ginny con cautela.
–Si... –respondió Hermione con nerviosismo–. Y espero que me apoyen y que por favor no me juzguen de manera precipitada.
–Nos estás asustando, Hermione –confesó Ron levantando una ceja.
–Se trata de... Algo muy serio –reveló ella poniendose pálida–. He estado saliendo con alguien desde hace ya varios meses, no me pregunten bien cómo, sólo sé que se dio y que después de tantos años me di cuenta de que él siempre tuvo algo que me gustaba un poco, y al acercarnos yo... Me enamoré de él.
–¡Vaya! –dijo Ginny–. Así que era eso, pues me parece que....
–Déjame terminar, Ginny –suplicó la castaña poniendose algo seria–. Hemos salido en varias ocasiones, me di cuanta de quien es esa persona en realidad, me enamoré perdidamente de él, he tenido la oportunidad de conocerlo a fondo y déjenme decirles que es la mejor persona con quien haya podido tener... Bueno, con quien haya podido compartir... Sólo digo que me alegra que sea él... El padre... Estoy emba... Estoy embarazada...
Harry volteó inmediatamente a ver a Ginny, tenía la misma cara de sorpresa que de seguro tenía él, sonrieron y estaban seguros de que habían compartido el mismo pensamiento. Juntos voltearon a ver a Ron, que estaba totalmente serio y con la boca abierta.
–Honestamente no me lo esperaba, pero aún así quiero felicitarlos –dijo Harry sonriendo.
Inmediatamente abrazó a Hermione y medio segundo después abrazó a su mejor amigo.
–Harry, yo no... –intentó decir el pelirrojo.
–¿No lo sabías? –preguntó Harry sonriente–. ¡Dios, Ron!, ¿¡Cómo fuiste capaz!?, ¡Quiero a Hermione como a una hermana!... ¡Caray!, hay otros modos ¿Sabes?, aún así te apoyaré en todo, los apoyaré en todo lo necesario.
–Harry... –intentó decir Hermione con un nudo en la garganta.
–¡Muchas felicidades! –interrumpió Ginny– Eso explica tus interminables visitas a la enfermería últimamente, Hermione... Vaya... Nunca me lo esperé, aún así cuentan con mi apoyo chicos, aunque creo que se tardaron un poco en darse cuenta de que están hechos el uno para el otro... ¡Por Merlín, Ron! ¿¡Cómo crees que vayan a reaccionar mamá y papá!?
Hermione comenzó a llorar silenciosa, nunca se imaginó que podía verse envuelta en una situación tan incomoda y triste, miró a Ron y vio la decepción y el dolor en su mirada.
–Cielos... ¿Cómo van a llamarlo? –preguntó Harry con mucha emoción–. ¿Por qué...?, ¿Por qué lloras, Hermione?... Ron.. dile algo, al menos unas palabras de apoyo para la madre de tu...
–¡YO NO SOY EL PADRE DE LA CRIATURA QUE LLEVA ELLA EN EL VIENTRE! –rugió poniéndose rojo de pronto.
Nadie habló, y Hermione comenzó a llorar aún más.
–¿A qué te refieres? –preguntó Ginny con confusión–. Creí que ustedes...
–¡PUES CREISTE MAL! –escupió el pelirrojo totalmente desquiciado– ¡CADA INTENTO!, ¡CADA COSA QUE TRATABA PARA CONQUISTARLA ERA EN VANO!, ¡Y AHORA ELLA ESPERA UN HIJO DE OTRO HOMBRE!
–Ron... Yo... no sabes como siento todo esto –se disculpó la castaña entre sollozos.
Ron la miró con odio en su mirada, se acercó a ella y violentamente la tomó por los hombros comenzando a gritar una y otra vez:
–¿¡Quién es él!?... ¿¡QUIEN ES EL PADRE!?... ¡LO VOY A MATAR!, ¡LO VOY A MATAR!
–¡Suéltame, Ron! –suplicaba la chica afligida.
–¡NO! –gritó de forma violenta– ¡Me decepcionas!... ¿Quién es el padre?....¡ERES UNA CUALQUIERA, HERMIONE!
La chica se sintió mal y como pudo se soltó del agarre de su amigo que la agitaba de un lado a otro, colocó una mano en la pared para no perder el equilibrio, se puso la mano en el vientre y comenzó a temblar y a quejarse.
En cuestión de segundos, un elfo doméstico apareció con una silla, sentó a Hermione y desapareció al instante... “Avisaré al amo”, dijo antes de irse.
Ella respiraba con dificultad y estaba pálida y temblorosa, Ginny y Harry corrieron al lado de la chica rápidamente.
–Tranquilízate, Hermione –le decía Harry acariciando su mejilla.
–Si, Herms... Trata de calmarte, piensa en el bebé, hablaremos después, será mejor que vayamos a descansar –dijo Ginny, aunque Hermione notó algo de sequedad y decepción en sus palabras.
–¡NO! –gritó Ron hecho un loco– Nadie se mueve de aquí hasta que yo sepa quien es ese infeliz y le rompa la cara.
–¡Basta, Ron! –dijo Harry haciéndole frente–. Hermione está embarazada y no voy a permitir que la sigas alterando de ésta manera ni que le faltes al respeto otra vez.
Antes de que Ron pudiera contestar, por el pasillo se escuchaban pasos apresurados, alguien corría a una velocidad impresionante, al ver una rubia cabellera y un uniforme de Slytherin corriendo hacia donde estaba Hermione a Harry casi le da un ataque al corazón.
–¡NOO!, ¡NOOO! –gritó Ron terminando de enloquecer –¡DEBES ESTAR BROMEANDO!... ¡NO!.... Por favor, Hermione... Dime que de todo Hogwarts éste tipo no es el padre, ¿Cómo pudiste ser tan estúpida como para meterte con él?.
El Slytherin sacó su varita a la velocidad de la luz y la hundió en el cuello del pelirrojo.
–Ten... Cuidado... En cómo... Le hablas –dijo con dificultad y mucha ira.
Hermione vio a Ron a los ojos, estaban llenos de rabia y odio, ella no pudo evitarlo y lloró con más intensidad, volteó a ver al Slytherin junto a ella, él se agachó a su altura y ella se recargó en su hombro a llorar, él la abrazó con intensidad, con... AMOR. Y fue ahí cuando Ginny y Harry vieron el dolor reflejado en la cara de Draco Malfoy.
–¡Eres una inconsciente!...Te dije que no hicieras esto sin mi... Sabes lo peligroso que es para el bebé... PARA TI... Debiste esperarme, Hermione.... Te juro que debiste hacerlo –susurró el chico casi al oído de la castaña, arrastrando las palabras como acostumbraba, sólo que sin rencor en su voz.
Al chico solo le faltaba un poco para comenzar a llorar también, su rostro estaba casi tan pálido como el de Hermione, tenía ojeras marcadas y su cara estaba inundada de preocupación.
–Lo siento –murmuró con debilidad la chica.
Al segundo siguiente comenzó a ver todo borroso, sintió un dolor punzante y fuerte en el vientre, y se desmayó; cayendo en los fríos y perfumados brazos de Draco Malfoy.
Espero les haya gustado.
Gracias por que mi fic está siendo muy bien recibido por los lectores.
Sigan dejando comentarios, se agradece mucho.
Cuídense, les mando un beso!
Andy :3