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Embarazo de Alto Riesgo — capítulo 6
Los chicos se habían quedado dormidos en la sala de espera, Draco estaba recargado en el hombro de Harry, y ambos dormían tranquilamente sin darse cuenta de su cercanía.
Al escuchar una camilla pasar frente a ellos, se levantaron al mismo tiempo. Sólo se miraron y se sonrojaron.
-¿Qué hora es? -preguntó Draco tallando sus hinchados ojos.
-Ni idea -respondió Harry dando un largo bostezo.
-Señor Malfoy, tenemos novedades -dijeron la recepcionista y una sanadora acercándose a él muy despacio.
-¿Cómo se encuentra? -preguntó rápidamente el rubio poniendose de pie frente a las señoras.
-Está... No del todo bien, pero ya no está tan grave -comentó la sanadora-. Ha despertado, y está preguntando por usted.
-¡Debió decirme de inmediato! -se quejó Draco molesto, aunque en el fondo estaba feliz de que la castaña estuviera al menos un poco mejor-. ¿Puedo entrar a verla ahora mismo?
-Si, así es.
Medio segundo después ya se encontraba casi enfrente de la habitación de Hermione, estaba ansioso por verla.
Cuando entró quedó maravillado por lo que veían sus ojos.
Hermione estaba despierta, miraba por la ventana con ambas manos posadas en el vientre, respiraba con tranquilidad y se le notaba un poco mejor. Algo de color había vuelto a sus mejillas, y no se veía alterada ni adolorida.
Al ver a Draco se le iluminaron los ojos, sonrió hasta donde sus labios se lo permitieron y sus ojos se humedecieron mucho.
-¿Cómo te encuentras, preciosa? -preguntó Draco acercándose a la cama de Hermione.
-Un poco mejor -admitió ella-. Aunque tuve miedo.
La castaña extendió los brazos y el ojigris le dio un cálido y tierno abrazo a su amada.
-También yo lo tuve, Hermione -confesó el Slytherin-. Tuve miedo como hacía mucho tiempo que no lo tenía.
-Perdón -le susurró al oído-. No debí decirle a los chicos sin ti, sabía que no debía alterarme y aún así les dije sin ti...
Draco la interrumpió de la mejor forma en que un hombre puede interrumpir a una mujer. La besó con amor, ternura y mucho cariño. La idea de casi haberla perdido lo tenía enloquecido.
-Eso no importa ya -dijo cuando terminó de besarla-. No importa, de ahora en adelante te cuidaré más, para que nada te pase, para que nada LES pase.
El rubio bajó su mirada al vientre de la chica, y lo besó con mucho amor y devoción.
-Fórmate, pequeño Malfoy -susurró con cariño-. Los amo mucho a ti y a tu mami, y no puedo esperar a que nazcas para ya tenerte entre mis brazos.
Hermione lloraba, al escuchar esas palabras tan hermosas.
-Amo mucho a nuestro bebé -susurró de repente ella-. Y quiero que nazca, Draco... Si algo le pasa te juro que me muero.
-¡Ni lo digas! -exclamó Draco horrorizado y poniéndose pálido de pronto-. Si te pierdo no podría continuar existiendo.
Se miraron tiernamente y Draco le acariciaba el rostro con mucho amor.
Cuando iban a besarse de nuevo, escucharon que alguien tocaba la puerta con timidez.
-¡Oh! -exclamó Draco-. Potter está aquí y de seguro quiero verte.
Hermione se removió en su camilla asustada y se notaba intranquila.
-Shh.. -susurró el rubio en los labios de la chica-. No te alteres. No está enojado ni mucho menos, sólo quiere verte, incluso hace algunas horas conversamos y me atrevo a decir que hasta puede que me acepte... Algún día.
-¿En serio? -preguntó esperanzada Hermione.
-Si, Bonita -respondió Draco-. Ahora deja ya de preocuparte... ¡Adelante!
La puerta se abrió y Harry entró despacio.
Estaba feliz de ver mucho mejor a su amiga; observó como Draco estaba sentado junto a ella en la cama, y le enterneció de sobremanera ver como ambos tenían sus manos en el vientre de la castaña.
-¿Cómo estás, Harry? -dijo la castaña sonriéndole.
-¿Yo? -comentó extrañado el Gryffindor-. ¡Eres increíble, Hermione!, Yo debería estar haciéndote esa misma pregunta... ¿Cómo estás?, ¿Cómo te sientes?
-Un poco mejor, gracias.
Harry se sintió repentinamente en confianza, a pesar de la presencia del rubio.
Buscó una silla cercana y tomó asiento junto a la cama de su mejor amiga.
-¿Están Ginny y... Ron también aquí? -preguntó vacilante la castaña.
Harry observó automáticamente a Draco, y se dio cuenta de que la solo mención del nombre de su mejor amigo lo hacía molestar.
-No, querían venir, pero McGonagall decidió que era mejor que se quedaran en Hogwarts -respondió con tranquilidad Harry.
-Ella... Ya... ¿Ya lo sabe? -preguntó preocupada.
-Así es -le dijo el ojigris-. La Señora Pomfrey tuvo que decírselo para que te pudiéramos trasladar a San Mungo.
El semblante de Hermione cambió al de tristeza, siempre había temido decepcionar a la profesora McGonagall por ser su profesora favorita.
-Ella no estaba molesta, Hermione -aseguró Draco como leyendo su pensamiento-. Estaba muy preocupada por ti, mas no estaba molesta.
-Sabes lo mucho que te quiere -murmuró Harry brindando apoyo-, jamás se molestaría contigo.
No contestó y se limitó a recargarse un poco en el rubio, el colocó su brazo sobre ella con cuidado y la besó en la frente.
-¿Cómo... está Ron? -no pudo evitar preguntar Hermione a Harry.
-Pues, está muy arrepentido de haber reaccionado tan mal -contestó Harry despacio-. Sabes que el te quiere, Hermione. Estaba muy preocupado por ti. Y está muy arrepentido de la forma en la que reaccionó.
-Me lastimó mucho -admitió la chica con el semblante triste-. Me ofendió, y eso podría llegar a perdonárselo, pero casi perjudica a mi bebé, y eso no tiene perdón para mi, Harry.
Draco convirtió sus manos en puños, y exhaló con violencia.
-Ya deja de pensar en Weasley -susurró despacio sin tratar de sonar enojado-. Trata de estar tranquila.
-Si, Hermione -la animó Harry-. Después resolverás eso, ahora creo que debes descansar.
Ambos chicos besaron a Hermione en la frente, el Gryffindor con cariño de hermanos, y el Slytherin con verdadero amor.
Al ver que estaba mejor, ambos fueron a comer un poco.
Paseaban de un lado a otro, se sentaban en la sala de espera, y cuando Hermione despertaba pasaban a verla.
La profesora McGonagall y la señora Pomfrey iban y venían de San Mungo a lo largo del día, y en cada oportunidad preguntaban a Harry y a Draco si querían volver al castillo para descansar y después volver, pero ambos se negaban a dejar a Hermione.
-Los hermanos Weasley insisten en acompañarnos cada vez que estamos a punto de venir -dijo la Señora Pomfrey a Harry en una de las ocasiones en que Draco tomaba una pequeña siesta en la sala de espera.
-Lo imagino -contestó el Gryffindor pensativo-. Me gustaría que Ginny pudiera venir, pero lo cierto es que no creo que sea apropiado que Ron esté cerca de Hermione por un tiempo.
-El Joven Malfoy me comentó lo que ocurrió. Y lo cierto es que tampoco yo creo que sea lo más apropiado dadas las condiciones de la señorita Granger -afirmó la enfermera.
Tras varias horas, las cosas pintaban muy bien para Hermione, pues ella y su bebé estaban ahora fuera de peligro.
Cuando Draco despertó fue de inmediato a hablar con uno de los sanadores de Hermione.
-¿Estará bien entonces? -preguntaba con algo de preocupación en su voz.
-Así es, Señor Malfoy -dijo el sanador sonriéndole-. De hecho tengo muy buenas noticias para usted.
-¿Qué ocurre? -preguntó el rubio animándose un poco.
-La señorita Hermione Granger podrá salir hoy mismo de San Mungo, y podrá hacerlo por su propio pie sin correr ningún tipo de peligro.
-¿¡En verdad!? -dijo Draco sonriente-. ¡Eso es maravilloso!
Draco corrió a donde estaba Harry, quien estaba bostezando en la sala de espera.
-¿Escuchaste eso, Potter? -dijo sonriente como un niño pequeño- ¡Buenas noticias!, Mi Granger ya puede volver y está fuera de peligro.
Harry cada vez encontraba las acciones de Malfoy más sorprendentes, jamás se imaginó esto del rubio, esa alegría desbordándose por su cuerpo al saber del bienestar de Hermione.
-Me da mucho gusto, Malfoy -dijo el chico sonriendo-. De verdad estoy feliz de que después de tantos malos sucesos al fin tengamos buenas noticias... Ahora sólo queda cuidarla bien.
-Así es, Potter -afirmó el ojigris dejando de sonreír-. Todos tenemos que poner nuestro granito de arena para que ella esté bien, para cuidarla.
-Si hay algo en lo que pueda ayudar sólo dímelo, Malfoy -dijo Harry queriendo hacer lo que sea por que su mejor amiga estuviera bien y ya no estuviera en peligro de muerte.
-Ahora que lo mencionas... Si hay algo -empezó a decir Draco con calma-. Sé que es algo que no te gustará, pero es necesario para el bien de Granger...
-Haré lo que sea por que ella esté bien -lo interrumpió Harry con seriedad.
-Debes, por favor -añadió rodando los ojos-. Mantener a tu amigo Weasley lo más lejos posible de Hermione, al menos temporalmente...
Aquí de nuevo!
Me da gusto leerlos! Muchas gracias por sus hermosos comentarios y por sus felicitaciones, espero que les haya gustado el capítulo :3
Gracias por leer y de verdad estoy muy agradecida por lo mucho que les está gustando la historia!
Que estén bien ;)
Besos, abrazos y saludos!
Andy :3