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Eres el océano de mi vida — capítulo 2
-¿Y cómo hiciste para olvidar?
-Nunca he olvidado Annie, nunca he podido. Solo he seguido adelante.
Caminamos largo rato hasta llegar a su casa, no la quería dejar ir, me beso la mejilla y cuando me abrazo, otra vez ese olor me hizo perder el equilibrio, se despidió dulcemente:
-Hasta mañana Odair. Descansa
-Hasta mañana Cresta. Descansa
Y ahí fue cuando algo en mi se movió, cambio, se transformo en algo vital para mí, simplemente, no recuerdo como llegue a mi casa, solo que soñé con ella toda la noche.A la mañana siguiente, la vi, y mientras se acercaba con aquellos hermosos ojos, pensaba que no existía criatura más hermosa que ella, pero esta vez me golpeo sin titubeos.
-¡TU! Tú tienes la culpa, tú me dijiste que era fácil no derrumbarse. TE ODIO
¿Qué? ¿Cómo? ¿Qué demonios había pasado? No llevábamos más de 24 horas de hablarnos y ya me odiaba, era mi récord personal. Y no lo habría entendido si no hubieran llegado a mí esas palabras que emanaban de la televisión:
-Primer día, primer baño de sangre, es algo que jamás habíamos visto, el tributo del distrito 2 arraso con diez chicos en menos de 10 minutos.
No pude articular palabra alguna, y se me cayó el alma al piso cuando vi la foto de Ian con el símbolo del distrito 4, el de Panem y el himno oficial, la imagen de mi hermana se hizo presente, no podía respirar y todo lo que había dicho para hacer sentir mejor a Annie la noche anterior ya no tenía peso alguno.
Cuando pude hablar, busque a Annie, pero fue intento fallido, corrí hacia la plaza, nada. Y entonces recordé, corrí hacia la costa y la encontré, nadando, ahogándose…
Sentía el corazón desbocado, las piernas pesadas, y un mal presentimiento. Me zambullí en su búsqueda y cuando la vi, ya estaba inconsciente. La tome de la mano y salimos a la superficie.
Ya en la arena, no reaccionaba ante nada, sentía una punzada horrible y profunda en el corazón. ¿La había perdido? ¿Se había ido? Sentí un apretón en la mano, Annie había regresado, lo único que pude decir fue:
-¿ESTAS LOCA O ALGO POR EL ESTILO? No sabías que con el mar no se juega, niña tonta. De verdad pensé que te había perdido, tu sabes que hubiera sido de mi sin…
Espera, Finnick, lo dijiste o lo pensaste…
-¿Sin qué? Aparte quien te dijo que me salvaras, aquí el idiota eres tú, crees que el mar nos lo va a regresar… ¿DE VERDAD? ¿QUE ESPERAS? ANDA PÍDESELA.
Solo escuche el crujido de algo dentro de mí, no entendía como podía ser tan cruel, la ira empezaba a llegar a mis puños, me tenía que controlar, pero ella seguía.
-¡MALDITOS Y ESTÚPIDOS JUEGOS DEL HAMBRE!
-De nada sirve, entiende, está muerto. ¿QUE QUIERES? ¿COMENZAR UNA REBELIÓN O ALGO ASÍ?
-LA VERDAD SI; !QUE EL CAPITOLIO SE VAYA AL CARAJO!
Maldita sea, niña terca, pero esas palabras habían movido algo en mi.
-Oye Annie, perdón por ponerme así, pero el mar es muy...
-Bah! Ya lo se, siempre es lo mismo, "no te acerques al mar" "no juegues con el mar", los mismos cuentos de siempre
-Señorita, ¿Me permite acompañarla a su casa?
Sin decir mas, empezamos a caminar, titiritaba de frió, le puse mi chaqueta verde en los hombres y pude sentir su piel: Dulce, apiñonada y suave. Nunca entenderé como me hizo volverme loco por ella.
Al llegar a su casa, su hermanita nos recibió, me despedí con un beso en la mejilla.Era demasiado para que mi corazón lo soportara, irradiaba felicidad pura.
Rumbo a mi casa vi como dos agentes de la paz llevaban un ataúd. Era el de Ian.
Annie no lo soportaría, temía por su bienestar y por el de su familia también. En la ceremonia, no estuvo presente, yo temía que pasara otro incidente en la costa. Ella, sola, estaba cerca del muelle, cuando la encontré.
-Finnick, no quiero ir, y morir.
-Deja de pensar en eso, tenemos un año para pensar en que haremos.